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AMFST.Q.S.SIOULE Días de cátaros, Gaudí y Ana Mª Ferrin en Francia. (JMSimagen)





ANTONIO GAUDÍ. DE YOGURT, SETAS Y ALUCINÓGENOS



           
                         Allá por la década de 1910, Antonio Gaudí seguía una dieta naturista, comía frutos secos, huevos, pescado y verduras aliñadas con un chorreón del aceite que le traían del pueblo familiar de Riudoms, todo acompañado con pan. Ya no bebía el vasito de vino de su juventud ni fumaba el puro que apreciaba en las ocasiones especiales. Por último, siempre terminaba las comidas masticando un poco de miga de pan, una práctica que él aseguraba le servía como esponja limpiadora de la dentadura, y bebía un poco de agua.

   Aparte, consumía yogur,t que por entonces era artesanal y no muy conocido ni difundidas sus propiedades. 

  Y era sobre su afición a este alimento, que corría entre algunos trabajadores de la Sagrada Familia una leyenda...


Gaudí dejaba colocados sobre su escritorio los tarros de yogurt....

Anuncio aparecido en La Vanguardia en 1911(historiacocina.com)

Daniel Carasso, cuyo apelativo familiar Danon, utilizó su padre como marca del yogurt que empezó a fabricar en
Barcelona en 1919. En la foto, en el 90 aniversario de la marca. (elmundo.es)


SIGUIENDO AL ABATE KNEIPP

Publicado en Gaudí y Más. 21 de febrero 2015
Publicado en Gaudí y Más. 16 de junio de 2018

REEDICIÓN 


                                 ... La leyenda, bastante difundida con posterioridad, era que si Gaudí colocaba en fila sobre la mesa de su estudio en la Sagrada Familia unos cuantos tarros de yogurt, a los que la falta de refrigeración fermentaba hasta cubrirlos con una película de moho, se debía a que esa capa verde era alucinógena y por eso al arquitecto se le ocurrían las formas sorprendentes, raras y bulbosas, que incluía en sus edificios.

   La misma teoría se nutría de otras variaciones. Cuando la construcción de la Casa Calvet en la calle de Caspe nº 48 fue mostrada al público, tras retirarse las lonas que Gaudí solía colocar en sus obras para preservar las novedades y provocar la sorpresa, sus críticos llamaron la atención sobre las setas que decoraban el remate de la tribuna, llamadas trompetas de la muerte. Que por cierto no son tóxicas, a pesar de lo que pueda transmitir su apariencia fúnebre, sino una auténtica delicia.


      Algunas referencias aparecieron con posterioridad dando por sentado que la afición malsana del arquitecto a las setas era también motivo de que en el Parque Güell, los dos pabellones de la entrada tuvieran como remate unos cupulines semejantes a dos especies de setas. Uno parecido a la amanita, la seta que a veces se confunde entre la muscaria, roja o naranja fuerte y alucinógena, que puede ser mortal, y la cesárea, de un naranja dorado, delicada y muy rica. La otra cúpula es similar a la colmenilla, exquisita y escasa, con forma de panal piramidal que va del crema al marrón rojizo. La tesis de la preferencia de Gaudí por las setas tóxicas se apoyaba en la débil circunstancia de que, a nadie se le había ocurrido antes adornar con esa hortaliza el portal de un edificio, como él hizo en la Casa Calvet.


  En realidad la razón de incluir esas formas en las dos construcciones tenía una motivación muy distinta. Los dos clientes de Gaudí, señores Eduard Calvet y Eusebio Güell, eran grandes aficionados a comer setas, una predilección culinaria muy extendida en Cataluña que en el caso de los dos nombres que citamos los llevaba a ser ellos mismos buscadores de esas delicias del bosque, de las que en ocasiones enviaban a Gaudí una pequeña cesta con parte del manjar. Por lo que su colocación decorando la fachada no guardaba ningún misterio. Del mismo modo que el arquitecto hizo figurar carretes de hilo rodeando el portal de la Casa Calvet en homenaje a la actividad textil de su cliente, también le añadió el guiño amistoso de unas setas.
 


La Casa Calvet con el portal decorado con carretes de hilo.

A la derecha de la  tribuna de la casa, unas trompetas de la mort. Abajo, esas setas


  


Cupulín y setas amanita muscaria



Cupulín y setas, colmenilla

El sacerdote y médico Sebastián Kneipp, precursor de la Medicina Naturista 


                                 En cuanto al yogurt, sí sabemos que Gaudí lo tomaba a menudo confiando en las muchas prácticas naturistas aconsejadas por su padre, Francesc, seguidor de las teorías del abate Kneipp. Siempre atento a las nuevas corrientes alimentarias que hoy llamaríamos alternativas y por razones que él decía saber, el maestro estaba convencido de que retirando de la superficie la película de moho, ese alimento quedaba en perfectas condiciones de ser consumido.

