Con un afectuoso saludo a nuestros
cooperantes y voluntarios, que dan lo
mejor de sí tanto en nuestro país como
en los más lejanos lugares.
A todos, un Feliz 2017
Continúa…
Tres días más tarde...
Afortunadamente para la estabilidad
emocional del doctor Cortés, el desborde de trabajo -ahora que se había corrido la voz de que un
nuevo director había llegado a Logbikoy-, impidió que la traumática
experiencia ocupara en exclusiva su cerebro. Tres días más tarde el médico encontró un hueco
para visitar al operado, de quien sabía su evolución satisfactoria por sus
ayudantes, cuando lo que había temido desde el principio,
sus peores pronósticos, parecieron cumplirse al ver al hombre derrengado en el
lecho, borboteando un ruido sordo con la cabeza cedida
hacia el lado izquierdo, casi fuera de la cama.
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| El cirujano plástico Ricardo-Riad Cortés Ocáriz. 2004 (A.Mª.F.) |
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| A la derecha, en plena intervención quirúrgica (R.C.) (*) |
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| Subiendo al avión que pilotó durante años para desplazarse por los extensos territorios africanos. (RC.) |
CUANDO ESTÁ DE DIOS
Publicado en Gaudí y Más. 7 de enero de 2017
Desde su boca,
resbalando por el pecho y el brazo izquierdo hasta la mano y parte de la cama,
podía verse el rastro dejado por un reguero de brillo grasoso y color rojo intenso.
El médico se detuvo a los pies de la cama razonando que algún día tenía
que sucederle a él. Allí estaba lo que todo cirujano teme, la operación fallida
y la muerte.
Pero en los
escasos segundos que pasó inmóvil observando, dos aspectos del escenario
llamaron su atención: el olor especiado que exhalaba el enfermo y el buen color
de sus mejillas. Esa impresión le llevó a rodear la cama, encontrando junto a
la pared el verdadero motivo que había provocado aquella imagen impactante: Una
olla medio llena –medio vacía- de potaje, donde cerdo y pollo con arroz nadando en
una salsa espesa de pimentón picante, eran los responsables del sueño apacible que embargaba al convaleciente. Punteado por los ronquidos entrecortados producto de la
pesada digestión.
- Ahora sí, ahora con esta comida explosiva,
es el fin, seguro-, sentenció el médico para sus adentros.
Pero de nuevo se equivocaba, porque el camerunés fue recuperándose velozmente hasta recibir el alta, sacando a la luz ante los ojos perplejos del médico la infinita fuerza, el amplio filón, de unos organismos que nacen luchando contra la adversidad desde el momento mismo de su concepción. Por eso, cuando estos hombres logran sobrevivir y un milagro los instala en la edad adulta, se agarran a la esencia de la vida soportando todo, incluidas las extracciones dentarias sin anestesia. Lo mismo que aguantan sus mujeres en los partos, deteniéndose lo justo para seguir su andadura sin interrumpir las ocupaciones diarias, sin una queja.
Pero de nuevo se equivocaba, porque el camerunés fue recuperándose velozmente hasta recibir el alta, sacando a la luz ante los ojos perplejos del médico la infinita fuerza, el amplio filón, de unos organismos que nacen luchando contra la adversidad desde el momento mismo de su concepción. Por eso, cuando estos hombres logran sobrevivir y un milagro los instala en la edad adulta, se agarran a la esencia de la vida soportando todo, incluidas las extracciones dentarias sin anestesia. Lo mismo que aguantan sus mujeres en los partos, deteniéndose lo justo para seguir su andadura sin interrumpir las ocupaciones diarias, sin una queja.
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| Albert Schweitzer, amigo de Antonio Gaudí, al órgano, imagen superior. Sobre estas líneas, en el Hospital de la Misión de Lamberené, Gabón (***) |
Queda prohibido escupir
en el suelo.
Se prohíbe charlar en
voz alta mientras
se espera turno.
Si alguien
se queda a pasar la noche en el
Hospital sin permiso del doctor, no accederá
al día siguiente a la consulta.
Está prohibido tirar
basuras dentro del
hospital o sus
alrededores.
Etc...
El
reglamento con que el teólogo y filósofo, médico y organista Albert Schweitzer,
puso en marcha su centro sanitario de Lambarene, Gabón, en
1913, tenía muchos puntos de contacto con el que Ricardo Cortés dictó en
Camerún para regir como un cuartel el primer hospital del que fue director. La
masa abigarrada de hombres, mujeres y niños, que gritaban al abrir sus puertas
el hospital atosigando al personal del centro, fue puesta firmes con autoridad
militar por el joven médico barcelonés que elaboró una serie de instrucciones, leídas ante el
gentío cada mañana por el enfermero nativo que nombró como responsable de la recepción. En
ellas quedaba claro que aquel era un lugar de respeto, y de no cumplirse sus normas, los pacientes no serían atendidos.
