Con motivo de la visita en 1903 de un grupo de arquitectos del Colegio de Cataluña a las obras de la
Sagrada Familia, Antonio
Gaudí dejó entrever en sus explicaciones que los antecedentes del Parque Güell debían
buscarse en algunas instituciones escolares inglesas, pero hoy podemos asegurar
que había más enlaces. El origen de construir la urbanización del Parque era
doble y venía de muy atrás, de cuando su cliente Eusebio Güell era estudiante
en Nimes, Francia, idea que fue ampliando más tarde en sus repetidas visitas a Gran
Bretaña motivadas por sus negocios textiles.
De las tres características originales del
lugar fijémonos en primer término en el animal de trencadís, archirrepetido,
que recibe al visitante en las escaleras del Parque Güell. Se le ha
identificado como un lagarto, una salamandra, una serpiente, un dragón. Pero se
han olvidado de nombrar al reptil que tenía todos los números para ser el
inspirador de Gaudí. El cocodrilo de Nimes.
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| El cocodrilo, presente en cada rincón de Nimes. Place du Marché. |
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| Detalle de la pata del cocodrilo de Nimes con sus uñas |
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| El reptil del Parque Güell en su escalinata. 1999. (A.Mª F.) |
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| Detalle de la pata del reptil con sus uñas en el Parque Güell. 1999. (A.Mª.F.) |
GAUDÍ Y GÜELL, NOSTALGIA DE NIMES
Publicado en GAUDÍ Y MÁS. 30 de Noviembre de 2012
Lo
que hoy conocemos como urbanizaciones periféricas rodeadas de jardines se
gestaron históricamente en diferentes etapas a partir de la primera colonia
obrera construida en Nueva York (1869). La teoría de una Ciudad Jardín de
calidad apareció inicialmente en la obra To
Morrow, A Paceful Path to Real Reform, publicada por Ebenezer Howard en
1898 y hecha realidad más tarde en el Letchworth Garden City en 1902 por Raymond
Unwin, cuando ya Gaudí se había anticipado y el Parque Güell tenía construidos
los pabellones de la entrada, el vallado de la calle Olot, los viaductos, el
refugio para carruajes y la llamativa escalinata principal con todos sus
elementos decorativos.
Durante
casi un siglo el posible significado de tantos símbolos que parecían inconexos
distrajo a los estudiosos. El reptil multicolor que hace los honores recibiendo
a los turistas desde la escalera –souvenir
Gaudí por excelencia–, había
tenido variadas interpretaciones hasta que la biografía póstuma de don Eusebio
encargada por la familia Güell al padre capuchino Martí de Esplugas, descubría que el prócer había querido recrear en el Parque Güell sus años de
juventud. El libro apuntaba un reguero de pistas que aclaraban bastante aquel planteamiento.
Siguiendo esa senda recorrí la ciudad
francesa de Nimes y muy especialmente sus Jardins de la Fontaine y la Place du
Marché.
Ante todo hará falta explicar que el escudo de Nimes se debe al sextercio mandado
acuñar por el emperador Augusto después de vencer a Cleopatra y Marco Antonio
en Egipto. En él una palmera pone fondo a un cocodrilo de perfil con una
soga al cuello, símbolo de sometimiento, y así fue como acuñaron su moneda aquellos soldados
veteranos de la campaña de Africa, luego fundadores de la ciudad de Nimes,
adoptándola como moneda diferenciadora. En recuerdo de esa curiosa historia el
cocodrilo y la palmera campean por todas partes del lugar en que don Eusebio
Güell paso sus felices tiempos de estudiante.
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| Ebenezer Howard, teórico de la ciudad jardín |
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| Una vista actual de las viviendas de Letchworth Garden City, Hertfordshire |
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| Raymond Unwin, autor del residencial Letchworth Garden City |
Por
el suelo de la francesa Place du Marché monedas de cobre a escala natural se
insertan entre losa y losa del pavimento. Una imponente palmera presta carácter
al pequeño y armonioso espacio, al otro extremo de la plaza un monumento de
mármol presenta un cocodrilo de tamaño natural con una pata extendida
intentando mojarla en la inexistente agua del foso. La garra es carnosa pero no
tanto como las que compuso minuciosamente Gaudí bien asentadas las cuatro patas
en los bordes de trencadís de la
escalera principal del Parque Güell.
