Hablando
con Joan Bassegoda sobre el Proceso de Beatificación que estaba instruyéndose sobre Antonio Gaudí a principios de 2000 y en el que yo
trabajaba por esos días entrevistando a los seis iniciadores, le comenté, que por
los testimonios que llevaba reunidos desde hacía años y que él debía conocer
de sobra, yo no veía al arquitecto con el carácter sereno que según dicen suele
caracterizar a los santos. En especial desde que su proposición de matrimonio a
Pepeta Moreu fue rechazada.
–¿Cree usted que su carácter debió acusar el fracaso? - le consulté-. Porque a partir de esas fechas muchos escribieron que fue desarrollando un genio que levantaba astillas...
–¿Cree usted que su carácter debió acusar el fracaso? - le consulté-. Porque a partir de esas fechas muchos escribieron que fue desarrollando un genio que levantaba astillas...
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| Joan Bassegoda Nonell |
GAUDÍ, PATRÓN DE RABIOSOS
–No sé si eso debió influirle o no.
Efectivamente, fue un hombre típico del Camp de Tarragona con un genio muy vivo
que se enfadaba rápido pero se le pasaba enseguida. Hay aquella anécdota del
día en que visitó a su amigo el doctor Pere Santaló y mientras estaban hablando
entró la hija del doctor, diciéndole: “Papá,
mira esto...” y Gaudí se enfadó muchísimo con la interrupción, incluso le dijo: “Las niñas hablan cuando las gallinas hacen
pipí”. La niña, claro, se quedó helada. Al día siguiente a Gaudí ya se le
había pasado el berrinche y volvió a la casa de su amigo a disculparse, con
unos caramelos para la niña.
–Pero
la niña no creo que olvidara fácilmente el episodio, ¿me equivoco?
–Imagínese. Esta señora, que ya era muy mayor cuando
se habló por primera vez de hacer beato a Gaudí, no lo había olvidado, no, y
dijo con retranca: “Sí, si, Sant Antoni Gaudí. El Sant Patró dels rabiuts
(rabiosos)”. Hombre, y bien
pensado, digo yo... ¿Porqué no van a tener un Santo Patrón los
rabiosos?
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| Diversos sellos dedicados a Gaudí y su obra. |
–Perdone.
De los rabiosos no sé. Pero Patrón de los Arquitectos quizá sí. Ahora que se
ha empezado el Proceso de Beatificación...
–¡Ah! Lo de la Beatificación, como
se dice en Cataluña, son “fabes (judías) contadas”. Es decir, que la Iglesia ha
establecido unas normas y si se cumplen habiendo llevado el aspirante una vida
cristiana, con virtudes heroicas, el proceso ha de pasar por una serie de
comisiones de autoridades eclesiásticas. Y si a todo ésto los cardenales dicen
que está bien, se monta un tinglado en la Plaza de San Pedro, cuelgan un
estandarte con el retrato del beato y se hace una ceremonia muy bonita y tal, y
ya queda proclamado –Después
de resumir en ocho líneas un tratado de quinientas páginas, el catedrático añadió
con una seriedad de esas que uno no sabe si en realidad es tal–: Pero ¡ojo!, que antes de llegar al fin se ha
de acreditar un milagro. Que ahora mismo si usted quiere yo podría relatarle un milagro
de Gaudí.
Al
oír tal cosa debieron dilatárseme los ojos, porque vi como Joan Bassegoda
Nonell (*) me observaba con socarronería, consciente del impacto de sus palabras.
–Mire, le contaré una anécdota muy
corta –se acomodó en el brazo de la silla y empezó su relato–: Una vez…
…Una vez yo estaba en el aeropuerto
de Munich facturando el equipaje, ya sabe usted, cuando se colocan las maletas
en la cinta y ¡bum! ¡bum!... desaparecen hacia las entrañas monstruosas del
aeropuerto. ¡Madre mía! Entonces me doy cuenta de que la llave del coche
de alquiler que tenía que ir a devolver con la documentación, la había dejado metida dentro de una maleta. ¿Qué
hacer? Me fui hacia la señorita que me había facturado para que me ayudara. Pero
claro, ella me dijo que lo que yo pretendía era impensable, ¡volver hacia atrás
la cinta! ¡Y en Alemania! Con lo estrictos que son ellos con las normas. Yo no
sabía qué hacer, cuando de pronto se me ocurre una idea genial...
