A los compañeros que hoy están de ruta.
A ti, que en algún momento de tu vida
fuiste mochilero, motero,
campista o caravanista.
A todos los que como yo, disfrutáis
sin intermedarios del contacto con
la Naturaleza
Hace más de
tres mil años, unas tribus iraníes cruzaban las estepas adentrándose por
Oriente desde el sur de Rusia y el norte de Mongolia llegando hasta el este de Kazajistán y
el norte de China, para después de perfilar por Occidente una media luna que
comprendía Rumanía, Turquía y Egipto, desembocar en el Mediterráneo.
Era un
pueblo itinerante, de situación y extensión variable como tantos otros de la Antigüedad que en los
cinco continentes hacían de la trashumancia una forma de vida. No obstante, al
acercar una lupa a los yacimientos arqueológicos del Dniéper, las características diferenciadoras de su civilización impactan al
observador, le ponen alerta de que aquellas gentes de la que hoy se conoce
bastante de su rica cultura sabían lo que era el esfuerzo y la lucha, pero
también apreciaban la buena vida, la comodidad.
Estos
antepasados eran los escitas (*), a los
que podemos considerar como pioneros del nomadismo moderno y con calidad de
vida al que hoy llamamos camping o caraváning.
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| Colocadas sus tiendas sobre las plataformas de madera de los carros y tiradas por buen número de bueyes... Estampa cumana heredera de los escitas. |
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| En la ópera El Príncipe Igor, de Alexander Borodin, los escenógrafos Yanov, Andreyev y Bocharov recrearon un asentamiento de características similares a las tiendas escitas/cumanas |
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| Representación de diversos tipos de escitas reales. El nº 3 es una mujer. |
EL NOMADISMO ACOMODADO, UNA HERENCIA
Publicado en Gaudí y Más. 22 de julio de 2016
...En
especial los escitas reales, que nos
han dejado túmulos funerarios con gran cantidad de joyas y armas, viajaban con sus familias a bordo de
carromatos tejidos con ramas finas para hacerlos ligeros, exquisitamente
decorados, con cuatro y seis ruedas (nuestro equivalente a uno y dos ejes)
tirados por hasta tres yuntas de bueyes. Para conseguir una calidez hogareña
frente a las inclemencias del duro clima, revestían de barro el exterior del hábitat que luego cubrían de pieles decoradas, acolchando
el interior con una especie de paño no tejido conseguido a
base de aglomerar lana y pelo,p prensándolo hasta lograr un tipo primitivo de
fieltro. Fieros guerreros que luchaban acompañados de sus mujeres, lo que les
convierte en uno de los primeros ejemplos de igualdad militar de la historia
del hombre, tan diestros ellos como ellas en conseguir las cabelleras del
enemigo para colgarlas de sus monturas como trofeos.
Sus leyes
eran simples y efectivas, centradas en una profunda protección a la propiedad
privada aplicando duros castigos a quienes las vulnerasen. Otro dato a valorar
en estos campistas primitivos fue su amor por los animales cuando la palabra
ecología aún necesitaba más de treinta siglos para que unos labios la
pronunciasen. Al primero de ellos que veían al levantarse, iban dedicados sus
rezos.
Bien
alimentados a base de carne de caballo, carnero y buey, leche de yegua y
cereales, conduciendo sus grandes manadas supieron hermanar al hombre con la
naturaleza y el arte, pues casi la totalidad de objetos que han llegado hasta
nosotros creados por ellos llevaban forma de cérvidos o caballos. También
jabalíes, vegetales y aves, uno de los pilares que sostenían su armonía con la
naturaleza, lo mismo que buscamos en este fin de siglo quienes amamos este
nuestro planeta azul.
Un punto
negro podríamos encontrar en esta interesante y antigua civilización. La parte
de su cultura funeraria guarda el preciosismo asiático de enterrar al marido con
todas sus posesiones; caballerías, sirvientes y por supuesto, esposas. Todo
ello bajo la advocación de su Dios, Ares,
encarnado en acero, al que adoraban en forma de espada y al que dada la vida
continuamente al aire libre de este pueblo, oraban como Señor del rayo y las
tormentas para implorar su protección.