      Aunque por entonces la penicilina no se conocía como medicamento sí se sabía desde antiguo de las cualidades antibacterianas de ciertos mohos, por lo que es de suponer que en tal línea debía basarse el comportamiento de Gaudí. Ignoro si ese hongo específico del yogur contiene propiedades psicodélicas, pero en el caso que tratamos el tema es irrelevante, porque como está confirmado que le quitaba la capa verde antes de comérselo, la teoría alucinógena queda descartada de raíz. 

   En la relación de Gaudí con el yogurt, los descendientes de las tres generaciones de los guardas de las obras de la Sagrada Familia llegados en tiempos de Gaudí, la familia Alpiste, nos cuentan la original particularidad de su invención que le hizo anticiparse muchos años a la comercialización del lácteo con frutas. Retirado el moho y una vez limpio, en lugar de tomárselo directamente con una cucharilla lo volcaba en un plato con frutas frescas troceadas, se ponía unos guantes de goma y amasaba aquella mezcla convirtiéndola en una especie de gachas.

  Era entonces cuando Gaudí, se tomaba el alimento con una cuchara sopera ante los hijos de los guardas, Gregoria y Andrés, que observaban sus manejos sentados ante él, en una representación que tenía mucho de sacramental. Con voz seria y  ojos reidores, empleando un tono cariñoso no muy común en su trato con los adultos, les aseguraba a sus pequeños espectadores: Lo hago para ahorrarle trabajo al estómago.

   Como en otros órdenes de su vida, aquí el arquitecto fue un precursor. No sólo porque alrededor de 1920 el yogur era un alimento casi desconocido en España, también porque la mezcla de frutas que él le añadía la comercializó por primera vez Danone, en Francia, once años después de la muerte de Gaudí.  

   El maestro consumía un producto artesanal que no sabemos si era el mismo que ya en 1911 se anunciaba en el diario La Vanguardia como Yogouhrt de Leche Cuajada Búlgara y se vendía en la manzana contigua a la Casa Batlló, finca reconstruida por Gaudí en el Paseo de Gracia nº 43.

   Porque también podía ser el que en 1919 empezó a comercializar bajo el nombre de Yogurt Danone, el sefardita de SalónicaIsaac Carasso, en los bajos de su vivienda de la calle de los Ángeles nº 1 y más tarde en el nº 16, muy cerca de las Ramblas. Los dos locales a pocos metros del Hospital de la Santa Cruz, donde Gaudí visitaba a su amigo el doctor Pere Santaló y acudía como voluntario para acompañar los últimos momentos de enfermos sin familia, tomándoles la mano y rezando con ellos. Carasso trabajaba en su negocio, modesto aunque con métodos sofisticados que ya había experimentado en Suiza siguiendo las pautas del científico del Instituto Pasteur de París, Elias Metchnikoff, que en 1908 había recibido el Nobel de Medicina por sus descubrimientos inmunológicos.
  
   La novedad láctea que prefería Gaudí, ¿era el Yogouhrt,  Leche Cuajada Búlgara? ¿o era el Yogurt Danone, una marca creada en España que llegaría a ser líder internacional en su campo? Es un dato sin confirmación, porque los años en que Gregoria y Andrés Alpiste fueron testigos ya se comercializaban ambas marcas. Lo que sí sabemos por el testimonio que transmitieron a sus hijos, era que de vez en cuando le traían al señor Gaudí los tarros de cristal blanco que él colocaba sobre su mesa. Y como a la vez tenemos constancia de que el señor Carasso, de Danone, consiguió un acuerdo con los empleados de correos y los conductores de tranvías para que distribuyeran su yogurt por las diferentes paradas, y que una de ellas estaba situada junto la Sagrada Familia, la lógica nos dirige a decantarnos por la conocida marca.

                                        Hasta aquí lo contrastado.

  
La familia Alpiste en la Sagrada Familia. Delante Gregoria y Andrés.

Al fondo del estudio de Gaudí, la mesa donde comía y trabajaba.

Antiguo cartel anunciador del yogur

En el centro, con la caldera a su izquierda, Isaac Carasso, rodado de sus colaboradores.

Elías Metchnikoff


   El poeta, mossén Jacinto Verdaguer

Caricatura del conde Eusebio Güell referente a su afición de recoger setas. 