Conviene saber que nuestro doctor había entrado a dirigir el hospital de Logbikoy en medio de las mayores
carencias. Alimentarias (en ocasiones tuvo que salir a disparar, textualmente,
sobre algo para poder comer) y sanitarias (durante meses él mismo estuvo
duchándose con un cazo). Pero un año después había conseguido hacerlo funcionar,
gestionando una financiación que asegurase lo más elemental para una atención
correcta, tanto en intendencia como en logística.
Su éxito gestor en aquel
primer destino le valió ser nombrado Cirujano
General del Hospital Mbouda, y de la Clínica
Bon Secours, dos centros del país bastante bien dotados, en los cuales pudo ejercer su profesión con tranquilidad. Aún así, el precio
pagado por cumplir su vocación iba convirtiéndose en una mixtura de carne y sangre. Empezando por la suya, sin metáforas, pues su fuerte organismo había resistido el exceso de trabajo y la
mala alimentación acumulando enfermedades; dengue,
malaria, gusanos sanguíneos, gusanos intestinales. Incluso una solitaria que le hizo adelgazar 12 kilos en dos meses había transitado
por su cuerpo, mientras él seguía operando hasta contabilizar 5.600 enfermos intervenidos entre 1980
y 1983.
Aquel adolescente hijo de
unos amigos del que entonces era mi novio, me dijo muy serio cuando lo conocí, contando él unos 14 años y yo unos cuantos más: -Voy
a ser cirujano plástico. Como me pareció algo muy trascendente
para su edad se me ocurrió preguntarle el porqué, y me respondió mirándome muy
fijo: -Porque es la especialidad con la
que se gana más dinero. Su respuesta
iba a enseñarme al pasar los años, que jamás deben prejuzgarse las intenciones
de una persona sin conocer el fundamento de su historia. Tiempo después iba a enterarme, de que si
la idea de aquel hombre, apenas un niño, estaba dirigida hacia la acumulación
de las máximas ganancias, era para poder financiar su labor de cirujano en África.
La mente analítica de este precoz
profesional parecía amasada de un romanticismo pragmático, unido a su deseo de
ayudar. Ir de médico a las profundidades africanas estaba bien para unas
vacaciones solidarias, cosa bastante corriente en la profesión. Pero si la idea consistía en edificar algo sólido a largo plazo, lo primero que debía conseguir eran fondos para capitalizar la empresa. Y el cómo ganar dinero en el Norte para invertirlo en el Sur, precisaba de un
plan. El suyo, especializarse en Cirugía
Estética y Reparadora con el máximo nombre mundial, el doctor brasileño Ivo Pitangüy, de quien llegó a ser
ayudante en 1986 después de recibir algún que otro consejo y un periplo de lo más interesante (**).
De ahí a tener abiertos a la
vez varios consultorios en Barcelona, Valencia, Tenerife y Lanzarote donde
atendía semanalmente a pacientes venidos de todas partes, con cuyos honorarios
sostenía su pasión por la ayuda médica hombre a hombre, sólo pasaron pocos
años. Eso sí, de una densa biografía por la que desfilaría su participación
en diversos conflictos armados como cirujano de guerra y ser solicitado para
intervenir en más de 30 misiones quirúrgicas de cooperación internacional por
varias ONG.
Extraigo para el post un par de preguntas del capítulo que le dediqué
en un libro:
- Dada su especialidad, que siempre se asocia a una determinada élite social. Esa esquizofrenia profesional, ese pasar en sólo unas horas de avión desde la
miseria más atroz, al lujo y al derroche, ¿Cómo afecta al médico? ¿Condiciona su
ejercicio de la cirugía?
Yo
tengo muy claro que duermo mejor, me encuentro mucho más feliz y lleno de
energía, cuando libero a un niño de un tumor del tamaño de un pollo que lleva
diez años incorporado a su vida, pegado a su cintura, o cuando opero a una niña víctima de un
traumatismo craneal y le extraigo el coágulo que le está oprimiendo el cerebro. Igual que me siento orgulloso de operar las cataratas del hombre al que le devuelves la visión y con ella la libertad, e incluso su dignidad humana, porque vuelve a ser eso, un hombre, autosuficiente en su poblado. Eso, en vez de agrandar, subir, volver a agrandar o reducir unos senos a la misma
dama que se aburre, y que por cojones, porque le sobra el dinero, a
pesar de mi negativa a intervenirla insiste e insiste en que le soluciones un
problema que es más psicológico que otra cosa..
