El martes 14
de julio de 1959, la señal de TVE llegaba a Madrid
desde los Estudios Miramar de Barcelona, siendo el
periodista
barcelonés de origen zaragozano, José Luis Barcelona, la voz
e imagen que inauguró aquella conexión
histórica. El que fuera
presentador del primer programa emitido desde
aquel medio,
Balcón Mediterráneo, nos dejó el pasado lunes 9 de enero.
Balcón Mediterráneo, nos dejó el pasado lunes 9 de enero.
Desde esta pàgina
comparto con ustedes dos aspectos
desconocidos de su biografía, contados por él mismo
en dos reportajes que publiqué en sendos libros. Uno
basado en su pràctica del caravanismo (*) y otro a partir
de su faceta de artista plástico, sobre Antonio Gaudí.
desconocidos de su biografía, contados por él mismo
en dos reportajes que publiqué en sendos libros. Uno
basado en su pràctica del caravanismo (*) y otro a partir
de su faceta de artista plástico, sobre Antonio Gaudí.
FRANCIA de noche, a 150 kilómetros
de la frontera con España. Un vertedero cualquiera junto a una carretera
cualquiera.
Allí detiene una familia madrileña su vehículo para efectuar una maniobra. Al hacerlo, su
atención se centra en la pareja que rebusca en el montón removiendo papeles y
plásticos, volteando colchones a la luz de los faros de su furgoneta.
Fijándose más
atentamente hay algo en la cara de él que les resulta familiar, que atrae su
curiosidad, con una gafas que le dan un aire de joven profesor. De repente, sin
preocuparse para nada de los testigos, los rebuscadores celebran con júbilo el
encuentro de algo blanco que brilla a la luz de la luna. Sin perderlos de vista
los españoles completan el giro con su coche pasando junto a ellos, viendo
claramente el rostro masculino que la plena luminosidad de los focos revela sin
sombras.
Los ojos de
la pareja espectadora no acaban de creerse
lo que ven, diciéndose uno al otro:
-¿Has visto?. Es José Luis Barcelona
rebuscando en la basura, quién lo iba a decir...
Esa noche la
imaginación de los automovilistas debió cabalgar más y más ligera, echando
espuma. ¿Qué le habría sucedido al famoso presentador del Telediario, de Salto a la
Fama, de Reina por un Día, para
encontrarse en aquella situación tan peculiar?
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| José Luis Barcelona (JLB) (*) |
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| José Luis Barcelona ante los antiguos Estudios Miramar de Barcelona, 2009. En el 50 Aº de las primeras emisiones. |
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| Panorámica aérea de la Pza. España, Barcelona J.L.Barcelona. Exp. El Corte Inglés 1987 |
Publicado
en Gaudí y Más. 14 de Enero de 2017
-¿José Luis Barcelona?. Muy agradable y muy
responsable. Había que verlo cuando iba a Madrid y mientras estaba en pantalla,
aquellos gamberros de Pedro Macías y los demás compañeros le gastaban la broma
de meterse debajo de la mesa y bajarle la cremallera del pantalón para
hacerle pasar apuros. Y él serio que serio, aguantando el tipo. ¿Que hacía
cámping? ¡Qué dices!. No, no creo, tenía mucha categoría, no lo veo yo como ese
tipo de persona.
Con esta
respuesta un veterano periodista que fue su compañero en nuestra Radio Televisión Española creía definir la personalidad del
director de programas, locutor y presentador. Así pues, a los ojos de muchas
personas, hay facetas bohemias con las que nunca lo hubieran relacionado. Al
avanzar la documentación para los dos capítulos que le dediqué en sendos libros,
cuantos más datos conocía de él, fueron saliendo a la luz aspectos de una
personalidad capaz de apreciar la enseñanza de los pequeños placeres y reírse
de lo preconcebido.
Méjico, E.E.U.U., Japón, Thailandia, por
toda Europa hasta llegar a los paisajes nórdicos, ha transitadoJosé Luis
Barcelona. Un gran viajero, hombre polifacético que igual pintaba que presentaba
un acontecimiento de campanillas, al que no se le caían los anillos por echar
unos colchones al suelo de una furgoneta y rodar con ella hasta el Cabo Norte.
-Ése fue un viaje larguísimo. Ya habíamos
viajado mucho en medios más convencionales y supongo que estábamos maduros para
una experiencia de este tipo. En fin, había que atreverse y nosotros nos
atrevimos.
Junto a su
esposa Ángela, se hicieron con una furgoneta corriente y la equiparon con un
colchón y el equipo doméstico más elemental. Con la fortuna de tener una compañera
tan aventurera como él, juntos recorrieron Europa en un minucioso viaje a bordo
de aquella autocaravana casera.