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| Mapa superior, antiguo reino de Escytia. Inferior, distribución política en la actualidad |
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| Ovidio, durante su exilio de Roma vivió entre los escitas en el s. I dC, aprendió su lengua y escribió sobre ellos. Cuadro de Delacroix relativo a esa época, Ovidio entre los Escitas |
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| Carcaj de oro escita. Museo del Hermitage (Nathional Geographic) |
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| Pendientes escitas encontrados en un yacimiento funerario |
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| Vaso escita de plata y oro del s. IV a.C. Museo Historico Kiev. (Nathional Geographic) |
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| Silla de montar escita. De cuero, decorada con una escena mitológica hecha de pelo y fieltro. (N.Geographic) |
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| Pantalones de lana de 3000 años hallados en la tumba de un guerrero al oeste de China, feudo de los escitas en ese tiempo y lugar. |
Después de haber soportado insultos y malos modos en los inicios del campismo, por su afición a montar la tienda o la caravana en bosques y playas, en nuestros días los veteranos viajeros gozan de un respeto general. Ellos supieron ganárselo a pulso, poniendo en pie tras mucha incomprensión esta forma de vida apta tan sólo para gente que gusta de la gente, además de apreciar la esencia de lo auténtico. Sus seguidores la hemos convertido en modalidad de ocio, hemos extraído de ella la alegría de vivir y la usamos escapándonos del estrés buscando los mejores paisajes donde poder respirar su aroma a cielo abierto. Pero eso sí, sin renunciar a las comodidades conseguidas en nuestro tiempo.
Plinio y Herodoto, que llegaron a
conocer a los pueblos escitas en los siglos I y V d.C hablaron de los ellos como los amarillos o luminosos (¿Brillantes? ¿Rubios? ¿Por sus ropas y mantas amarillas?).
Junto a Ovidio, la Biblia en su Antiguo Testamento y las crónicas de la campaña de Darío contra los escitas, los historiadores dejaron constancia de la extrema pasión por la vida y sus batallas que fue norte entre los
escitas. Si leemos que de sus máximas diversiones en reposo, las preferidas
eran los banquetes de hermandad, el buen vino y la cerveza mezclada con grasa y
miel. Si ojeamos sus competiciones de jactancias, de pavonearse a ver quien
contaba una fantasmada mayor sobre valor o virilidad ¿A qué campista no le
suena esta afición? ¿Quién no conoce hoy a un moderno escita?
Ana Mª Ferrin
(*) De los libros de Ana Mª Ferrin,
Crónicas del Arco Iris. 1995, y Los Ojos del Paraíso, 1998. Ed. Huerga y Fierro
Continúa...
Ana Mª Ferrin
(*) De los libros de Ana Mª Ferrin,
Crónicas del Arco Iris. 1995, y Los Ojos del Paraíso, 1998. Ed. Huerga y Fierro















Mis nietos, apreciada Ana María, no podrían comprender que aquellos antepasados hubieran podido vivir sin teléfono personal, Facebook y también sin "whatsapear", pero creo que igualmente lo deben haber pasado muy bien.
ResponderEliminarLo que para algunos fue en tiempos lejanos mera supervivencia que implicaba conocer los rigores y las virtudes del nomadismo, para otros se convierte en la época actual en una forma de viajar y conocer otros paisajes, otras costumbres, otras personas... Hoy es un sistema peculiar, muy generalizado, de aprovechar el tiempo libre en contacto con la naturaleza. Pero siempre hubo una primera vez en la historia.
ResponderEliminarUn saludo, Ana María.
En el fondo somos nómadas de deseos y sueños. Besetes.
ResponderEliminarHola Ana:
ResponderEliminarCuando viajo, tengo esa sensación de nomadismo que a fin de cuenta tenemos todos...
Besos. Que sigas disfrutando de tus vacaciones
Ay, pisar la tierra, la santa tierra...
ResponderEliminarUn abrazo, amiga
Su forma de viajar no era tan distinta a la de hoy tan solo que los medios eran distintos.
ResponderEliminarMuy interesante.
Un abrazo.
No arraigarse a una tierra es una decisión que puede provenir de dos flancos: imposición y huida, o voluntariedad. Si es por el segundo motivo no me parece mala elección, pues se produce una reacción de la mente y del cuerpo a adaptarse a cualquier tipo de lugares, siempre elegiendo el más conveniente. Y se conocen nuevas tierras y gentes, como pasa un poco con los turistas de caravanas de estos tiempos modernos.
ResponderEliminarUn beso
Siempre hay una primera vez para todo y mira por donde los escitas fueron lo pioneros del camping. Pero lo que está claro es que los motivos de ellos para practicarlo y los de ahora no son precisamente los mismos.
ResponderEliminarMuy interesante Ana esta información,gracias por compartirla.
Besos
Puri
Vivo em um pais relativamente novo, com indios(povos autoctones) com apenas mil anos, então seus relatos eu adoro ler. Abraços
ResponderEliminarOlá Ana Maria,
ResponderEliminarParece que alguns povos "herdaram" no século 20 (?), desses nômades, a cultura de viajar pelo mundo dispensando hotéis.
Gostei muito dessa sua aula de História, com bela imagens, cujo texto deve ter sido escrito no intervalo de suas férias.
Abraço.
Pedro.