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| Más estampillas relativas al arquitecto |
No hará falta decir que el pequeño contratiempo escondía un gran calado simbólico. Estamos hablando de un país reino del orden y la
exactitud por excelencia, o al menos esa es su fama. Apoyando sus palabras vi descorrerse ante mí la escenografía del
aeropuerto de Munich, con sus idas y venidas reguladas inflexiblemente,
equipajes haciendo acrobacias en la cinta continua donde Joan Bassegoda intentaba esquivar una burocracia
que luce la rigurosidad como salvaconducto. En la aventura que yo visualizaba por mi cuenta a
medida que el profesor iba exponiéndola, los márgenes se ampliaron a escala
latina en mi imaginación apareciendo un ramalazo brillante del Camp de Tarragona. Enviado
desde el ventanuco de una nube, el relámpago se descolgó quedando posado en el hombro del
relator chivándole un mensaje al oído. La genialidad, a diferencia de los
reglamentos, sale cuando sale...
–...Entonces –continuó
Bassegoda-, sin saber cómo me vino la
idea de echar mano al bolsillo, allí guardaba unos sellos de aquellos emitidos
en 1975 donde aparece el perfil de Gaudí con el fondo de la Casa Milà. Supongo
que debió ser la desesperación la que me llevó a preguntarle con gran
amabilidad a la azafata: “Oiga, ¿usted
hace colección de sellos?” Y ella, contestándome con sequedad, asintió: “Si, ¿porqué?” Le enseño los sellos y le digo: “¿A que no tiene éstos?”. Y va y me dice: “Pues no, éstos no los tengo”. Vamos, abreviando, que le di los sellos, la joven echó hacia atrás la cinta transportadora y pude recuperar mi maleta. ¡Ja, Ja!...
A ver, dígame usted si conseguir eso en Alemania no es un milagro de don Antón
Gaudí i Cornet. Milagro moderno pero milagro de los buenos, ya le digo, como para añadirlo al
Proceso de Beatificación...
Suavidades
místicas y sustancias terrestres.
A ver quien se atreve a decir que un episodio así no es un milagro.
Ana Mª Ferrin
(*) Entrevista y perfil de Joan Bassegoda Nonell en el libro Gaudí. La Huella del Genio: http://amf2010blog.blogspot.com.es/2001/07/gaudi-la-huella-del-genio-sinopsis.html
(*) Entrevista y perfil de Joan Bassegoda Nonell en el libro Gaudí. La Huella del Genio: http://amf2010blog.blogspot.com.es/2001/07/gaudi-la-huella-del-genio-sinopsis.html













Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarGAUDÍ Y MÁS. No sabemos por qué, al ir a colgar la respuesta se ha borrado el comentario de SalvemlaRotonda. Por suerte se ha recuperado el texto y aquí volvemos a insertarlo.