- Intentar cambiar el chip de nuestra
mentalidad en los trayectos que nos devuelven a la civilización, a la paz, ése
es el secreto. En mi caso suelo escuchar baladas durante el vuelo –quitando trascendencia a la evidente dureza del tema, así trata de explicar el
entrevistado cómo desarrolla su profesión-: Mira, la frontera entre lo sublime
y lo grotesco es muy tenue. Por ello es determinante hacerse a la idea de que
el sufrimiento de cada ser humano al margen del problema o del marco en que se
desarrolle, la pena del individuo, es la suya propia y por lo tanto única. Otra
cosa es decidir en qué campo encuentra el médico su propia realización
personal.
Aunque no me interpretes mal. Dejando aparte casos puntuales, esta es una profesión que puede ser maravillosa sea cual sea el nivel social del paciente. Pero cuidado, no acabes ejerciéndola contra tus principios por el afán de dinero o te verás en un quirófano cortándole...
Ricardo Cortés duda en seguir lo que iba a relatar y se queda callado, pareciendo sopesar el equilibrio entre lo estéticamente admirable y lo
éticamente discutible. La periodista adivina que el médico está pisando la raya
de su propio límite y aventura:
-
¿A qué dice usted, “No”? ¿Hay alguna
intervención que se niegue a realizar?
- ...Mira... Si. Me niego rotundamente a
practicar cambios de sexo –el médico resuelve la pausa continuando con
firmeza-. Me da igual lo que digan quienes lo hacen, allá ellos. Entiéndeme, yo
no hablo de moral ni nada parecido. Pero mis conocimientos y mi experiencia me
dan autoridad para afirmar con toda claridad que es un error. Ni el tránsito de
hombre a mujer, ni mucho menos lo contrario, son intervenciones conseguidas.
Están realizadas a base de mutilaciones y prótesis que acaban pasando una
factura emocional y física a los pacientes, por lo que no estoy de acuerdo. Me
paguen lo que me paguen, me niego (***).
La aventura que en su tiempo
parecía utópica en la que el médico español ha invertido buena parte de su vida, sus finanzas y conocimientos, ha contado siempre con el apoyo de dos pilares cuya fuerza moral y en tiempos límites también de ayuda, han sido determinantes. Sus padres Esperanza y Juan, dos grandes
trabajadores a quienes desde aquí deseamos que los problemas de salud se
solucionen, que las preocupaciones de hoy pasen a ser un recuerdo a olvidar.
Y que volvamos a reunirnos en este 2017. Con cariño.
Y que volvamos a reunirnos en este 2017. Con cariño.
Ana Mª Ferrin
(*) El doctor Cortés durante una intervención
https://twitter.com/input360/status/753264965797249024
(**) Extenso capítulo sobre el doctor Ricardo Cortés, en el
libro de Ana Mª Ferrin, Regreso a Gaudí's Place: http://amf2010blog.blogspot.com.es/2005/07/regreso-gaudis-place.html
(***) Esta entrevista se realizó en 2004. Con los adelantos científicos actuales, de producirse hoy mi pregunta ignoro si su respuesta en este apartado seguirá siendo la misma.
(***) Esta entrevista se realizó en 2004. Con los adelantos científicos actuales, de producirse hoy mi pregunta ignoro si su respuesta en este apartado seguirá siendo la misma.






Maravilhoso post, também!! Minha admiração nessas causas nobres! Médicos éticos, verdadeiros! Um pouco raros, mas existem.
ResponderEliminarBeijo, querida.
Besos a usted y celebro que le interese el tema.
EliminarLas ONG son un tema complejo, de mucho calado. A ver si tengo un poco de tiempo y entramos a fondo.
La vocación pasaba por delante de los obstáculos dándole fuerza para afrontarlos.
ResponderEliminarBuen comienzo del 2017, saludos.
Gracias, Mari-Pi. Buen Año también para usted.
EliminarNo imagino cuánta lucha para arrancar un proyecto así. Y cuánta soledad.
Una ética profesional intachable la de este hombre. Una maravilla saber que existen personas así de íntegras.
ResponderEliminarSaludos, Ana María.
Intervenir en tanta cirugía, en tanto sufrimiento, debe pasar su factura al médico. Le deseo que no haya sido su caso.
EliminarBuen Año, Cayetano.
La vocación no solo hace al médico...Si se es por vocación, sucede cosas como estás...en cualquier profesión.
ResponderEliminarBesote Ana. Espero que los Reyes hayan cumplido tus deseos.
Qué no habrá visto un médico en tantos años de profesión. Cuántas veces Don Manuel se habrá sentido feliz por una curación. Y cuántas habrá tenido que contenerse para no salirse de madre.
EliminarGracias, sí los han cumplido. Uno de los días logramos reunimos toda la familia ¡al completo! Eso sí es felicidad de la buena. De la que también te deseo a ti.