Igual se daban
el lujo sibarita de dormir en Viena
junto al Teatro de la Ópera, donde
el despertarse y ver la fachada envuelta en una luz de muchos quilates ya era
una ilusión, que en Estocolmo
pasaban la noche en la misma Plaza del
Ayuntamiento, utilizando por la mañana como si tal cosa los servicios del
Consistorio para el aseo. Bergen, en
Noruega, también les vio recogerse
en la propia Plaza principal,
después de contemplar al mar arrancando al sol destellos de mercurio y oro.
Razonando sus
andanzas, él también estaba de acuerdo en que para practicar el caravanismo se
necesita como ingrediente básico una cierta dosis de locura, de utopía. ¿Cómo
explicar desde la lógica, el que una familia haga una inversión importante en
un habitat que a diferencia de un chalet
o un apartamento, al día siguiente de la compra ya va a perder una parte
importante de su valor?
Con el
agravante de que la utilización que le va a dar, un mes por año, y si hay
suerte algún puente o fin de semana más que poder rodar con ella, nunca amortizará
tanto dinero, que gastado en vacaciones más convencionales puede asegurar años
y años de comodidad total.
Claro que en
contrapartida, el caravaning les hará conocer los paisajes desde otra
dimensión, sumergiendo al viajero en la verdadera salsa humana nunca
descubierta desde atalayas diferentes.
El
periodista es un buen conocedor de este círculo, sabe de caravana y
autocaravana. Fue propietario de un modulo fijo en el camping Toro Bravo, de Castelldefelds, hoy convertido en un espacio natural casi secreto.
Allí recaló nuestro amigo durante años, al darse la coincidencia de gustarle el
lugar cuando inspeccionaba instalaciones cercanas a Barcelona para hacer
estancia, y encontrarse con que el director del lugar era Alfonso Guisado, un compañero bancario de sus años anteriores a
TVE.
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| En el cámping Toro Bravo, de Castelldefelds, cercano a Barcelona, José Luis pasó muchas temporadas con su esposa, Ángela. |
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| Una aventura musical del periodista |
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| Pensando en regalarse con una cena excepcional en Figueras... |
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| Entraron por el puesto fronterizo de La Junquera... |
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| Y allí, en medio de aquel estercolero perdido en Las Galias... |
Al margen de su actividad televisiva tuvo cierta oportunidad de intentar dar curso a sus aficiones. La canción, una de ellas ya probada anteriormente, no pasó de una aventura en 1966. La pintura
figurativa de José Luis Barcelona (1932-2017) era otra actividad de sus tiempos de estudiante que sí fue convirtiéndose en una
segunda profesión al correr los años. Sobre ella me contó la anécdota de una
exposición en Valencia a donde llegó desde Barcelona transportando los lienzos en una roulotte.
El sabía muy bien que la pràctica del campismo no se comprende bien en ciertos
sectores, por eso calaba pronto las expresiones peyorativas cuando le hacían
una entrevista como artista plástico y él dejaba caer, como en esa ocasión, que
su lugar de alojamiento no era ningún hotel, sino un camping en plena playa valenciana
de El Saler, en Valencia, observando
las miradas que eran silenciosas y repetidas valoraciones: -Pobre, cómo debe estar que se ha tenido que ir a vivir a un cámping.
Comentario similar al que
abría esta crónica y que tiene un origen de lo más curioso. Sucedió al regreso
de un viaje europeo de 9.000 Kms. La
pareja se había parado en Francia a
unos 100 Kms de la frontera española,
para deshacerse en un área de residuos de todo lo que habían ido acumulando a
lo largo de los días y que ya cerca de casa, eran trastos inútiles.
Colchones, prensa, folletos turísticos, fueron
amontonándose sobre las basuras ya existentes en el basurero. Una vez limpio el
vehículo y aseados los dos, entraron en España por el puesto fronterizo de La Junquera al anochecer, pensando
regalarse con una cena excepcional de bienvenida en un restaurante de Figueras.
Hay que
explicar que al ser fechas anteriores al euro, durante todo el viaje habían ido
cambiando moneda, pero que guardaron hasta el último momento en una bolsa de
plástico ese rinconcillo de emergencia
que más o menos todo viajero lleva en su escondite, por si aparece un problema.
Bolsa a la que afortunadamente, ellos no habían tenido necesidad de recurrir.
En su caso,
la madriguera constaba de 30.000
pesetas de las de 1980 y con ese pequeño capital pensaban pagar la cena, llenar
el depósito de gasolina y llegar desahogados a casa, aún conbuenas reservas.
Pero la operación limpieza de su
casa rodante había sido tan concienzuda, que se habían desecho incluso hasta del paquete con los caudales.
