En
1927 (*) el arquitecto Charles-Edouard Jeanneret, Le Corbusier, había vuelto temporalmente a su Suiza natal desde
Francia, para asistir en Ginebra al concurso convocado para elegir el proyecto
del Palacio de la Sociedad de Naciones.
Estando
en Ginebra le llegó una invitación de Madrid para dar una conferencia en la
Ciudad Universitaria, disertación de la que más tarde, convenientemente
ampliada, surgiría su libro Una Casa-Un
Palacio.
Una
vez en Madrid recibe otra notificación, un telegrama del arquitecto Josep Lluís
Sert citándolo para encontrarse con él en la escala que el rápido
Madrid-Portbou hacía en la estación de Barcelona. Si aceptaba, con todo medido
al minuto, desde allí lo llevarían rápidamente hasta algún lugar de la ciudad
para que impartiese una conferencia cuyo tema, le decían, podía improvisarlo a
su albedrío.
Le
Corbusier no conocía personalmente al arquitecto Josep L. Sert, pero lo insólito
de la propuesta lo sedujo…
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| En Barcelona durante una reunión del CIRPAC. Ante la mesa. 1932 |
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| Le Corbusier con Josep Lluis Sert |
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| En el centro, durante una visita a la Residencia de Estudiantes de Madrid |
POEMA DEL ÁNGULO RECTO
Publicado en Gaudí y Más. 2 de marzo de 2013
De la generación de Van der Rohe, Gropius, Duchamp y Picasso, los bloques de hormigón para viviendas construidos por Le Corbusier, también llamados “cajas de jabón”, tenían mucho que ver con el cubismo por su eliminación de lo superfluo, iban directamente hacia formas geométricas elementales. Las paredes de cristal, los tejados planos con jardines. El blanco puro, siempre el blanco, la vanguardia...
En
la mediterránea Barcelona iba a vivir un flechazo: Cuánto quiero a Barcelona, ciudad admirable, ciudad viva, intensa; ese
puerto de mar abierto al pasado y al porvenir- escribiría. Treinta años después de la experiencia
recordaba hasta la imagen plástica de su llegada: ...En la estación de Barcelona me recibieron cinco o seis muchachos,
todos de baja estatura (?) pero llenos de fuego y energía...
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| Apuntes de Le Corbusier tomados en Barcelona. Escuelas de la Sagrada Familia con especial atención a las cubiertas. 1928 |
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| Imagen de las cubiertas tomada desde uno de los campanarios |
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| Antiguas gorfas, construcciones típicas de Túnez para guardar el grano. |
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| Gorfas de Ksar Haddada en la actualidad. |
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| Concha del molusco Tridacna, especie de almeja gigantesca utilizada por Gaudí como pila de agua bendita en varias iglesias. |
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| Boca abajo en la iglesia de Las Teresianas la concha parece dar la razón a la teoría de que Gaudí se inspiró en sus formas para las cubiertas de las escuelas. |
El día siguiente a la charla lo pasó en Barcelona. Lo acercaron hasta Sitges y en el trayecto le intrigaron las formas ensoñadoras de las bodegas Güell. Al preguntar por el autor recibió un primer aviso: Gaudí. Y al volver a la ciudad y pasear por el Paseo de Gracia, La Pedrera, la bulbosa Casa Batlló... Gaudí de nuevo. Poco después descubría las formas definitivas de la Sagrada Familia; Gaudí había hecho su aparición en la vida de Le Corbusier.
Algo
se había movido en el interior del creador. Somos la suma de muchos
aprendizajes y la mente de Le Corbusier retrocedió hasta el capital emotivo de
aquel 1900 en que siendo un adolescente empezó a fijarse en el arte
naturalista, diseñando la caja de un reloj de bolsillo con una abeja libando
una flor. Su madre, estricta calvinista maestra de música, le había grabado
a fuego una máxima: Lo que hagas, hazlo
bien. Y él la adoptó como dogma aplicable a diferentes ideas. A punto de
cumplir cuarenta años ya le había dado la vuelta al concepto constructivo, con
su obra se había saltado de una vez el clasicismo y el eclecticismo imperantes.
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| Le Corbusier diseñó este reloj a los 19 años en la Escuela de Arte. Se expuso en Milán |
I |
| Nôtre Dame du Haut, en Ronchamp, Francia. Le corbusier. 1954 |
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| Una de las Unité d'Habitation que Le Corbusier logró construir en cada una de estas ciudades: Marsella, Nantes-Rezé, Berlín, Brieiy-en-Fôret y Firmini |
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| En el Parlamento de Chandigarh, en India, Le Corbusier fusionó dos de sus obras más emblemáticas, La Unité d' Habitation y la iglesia de Ronchamp |
Cuando
manifestó a sus acompañantes barceloneses el gran interés que le provocaban las
obras de Gaudí, naturalmente no le comprendieron. Los arquitectos españoles
pertenecían a la generación que siguiendo la tradición de matar al padre, apartaron
todo lo que Gaudí significaba en arquitectura para buscar su propio camino en
la senda de la Bauhaus, tan cercana a Le Corbusier. No sabían que el creador del volumen cúbico en arquitectura había guardado un recuerdo emocional hacia aquellas
otras formas que inspiraron sus primeros diseños. Lo recordaba en una poética
entradilla enviada para la Exposición Gaudí de Barcelona, acompañando a un
croquis del tejado de las Escuelas de la Sagrada Familia que el arquitecto
suizo había realizado con la rapidez de una llamarada en su carnet de viaje:
- ¿Antagonismo entre el 1900 y las “cajas de
jabón”? Para mí
ese conflicto no existía. Lo que vi en Gaudí era la obra de un hombre de una
fuerza, de una fe, de una capacidad técnica extraordinarias manifestadas durante
toda una vida de cantero; de un hombre que hacía tallar las piedras ante sus
ojos sobre trazas verdaderamente muy pensadas. Gaudí es “el constructor” del
1900, el hombre de oficio, constructor en piedra, en hierro o en ladrillo.
