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fashion-985556_960_720 Últimos días azules.





SAGRADA FAMILIA: DE ARTE ILLUMINANDI


                      
Desde que en 2011 publiqué el siguiente
 artículo, son varios los especialistas de países
hispanos que me han hecho saber de sus
trabajos. Y por ser la caligrafía e iluminación
una especialidad artística no muy conocida,
 aunque bellísima, traigo al cuaderno este
recuerdo. Con un saludo a todos ellos.

  







l agente rural dejó sus prismáticos sobre la mesa de la cabina situada en lo alto de la torre de vigilancia. Después de 15 años en ese trabajo, el espectáculo de ver amanecer en el macizo rocoso de Montserrat sigue fascinándole. Es una escenografía que cambia cada vez, ahora asomando un gajo naranja entre nubes, ahora subiendo desde el horizonte una sinfonía de amarillos, puede que hoy a la luz se le ocurra nacer tras un negro nubarrón abriéndole ventanillas grises, o quizás, como aseguraba Dalí que pasaba en su cielo de Port Lligat, el sol brochea el cielo con pinceladas de un verde lisérgico, inexplicables pero reales. Todo muy normal.


Detalle de leyendas del baldaquino escritas por Josep Batlle (A.Mª.F.)


Sagrada Familia. Baldaquino con la caligrafía de Josep Batlle (A.Mª.F.)

Vista de frente del Altar Mayor con el baldaquino

CALIGRAFÍA Y MINIADO:
 ¿UN ARTE MENOR?


Publicado en Gaudí y Mas. 6 de Noviembre de 2011    
Publicado en Gaudí y Más. 21 de abril de 2018
            
    
                          O no todo tan normal, porque este guardián de bosques, Josep Batlle, tenía mientras tanto en su garita de vigía, junto a los prismáticos, un tintero y una pluma de pavo con los que ensayaba sobre un pergamino, leyendas similares a las que un día iban a figurar en el baldaquino de la basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona.

   Batlle estudió Protésico Dental. Trabajó en albañilería y como fontanero. A partir de los catorce años empezó su afición a la montaña, a escalar, y de ahí a emplearse durante quince años los tres meses de verano haciendo el trabajo sedentario del vigilante forestal, pasando muchas horas en la cabina elevada de una atalaya, oteando con sus prismáticos los bosques y rocas que rodean el Monasterio. 

   Pero nunca sabes hacia dónde te llevará la vida y él es una buena muestra de que a veces, más vale no resistirse al destino y dejarse dirigir por su timón. Desde hace tres años su nuevo trabajo como Agente Rural está en Lérida, en la comarca del Urgell. A pie o en un todoterreno vigilando la caza, la pesca, las prácticas susceptibles de peligro, controlando los riesgos del fuego y que los caminos sean practicables o viendo si aparece algún animal herido o peligroso, así transcurre su jornada. Una especie de policía del medio ambiente con muchos registros, dedicación ideal para una persona inquieta a la que le interesa la Naturaleza.


Febrero, artista anónimo s. XV.
Fraile escribano en su estudio, grabado
  
                           Conocer cómo este joven pudo llegar a apasionarse por un arte tan minoritario y desconocido fuera del ambiente de sus practicantes, como es la caligrafía de los documentos y libros antiguos. Saber el esfuerzo que le ha llevado a miniar láminas copiando motivos milenarios, invirtiendo en alguna de esas páginas hasta 600 horas. Enterarse de cómo empezó a estudiar las técnicas con que se componían esos manuscritos medievales muchas veces celosamente guardados por sus monjes, es lo que les propongo con este trabajo a los interesados como yo misma por lo poco usual, por las noticias que raramente serán noticia. 

  Ver los trabajos que guarda en su estudio, impacta, aunque él no le da importancia: -Solo copio, dice-, achacándolo a las horas muertas en aquel trabajo de centinela en el que pasó quince años ocupando espacios de tiempo que un ser curioso como él iba llenando con la lectura. Un día cayó en sus manos la primera reproducción de algún escrito medieval y se interesó en copiar como distracción algún párrafo, un motivo aislado, una escena completa, una página. Hasta el día en que abrió el Missal de Santa Eulàlia y sus imágenes fueron la revelación de que aquel pasatiempo merecía más dedicación. Corría 1998.

Acuarela, tinta y pan de oro de 24 K. sobre pergamino. Josep Batlle (A.Mª.F.)