                                       Ahora bien. Sé que para los amantes de lo oculto, la leyenda psicotrópica del arquitecto da tanto juego que por mucha evidencia que se les presente ellos seguirán en su creencia. Allá cada cual con su juguete. Pero no estaría mal informarles de que Antonio Gaudí despreciaba todo lo referente al mundo paranormal, hasta el punto de romper su amistad con Jacinto Verdaguer al tener conocimiento de que el poeta de Folgueroles había entrado en el mundo del espiritismo y los exorcismos, que al final fueron su ruina tanto económica, como social y vital. Una historia, por cierto, de consecuencias muy amargas para el gran poeta y hombre sencillo,  ingenuo y bondadoso que fue Verdaguer, a quien en palabras de las autoridades eclesiásticas, aquellas aficiones acabaron introduciéndolo en un mar de pasiones, con la brújula perdida... 



Ana Mª Ferrin

30 comentarios:

  1. Cuantas cosas estoy aprendiendo sobre Gaudí contigo, ignoraba esas aficiones culinarias del gran arquitecto.Besicos

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    1. Hola, Charo. La vida doméstica de un personaje nos informa mucho más sobre su realidad que las anécdotas profesionales.

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  2. La droga preferida del arquitecto catalán era el planteamiento y el desarrollo de sus edificios, por eso siempre estaba presente durante su realización. A pie de obra.
    Un saludo, Ana.

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    1. El impulso vital que logra hacer realidad un proyecto, su desarrollo, tiene tal potencia, hace soltar tal cantidad de adrenalina, que ríete de la poción mágica de Panorámix.
      Saludos.

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  3. Como siempre tus instructivas entradas me dejan la placentera sensación del aprendizaje y eso es impagable.
    Últimamente estoy con muchas cuestiones que me dejan sin tiempo para el blog, pero Esta entrada es tan curiosa que espero no te importe que comparta el enlace en mi Facebook.
    Un abrazo, Ana María,

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    1. Pilar, me alegra verte por aquí y por supuesto, gracias por enlazar el blog. Por cierto, el título de tu nuevo libro de relatos invita a leerlo.
      “Ensayo de la Tontería” promete mucho y bueno en estos tiempos.
      Un abrazo y suerte.

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  4. Ana gostei tanto deste teu trabalho que fiz duas leituras seguidas, com prazer renovado. O tema é dos melhores, e foi desenvolvido por ti com maestria.Apenas para demonstrar a satisfação da leitura destaco este trecho:

    Porque también podía ser el que en 1919 empezó a comercializar bajo el nombre de Yogurt Danone, el sefardita de Salónica, Isaac Carasso, en los bajos de su vivienda de la calle de los Ángeles nº 1, y más tarde en el nº 16, muy cerca de las Ramblas. Los dos locales a pocos metros del Hospital de la Santa Cruz, donde Gaudí visitaba a su amigo el doctor Pere Santaló y acudía como voluntario para acompañar los últimos momentos de enfermos sin familia, tomándoles la mano y rezando con ellos. Carasso trabajaba en su negocio, modesto aunque con métodos sofisticados que ya había experimentado en Suiza, siguiendo las pautas del científico del Instituto Pasteur de París, Elias Metchnikoff, que en 1908 había recibido el Nobel de Medicina por sus descubrimientos inmunológicos.


    Bom domingo.
    Um abraço.
    Pedro

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    1. Pedro, éste fue un reportaje de apariencia sencilla, pero en el que tuve que traspasar una información científica muy densa a un escaso número de palabras. Y además que fueran de fácil lectura.
      Teniendo en cuenta la dificultad, no quedó mal.
      Incluso hace poco tomaron parte del texto para un libro, el autor me pidió permiso y así aparece en esa obra.
      Saludos.

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  5. Lo que yo menos imaginaba era que a mis 82 años, estuviese aprendiendo tanto y tan documentado sobre Gaudí.
    Gracias amiga, por tanto.
    Un beso.

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    1. Juan L., eso dice mucho de ti. No olvides que un@ está viv@ hasta que se muere. Así que mientras tanto, que no nos falte la curiosidad en todos los campos de la vida. Saludos.

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  6. Agradezco muchísimo tu información, gracias a esta y a otras entradas, hoy conozco cantidad de cosas sobre la vida y obra de Gaudí.
    Si no es por ti, aunque estuviese delante de la casa Calvet, sería incapaz de ver esos carretes de hilo o las trompetas de la muerte.
    Cariños.
    kasioles

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    1. Lo que dices me lleva a pensar la cantidad de cosas interesantes que pasan ante nuestros ojos y nos las perdemos por desconocimiento. Así que agarremos las que podamos. Como esa última receta tuya de “Gallo a la mantequilla de ajo y perejil”.
      Petonets.