Los
dos símbolos, palmera y cocodrilo, saludan desde los rincones más inesperados
de Nimes con la memoria del tiempo vivido en una ciudad por si sola original,
poseedora de un templo romano y un coliseo de dos milenios que para sí los
quisiera Roma por lo bien conservados. En el anfiteatro de Las Arenas los
gladiadores dieron paso a los toreros y actualmente se celebran veladas con
diestros de primera línea como fue Nimeño II (*), cuya estatua
recibe a los aficionados frente al coso. Nimes, con Arlés, son dos plazas
francesas de gran solera taurina con una numerosa afición fiel y entregada que
hoy celebran encantadas la llegada de los aficionados que han visto eliminadas
las corridas en toda Cataluña.
| Una de las monedas de cobre incrustradas en la Place du Marché de Nimes |
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| Nimes, ciudad taurina por excelencia. Ante el coso romano, actual plaza de toros, estatua de bronce de su diestro más querido, Nimeño II |
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| En el claustro de la catedral de Sainte Eulalie y Sainte Julie, en Elne, Francia, cada columna con su capitel es diferente a las demás. 1997 (A.Mª.F.) |
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| Viaducto del Parque Güell con todas las columnas diferentes. 1999 (A.Mª.F.) |
En
su momento, los vecinos de Nimes homenajearon al espíritu libertador de la
Revolución Francesa quitándole la soga del cuello a su cocodrilo y Gaudí se
sumó a ese deseo representando en trencadís y sin yugo al suyo, ya que
probablemente ese fuera el reptil que representó por identificación con los
buenos recuerdos del Güell estudiante. El animal reina sobre las aguas de la
gran acequia subterránea del Parque Güell en el centro de la escalinata, donde la
cascada derrama por su centro el rebosadero del depósito. Ahí, en esos peldaños,
todo el que ha querido ver un simbolismo lo ha logrado, incluso se ha escrito
que la cabeza cobriza que asoma en lo alto es la de la serpiente que Moisés
enroscó en su báculo para alejar el mal de su pueblo, conduciéndolo hacia la
tierra prometida en su travesía del desierto a través de las aguas del Mar Rojo.
Aunque esa suposición pueda provocar la sonrisa del observador medianamente
entendido porque sería una serpiente con orejas, algo inexistente. De manera
similar otras plumas han identificando al saurio con la monstruosa serpiente
Pitón que guardaba el santuario de Delfos. O la salamandra alquímica que
simboliza el fuego.
Aquí
se precisa un apunte para tratar a Eusebio Güell como la encarnación positiva
del Capital, el empresario que sabe ganar una fortuna para luego revertirla en
el pueblo. Todo lo que ordenó construir a Antonio Gaudí sin
reparar en medios hoy puede visitarse, ya sea propiedad municipal o privada. Sus estudios de Química, Física,
Ciencia Políticas, le originaron una inquietud notable por la sanidad y la
higiene públicas, uno de sus orgullos consistía en haber publicado en París
como miembro de la Academia de Farmacia y Medicina de Barcelona, una tesis
sobre cómo combatir las epidemias, titulada L´immunité
par les leucomaïnes, con ese libro en sus manos aparece en el cuadro que le
pintó el tortosino Julio Moisés en 1913, colgado actualmente en la Casa Museo
Gaudí del Parque Güell. La curiosidad
viajera le hizo conocer toda Europa incluida Rusia, África y Tierra Santa.
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| Cabeza de trencadís bronceado en lo alto de la escalinata. |
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| Detalle del viaducto naturalista del P.de la Fontaine. 1997 (A.Mª.F.) |
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| Una novia se fotografía en el viaducto naturalista del Parque Güell 1999 (A.Mª.F.) |
Aclarado
con posibilidad de certeza el origen del animal, la visita a los jardines de La
Fontaine en Nimes, al principio puede dejarnos indiferente porque la parte baja
de ese parque versallesco nada tiene en común con el inclasificable Parque
Güell. Pero todo empezará a cambiar al subir la doble escalinata y llegar a la
explanada del mirador, porque el visitante comprueba que la baranda de columnas
que desde abajo parecía convencionalmente recta, es un mirador ondulado tan
original como el banco barcelonés. Y la sorpresa continúa abandonando de golpe
al rey Luis XV por los senderos que ascienden el montecillo del fondo, los
peldaños están construIdos con piedras del lugar, en seco.