                           Un par de años más tarde Batlle había ido mucho más allá, hasta el núcleo de ese arte artesanal, hasta llegar a la preparación de las pieles y a la fabricación de las tintas. Atender con su esposa a sus dos hijos, y una vez los tenían acostados ponerse a una tarea inconcebible hoy en día por su rareza, llegando nuestro amigo sin moverse de la silla hasta las seis de la mañana. Eso ya no era recrearse, era la señal de que su actividad había pasado a ser algo mucho más serio, al punto de convertirse en una dedicación vocacional que abarcaba investigación y análisis.

  Durante un tiempo trabajó experimentando técnicas de caligrafía y decoración para su propio placer personal. Conoció que la gótica rotunda se escribe con una caña. Aprendió a modelar las plumas de pavo regaladas por su vecino Pubill, su primer proveedor que tenía una de esas aves, para después proceder a pelarlas vaciando su interior. De ahí, a endurecerlas rellenándolas con arena y sumergiéndolas en tierra caliente dentro de una sartén, p<ra terminar aguzándolas para darle a cada una la función adecuada.

Batlle escogiendo la pluma que se adapta a un nuevo proyecto (A.Mª.F.)

                       La mezcla de productos para fabricar tintas, con yema, con clara, con pigmentos a los que hay que machacar bien en el mortero para eliminar los gránulos, con vinagre o vino, con hollín, con nogalina y las mil y una materias que han pervivido desde que nuestros ancestros empezaron a contar su historia, equivale a descorrer el telón de una práctica cercana a la alquimia. Con nombres sugerentes, como la siguiente receta para elaborar tinta ferrogálica cuya sola lectura evoca mundos olvidados, ocultos, que sólo iniciados muy afortunados conocen:


                         Tómese un azumbre de vino blanco lo mejor que se pudiere haber y cuatro onzas de vitriolo de Flandes, y cuatro onzas de agallas de Valencia, y tres onzas de goma arábiga...Y luego tras ésto colarlo con un paño espeso y revolver se ha bien con un palo, y echar se ha en una bota...


Una muestra de filigranas en letra versal
                   
                              Vivir pegado a la cara de un macizo como Montserrat, de esos que abrigan, imprime carácter. En paralelo a su trabajo en los bosques, Batlle buscó contactar con quienes tenían su misma afición, descubriendo que por muchos rincones del mapa mundi vivían gentes interesándose como él por algo tan excéntrico como puede parecer, en la era de la informática, transmitir mensajes dejando tu propia huella digital en un escrito. Se enteró de que existen asociaciones como la Asociación Alcuino en Urueña, Valladolid, donde no sólo los libros, también la caligrafía como tal ha encontrado su acomodo impartiéndose cursos por renombrados especialistas como el catalán Oriol Miró y el inglés Keith Adams, que en 2008 caligrafió en esa villa la fachada entera de una casa con el Capítulo 50 de la Primera parte de El Quijote. Y entre ellos, el mismo Josep Batlle.

   Bastantes de sus copias sirvieron para decorar su casa o como regalo a los amigos. Pero la reproducción de esos trabajos había conformado un dossier donde mostrar sus registros a posibles interesados que rentabilizasen su afición. Aquí no está considerado un arte con mayúsculas como en los países anglosajones, entre nosotros hasta ahora se tenido por un arte menor. Pero la cultura de plástico y molde no satisface a todo el mundo y poco a poco la demanda que pide trabajos realizados a escala humana por artistas artesanos, va cavando su pequeño canal.


Privilegio de Felipe II concedido a Mazarrón, Murcia. Desaparecido en 1989, fue
realizado por Josep Batlle a partir de unas fotografías que se conservaban. Pigmentos
 al temple sobre pergamino y papel verjurado de los siglos XVII y XVIII. (A.Mª.F.)

                       En el 2000 desde Mazarrón, Murcia, Batlle recibió el encargo de realizar el facsímil del Privilegio otorgado por Felipe II en 1572 a la villa, un documento desaparecido del archivo en 1989. El trabajo, soberbio, lo realizó a partir de unas fotografías del manuscrito que se habían conservado. Poner en marcha el proyecto le costó varios meses, que invirtió en encontrar y acondicionar el pergamino, la piel del exterior y el papel verjurado del siglo XVIII con el que compuso el pliego interior. Algo similar a lo sucedido cuando reprodujo unas páginas del manuscrito gótico de Las Horas, de Turin, cuyo original había sido iluminado por Jan Van Eyck

   Por su cuenta ha reproducido el Missal de Santa Eulàlia, cuya página del Juicio Final –600 horas de trabajo- es un derroche de arte y oficio como puede comprobarse en el detalle de la imagen siguiente. Este trabajo construido a partir de pigmentos al temple sobre pergamino, reposa a la espera del entendido que conozca el valor de una inversión en algo así, cuyo precio siempre será inferior a su valor.


