Siempre me han hecho gracia las interpretaciones que suelen darse a las imágenes de sexo inusuales, gore o francamente aberrantes, de ciertas obras
catalogadas de religiosas. Y es que cuando se intenta enmascarar lo muy obvio, el resultado suele ser hilarante.
Las fechas en que Hieronymus Bosch, El Bosco, realizó el tríptico de El Jardín de las Delicias, aún después de
innumerables pruebas son de una amplitud notable, ya que lo he visto datado por voces muy serias entre 1480 y 1515, calificando la obra tanto de juventud, como de plenitud o madurez.
Desde Bélgica la tabla pasó a Holanda, de allí fue llevada por el Duque de Alba hasta la Orden de
San Juan, viajando por fin al Escorial en 1593 al ser adquirida por Felipe II. Trasladada al Museo del Prado en 1939 para su restauración ya no se movió de sus paredes, donde hoy podemos seguir admirado esta pintura compleja de múltiples interpretaciones, como casi todas las del autor.
Y desde principios de 2014, también identificar la partitura oculta de una melodía desconocida que el artista logró hurtar durante medio milenio a los entendidos, hasta que dos estudiantes norteamericanos, Amelia y Luke, supieron ver lo que durante todo ese tiempo había pasado inadvertido a los ojos de millones de observadores.
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| Detalle musical de El Infierno |
UN CÓMIC SONORO DE 500 AÑOS
Publicado en Gaudí y Más. 20 de febrero de 2016
Amelia Hamrick tiene una doble licenciatura, en Informática y Música, por la Universidad
Cristiana de Oklahoma. Además toca el saxo barítono, el trombón bajo y la tuba,
a lo que deberemos añadir su afición al dibujo, por lo que estaba en
condiciones de captar los signos y entender la musicalidad de aquel trasero que
llamó su atención, cuando en compañía de su amigo Luke ambos ojeaban una
reproducción de la obra. En realidad eran tres partes de una partitura,
escritas entre las dos hojas de un libro y el trasero de uno de los pecadores
torturados, del que sólo se muestran la parte nombrada y las piernas en El Infierno, el panel derecho de la tabla. El resto del cuerpo queda atrapado
bajo una especie de enorme laúd o vihuela. Y no es el único sufriente, una
flauta ha sido clavada en el trasero de otro personaje y a un tercero están golpeándolo
con otro instrumento. La música como tortura.
Las dotes observadoras de Amelia son notables. En la misma pieza ya tiene identificadas otras partituras, que espera descifrar a base de paciencia y como la que mostramos, interpretarlas y proceder a su grabación.
Las dotes observadoras de Amelia son notables. En la misma pieza ya tiene identificadas otras partituras, que espera descifrar a base de paciencia y como la que mostramos, interpretarlas y proceder a su grabación.
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| Panel central donde el hombre ha desatado su lujuria. Ha perdido la Gracia Divina. |
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| Panel derecho, el Infierno, donde los pecadores sufren todo tipo de tormentos. En especial, el Bosco alude obsesivamente al martirio por parte de la música. |
Sin
asustarse por las tres dificultades que se le presentaban, -500 años de
antigüedad, su calidad demoníaca, y que literalmente era la canción del trasero del infierno-,
Amelia comentó que empezó con humor la
transcripción de las notas al pentagrama moderno, suponiendo que la composición
estaría en Do, tono utilizado en la época de El Bosco. Una vez ordenada la
pieza, ella misma la pasó al piano, grabándola y colgándola en la red bajo el
título de Butt song from hell, ofreciendo el hallazgo a su Universidad para que los expertos lo
analicen a fondo.
Desde aquí una felicitación para la buena vista de Amelia, su instinto y excelente preparación. Sin esos tres requisitos hubiera sido imposible aprovechar su descubrimiento, del que aquí ofrecemos el resultado:
Acabamos con el apunte curioso de otros ojos que en 1978
distinguieron la originalidad de esa mínima parte de El Jardín de las Delicias,
relacionada con la partitura. Hablamos del chelista y director de orquesta
Gregorio Paniagua, también pintor y valorado luthier, rescatador de los
vetustos instrumentos reproducidos en obras de arte descubiertos por él durante
sus investigaciones en cuadros y cerámicas, manuscritos, miniaturas,
bajorrelieves, etc. Creador de la formación Atrivm
Mvsicae con el propósito de
dar a conocer la música antigua, en 1978 publicó un disco con el sugestivo
título de Codex Glvteo,
para cuya portada el músico madrileño rescató del tríptico El Jardín de las
Delicias, precisamente el fragmento que hoy nos ocupa, .
