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AMFST.Q.S.SIOULE Días de cátaros, Gaudí y Ana Mª Ferrin en Francia. (JMSimagen)





BALTANÁS, EN PALENCIA. ¿INSPIRÓ A GAUDÍ PARA LAS BODEGAS DE LA CASA MILÁ, "LA PEDRERA"?




                           - "Es la primera vez que vengo a Barcelona. Soy sacerdote y la Sagrada Familia es majestuosa, desde luego, pero yo no he venido a ver estas obras, vengo expresamente para comprobar por mí mismo si es verdad lo que me contaron hace tiempo. Que para diseñar las chimeneas de la Casa MiláLa Pedrera, Antonio Gaudí se inspiró en las chimeneas de las bodegas de la parte de Baltanás..." 

Portada HISTORIA16 Nº 346. Reportaje de Ana Mª Ferrin.

John Trulock con su nieto Camilo José Cela
 (Museo Ferrocarrilero JohnTrulock)

GAUDÍ EN CASTILLA-LEÓN Y CANTABRIA

Publicado en HISTORIA16. nº 346. Febrero 2005
Publicado en Gaudí y Más. 18 de mayo de 2019                     

                   
                                     Se daba la circunstancia de que me encontraba haciendo tiempo para acudir a la entrevista con un responsable del templo y justo en aquel momento, cuando el visitante me soltaba un dato tan singular, apareció la persona que esperaba y apenas me dio tiempo para una ligera despedida al veterano sacerdote. Delgado, con gafas, el compañero de banco que despertó mi interés saludó levantando una mano en gesto amistoso, enviándome una sonrisa de adiós desde sus ojos de Quijote cuerdo.


El sacerdote J.Mª de la Fuente. Sobre 1960
(Fam.De la Fuente)
                                                 
                                                          En el largo intervalo transcurrido entre el encuentro y el posterior comienzo investigador de aquella cuestión, transmitida sin mas aval que cuatro palabras dichas apresuradamente por un desconocido, pasaron por mi vida de escribidora la publicación de cuatro libros, dos de ellos dedicados precisamente a Antonio Gaudí, más una larga serie de trabajos periodísticos sobre el mismo tema.

   Muchas veces recordé al sacerdote cuya conversación volvía una y otra vez para reabrir la pregunta que se había instalado en mi mente, castigándome por mis pocos reflejos al no haber apuntalado la revelación con un intercambio de teléfonos. A menudo la prisa obliga a dejar escenas que hubieras deseado prolongar y de ahí que las palabras anunciantes de un dato atractivo a la vez que descabellado –hasta el momento no existe un testimonio expreso autentificando que Gaudí conociera la provincia de Palencia-, quedaron aparcadas en espera de encontrar la ocasión propicia para dedicarles una ligera confirmación. La calidad del confidente así lo pedía.

    Además, si algo había que conociera bien por la documentación consultada y mis propios descubrimientos después de veinte años estudiando a Gaudí, era que el arquitecto nunca daba cuenta a nadie de sus andanzas. ¿Y si, dato ignorado por todos sus biógrafos, Gaudí se desvió unos pocos kilómetros al dirigirse hacia Comillas y Astorga, visitando en sus viajes algunos itinerarios alternativos?

Paisaje de las chimeneas de la Casa Milá

                                                   No fui consciente en aquellos momentos, pero las escasas palabras del visitante tuvieron la virtud de rescatar una impresión lejana en el tiempo y estaban destinadas a convertirse en una de esas líneas capaces de tomar vida propia. Hasta el punto de hacerme partir ocho años después desde Barcelona, para cruzar el sur de Cantabria y el Norte de Castilla desde un extremo al otro. 

   El primer lugar que tuve ocasión de visitar armada de cámara y block de notas no fue precisamente la villa de Baltanás. Antes de llegar allí las circunstancias me llevarían hacia otros grupos de bodegas de las que abundan por la zona. Siempre situadas al amparo de algún cerrillo conteniendo frescas cuevas de remotas edades, desfilaron un buen número de poblaciones, todas individualistas, todas originales, cada una con su propia personalidad.                      