Página completa del Missal de Santa Eulalia, en la catedral de Barcelona.
Detalle del Juicio Final del Missal de Santa Eulàlia, por Josep Batlle.  En este trabajo invirtió 600 horas.
 Pigmentos al temple sobre pergamino. 

                       El hito que lo ha llevado a que el especialista Denis Brown le apadrine un reportaje a doble página con parte gráfica en la revista irlandesa The Edge (El Filo), ha sido su descubrimiento de un sencillo útil con el que según el resultado de una investigación que le ha llevado años a Batlle, los monjes celtas autores del Libro de Kells habían conseguido realizar las minúsculas circunferencias y espirales que guardan otras en su interior y dentro otras a su vez. 


Libro de Kells. Obsérvese el detalle interior de los círculos

                           Al libro irlandés se le conoce por ser el más ilustre ejemplar de manuscrito ilustrado con motivos ornamentales que existe en la actualidad y fue realizado hacia el año 800. Por su gran belleza de ejecución y la calidad del colorido está valorado como una de las piezas cumbres del arte de la iluminación medieval, exponiéndose actualmente en el Trinity College de Dublín, donde el reputado especialista Dr. Bernard Meehan ha considerado de interés el hallazgo de Batlle.

  El artilugio creado por el barcelonés es de una sencillez pasmosa Eso cuando lo ves, claro, porque consiste en uno de esos huevos de Colón que estaban ahí, idea a la vista de todos, esperando centurias la llegada de alguien con la mirada adecuada para captarla. Incluida su dosis de referencia actual, ya que la Coca-Cola tuvo mucho que ver en el invento de Batlle. 

   Una lata de esa bebida provocó el chispazo que le llevó a conseguir crear una especie de sello, recortando tiras de su fino aluminio hasta formar con ellas minúsculos rollos y espirales a modo de tampón. El paso siguiente de impregnar la base de esos cilindros en la tinta artesanal fabricada por él, posándola sobre el pergamino, fue decisivo para recuperar la técnica que durante 11 siglos había dormido en los anales de escribanías milenarias.


La revista The Edge publica el estudio de Josep Batlle (A.M.F.)
    
                        Y llegamos al baldaquino de la Sagrada Familia. Con la limpia caligrafía de Josep Batlle, fue terminado y colocado a tiempo en el altar mayor a la vista de los fieles y visitantes para la visita del Papa Benedicto XVI, el 7 de Noviembre de 2010.

  La génesis del proyecto se debe a que las monjas del monasterio de San Benet, en Marganell, conocían al calígrafo. Cuando les pidieron que confeccionasen el techo de tapicería para el baldaquino, se produjo una conversación con el Director de las Obras de la Sagrada Familia en la que éste les mencionó su interés por encontrar a un artista, que escribiera Los Dones del Espíritu Santo en la franja inferior. Las monjas no lo dudaron y dieron al Director el nombre de Batlle. 


Detalle de leyendas del baldaquino escritas por Josep Batlle (A.Mª.F.)

Santa Marta y San Julián en la barca. Detalle del manuscrito Las Horasde Turín,
iluminado en origen por Jan Van Eyck y desaparecido en el incendio de la biblioteca de Turín
 en 1904. El presente fue realizado por Josep Batlle en pigmentos al temple sobre pergamino de cabra.

                            La Dirección de la Sagrada Familia y el calígrafo llegaron a un acuerdo, tardando Batlle seis meses en preparar todas las pieles y escribir las palabras, para lo que utilizó tubos de acuarela Schmincke de dos colores. Rojo de cadmio y un poco de amarillo, sin más aditamentos. En su ejecución se han utilizado cincuenta piezas rectangulares y octogonales, pieles de cordero curtidas por Magí Puig, de Igualada, Barcelona, y acondicionadas a su gusto por el mismo Batlle sobre las que ha escrito en letra versal las siete virtudes del Espíritu Santo, a saber: Sabiduría, Inteligencia, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios.