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| Gregorio Paniagua en pie, en el centro, con sus hermanos y el resto de integrantes de Ativum Mvsicae |
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| Portada del disco, donde Gregorio Paniagua detectó en 1978 la curiosa partitura. |
Para quienes estén interesados en revisar a fondo El Infierno, en este enlace podrán examinar sus detalles.
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/1/17/Hieronymus_Bosch_-_The_Garden_of_Earthly_Delights_-_Hell.jpg
Y acabando con una sonrisa, una percusión que no le hubiera disgustado a El Bosco:
Ana Mª Ferrin










Me ha encantado esta entrada por varias razones. En primer lugar porque El Jardín de las Delicias es una obra que me entusiasma, visita obligada siempre que caigo por el Museo del Prado: una diablura imaginativa, surrealista y, en cierta forma, transgresora. En segunda lugar, por mi afición a la música. Lo del pentagrama escrito en el trasero del condenado, lo que vienes a definir como la música considerada un instrumento de tortura, me recuerda ciertas composiciones insufribles e incomibles (aquí cada uno pone las suyas). No es este el caso. La pieza es simpática y jovial, no parece adecuada para hacer sufrir a los pobres mortales. Y la pieza atresillada del maestro Paniagua es sencillamente una delicia.
ResponderEliminarUn saludo, Ana María.
Él sabría por qué utilizó en este cuadro los instrumentos musicales como elementos de tortura. Lo que tengo seguro es que no fue un artista superficial ni la suya una decisión al tuntún, así que las interpretaciones pueden ser infinitas.
EliminarLa música que oigo al verlo es la zarabanda de Kusturica y Bregovic, en Underground.
Saludos.
Hola Ana:
ResponderEliminarEl jardín de las delicias es una pintura que me llama mucho la atención. Trasgresora como refiere Cayetano. La música es agradable, pero hay algunas piezas que realmente la hicieron con el... :D
Besos
Amelia Hamrick, la joven músico que ha hecho real la partitura, la nombra con humor "Canción del Trasero del Infierno".
EliminarUn título que podrían llevar otras muchas con más merecimiento, Manuel
Transgresor no lo sé, moralizante sí, y original mucho. Pocas veces se ha visto un pandemonium tan curioso y donde la música en lugar de calmar los espíritus, sirviera como azote de las almas.
ResponderEliminarUn abrazo.
Me he encontrado con personas que odian la música al completo, cualquier tipo de música, algo que me sorprendía hasta que caí en que Hitler era un melómano apasionado. Está claro que cada alma tiene su propio azote y que hay gente pa'tó, querido amigo.
EliminarCon tu entrada me has abierto el espíritu a la obra ya que siempre la había dejado de lado sin profundizar en ella.
ResponderEliminarUn abrazo.
Creo que a todos nos ha pasado encontrar algo especial en un cuadro. Pero que tenga un significado y llegar a descifrarlo cinco siglos después, ya es algo novelesco.
EliminarBesos.
Amelia tuvo la osadía de enfrentarse a una música desconocida y oculta hasta ese moemento aunque estaba a la vista de los millones de espectadores que visitan el Prado todos los años. Hay que saber ver para encontrar.
ResponderEliminarUn beso
Carmen, todo lo que dices y además tener una preparación multidisciplinar. Porque por mucho que me apasione la música, si la llego a encontrar yo...
EliminarAbrazos.
Yo soy muy mala para interpretar un cuadro y mucho menos aventurarme a opinar sobre el tríptico del JARDÍN DE LAS DELICIAS.
ResponderEliminarSi los entendidos no han logrado ponerse de acuerdo...