Tras cenar, en
plena noche y ya acercándose a Barcelona, al ir a llenar el depósito del
vehículo fueron conscientes de la pérdida y no les quedó más remedio que volver
atrás casi 300 kilómetros. Armándose de valor lograron convencer al
desconocido gasolinero para que les hiciera efectivos un par de cheques de
gasolina que les quedaban, para poder pagar con ellos el peaje de la autopista.
Cruzando de
nuevo la frontera, de camino al vertedero, en su desesperación cambiaron por
dos veces el sentido de la marcha traspasando el centro de la autopista de una
manera totalmente insensata, rebuscando a oscuras entre los desperdicios acumulados
en los diversos basureros que fueron encontrando y que les parecían el
suyo. Fue entonces cuando Ángela recordó una vieja oración que tradicionalmente
se dedicaba al santo barcelonés San
Cucufato, pidiendo –exigiendo- su ayuda para encontrar los objetos
extraviados.
La leyenda
decía que había que coger un pañuelo y hacerle varios nudos, para a
continuación recitar la siguiente plegaria: - San Cucufato, San Cucufato, los cojones te ato. Y hasta que no encuentre
lo perdido, no te los desato.
El milagro se
produjo y allí, en medio de aquel estercolero perdido en Las Galias, a la luz de los faros de su furgoneta y en
plena noche, José Luis Barcelona y su esposa Ángela encontraron la dichosa bolsa con las 30.000 pesetas
dentro. Momento en que se produjo el reconocimiento de los viajeros que
contábamos al principio.
Continúa...
Ana Mª Ferrin
(*) Del libro Regreso a Gaudí's Place, de Ana Mª Ferrin:











Buena semblanza la que nos traes hoy de un estupendo profesional, respetado y querido -yo creo- que por todos. Y esa anécdota de la bolsita de emergencia con las 30.000 púas del ala... no tiene precio. Lo de San Cucufato veo que funciona. El santo está un poco harto de que le toquen "aquello" y cede enseguida a la "presión". Por cierto que muchos de los que hemos viajado alguna vez por el "extranjero" -recuerdo un viaje a París y otro a Italia- llevamos alguna vez una bolsita de tela cogida con un imperdible por la parte interna del pantalón, a la altura del cinturón: dinero de emergencia por si las moscas.
ResponderEliminarUn saludo, Ana.
Mira, Cayetano, ya lleves una riñonera o un bolso en bandolera, o un cinturón oculto, el imperdible te librará del tirón o del tajo en la correa. Y si quieres una vuelta de tuerca te diré lo que llevaba una señora danesa que conocí. Según ella, unos cuantos cascabeles pequeños unidos por un hilo y echados junto al dinero, son la mejor alarma.
EliminarSaludos.
Un gran profesional que merece ser recordado.
ResponderEliminarSiempre me pareció muy agradable.
Lamento su pérdida.
Un beso.
Una pérdida es siempre triste, pero que todos te recuerden con afecto no deja de ser un consuelo para la familia.
EliminarUn beso, Amalia.
Hola Ana:
ResponderEliminarEscuché hablar de él cuando venía de vacaciones a España, pero realmente lo deconocía. Pioneros como estos hacen falta en cualquier epoca.
Besos
Era un personaje de lo más normal, muy discreto y accesible.
EliminarSin conocernos, cuando conecté con él para incluirlo en un libro de relatos de cámping, se prestó rápido.
Y más tarde me presentó otro libro.
Guardo un magnífico recuerdo.
Saludos, Manuel.
Olá Ana.
ResponderEliminarGostei muito desta tua postagem sobre o início da televisão em Barcelona, pela qual tive a oportunidade de conhecer José Luis Barcelona, que foi o responsável por esse feito tão importante. A sua biografia foi escrita com a tua maestria - está muito boa. O post foi enriquecido com as tantas fotos publicadas, dentre elas a foto em que tu apareces, quando se deu a apresentação de teu livro Regreso a Gaudí's Place. Parabéns, Ana.
Abraços.
Pedro.
Eran los principios de la televisión en España. Como la emisora central estaba en Madrid y él hablaba desde Barcelona, muchas veces las conexiones no iban bien y como era un joven con cara de buena persona, siempre lo ponían a él en pantalla para pedir disculpas. Por eso con humor, lo llamaban El Tío Averías. Fue un periodista muy querido
EliminarUn saludo, Pedro.
Me descubres a un personaje totalmente nuevo para mí. Polifacético, multiisciplinar, deduzco que era un buen conversador, simpático y con don de gentes, atractivo en los sets de rodaje y en trato cotidiano con los usuarios habituales de campings y estaciones de servicio. Me gustaría saber un poco más de él... en la siguiente entrada.