  Sólo en dos ocasiones por un error de medidas al cortar las pieles se vio obligado a desecharlas. Por cierto que él, muy puntilloso con eso de darle a cada protagonista su lugar porque sabe muy bien el mal trago que se pasa, cuando alguien silencia tu trabajo adjudicándose una autoría que no es tal, llama la atención sobre las estrellas que separan algunas palabras del baldaquino: - Las estrellas no son mías, ¿eh? Hágalo constar.
                
  Así que ya saben, las estrellas pintadas en el baldaquino no son obra de Josep Batlle, que así conste. Ética sobre ética. Lo dice mientras trabaja en su proyecto actual decorando una pared con la frase de Abraham Lincoln escrita en caracteres itálicos: -Tú puedes engañar a unos pocos todo el tiempo y a muchos un poco de tiempo. Pero no podrás engañar a todos, todo el tiempo:




Ana Mª Ferrin


39 comentarios:

  1. Bravo bravísimo al maestro.
    Y gracias a la autora por tan maravilloso reportaje, homenaje también en cierto modo a la caligrafía y miniatura.

    Enhorabuena Josep.
    ¡Qué grande eres!

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  2. Gracias por sus palabras. Tiene toda la razón, ES GRANDE.

    Saludos

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  3. Delicioso artículo sobre un grande de la caligrafía ibérica. Gracias por darnos a conocer el maravilloso trabajo de Josep. Estuve el año pasado en la Sagrada Familia y me llené de emociones y volveré cuantas veces me sea posible.
    Un saludo muy afectuoso desde Monterrey, México, donde los calígrafos e iluminadores somos también una verdadera rareza, pero los habemos gracias a Dios.

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  4. Saludos, Alberto. Para usted y para Monterrey

    Si le interesa Gaudí, de quien soy biógrafa, éste blog está dedicado a él, a la Sagrada Familia y a cuantos han intervenido en esta obra y las demás del maestro. Aparte de, como dice el título, mucho más sobre todo tipo de creatividad constructiva, siempre a favor de la cultura del esfuerzo.

    La entrada de mañana también trata de iluminadores y calígrafos.

    Gracias por sus palabras y espero que nos siga visitando.

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  5. Cuando la caligrafía y la epigrafía se convierten en arte. De esto saben también mucho los alarifes y, casi orfebres, del arte islámico, precisamente porque la representación humana y animal la tienen prohibida y cargan sus tintas ornamentales en letras y motivos geométricos no descuidando tampoco la iluminación. Volviendo al arte, digamos, cristiano, hay pocas cosas más preciosas que un manuscrito miniado.
    Un saludo, Ana.

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    1. Lo bueno de una mínima incursión en los antiguos libros islámicos, es darse cuenta de que la prohibición de la figura humana dictada por Mahoma, no siempre fue respetada. Gracias a ello nos han legado manuscritos con páginas de un preciosismo exquisito.
      Saludos

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  6. Impresionante la trayectoria de esta gran artista y más impresionante su obra, he disfrutado mucho leyendo esta entrada.Besicos

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    1. Cuantas artes que se diría desaparecidas, de pronto un día las encontramos vivas y practicadas con gran pasión.

      Una semana de libros, Charo

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  7. Prodigioso arte, para personas muy equilibradas y detallistas.
    Besos y gracias por tus lecciones.

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    1. Gracias a ti por tu tiempo y por que aprendamos juntos algo de lo mucho que ignoramos.

      Esta semana vuelan letras, Juan Luis.

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  8. Hola Ana:
    Me ha gustado mucho. Me gusta la caligrafía como explicas aquí. Hace mucho tiempo ya, en Peterborough, Reino Unido, en su catedral, nos mostraron libros de los antiguos monjes que ahí hacían vida, antes de la conversión a la Iglesia de Inglaterra. Aquellos detaales tan bien cuidados, me recuerdan que en mi profesión tengo que ser también detallista.

    Besos

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    1. ¡Ay, Manuel! Aún recuerdo a mi tío Luis que era farmaceútico en Badajoz, contándome anécdotas a propósito de la caligrafía enrevesada de las recetas médicas.
      Seguro que tú podrías contar unas cuantas, aunque ahora creo que ya no sois tan perversos. Además de que muchas veces las imprimís con el ordenador.

      Saludos cervantinos.