En Baltanás (AMªF)
                          
                                              Presentes en cada cruce caminero, numerosas bodegas rematadas por infinidad de chimeneas. Y a cada pueblo que pasaba mostrando las suyas, la chispa iniciadora del itinerario disminuía, porque las siluetas que soltaban el humo de sus fogones poco tenían que ver con los famosos perfiles barceloneses de la terraza Milá.

    Así, hasta llegar a la villa de Baltanás.


Chimenea en Baltanás con cristales y conchas
 insertadas (AMªF)

                                          Es Baltanás la capital histórica del Cerrato palentino con un pasado de resistencia a todo tipo de tiranías. Luchando contra invasores islámicos, enfrentándose a las tropas imperiales de Carlos V, y formando parte de las localidades castellanas que en el siglo XVI apostaron por la creación de la Junta Comunera, uno de esos intentos que el hombre viene ensayando, sin éxito, desde que Platón escribiera su República y Tomás
Moro su Utopía.

Chimeneas en la Casa Milá de  Barcelona con los mismos
 apliques (AMªF)

                                            Al fondo de un amplio valle y recostado al pie del altozano del Castillo que lo protege de los vientos, aparece Baltanás, llamado desde la Alta Edad Media, Valle de Atanasio, por el nombre de un primitivo repoblador que ocupó el lugar en el siglo X. Excavadas en ese cerro al amparo de los restos de la muralla, las bodegas de Baltanás borbotean al exterior sus exóticas chimeneas centenarias, una clase de arquitectura minúscula de la que ciertamente podría haber sacado Antonio Gaudí una verosímil inspiración para las salidas de humos, elementos de ventilación y cajas de escalera en la terraza de la Casa MiláLa Pedrera. 

   Sus formas bulbosas pasan hoy de un centenar que abarca siglos y son todas distintas entre sí con diseños verdaderamente creativos. Se conservan vetustos ejemplares de estas chimeneas hechas con argamasa de cal y piedra, adobe y arena, mientras las restauradas pregonan su modernez desde las visibles juntas de cemento. Unos volúmenes semejan setas y champiñones. Otros, picudos sombreros de bruja, espárragos retorcidos, patatas o percebes, formas contrahechas que podrían haber sido amasadas con barro por las manos de un niño.
                    
   Una vez comprobadas sus formas quedó desvanecido el adjetivo descabellada para calificar la rara confidencia del sacerdote viajero. Porque aunque torreones y remates, pináculos y chimeneas abundaron en la obra de Gaudí desde sus inicios, no sería hasta  regresar del primero de sus nueve viajes hacia Astorga y León, realizados entre Enero de 1889 y Enero de 1894, que Gaudí decidió aplicar esas soluciones en los salientes.

Otra forma bulbosa de Baltanás (AMªF)
                 
                                      La realidad de las fechas se impone y son esas dieciocho ocasiones rodando una media de cuarenta horas por los paisajes castellanos en el Ferrocarril que lo trasladaba hacia tierras leonesas, cruzando en cada una de sus travesías las comarcas palentinas del Cerrato, cuando las formas bulbosas, orgánicas, se hacen presentes en la obra del arquitecto. Es desde ese posible instante de contraste con un mundo desconocido para él, que los interrogantes brotan alineados ante los espectadores.


Otra más (AMªF)
                      
                                      En el alzado principal del Palau Güell de Barcelona en 1886 no figuraban las originales chimeneas que sí aparecerían al final, sobre Julio de 1889, cuando ya Gaudí había estrenado sus viajes castellanos. No eran siluetas expresamente hinchadas, pero sí cónicas y  alguna de ellas con un revestimiento brutalista presente en las chimeneas de Baltanás que no figuraba con anterioridad en la obra del arquitecto. A partir de ahí, estampas y elementos de ese tipo surgen, entre otras, en las realizaciones siguientes:

Las Bodegas Güell de Garraf. 1897
Puerta Graner. 1899
Cripta y dibujos de la futura iglesia de la Colonia Güell. 1908
Parque Güell. 1900
Bellesguard, 1902
Puerta de la Finca Miralles.1902
              
Casa Batlló. 1906
Casa Milá, La Pedrera. 1906
Hotel Nueva York. 1908?