Hasta creo que se habían parado a datar las tablas de madera de roble sobre las que ha pintado.
En fin, que pese a que las tablas medían como dos metros, la central, parece mentira que tanto experto hubiese pasado por alto una partitura. No sólo hay que mirar, hay que saber ver.
Lo cierto es que, ese tríptico, seguirá inquietando a los entendidos y amantes del arte.
Siempre nos traes cosas curiosas, las agradezco, me ayudan a recordar. Mil gracias.
Abrazos y cariños. kasioles
Kas, seguro que tienes cuadros preferidos que te transmiten cosas únicas como a todos, y eso es lo que importa. Olvidemos a los veedores profesionales, muy respetables, pero su verdad no es la única.
EliminarMe alegra que este divertimento te haga olvidar los virus. Un beso
Estoy muy de acuerdo con Cayetano. Música infernal / onda idem/ vibración mas de lo mismo. Una grandiosa interpretación de lo que se encuentre bajo "los cielos", es decir la tierra misma, a ojo de buen cubero.
ResponderEliminarNadie como El Bosco para hacernos transmigrar. Aquí, ascenso al averno, caída a la gloria, el hombre es sólo un Wally perdido entre cacofonías.
EliminarPues eso si que es tener ojo de águila y mucho interés por la investigación musical. De otro lado he podido entender mejor el mensaje de la obra.
ResponderEliminarAbrazos.
No hay duda de que la joven músico se empleó a fondo, sólo así pudo detectar datos tan importantes.
EliminarPrecisamente puse el enlace final para facilitar la visión de una obra tan compleja.
Saludos desde Barcelona.
Pero qué cosa tan curiosa! Me ha fascinado escuchar la partitura oculta en tan peregrino lugar del cuadro. Pero me pregunto si acaso el pintor no habrá pintado las notas un tanto al azar, por así decir, improvisando la composición y sin ánimo de representar una auténtica pieza existente. En cualquier caso, curioso lugar el que le destina.
ResponderEliminarFeliz día
Bisous
Querida Dame, lo mismo pensé al escucharla. De todos modos, sólo con la ocurrencia del artista anotándola y la intuición de la joven al encontrarla, ya tenemos un buen guión.
ResponderEliminarCuantos recuerdos me trae ese cuadro.Cuando estudiaba mi profesora de arte nos hizo analizar este cuadro y casi todas las compañeras vimos cosas diferentes,y la partitura que en este caso nombras a ninguna nos resultó relevante. Por eso deduzco que nos quedaron muchas cosas por descubrir. Esta entrada tuya Ana me descubre cosas desconocidas del Jardín de las Delicias.
ResponderEliminarUna entrada muy elaborada y con mucha información. Gracias por compartir.
Besos
Puri
Dulcinea, el enlace que amplía el cuadro es fascinante, da ocasión de nuevos descubrimientos cada vez que le echamos una mirada. Y lleva a pensar que otros muchos cuadros nos esperan para merecer una revisión adulta. Besos a ti.
EliminarMe encanta venir a visitarte, porque siempre me descubres algo nuevo.
ResponderEliminarMuchas veces no llegamos a captar todos los detalles de una obra de arte, y tienen que ser otras miradas las que lo descubran.
Muy curioso el detalle de la partitura en el trasero. Ya me gustaría a mi saber realmente su significado de la boca del artista...jejeje.
Beso, querida, Ana.
Muy bien pensado, ¿qué querría decirnos al situar el pentagrama precisamente ahí? Por cierto, un lugar de la anatomía que le obsesionaba. Mirando detenidamente podemos descubrir la serie de elementos que colocó en esa parte de los personajes.
EliminarAbrígate, guapetona.
Ana,
ResponderEliminarVejo que o ano de 1978 foi especial, no que diz respeito "El Jardín de las Delicias", que que, em grande parte isso se deveu a Gregorio Paniagua. Vou procurar "Codex Glvteo" Internet, quem sabe seja essa a janela para conhecer essa música antiga.
Excelente este seu trabalho, Ana.
Abraços.
Una buena idea. Seguro que en Internet aparece, en disco antiguo o en CD, que también se hizo.
ResponderEliminarSaludos y gracias.