Perseguir un sueño, una idea fija que se fija a la mente del adolescente o del niño, hasta que se cumple está destinado a sólo unos pocos, los más tenaces, los suertudos y los trabajadores. Y en todo ello debe existir un pegamento: el talento. Sacrificarse y marcharse a zonas de conflicto o al Tercer Mundo y trabajar para los desfavorecidos por las guerras y la pobreza no siempre es satisfactorio. A veces se flaquea ante la adversidad propia. Este que nos cuentas no es ni mucho menos ejemplo de esta última actitud.
ResponderEliminarUn beso
Has nombrado los ingredientes de la pócima mágica, del talento a la tenacidad y la suerte.
EliminarY fortaleza. Para no venirse abajo cuando el individuo comprende que la ilusión y el idealismo no bastan para luchar contra ciertos elementos. Que es ahí cuando el coraje debe entrar en escena.
Mil besos para vosotros. Que todo vaya bien y el Nuevo Año os traiga toda la felicidad que esperáis.
La pasión por las cosas y si encima tienes una vocación:las metas nunca son muchas; ya que esa es, la verdadera pasión por una profesión que vives por y para ella.-La suerte de este caballero es que sabe cambiar el chip; para poder estar en cada momento que se le necesita.Sus sueños de niño se han realizado y eso ya dice mucho de su personalidad.
ResponderEliminarUn beso feliz martes.
Es difícil que el hombre cumpla sus sueños de niño, raramente sucede.
EliminarEn este caso, con todos los avatares propios de una vida así, no hay duda de que muchos debe haberlos cumplido.
Querida Bertha, vuelvo a desearte todo lo bueno para este 2017. Besos.
¡Qué caudal de emociones descritas en plenitud, Ana María!
ResponderEliminarMe quedo como estrella de todas, con aquella de las mujeres que detienen su andar lo justo, para dar a luz y seguir ya su camino habitual. ¡Tremendo!
Maestro Esteban, muchas gracias.
EliminarLa frase es preciosa, pero a ver si hay suerte y la próxima vez nos enteramos de que la pobre señora, después pudo reposar en una cama. Porque la cosa tiene su miga.
Un abrazo y buena entrada en el 2017.
Es admirable y sus comienzos épicos.
ResponderEliminarUn abrazo, Ana María.
Los comienzos fueron complicadísimos y estuvo en un tris de ni siquiera empezar la carrera. Pero debía estar escrito que sería médico. Un abrazo para ti.
EliminarOlá Ana.
ResponderEliminarLi com atenção duas vezes estes textos, que, com as muitas fotos, que o acompanham, formaram esta belíssima postagem sobre a atuação desse extraordinário médico, bem como sobre o ambiente africano, com sua gente carente de tratamento e de medicação, sem falar na alimentação adequada, que careciam. Como não elogiar este trabalho, Ana, que pode abrir os olhos de tanta gente que vive uma vida sem olhar para o lado e ver que está sofrendo, o que é tão comum na África.
Dentre os médicos que passaram a dedicar-se aos cuidados dos africanos, obviamente pobres, você menciona também Albert Schweitzer, a quem admiro desde o tempo da universidade, quando li dois de seus livros: “Goethe, quatro discursos” e “Decadência e regeneração da cultura”. Também li algumas reportagens sobre a atividade de Schweitzer na África, o hospital que instalou no país, tendo sua esposa como parceira nesse árduo trabalho; também vi algumas fotos do seu hospital, em algumas revistas.
Parabéns, pelo belo trabalho sobre esses médicos tão especiais.
Um bom ano de 2017.
Abraços.
Pedro.
Hola, Pedro. Mi conocimiento de Schweitzer viene a través de su faceta de médico misionero y más tarde con su música, ya que tuvo relación con Gaudí en ese campo. No sabía de estos libros suyos.
ResponderEliminarBuen Año para usted y su familia.
Una gran vocación. Y muy digna de admiración.
ResponderEliminarMuchas gracias.
Un beso y mis mejores deseos de felicidad.
Hola, Amalia, gracias a ti.
EliminarDeseo que este 2017 sigas tan bella, con tanto optimismo y que sólo te pasen cosas buenas.
Un abrazo.
Ha sido un placer enlazarse a mi blog.
ResponderEliminarUn abrazo.
Igual te digo, Amalia. Un beso
EliminarImpresionante relato de la historia de un hombre entregado a su profesión. Me ha impactado mucho su historia.
ResponderEliminarCada vez disfruto más visitándote, querida amiga.
Un abrazo enorme.
Maripaz, cuántas veces nos cruzamos con seres desconocidos sin saber que tienen unas vidas plenas y vividas. Con historias para contarlas. Y no miro a nadie, guapa. Besos
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