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  9. Recuerdo mis cuadernos de caligrafía que disfrutaba haciéndolos con aquellas plumas de distintos tamaños. Mi padre tenía una bonita caja de ellas.
    Bonito arte combinado con el dibujo.
    Un abrazo.

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    1. En este momento estoy en una mesa donde tengo un tintero de cristal que debe tener más de cien años y dos plumas de redondilla. Que buen recuerdo el de las plumas de tu padre, no sé si se habrán conservado.

      Abrazos a ti.

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  10. Puntilloso hasta en la ética, como debe de ser. Impresionante también lo del libro irlandés. Me pregunto en qué se habrían inspirado aquellos monjes, que no conocían la coca-cola, para desarrollar su técnica, aparentemente tan complicada y sin embargo de tan sencilla resolución al final.

    Feliz domingo

    Bisous

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    1. El principio debe ser el mismo, rollos de metal finísimo y limpio, sin pelillos ni rebabas. No me digas que no es una anécdota fantástica la del descubrimiento de Batlle.

      Espero que hayas pasado un día de caligrafía con tus obras. Petons.

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  11. Es curioso que un vigilante de las distancias rellene su tiempo de asueto haciendo justamente lo contrario: fijando los ojos en detalles minúsculos haciendo de su recreación un arte. Minoritario y casi perdido, el miniaturismo era en otro tiempo privativo de los monjes que pasaban su vida entera copiando con temple, buen pulso y paciencia decenas de libros en los scriptorium. Hoy parece impensable que alguien se dedique a esto existiendo la fotocopiadora, el escaner y la fotografía. Por ello le damos aún más valor aunque Batlle sea para muchos una rara avis.
    Un beso

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    1. Para curiosa, la relación que has encontrado entre las dos actividades de Batlle, de el detalle de lo mínimo a la grandiosidad de los paisajes.
      Los siglos han pasado y la ciencia ha adelantando lo suyo. Pero en cuanto a caligrafía y miniado el tiempo se ha detenido y hoy Batlle puede invertir las mismas 600 horas que uno de aquellos monjes, en terminar una página del Libro de las Horas.
      Besazos, Carmen.

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  12. Extraordinario el arte de los miniaturistas e iluminadores a quienes siempre asociamos con los monjes de los monasterios. En el libro, y posterior película EL nombre de la rosa, pudimos penetrar en un scriptorium de la Europa medieval y ver aquellos hombres inclinados horas y horas copiando manuscritos. Las horas que la luz del día les permitiera, claro.
    Hoy, tiempo en el que prima la inmediatez y los resultados urgentes, es de admirar que una persona dedique su tiempo y paciencia a tan precioso arte.
    Felicitaciones para él. Y para ti que nos lo has dado a conocer.

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    1. A la luz del día, y de velas y candiles, Conchita. Como habrás visto, Batlle es el autor de la copia del Privilegio de Felipe II a Mazarrón en 1572.
      Un abrazo.

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    2. Pues fíjate que estaba destinada en Mazarrón cuando ocurrió el robo del documento. (Conste mi inocencia). Pero no sabía que habían encargado una copia. Hace mucho tiempo que perdí el contacto con esa hermosa localidad. Me alegro de que en cierto modo hayan recuperado el Privilegio.

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  13. Maravilloso y admirable arte.
    Un gran artista.
    Y mil gracias a tí por tan estupendos datos.
    Un beso.

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    1. Gracias a ti por compartir el interés por estas minucias tan interesantes.
      Un abrazo para ti.

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  14. No deja de asombrarme la categoría que se puede obtener, como en este caso Ana María, poniendo alma y vida a una especie de "segunda profesión". ¡Eso es arte, del grande!

    Un beso chileno.

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    1. Hay cada personaje por ahí que te deja pasmado. En este caso podría ponérsele al texto un fondo musical de rovadores y laúdes, Esteban .

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  15. Sí, Anamaría, los colores para crear esta sublime belleza se consiguen tratabdo debidamente muchas sustam¡ncias químicas con métodos alquímicos. Son colores especiales, intensos, perdurables, sea cual sea su comportamiento físico ante la luz y se encuentren clasificados como colores primarios o secundarios. Una perfecta maravilla. Tu excelente, como siempre, relato es tan pormenorizado como interesante. Batlle puede sentirse orgulloso de ser el creador de unas letras y colores que sólo consigue con la ciencia de conocimientos ancestrales y su inmensa imaginación. Además, el estudio de ls miniaturas es una de mis pasiones. Las poseo en varios libros que son los denominados “cuasi originales”: los Libros de Horas del Caballero Zifar y Juana I de Castilla, un Beato de Liébana, El cantar de los Cantares, miniados en pan de oro y algún otro, poseen unas miniaturas y caligrafía, realizada a mano, que nada envidian a las obras de arte más cuidadas. Tu extrema sensibilidad y los ejemplos que publicas de Batlle son exquisitos. Mi enhorabuena. Un abrazo.

