Mi abuelo decía que en griego, la palabra “soñar” contiene
la palabra “eructar”. Al principio no le encontré sentido,
pero años después comprendí que estaba relacionando la
comida con las historias.
Ambas contienen un ritual. Cualidad esencial para ser más
sabrosas en su presentación…
Tassos Boulmetis
Director de cine
REEDICIÓN
En una de las magníficas entradas de su blog Dactyliotheca, el amigo Antonio Campillo evocaba en el pasado agosto el cine de verano de su niñez añadiendo una película griega y turca, con Estambul como fondo, donde junto a la historia de un desgarro nos habla de amistad, de tragedia identitaria y del placer de los sentidos. Prodigio de gusto y sensibilidad, Un toque de Canela (*).
En esta obra de arte el inicio del film, soberbio, nos muestra en primer plano los senos de una madre que intenta amamantar a un bebé que rechaza el pecho. Serena, la mujer echa mano del bol que reposa en la mesa cercana, atrapa un buen pellizco de azúcar y lo espolvorea sobre sus pezones a los que queda adherida por el vaho de calor que desprenden. Al acercarlo de nuevo a su boca, el cambio en la actitud del lactante es radical. En contacto con el azúcar, las papilas de su lengua detectan el dulce sabor y se le escucha rezongar con gruñidillos de placer que, suaves, se entremezclan de leves gemidos entrelazados de chupetones y chasquidos de lengua. El nuevo ser se adentra en el universo del placer gastronómico, iniciándose en el saber de sabores que ya no olvidará jamás.
| Cuatro secuencias de Un toque de canela que forman parte de la biografía de todo ser afortunado. |
EL SABER DEL SABOR
Publicado en Gaudí y Más. 3 de marzo de 2018
Publicado en Gaudí y Más. 7 de febrero de 2015
Publicado en Gaudí y Más. 7 de febrero de 2015
Este cuarto sentido tan placentero cuenta con las dos indiscutibles obras maestras creadas por el tándem Rubens-Jan Brueguel, ayudados por la ocasional colaboración de Frans Snyders y otros artistas para la serie de Los Cinco Sentidos que podemos admirar en el Museo del Prado.
En la primera, abriendo las opciones Brueguel lo tituló El gusto, el oído y el tacto. Aquí fueron Gerard Seghers y Frans Francken el Joven los pintores que colaboraron con Jan Brueguel realizando esta tela donde los rojos grana y carmesí del vestido y la cortina prestan un indudable protagonismo al cuadro. De nuevo en primer término suculentos manjares, y en las paredes, cuadros reales identificados por los especialistas, ya están prestos la vista y el olfato. Luego, instrumentos para alegrar nuestros oídos. Y en la mesa, vino acompañando los diversos paladares cocinados que fijan una sonrisa epicúrea en los personajes.
En la segunda tela, El gusto, la bella comensal es sorprendida por el sátiro que escancia vino en su copa, dos figuras pintadas por Rubens, mientras el resto del cuadro es obra de Jan Brueguel en un derroche de viandas frutales, a la vez que nos ofrece el soberbio bodegón de caza y pesca donde una sensualidad onírica se cuela por todas las esquinas. Como en el resto de cuadros de esta serie (**) los pintores nos muestran el manual descriptivo de una vida ideal, abundante y sofisticada, de principios del XVII, aquí situada en un porche. La luz lechosa de Flandes ilumina el centro del cuadro destacando el valle del Voer con el castillo de Tervuren a lo lejos, el cisne y el blanco mantel. Años más tarde, Brueguel extraería la imagen del castillo para hacerlo protagonista de una obra de larguísimo título.
La principal característica de un cuadro para incluirlo en el apartado de los sabores debe ser el hedonismo, no basta que figure una mesa con alimentos. O un bodegón, ahí faltaría el factor humano. No nos valdrán El almuerzo frugal ni La comida del ciego, ambos pintados por Picasso en 1904, ni la introspección inquietante de Mike Worrall o la grisura minimalista de Virgilio Guidi, ante los que dará igual si la persona que los contempla padece ageusia, que así se llama el trastorno de quienes tienen disminuida esa capacidad. El gusto se abrirá paso penetrando nuestros ojos hasta llegar al paladar, producirnos calor con los platos que aparecen ante nosotros, presionar el interruptor de nuestro apetito. Sacudirnos hasta que nos apetezca asaltar la mesa que nos anuncia el placer.