Hay
tramos de viaductos brutalistas similares a los del Parque Güell incluidos los
bancos, también pegados a las columnas como los gaudinianos pero realizados
siglo y medio antes de que Gaudí visitara la ciudad. Porque no hay constancia
específica de ello, pero está claro que a solas o en compañía de Güell debió
conocerla, está en la ruta que hizo el arquitecto en sus viajes a Carcassone y
a Elne formando parte del Centre
Excursionista de Catalunya, donde Jacinto Verdaguer estrenó su poema Canigó.
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| Capitel almohadillado en el claustro de Elne, Francia. 1997 (A.Mª.F.) |
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| Lateral almohadillado de la escalinata del Parque Güell. 1999. (A.Mª.F.) |
Precisamente
en Elne, en su pequeño y precioso claustro, Antonio Gaudí pudo iluminarse para
diseñar las dos superficies acolchadas recubiertas de trencadís a los lados de
la escalinata principal y en el techo de las columnas bajo el banco ondulado
del Parque Güell, pues con esa original característica aparece uno de los capiteles del
claustro francés. Lo mismo que de sus delicadas columnas de mármol cada una con
un tallado diferente, pudiera provenir la musa que recubrió de materiales más
bastos pero no menos efectivos, la individualizada decoración que presentan las
columnas del Pórtico de la Lavandera en el Parque Güell, todas diferentes. Una
curiosidad añadida es que el parque de La Fontaine se proyectó como zona
residencial por el ingeniero militar Jacques Philippe Mareschal, quien fracasó
en el intento y fue muy contestado por sus coetáneos, quedando finalmente la
zona como un parque ciudadano. Un destino similar al del recinto barcelonés (**).
Quien
busque desvelar las intenciones de Gaudí en sus símbolos nunca resueltos
hallará en este lugar un vivero inmejorable de posibilidades, un enigma en cada
esquina. De quererlo, los interesados bien dispuestos encontrarán que toda
clave es factible en el Parque Güell; lo religioso, lo masónico y templario, el esoterismo y la alquimia,
lo cátaro, ocultista, etc. Avalando temas variopintos, numerosos escritores dedicaron con toda seriedad
a ese fin su pluma y su cámara.
Ana Mª Ferrin
(*)” Nimeño”.
Christian Montcouquiol (Alemania 1954-Francia 1991
(**) El capítulo completo sobre Nimes en el libro "Gaudí. De Piedra y Fuego" de Ana Mª Ferrin. 2001
(**) El capítulo completo sobre Nimes en el libro "Gaudí. De Piedra y Fuego" de Ana Mª Ferrin. 2001


















Hola, señora estoy que no quepo en mi se asombro, hace unos años visite Nimes y me encanto la ciudad pero si llego a saber lo que usted expone me lo hubiera mirado aun con más detalle. Desgraciadamente de este lugar no tengo fotografías ya que se me estropeo la cámara así que guardo un recuerdo en la memoria que no es lo mismo, después de leer su artículo no me queda más remedio que volver en alguna escapada.
ResponderEliminarNuevamente reitero mi agradecimiento, hoy no dispongo de más tiempo para seguir leyendo sus entradas pero volveré a disfrutar del conocimiento que comparte.
Un cordial saludo.
El placer es mutuo. Como participante con sus cuadernos de viaje, usted sabe de la satisfacción del compartir.
EliminarLo genial de estas ventanas que disfrutamos consiste en eso, en descubrir algo que te fascina y tener la posibilidad de extender ese conocimiento. Quizás el destinatario podrá, como usted en este caso, volver a Nimes y ampliar la búsqueda. Pero si no es así tampoco importa.
En mi caso sé que muchas cosas que descubro no podré conocerlas in situ, pero sí me abrirán puertas para saber que están ahí.
Por cierto, usted habla de Guadalajara. No sé si conoce este episodio de Josep Mª Subirachs y Cela: http://amf2010blog.blogspot.com.es/2012/03/subirach-y-cela-un-divertimento-erotico.html
Hasta pronto