ResponderEliminarEs el siguiente:
“”El verdadero milagro de Gaudí que demuestra que es santo ya ha ocurrido. Quién te escribe esto lo ha experimentado en propia piel. Pero Gaudí ya me ha dicho que será muy difícil que alguien me crea, porque lo que me ha revelado no interesa a los "rosegaaltars" que lo quieren hacer santo para seguir aprovechándose de él. Si quieres conocer el verdadero milagro que las leyes del hombre deberían hacer santo, lee este post que seguramente no creerás, ni tomarás en serio: http://salvemlarotonda.blogspot.com.es/2012/11/antoni-gaudi-ens-ha-dit-que-era.html
Un abrazo, Ana Mª, me he leído tus libros y sigo con interés tu blog y sobretodo comparto el amor que demuestras por Gaudí. Yo también estoy fascinado y a veces absorvido por él, desde muy pequeño me enamoré de su obra y me he empapado desde siempre leyendo todos los libros que hablaban de Gaudí. Pero ahora que he tenido esta experiencia sobrenatural con él salvando la Rotonda y lo he conocido y comprendido, me entristece su personalidad y la vida que le obligaron y él mismo se obligó a llevar. Aunque sin su sacrificio no hubiera podido surgir su milagrosa obra””
Recibe mi felicitación por tus conversaciones con Gaudí, eres afortunad@ moviéndote en las alturas. Yo sí te creo porque ya son muchos los que afirman haberlo visto y hablado con él y todos están tan cuerdos como tú.
EliminarComparto tu admiración por Gaudí, pero en cuanto a la tristeza que te produce que se aprovecharan de él, no estés tan seguro de que eso fuera así. Como tampoco que le obligaran a llevar una vida de sacrificio, menudo era el maestro. Puedes abandonar la tristeza porque él hizo lo que quiso y siempre que pudo se lo pasó en grande. Bien por el blog y mucha suerte con el proyecto.
Beato o no creo que Gaudí fascina por su dominio del lenguaje arquitectónico, un lenguaje que sabe transmitir a pesar del paso del tiempo. Para algunos fue un santo, para otros un masón impío y para la mayoría un personaje al que admirar por su manera de expresar a través de la construcción de edificios. Quizás si se le beatifica se hará de él un personaje ñoño, cuando realmente no lo era. Si por santo o beato entendemos a un individuo apacible, tímido y de poco carácter nos equivocaremos de medio a medio con Gaudí. Es célebre aquella frase suya de que lo que más le costaba era dominar su genio, ¿no? Y a mí me gusta así, con carácter impulsivo, aunque brusco y maleducado como los grandes artistas. No sé si me gustaría hablar con él, como comenta Salvemlarotonda: primero porque el maestro haría un largo monólogo del que seguro que no entendería casi nada, y segundo porque no sé si sería la persona adecuada (entre otras cosas, una mujer) para que él me dirigiera la palabra.
ResponderEliminarPor otro lado, el buen humor de Joan Bassegoda (siempre quitando hierro a ciertos asuntos) era memorable.
Un saludo
Hola Carmen. Como la madalena de Proust, con tu comentario has abierto una ventana trayendo a mi memoria una frase que me dijo mi madre cuando yo era una adolescente: “Todo lo que tú dejes que te hagan, te lo harán”, reflexión que me ha acompañado siempre como una vacuna. Porque si es cierto que a lo largo de la vida vamos rodeándonos de amigos y amores, familia, vecinos, colegas, que nos quieren y nos ayudan a crecer, también se nos cuela algún personaje que nos hace abrir los ojos por sus malas artes.
EliminarSi en sus primeros tiempos todos retratan a Gaudí como serio y amable, a partir de que Pepeta Moreu lo rechazara después de años tonteando con él y que Doménech i Montaner le saboteara en propio beneficio los únicos encargos oficiales de peso que Gaudí recibió en su vida, con motivo de la Exposición Universal de 1888, se sintió traicionado y su actitud cambió. Por los testimonios que tengo creo que siguió siendo un hombre noble de valores sólidos, pero selectivo en su trato, que a la mínima susceptibilidad enseñaba los dientes marcando su territorio con el aviso de que él no estaba dispuesto a dejarse pisotear por nadie, como le había pasado en esos dos casos. Y que en ese ejercicio de autodefensa a menudo se le iba la mano.
Bszos.
JA,JA......Si que era duro el gaudí con las mujeres.El si que sabia tratarlas.Me gusta y lo fellicito
ResponderEliminarELBRADPI
Recuerda que todos los duros encuentran la horma de su zapato, BradPi,y él también la encontró.
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