La combinación del color y la sonrisa de los comensales pondrá en marcha la imaginación del observador. Los labios de los personajes, su distensión y curvatura, irán dándonos la pauta de si lo que se vemos nos atrae o no, de si rezuma la calidez que pide una buena comida bien acompañados, de si exhala promesas de que nos aguarda una experiencia gustosa.
| La comida frugal, por Pablo Ruiz Picasso |
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| La comida del hombre ciego, P.R. Picasso |
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| De Mike Worrall, Aquí y ahora. |
| Virgilio Guidi, El almuerzo |
El maestro Velázquez pinta y borda sus escenas con tipos auténticos que parecen dispuestos al comentario jocoso. Pan, pescado, vino, huevos fritos. Un mortero donde majar un par de ajos, perejil, pimentón con un chorreón de vinagre para espabilarlos. Y que no falten los músicos. Dan ganas de acompañarlos en su yantar.
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| Velazquez, El almuerzo |
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| Almuerzo de campesinos |
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| Vieja friendo huevos |
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| Tres músicos |
El desembarco de los impresionistas en la gastronomía pictórica dotará de un toque voluptuoso a la pintura. El ambiente se relaja escuchándose un murmullo de charlas, sube la temperatura y eso lleva a despojarse de la chaqueta, del sombrero. Monet, Manet. Y ya se sabe, una copa de vino se enhebra con otra, un grano de uva ayuda a desgranar el racimo, el río está cerca y es buen lugar para refrescarse los pies. Sobra la ropa. Da comienzo el auténtico Déjeuner sur l'Herbe.
Ni sólo ellos, ni lo apetitoso, se circunscribe a una determinada geografía ni clase social. Venido del frío nórdico, a Peder Kroyer se le ha llamado el Sorolla noruego y ahí lo tenemos, con los amigos, en la sobremesa que nos habla de un almuerzo copioso bien regado por las botellas vacías que pueblan el mantel, o a la hora familiar de los brindis espumosos en la mesa del jardín donde aún se aprecian los olores frutales del vino.
Una sopera que nos parece humeante y gustosa la vemos junto a los hijos de Zinaida Serebriakova, con los niños atendiendo con desigual interés a la madre pintora y a los platos. Todos estos cuadros consiguen atrapar y transmitir la alegría de sentarse a comer aunque sea en un cubo boca abajo durante el descanso del tajo en una obra, como nos enseñaba el artista argentino Pio Collivadino en 1903. La clave estará en disfrutar la charla tras saborear lo sabroso, aunque de lo que ha sido cocinado, en la pintura ya no quede más rastro que el aroma de esa velada.
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| Renoir, Almuerzo de remeros |
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| Le Déjeuner sur l'Herbe, de Edouard Manet |
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| Edouard Manet, Almuerzo en el estudio |
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| Claude Monet, Le Dejeuner sur l'Herbe |
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| Zinaida Serebrakova, La hora del almuerzo |
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| Almuerzo con pintores en Skagen, de Peder Kroyer |
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| Peder Kroyer, ¡Hip, Hip, Hurra! |
Llegamos a los postres. Se abre la puerta de la cocina. Nos invade un alud de aromas, preludio de dulces sabores. Llegan las natillas flotando en la fragancia de la leche caliente, el huevo, la canela.
Pero ese será otro capítulo porque ésto no acaba aquí.
El Gusto en la Pintura, continúa...
Pero ese será otro capítulo porque ésto no acaba aquí.
El Gusto en la Pintura, continúa...
(*) DACTYLIOTHECA elbamboso.blogspot.com.es/2014/08/un-fuerte-aroma-nostalgia.html


















Buen repaso por la historia de la pintura de la mano del gusto como elemento vertebrador. Cuando se habla de sensualidad, de sensorialidad o del mundo sensitivo tanto en literatura como en arte, casi siempre se hace para referirse a otras cosas.
ResponderEliminarSaludos, Ana.
Para los japoneses, la comida es un elemento que suelen aparejar a la sensualidad, cuando no directamente al sexo.
EliminarAlgo que considero muy real siempre que no entremos en cocinas plastificadas e hidrogenadas.
Olá, Ana, interessantíssimo tema sobre gostos e sensações. Os almoços, as refeições estão lindamente retratados pelos gênios da pintura. Os piqueniques ao ar livre, tudo muito bonito. Também a fase azul de Picasso o qual gosto muito.
ResponderEliminarGostei muito da história do irmão de Gaudí.
Um beijo, um bom domingo!
Hola,Tais.
EliminarParecerá extraño, pero hay cuadros que te despiertan el apetito, incluso pueden hacerte apreciar el aroma de los platos.
Con sólo la imaginación, cuántos viajes.
La entrada anterior sobre Roger Subirachs se refería al hijo mayor del escultor Josep Mª Subirachs.