Las chimeneas del Palau Güell, anteriores a los viajes de Gaudí 
a Castilla y León. Nada  que ver con las de la Casa Milá




                                  Ya confirmadas las fechas documentales de sus obras y potenciales de sus visitas, convenía revalidar la investigación con otra pregunta: ¿Qué posibilidades tuvo Antonio Gaudí de entrar en contacto con Baltanás?

   Para empezar, Antonio Gaudí podía iniciar los viajes a Astorga desde Barcelona o desde Reus, por entonces la segunda ciudad en importancia de Cataluña gracias a sus exportaciones de aguardiente. Reus-París-Londres era una frase acuñada en las Bolsas de todo el mundo, y aunque el nuevo transporte suponía un gran adelanto en el trayecto Barcelona-La Coruña que hasta entonces llegaba a consumir siete días de carruaje, en el Ferrocarril se invertían sus buenas cuarenta horas, dando lugar a variadas e interminables conversaciones entre los viajeros que se distraían intercambiando todo tipo de información.

                    Resguardándolos del olvido, unos breves apuntes históricos sobre el mundo del ferrocarril:

                     1º - En 1880 aparece en Galicia un súbdito inglés llamado John Trulock como Gerente del “Ferrocarril Compostelano”, caballero que acabó estableciéndose en Padrón y creando una familia de la que años después nacería un Premio Nobel, Camilo José Cela Trulock, su nieto.

                     2º - Medio siglo atrás de aquella fecha, al otro lado del mapa peninsular y a orillas del Mediterráneo, el Catedrático de Medicina, Francisco Salvá Campillo, hacía funcionar un pequeño tren en el jardín de la Academia de Ciencias de Barcelona ante un grupo de estudiosos. Se había anticipado un año (1824) al rodaje del primer ferrocarril mundial que tuvo su bautizo en Inglaterra, aunque el invento del catalán no pasó de ahí. Aquel mismo año Fernando VII ordenaba el cierre de un buen número de Universidades y Academias de Ciencias en España, por albergar esos profesores sectarios que propagan las nuevas doctrinas del progreso. El doctor Salvá Campillo había cumplido 72 años, una edad respetable para lanzarse a enfrentamientos suicidas y paró la búsqueda de financiación para su invento. Pero el proyecto no quedaría en el olvido.

                    3º - En 1837 empezaba su andadura en La Habana el primer ferrocarril español. Y un mataronense discretamente enriquecido que residía en Cuba, Miguel Biada, decidió emplear su experiencia gestora en traer hasta la metrópoli el nuevo transporte, que estaba seguro, sería portador de  prosperidad para su patria chica. Su dedicación fue generosa y desprendida, con un loable sentido patriótico que se hace más patente al compararlo con otros personajes que se movieron alrededor del proyecto. Miguel Biada entró en contacto con el financiero catalán establecido en Londres, José Mª Roca, y entre ambos pusieron en marcha el ferrocarril Barcelona-Mataró (1848), el primero de la península.

   Un dato curioso. Los cinco ingenieros ingleses encargados del mantenimiento de la línea férrea se habían integrado muy bien en Barcelona y eran clientes asiduos del café-restaurante Siete Puertas -situado en la Casa Xifré y aún presente en la vida de la ciudad- donde se les conocía por “los ingleses del carril”. Formaban una original tertulia con el excéntrico hijo del propietario del inmueble, Joselito Xifré Downing, y el famoso diplomático francés Fernando de Lesseps, en los años que ejerció de cónsul en Barcelona antes de partir hacia Egipto con la misión de dirigir la construcción del Canal de Suez. 




                                    Pedro Antonio de Alarcón viajando por la zona castellana antes que Antonio Gaudí, había escrito siguiendo su intuición: -Aquí se ubicará el nudo donde se encuentren todos los trenes que crucen España, de Santander a Madrid, de Portugal a Francia, y se creará una moderna capital que empezará por una fonda, seguirá con un hospital, una cárcel y un café...

  La fonda ya existía, tenía por nombre la Venta de Rebollar y se encontraba cerca de Baños de Cerrato en la carretera que unía Valladolid y Burgos. Comprendía hospedaje, casa de comidas, y el anexo de un servicio de cuadras y caballerías de refresco para el Correo de Postas y los usuarios de las diligencias.