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    1. Me muero de envidia al leerte, lo que cuentas es para darte la enhorabuena.
      Yo solo tengo un ejemplar con una historia que algún día contaré.
      Empezó en el antiguo mercadillo de Los Encantes de Barcelona, entre un montón de libros destrozados apilados como desechos, donde vi algo que me pareció parte de la cubierta de piel de un libro. Resultó ser una de las dos tapas de un libro de 40x30 cms. del s. XVIII y rebuscando en aquel amasijo encontré la otra tapa y todo el cuerpo...
      Un abrazo, Antonio.

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  16. Me ha encantado esta entrada... Es super bonita e interesantísima.

    No puede ser un arte menor... se necesita tanta laboriosidad, paciencia y creatividad...

    Muchos besos.

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    1. El que los especialistas se refieran a esta actividad como "arte menor" me parece poco apropiado. No solo lo encuentro completo por el talento que se precisa, también la diversidad de conocimientos y cualidades necesarios para llevarlo a cabo tienen su valor.
      Un beso y un abrazo.

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  17. Te doy las gracias por compartir este trabajo ya que desconocía la mayor parte de la documentación que aportas en esta interesante entrada.
    La verdad es que el arte tiene cantidad de facetas y cuando se junta con la imaginación...
    Cariños y buena semana.
    Kasioles

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    1. Me alegra que te parezca interesante. A mí también me gusta.
      Sólo tomar uno de estos libros y abrirlo, ya te provoca placer.
      Y de eso trata la vida, Kas, de ser lo más feliz posible. Un beso.

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  18. Ha sido todo un placer leer tu entrada con tanta información y admirar el trabajo de este Genio, el cual desconocía, aunque si he admirado el Baldaquino sin saber quien era su autor, para la próxima visita pensaré en el. Por cierto las puestas de sol sobre Montserrat han de ser una maravilla. Gracias por compartir.

    Besos de Espíritu sin Nombre.

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    1. A veces te topas con géneros en los que nunca habías pensado y te dejan maravillada. Y si piensas que mientras los frailes medio muertos de hambre eran capaces de esas filigranas, otros hombres se mataban en los campos de batalla, una acaba pensando que no hemos avanzado mucho que digamos.
      Un abrazo, Conchi.

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  19. Es meritorio el trabajo de este hombre. A la habilidad que posee para realizar estos trabajos, une la labor de investigación, la recuperación de materiales y procedimientos tan antiguos. Su premio, y espero que no sea el único, lo tiene en ese baldaquino de la Sagrada Familia.
    Saludos.

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    1. Lo curioso es que, como cuento, Batlle llegó a esta especialidad por casualidad tras conocer uno de esos ejemplares. Sea como fuere, aunque él diga con humildad que “solo copia”, que está dotado para el dibujo y tiene una sensibilidad para lo minucioso, es obvio.
      Feliz Fin de Semana

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  20. Uma fantástica postagem, Ana, texto e imagens impecáveis. Fiz esta primeira leitura, mas volto no final da semana para uma nova leitura, sem nenhuma pressa, para que possa sentir melhor todo este belo conteúdo. Parabéns.
    Um abraço, Ana.
    Pedro

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    1. Cuando tenemos ocasión de apreciar estos trabajos hechos sin prisa como hace Josep Batlle, a la antigua como la “tavola calda” que dicen los italianos en oposición al “fast food”, es un placer dedicarles un poco de tiempo.
      Nuestra mente lo agradece. Un saludo.

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  21. Ana, querida, leerte me hace mucho bien, pues me traslada a mundos desconocidos que con mi curiosidad innata, recorro de tu mano.
    Que interesante reportaje nos has traído hoy.
    Mil gracias y mil besos.

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    1. En cierto sentido nos devuelve a la primera infancia, cuando nos hacían escribir a mano. Ayer hablábamos del tema y de cómo nos enorgullecía cuando lo hacíamos bien y nuestros padres guardaban alguna página especialmente buena.
      Un beso, guapa.

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