Gaudí era un gran artista; sólo aquellos que conmueven el corazón sensible de
los hombres quedan y quedarán. Significa la arquitectura que triunfa sobre
todos los problemas reunidos en la línea de fuego (estructura, economía,
tecnicismo, utilización), gracias a una ilimitada preparación interior para la observación. La arquitectura es fruto
del carácter, justamente eso: una manifestación de carácter.
Espíritu+motor=carácter. Fórmula
que hallamos en esa claridad adherida bajo el tejado de las escuelas de la
Sagrada Familia que encandilaron a Le Corbusier, llevándolo a recrear, cercano ya a la setentena, las cubiertas de Ronchamp y la cornisa de Chindagarh, ambas con el abarquillado justo, en un retorno a la curva de su reloj de juventud. Más tarde Calatrava en las bodegas Ysios en Laguardia, La Rioja, también cumpliría su homenaje a las escuelas de Gaudí, diseño que hoy sigue sirviendo de pauta a tantos otros. Tras Gaudí, partiendo de las ondulaciones de las gorfas
tunecinas, de las conchas de ciertos moluscos, crear innovando.
Ana Mª Ferrin
(*) A pesar de constar en algunos textos que las visitas y conferencias de Le Corbusier a Madrid y Barcelona fueron en 1928, hoy sabemos que al igual que la Exposición Gaudí, fueron en 1927.
Ana Mª Ferrin
(*) A pesar de constar en algunos textos que las visitas y conferencias de Le Corbusier a Madrid y Barcelona fueron en 1928, hoy sabemos que al igual que la Exposición Gaudí, fueron en 1927.





















En la bibliografía que habí a leído acerca de la obra de Gaudí y el impacto de ésta en otros arquitectos, no todos los autores opinan que Le Corbusier gustó de la obra del maestro. Nadie niega que se asombró sobre todo con la perfección e innovación técnica de las Escuelas de la Sagrada Familia, pero poco más. Algunos autores se quedan en esos apuntes que tomó del natural y que luego aplicó en algunas de sus obras. La opinión que le mereció su obra queda en el tintero, como también queda olvidada su valoración positiva ante unos arquitector barceloneses que despreciaban la obra gaudiniana habiendo abrazado la línea pura del racionalismo. Y es que Le Corbusier fue un gran arquitecto que supo apreciar las innovaciones de otros colegas. Me quedo con la definición de Le Corbusier sobre la obra de Gaudí: " Gaudí era un gran artista; sólo aquellos que conmueven el corazón sensible de los hombres quedan y quedarán".
ResponderEliminarUn beso
Hola Carmen. Cuando la supuesta opinión de un personaje queda a merced de las interpretaciones, no hay nada como disponer de un escrito del propio interesado para echar luz sobre un tema. Así pasó con Le Corbusier, dejando clara cuál era su opinión sobre nuestro arquitecto al enviar el croquis de las Escuelas de la Sagrada Familia para la Exposición Gaudí, añadiendo el texto al que hago referencia, que se mire por donde se mire es una apasionada declaración de admiración y respeto. Aparte están pequeños documentos como el artículo de La Veu de Catalunya firmado por Rafael Benet en 1928, dando cuenta de que el arquitecto suizo mandaba parar el coche que lo llevaba cuando pasaba por delante de una obra de Antonio Gaudí.
EliminarComo has destacado, los grandes suelen reconocer a los grandes. Bszos.
Gracias por recordar a Le Corbusier, asalta la duda del titular POEMA DEL ANGULO y no hace referencia a él. No enseña las litografías ni muestra su legado pictórico. Sería deseable que se aclarara. Saludos a todos. Jorge Pieschacon.
ResponderEliminarNo se altere. Después de comprobar la gracia y coherencia con que escribe, a partir de ahora le enviaré mis textos para que usted los titule y supervise. Gracias por su tiempo.
EliminarLlevo sumergido una semana en tu blog .Estan a punto de acabar mis pequeñas vacaciones y no quiero deshacerme de las nubes . Tampoco de los platos de Adria
ResponderEliminarEstupendas entrevistas ¡todo!.....Interesante el episodio de Corbusier .Un paseo relajante
Eso del paseo me ha gustado porque ésa y poco más es la pretensión del cuaderno. Y si logramos abrir una ventana que nos haga descubrir algo nuevo, pues mejor. Bienvenido Doc
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