  Pero con el advenimiento del Ferrocarril y sus demandas de más y más viandas y atención a los 1000 viajeros que se agolpaban en cortos espacios de tiempo puntuales, día y noche, el kilómetro de distancia que separaba la Estación del Ferrocarril de la Venta de Rebollar hacía inviable el acceso para un buen número de usuarios. Respondiendo a esa necesidad la Compañía Ferroviaria del Norte decidió construir una espléndida fonda en la misma Estación, cediéndola en alquiler al hostelero francés Felipe de Calcinary por 3.526 reales al año.


La Venta de Rebollar en el último tercio del XIX

La Venta de Rebollar a principios de 1900
(Amigos del Ferrocarril de Venta de Baños)
                                                   
                                     En 1892 llega a la Fonda de la Estación como Jefe de Cocina otro súbdito francés, José Pécker, casándose con una española y naciendo sus hijos en Venta de Baños. José Pécker sería el abuelo y bisabuelo, respectivamente, de los conocidos periodistas de radio y televisión José Luis y Beatriz Pécker.

   Lógicamente, Antonio Gaudí debió consumir en sus viajes de los dos últimos años hacia Astorga los alimentos cocinados por José Pécker, ya que la parada de 45 minutos en Venta de Baños precipitaba hacia sus mesas a un gran contingente de agotados y polvorientos viajeros, deseosos de reponer fuerzas después de día y medio inmovilizados en unos trenes que tardarían décadas en contar con coches-cama y vagones-restaurante.

   Revisar los periódicos palentinos de esos años es enterarse de que Venta de Baños era una ciudad con una población dinámica y emprendedora, y su estación un verdadero rompeolas de las Españas. Por cada varón vivían en Venta de Baños cinco mujeres, y la voz popular aseguraba que los ferroviarios solteros que llegaban y partían continuamente cambiando de destino, raramente escapaban del municipio sin contraer matrimonio. Los empleados eran oriundos de todo el país, con un mínimo porcentaje de jóvenes catalanes.

  Esa misma densidad en el tránsito de forasteros que la hacía prosperar, la convertían a su pesar en una localidad conflictiva al máximo. Se hacía evidente que Venta de Baños estaba necesitada de una mayor presencia policial que sus habitantes no dejaban de exigir, los carteristas hacían estragos y por ello en los medios de comunicación Venta de Baños era presentada a menudo como un punto negro del tejido ferroviario, sin tener en cuenta que los vecinos que la componían eran ajenos al verdadero problema. Los treinta empleados del ferrocarril que doblaban turnos entre el descontento provocado por una Dirección politizada al vaivén de los cambios de Gobierno, se vieron a menudo sin más salida que enfrentarse a la Compañía empleando la presión de la huelga.

  Un dato esclarecedor para comprender el porqué una estación que demandaba a gritos más inversión en salarios y servicios por su creciente volumen de viajeros, no la conseguía, reside en que los propietarios de la Compañía del Norte volcaban todos sus beneficios en adquirir cuantas pequeñas líneas ferroviarias locales se ponían a su alcance, con el proyecto de que en el futuro ningún otro grupo empresarial amenazase su hegemonía.

   El monopolio del ferrocarril se gestó en la década de 1890, tiempo en que la Compañía del Norte inicialmente de capital sefardita francés (los propietarios colocaron una estrella de seis puntas como símbolo de la Compañía, figurando en las gorras de los mandos y en diversos elementos internos de órdenes), se había cargado con doce hipotecas que devoraban la tesorería de la poderosa Compañía, de la que se contaba en círculos cercanos al Poder “que mandaba en España más que el Gobierno”.

   Por esos años y lugares circuló Antonio Gaudí. Y al igual que experimentaron miles de viajeros, vivió infinitas horas vacías prestas a ser llenadas de noticias y situaciones. La basílica visigótica de San Juan de Baños a dos kilómetros de la estación, se encontraba por entonces en el centro de una campaña cultural que intentaba rescatarla de la ruina promoviendo que la declarasen Monumento Nacional, distinción que se acabó consiguiendo y con ella la restauración del templo y sus fuentes medicinales ya reconocidas durante la dominación romana. La iglesia que se ha datado como la más antigua de España. Fundada por Recesvinto el año 661 es un primoroso espacio dividido por arcos de herradura, coronando su entrada una cruz  esculpida en la clave.