ResponderEliminarUn beso
Nos encontramos unas seis veces y siempre para trabajos concretos, luego tuvimos ocasión de coincidir con nuestras parejas en un viaje a Cuba con la Asociación de Periodistas, la APEI, y ahí ya nos conocimos más. Luego tuvo la generosidad de ser uno de los presentadores de mi libro Regreso a Gaudí’s Place, donde él aparecía, algo que le agradecí de veras.
EliminarHay personas que aunque no las trates mucho te dejan un gran recuerdo. Un abrazo.
eres espléndida cuando escribes o comentas.me gusta el arte de tus imagenes en tu blog Abrazos con sabor a mar
ResponderEliminarCon el mismo aroma marino te envío un saludo, MuCha.
EliminarY te deseo lo mejor.
Lo recuerdo, y me ha gustado leer sobre él; y recordar a Macías, otro nombrado. Ah, pues según leo (a Cayetano) eso de la bolsita está más generalizado de lo que parece.
ResponderEliminarUn abrazo.
Espero que la segunda aventura de Barcelona te interese, es de esas situaciones que ignoras y están ahí, a la vista de todos.
EliminarOtro para ti, DLT
Recuerdos difusos llegaron a mi mente cuando has empezado a hablar de él.
ResponderEliminarAl ver su foto ya he podido centrarme un poco más y reconozco que ha sido un personaje que ha marcado una época.
Me he reído con la búsqueda de la bolsita, no me extraña que los otros, al observarlos, se figurasen que poco menos había caído en la indigencia.
De nuevo con vosotros, estoy encantada de leer tus entradas y vuelvo a sentirme feliz y arropada.
Cariños en abrazos.
kasioles
Querida Kas, me alegra cuando sé de ti. Yo también deseo que nunca llegue a olvidar la felicidad vivida, que su imagen me acune cuando lleguen las nieves y los buenos recuerdos de aquellos con los que tanto quisimos merezcan una de esas recetas ricas, ricas, que se cocinan con el corazón, como haces tú.
EliminarA ver si te gusta la continuación.
Un beso.
Cuantos recuerdos de juventud cuando lo veíamos en televisión tenía una voz muy característica.
ResponderEliminarSu vida por lo que nos cuentas estuvo llena de aventuras y eso de la bolsita sujeta con un alfiler dentro del pantalón es algo que yo también hice por aquello de tener algo seguro en caso de robo o extravío .
Interesante que hayas recordado a este hombre siempre es bueno saber la vida de aquellos con los que compartimos momentos aunque solo sea a través de la pantalla del televisor.
Besos Ana.
Puri
La biografía es un buen género, ya sea literario o periodístico. Rara es la persona que te llama la atención por algún trabajo y al entrar en su vida no compruebes que detrás había un buen equipaje. Así era en este caso.
EliminarSaludos. Un abrazo.
Un gran profesional de los que ahora no se prodigan tanto. Al comenzar a leer me he sorprendido por lo de buscar en las basuras, hasta que he llegado al final y he visto el porqué. Espero la continuación. Gracias por tu visita a mi espacio. La foto que tienes en la cabecera del Mercat de la Boqueria es muy bonita.
ResponderEliminarUn abrazo.
En una situación así, por loca que sea todos podemos vernos reflejados. Alguna vez quién no ha tenido necesidad de rebuscar por algo que no encuentras, en la papelera o en el cubo de basura. Y no sigo...
EliminarLamento conocer a José Luis recién tras su partida. Pero me pusiste plenamente al día, Ana María, de su vida y de su obra. Q.E.P.D.
ResponderEliminarSu vida profesional fue rica y seguro que de haber coincidido te hubiera gustado. Yo cuento aquí un par de anécdotas al margen de su ocupación principal, que también redondean al personaje y en otra ocasión podemos ampliarlas.
EliminarSaludos.
Menos mal que San Cucufato no le falló.-Una forma ideal de conocer los lugares y en cuanto al camping Toro Bravo, me acuerdo del que estaba al lado La Ballena Alegre:es que Castelldefels era el lugar ideal para las familias.
ResponderEliminar-Una anedocta con un buen final es que era una cantidad considerable.Lo recuerdo muy vagamente a José Luis Barcelona un gran profesional.
Feliz finde un fuerte abrazo.
Es cierto, Bertha. Qué buenos sitios había en Castelldefelds para ir con la familia cerca de Barcelona, lugares bien instalados, sencillos y sin pretensiones. Aunque también iba gente de la que nunca hubieras imaginado encontrarte allí en las playas y los pinares, como este periodista. Aún queda el cámping Estrella de Mar.
ResponderEliminarBuena semana.