Buena semana para ti, querida amiga.
Sim, Ana, desculpe, li outras coisas antes, mais abaixo sobre Gaudí e troquei. Roger Subirachs, filho do escultor Josep Subirachs, me perdoe.
EliminarBeijo.
ROGER - 'FILHO' DE JOSEP (ACHO QUE O MUNDO ESTÁ CONTRA MIM! AGORA ESTÁ CERTO). rss
EliminarTais, las disculpas son mías. Cuando un texto no se entiende a la primera lectura el responsable no suele ser sólo el lector, mucha culpa la tiene quien no ha sabido darle la claridad precisa.
EliminarGracias por su atención y su tiempo. Un abrazo.
Comida y arte...van de a mano, son complementarios...Nos muestr lo cotidiano que incluso puede arte.
ResponderEliminarBesos
El mundo del sabor y sus aromas, un buen tema para alegrarnos el día.
EliminarSaludos
Decía Naguib Mahfuz que el arte debe ser gusto, diversión y alucinación.
ResponderEliminarBesos.
P/S.- En Cádiz bailan hasta los papelillos.
Mahfuz tenía buen ojo.
EliminarLeí su Callejon siendo muy joven y luego la Trilogía. Era un grande.
Eso, ¡Que Viva Cádiz!
Un cuadro comentado se le descubre lo que no se ve a primera vista.
ResponderEliminarEl pintar es representar lo cotidiano.
Un buen domingo.
Es un ejercicio que no defrauda. Los hay que puedes pasarte horas buscando y encontrando detalles que no has visto aunque los hayas mirado cien veces. Lo mismo te deseo.
EliminarBoa tarde, é a impressionante a arte que partilha, tudo é arte, incluindo a criação do sabor, as pinturas são encantadoras.
ResponderEliminarFeliz domingo e semana,
AG
Querido amigo, con un poco de curiosidad, la vida está llena de arte. Felicidad a ti.
EliminarEstoy convencida de que el gusto ya está "listo" desde el momento que nacemos llegando a ser uno de los placeres de la vida y cómo prueba son estas pinturas donde los mejores pintores han plasmado en sus lienzos este placentero sentido.Tus entradas siempre son muy sorprendentes.Besicos
ResponderEliminarCharo, menudos son los niños. Ellos nunca se equivocan y desde que nacen saben dónde está lo bueno. Bsazzss
EliminarDesde luego, Ana María, que después de leer tus precisas y apasionadas explicaciones sobre los cuadros, si alguno padeciéramos "ageusia" seguro se nos corregía. La verdad que el factor humano enriquece sobremanera lo que sería un bodegón. Género de pintura que, según creo, estaría el último en la jerarquía de temas pictóricos.. O no? Explícame eso, por favor.
ResponderEliminarCon la nueva y sofisticada comida de hoy día, se podría componer un atractivo cuadro como los que nos muestras?
Feliz semana.
No tengo idea de en qué lugar de la jerarquía del arte sitúan los eruditos los bodegones, nunca se me había ocurrido. Pero respondería que más que el género, importa cómo logra el artista transmitirnos su idea de seducción.
EliminarThomas Mann en su Montaña nos habla del retrato de Madame Chauchat y de cómo el pintor, siendo mediocre, logra una textura tan real en el escote de la dama, que parece sudar y palpitar. Saludillos de lluvia.
Postdata. Qué atractiva y buen porte la bailarina o bailaora que encabeza tu Blog.
ResponderEliminarTiene un poderío que pide verla bailar. Flamenco u otro género de danza.
EliminarSin duda que cuando tenga ocasión, la veré. Tu recomendación es una garantía.
EliminarComo el del tacto o el oído, el del gusto es uno de los sentidos más representados en la historia del arte. Mujeres y hombres comiendo a la vera de un buen mantel o los bodegones suelen ser las vías más usuales para inducir al espectador a paladear los sabores de frutas, carnes y verduras. Un deleite no apto para momentos de hambre.
ResponderEliminarUn beso
El cambio que introduce el personaje humano en un cuadro de viandas es total, de etiquetarlo como "Naturaleza muerta" pasa a ser la imagen de la vida.
EliminarFeliz semana, Carmen
Dulce: el primer sabor que catamos...-Los bodegones, son unos buenos testigos de la evolución del gusto, y sobre todo su realismo.Y no solo en las viandas donde se refleja el buen disponer ; sino, que muchos bodegones transmiten mensajes:en la vajilla, flores,frutas etc.
ResponderEliminarFrente a la austeridad y ascetismo que caracterizan aun espíritu cien por cien español.Frente a la opulencia de los bodegones barrocos flamencos.