José Pécker (Amigos del Ferocarril de Venta de Baños

Iglesia de San Juan de Baños. S.VII. (**)

                                          Se sabe que en los interminables espacios muertos de los transbordos, eran muchos los viajeros interesados que se decidían a estirar las piernas acercándose hasta la iglesia de San Juan de Baños y al Monasterio de La Trapa, a diez metros de cuyos muros pasaba el tren y que dista dos kilómetros en dirección sur de Venta de Baños.

   Dos monumentos que por entonces se encontraban en plena reconstrucción y es lógico deducir que Antonio Gaudí, andariego por vocación y miembro del Centro Excursionista de Catalunya, no perdiera la ocasión de hacerse con una opinión propia sobre tan notables recuperaciones, teniendo desde niño el proyecto de hacer lo propio con el devastado Monasterio de Poblet.     

  En cuanto a Baltanás, la salida natural al progreso se centraba en su conexión al ferrocarril de Torquemada por un transitado camino de 12 kilómetros, y diversos autores coinciden en otorgar a la Venta de Torquemada una importancia mayor que a la de Rebollar, cercana a Venta de Baños. Coches particulares, diligencias, arrieros y pastores transportaban continuamente viajeros, mercancías y ganado entre los dos pueblos en el último tercio del siglo XIX.

   Por esa época Baltanás contaba con una industria vinícola de 15.000 cántaros de vino (*), otra pequeña industria de tejidos, más dos molinos harineros movidos por el arroyo que baja de Antigüedad y una cabaña de ganado merino de cuya importancia nos hablan los más de 300 chozos de pastor recientemente catalogados por el municipio. En su parada en la cercana villa de Torquemada, el tren que llevaba y traía a Gaudí en sus numerosos viajes a León y Astorga y que más tarde sería llamado popularmente el Shangai como sinónimo de  abarrotado, pudo tener su fundamento el conocimiento del arquitecto sobre las singulares formas de las chimeneas baltasaniegas.                             

  ¿Bajó Antonio Gaudí en la estación de Torquemada para ver de cerca los veinticinco ojos del puente medieval que cruza con insólito serpenteo el río Pisuerga? Contemplar ese paso inmortalizado por sus habitantes en el heroico enfrentamiento con las tropas napoleónicas durante la invasión francesa, ya era en su tiempo un destino turístico-cultural y bien pudo ser el principio de uno de los desconocidos episodios vividos por el arquitecto.
                    
  En un párrafo de sus Paisajes, José Ortega y Gasset describe con minuciosidad de entomólogo a los castellanos de la provincia palentina que vivían en casas excavadas en los cerros. No consta la fecha exacta de sus observaciones pero debemos situarla en la frontera de los siglos XIX y XX, pues ya existía la Fonda de la Estación de Venta de Baños, descrita despreciativamente por el filósofo. 

Uno de los tornos del lagar, con la fecha 1828 (AMªF)

                                         Poco hay en sus líneas que mueva a la comprensión ni la compasión por estos hombres y mujeres acogidos al único abrigo que estaba a su alcance, y así nos deja escrito con distanciamiento que: ...allí, dentro de las entrañas del montículo, como hormigas dentro del cabezo, estos castellanos duermen, aman y paren.

  Nos está hablando de espacios similares a los utilizados en Baltanás desde tiempos prehistóricos para diversos fines. La utilidad inmemorial de esos habitáculos rupestres ha sido la de bodegas, bastantes de ellas tienen excavado su propio lagar con prensa y toneles para reposar los caldos.

  Con solo descender sus galerías areniscas, quien hoy baje los escalones seguirá oliendo el pabilo de una vela cuya llama ha dejado de oscilar, sus oídos apreciarán el crepitar de astillas en la lumbre del fogón y hasta podrá ver realmente alforjas y ruecas, hoces, odres y yugos colgando de clavos en la pared, enseres que forman parte de nuestra cultura reposando en ese arcón de la memoria que portamos cerrado a nuestras espaldas.

  En una de las bodegas, la de Evelia Fonbellida, la viga monumental de diez metros horadada por el torno de la prensa es mostrada por uno de sus descendientes y cronista oficioso de la villa, el periodista Luis Antonio Curiel de la familia Charelo que como todas las que cuentan con raíces en esta comarca tienen su apodo, y en la oscurecida madera de olmo puede verse tallada a punta de navaja la fecha 1828 atestiguando la  solera de su pertenencia.
 
  Al acostumbrar la vista al paisaje color vainilla e identificar como se desprenden del cerro sombreretes con cientos de formas, el oído sensibilizado tiene la sensación de escuchar sonidos onomatopéyicos entre el silencio, sintiéndose testigo privilegiado por  asistir a la nueva Creación, a escala reducida, de unas formas que se liberan libres como el agua, miniaturas de los ingeniosos chozos de pastor construidos a base de apilar piedra sobre piedra. 


Chozo de pastor en el Cerrato palentino. (L.A.Curiel)

                                                     Esa arquitectura sólida y sencilla bastante olvidada por los técnicos de la profesión, está muy presente en Castilla al igual que en Cataluña y Valencia, y con el nombre de barracas de Vinya ya eran conocidas y apreciadas por Antonio Gaudí, en Tarragona, donde existen soberbios ejemplares en piedra seca como los de el Plà de Santa María. Pero sólo en Baltanás la idea está aplicada a las chimeneas. Y ante la evidencia, vuelve el interrogante: ¿Estuvo aquí Antonio Gaudí? ¿Fue aquí donde se inspiró para las chimeneas de la Casa MIlá?     

   Una cierta luz en el interrogante iba a llegar durante la presentación en Baltanás de mi siguiente libro, Regreso a Gaudí's Place (***), al identificarse en la mesa dos señoras, como los familiares del sacerdote José Mª de la Fuente que yo había logrado contactar por medio de Luis Curiel durante la investigación, para tratar de convalidar si realmente había sido De la Fuente  la persona que me transmitió las palabras con que se abría esta crónica. Lo único que pude constatar fue que el citado sacerdoteya fallecido, sí había estado en Barcelona interesándose por ciertos datos sobre Antonio Gaudí de los que sus familiares desconocían la naturaleza. Hasta ahí llegó la confirmación. 
        
                                                                      
Ana Mª Ferrin

(*) 16,133 litros cada cántaro


(**) http://apuntes.santanderlasalle.es/arte/prerromanico/visigodo/san_juan_de_banos.htm


(***) Baltanás.  Conferencia sobre Antonio Gaudí por Ana Mª Ferrin

         https://amf2010blog.blogspot.com/2005/08/baltanas.html

         Libro Regreso a Gaudí's Place. Ana Mª Ferrin. 2005. Jaraquemada Editores:
         http://afejara.blogspot.com/p/regreso-gaudis-place.html

18 comentarios:

  1. Núnca tendrá contestación esa pregunta. La mente de un artista supera todas las rutas, todas las formas y todas las posibilidades. !Afortunadamente!
    Enhorabuena por tu documentado trabajo y besos.

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  2. Pudiera ser, máxime cuando Gaudí era todo un experto en fundir en su obra influencias artísticas de todo tipo, desde la arquitectura orgánica, pasando por el Gótico y el arte mudéjar, añadiendo ideas y conceptos teóricos y prácticos de Domenech i Muntaner, además de ser un gran observador de la propia naturaleza.
    Un saludo.

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    1. A propósito de tu alusión a Domenech i Montaner, un día que nos veamos lo comentaremos. Saludos, Cayetano.

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  3. Interesántisima entrada, me han resultado sorprendentes esas chimeneas de bodegas en Baltanás y que encima fueran una inspiración para Gaudí, en mi tierra hay muchas bodegas pero no hay ese tipo de chimeneas, lo que si hay son los chozos de los agricultores.No sabía que Camilo José Cela fuera nieto de John Trulock que por cierto tampoco conocía.Besicos

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    1. La historia del abuelo de Cela es fascinante. Como la del grupo de ingleses y franceses que trajo el ferrocarril y pusieron en marcha las instalaciones anexas. Si tienes ocasión de leerlo, en mi libro "Regreso a Gaudí's Place" hay bastante información.
      Bsazzoss

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  4. Pues a mi me lo parece. Los artistas, como los médicos, estamos pendiente de cualquier variación del ambiente, para determinar un síntoma over un expresión artística.