-Esperando la siguiente con esas natillas, que de verdad es imposible no olerlas...
Un beso feliz día.
Bertha, la variación de mesas y comensales da para mucho. Imaginemos un refectorio cartujo de Zurbarán y un banquete de bodas. Un besazo, guapa.
EliminarHe visto la película hace tiempo y me encantó.
ResponderEliminarMe fascinan los olores, los sabores. Me trasladan a un mundo de emociones, lejanas unas, cercanas otras.
Magnífica tu exposición de hoy.
Besos.
El poder de evocación de los sabores y olores es de lo más potente. Son capaces de hacernos viajar en el tiempo.
EliminarMi querida Ana María
ResponderEliminarQue belleza de pinturas.
Me siento muy bien visitándote y aprendiendo de ti.
Un especialísimo abrazo.
Aprendemos juntos, Ricardo. Y quizá esté equivocada, pero tengo la sensación de que poco a poco además de tus muchos conocimientos en otras áreas vas interesándote más por el arte. Un buen complemento para la espiritualidad.
EliminarMagnífica reseña.
ResponderEliminarEl placer de los sentidos, el gusto, la vista, el olfato el tacto y el oído siempre alerta a la hora de saborear un platillo.
Todavía recuerdo entrar a la cocina de mi abuela, miel y especias berbere...higos y trigo burgol...
La peli Como agua para chocolate es una hermosura si no la has visto te la recomiendo.
Abrazos.
Adriana, nombras alimentos que recuerdo de un trabajo que hice sobre una historia sefardí.
EliminarY cómo envuelven el olor de las especies y la cocina con amor como en la película que citas, maravillosa.
Entrar hoy en tu espacio ha sido como hacerlo en un museo Ana Mª todas las pinturas son muy hermosas y más con tus descripciones. Espero la siguiente entraga.
ResponderEliminarBesos de Espíritu sin Nombre.
Gracias, Conchi, en eso estamos, Tenemos tanto por conocer y disfrutar…
EliminarQue tengas un buen Fin de Semana.
Interesante, Ana María, de principio a fin. Me imagino que el bebé que cambió de actitud cuando su madre azucaró sus pezones, no padecería de diabetes.
ResponderEliminarLa Naturaleza es sabia. De padecerla, seguro que se le curaría de repente.
EliminarEl cariño sana, Esteban.
Sabor, aroma y una maravillosa y fantástica pintura.
ResponderEliminarTodo un placer.
Un beso.
La verdad es que con tanta variación gastronómica, la página ha salido con un aroma rico. Un abrazo.
EliminarSensualidad en estado puro. Sentido que parece excluido de expresiones artísticas en donde impera el placer de la visión en todas sus manifestaciones: perspectiva, color, luz… Sin embargo, este estudio, que incluso incluye distintos estilos pictóricos, nos despierta y excita las papilas gustativas que nos ayudan a sentir con mucha más potencia las sensaciones que se expresan. Deleitar nuestra vista con motivos que vinculan sentidos tan diferentes es motivo de una plena genialidad cuando, como dices, suscitan con pasión el interés añadido que implica la obra de arte. Mi más efusiva enhorabuena por esta artículo tan completo como necesario. Hibisco y musa encabezan tu blog con una sazón natural perfecta. Un gran abrazo, mi querida amiga Anamaría.
ResponderEliminarP.E.: A pesar de que poseemos, casi, el control fisiológico de todos nuestros órganos, de vez en cuando alguno se vuelve díscolo y paraliza las palabras, aunque no las lecturas.
Qué decir, Antonio, si tú ves mucho más allá que la escribidora. Muchas gracias por acercarte y templar las papilas gustativas. Y por fijarte en la cabecera, que tampoco está mal.
EliminarDeseando que los díscolos entren en vereda, un abrazo.
Esta é a segunda leitura que faço deste teu belíssimo trabalho. Fantásticas imagens, desde a mãe alimentando seu filho com as que seguem, ao longo da postagem. Uma edição de pura arte. Parabéns.
ResponderEliminarÓtima semana, Ana.
Um abraço.
Pedro
Las imágenes de la madre y el niño pertenecen a la película y son de gran belleza. Gracias por compartirlas y por esta segunda lectura, Pedro.
EliminarEs interesantísimo. Me gusta mucho la pintura y contigo aprendo :)
ResponderEliminarMuchos besos.
Hola, Sakkarah. Me alegra que simplemente aprendamos juntas, no tengo formación académica para enseñar arte.
EliminarSí creo que el estudio y la observación nos permiten disfrutar de tantas magníficas obras, haciendo que nos fijemos, pensemos y saquemos nuestras propias conclusiones. Abrazo.