    Besos

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    1. El estudio de Gaudí para la ventilación de sus edificios residenciales lo creo interesante para el tema médico. A ver si un día amplío unos apuntes y publico algo sobre el tema. Saludos.

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  5. Pienso que tu hipótesis es muy atractiva y, aunque no sé si se podrá probar algún día, quizá el tiempo noss ofrezca alguna pista más que pueda confirmar esa posible estancia o paso de Gaudí por Palencia. Desde luego que los trenes hacían paradas en Venta de Baños, un nudo de comunicaciones ferroviarias que todavía lo sigue siendo a día de hoy. La presencia de extranjeros por tierras castellano leonesas es completamente cierta a juzgar por lo que he podido comprobar en Béjar, un núcleo industrial textil de primer orden en España. Y de catalanes también por aquí (a ver si un día cuelgo un artículo muy interesante del tema que escribió un colaborador hace unos años).
    Un beso y a seguir investigando

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    1. Cuando llevas tantos años sobre un tema, un día tienes que parar, centrar la información y publicar lo que tienes confirmado hasta ese momento. Pero los descubrimientos no se paran, siguen llegando en espera de la próxima oportunidad de sacarlos a la luz. Hace poco leyendo las memorias de un joven arquitecto foráneo que se entrevistó tres veces con Gaudí llamado por él, pude confirmar una autoría del maestro que siempre había suscitado dudas. El tema saldrá en el libro que tengo entre manos. Un beso grande.

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  6. Historia minuciosamente investigada, Ana María, con un plus inicial nada menor para tus lectores lejanos, como lo es poder ver a don Camilo José Cela en imagen muy anterior a sus éxitos y sus premios.

    Saludos australes.

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    1. Lo de Cela es de esas cosas que te provocan gran interés. No hay duda de que fue un gran entretenedor. Y por lo que he visto, ya le venía de cuna. Saludos caloríficos.

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  7. Interesante todo el reportaje y disfrutando de los datos y anécdotas que nos cuentas sobre los principios del Ferrocarril.
    Me apasionan los trenes, me encanta sentarme en un banco del andén de la estación de mi ciudad, cercana a casa, y observar el trasiego de viajeros. Intentar saber los que viajan por placer o por obligado trabajo. Los estudiantes, siempre bulliciosos, que llegan en los cercanías para acudir a la Universidad de la Capital. Las tristes despedidas, los abrazos apretados, las manos que se agitan mientras el convoy se va alejando...
    Todo un mundo el de las Estaciones. Eso sí, me gustan las que tienen por cubierta el cielo.
    Tus textos siempre me sugieren cantidad de sensaciones. Gracias.

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  8. Son una maravilla todos los datos y fotografías que aportas.
    Muy curiosa la foto de Camilo José Cela.
    Una gran historia.
    Un beso y mi felicitación.

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  9. Boa tarde a historia é beleza, chama a tenção para ser lida, as imagens acompanham perfeitamente.
    AG

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  10. Olá, Ana, muito interessante essa sua postagem, é uma narrativa preciosa juntamente com as fotos. São belíssimas as chaminés da Casa Milá.
    Saio, daqui, mais rica em conhecimento. Obrigada por essa bela partilha!
    Beijo!

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  11. Boa noite, Ana.
    Uma maravilha esta tua postagem, que me levou a fazer mais de uma leitura, e que certamente se presta para consultas por parte de estudantes e de todas as pessoas que admiram a obra de Antonio Gaudí e que querem sempre conhecer um pouco mais da pessoa e de sua obra grandiosa.
    Destaco, Ana, este trecho do teu trabalho, por mais de um motivo, dentre eles o de John Trulock ter sido avô de Camilo José Cela, um dos meus escritores favoritos :

    "Resguardándolos del olvido, unos breves apuntes históricos sobre el mundo del ferrocarril:

    1º - En 1880 aparece en Galicia un súbdito inglés llamado John Trulock como Gerente del “Ferrocarril Compostelano”, caballero que acabó estableciéndose en Padrón y creando una familia de la que años después nacería un Premio Nobel, Camilo José Cela Trulock, su nieto"


    Um abraço, minha amiga Ana.
    Pedro

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  12. Olá boa noite!
    Vim agradecer sua visita e por seguir nosso blog. Seja sempre bem vinda!
    Abraços da família RH

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