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  7. Me ha encantado!! Me gusta mucho Gaudí, y por eso me ha encantado conocer cosas que yo desconocía.

    Muchas gracias por tantas cosas buenas que pones en tu blog.

    Muchos besos.

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    1. Gracias a ti por compartir tu tiempo con estas letrillas.
      Un beso.

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  8. Pionero en el consumo del yogurt. No sabía que fuese así.

    Danone llegó a Venezuela en los años 50 del siglo pasado. No se llamó así, sino una palabra caribe: Yoka, que significa algo así como leche cortada, aunque no es propiamente la traducción, puesto que esto se refería a la grasa que quedaba sobre la leche, después del ordeño. La publicidad oficial era: En Venezuela, el yogurt se llama Yoka y no veas como la gente todavía 60 años más tarde, le sigue llamando así al yogurt.

    Besos

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    1. Qué bueno, eso nos lleva a darle otra vuelta de tuerca al axioma "de lo local a lo internacional". Cogísteis un nombre internacional y lo rebautizásteis a vuestro gusto, creando una nueva palabra que aún se utiliza. Además, me has hecho recordar cuando de niña iba a comprar leche a una vaquería que estaba en ¡¡el paseo del Borne de Barcelona!!, en pleno centro histórico junto a la iglesia de Santa Mª del Mar. Cocíamos la leche y mi madre siempre me guardaba para merendar aquella nata amarillenta, como una tortilla francesa riquísima, espolvoreada de azúcar. Qué recuerdos, Manuel.

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  9. Gaudí era genial un precursor hasta en los alimentos que consumía. Hasta se le podría considerar como el inventor de los yogures con frutas según lo que nos cuentas en esta entrada. Por otro lado, algunos se han empeñado en que su genialidad se debe a las drogas o a que era seguidor de ciencias ocultas, y no a una mente prodigiosa. Qué poca fe tienen en el conocimiento humano.
    Un beso

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    1. La época se prestaba a esas elucubraciones.
      Por entonces se habían puesto de moda en Barcelona varias drogas entre cierta bohemia de la clase alta y los intelectuales, siempre atentos a las novedades de París. Y para la élite de que en aquellos tiempos de gran actividad constructiva acaparaba todos los encargos oficiales con edificios correctos pero adocenados, siempre era más cómodo arrinconar a Gaudí desprestigiándolo, que reconocer una genialidad que brillaba como el oro. Un abrazo.

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  10. Qué anécdotas más interesantes nos cuentas siempre sobre el Maestro Gaudí y su obra.
    Yo no sé si llegaría a "levitar" como los malos lenguas suponen. Pero, desde luego sus torres se alzan al cielo en un vuelo casi sicodélico.
    Por cierto, me gustaría contaras en qué quedó el asunto de su canonización. Se habló mucho en su día sobre este asunto pero,la verdad, no sé qué resolvieron.
    Un agradecido saludo.

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    1. Dos puntos a destacar. Que en una ocasión leí un artículo que animaba a los aficionados a la levitación que nombras, a practicarla tumbados frente a la fachada del Nacimiento.
      Y la canonización sigue en marcha, pronto haré una entrada sobre el tema. Agradecida por tu visita y tus letras.

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  11. Es una maravilla todo lo que compartes.
    Cosas muy curiosas y desconocidas.
    Así que es muy gratificante visitarte y aprender.
    Un beso.

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    1. Querida Amalia, tienes la suerte de ser curiosa, una cualidad que abre la mente y hace la vida muy amena. Besos a ti.

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  12. Não só a arte maravilhosa de Gaudí, mas muito interessante sempre são os hábitos desses gênios maravilhosos. Gosto imensamente não só de fotos antigas, mas de propagandas antigas, inclusive fazendo algumas postagens das mesmas. A pesquisa sempre é maravilhosa, Ana. E sei seu trabalho, mas que dá ao mesmo tempo enorme prazer.
    Obrigada pela partilha tão rica!
    Beijo e uma boa semana!

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    1. Compartimos afición por las fotos y carteles antiguos. Parece mentira que con tantos avances en el mundo de la imagen, nada pueda competir con el encanto de finales del XIX y principios del XX cuando todo era novísimo, pero además tenía alma.
      Petons y suerte en el Mundial.

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  13. Hago mías las palabras de Juan L. Trujillo más arriba, estimada Ana María, porque a mis propios 82 años yo tampoco pudiera haber creído que pudiera aprender, leyéndote, tanto sobre Gaudí.
    Recuerdo en mi infancia cuando alguien hablaba de los "yogures" y como niño me aprestaba a comer "los pajaritos" que venían en la leche!!!
    También me ha encantado la historia de la marca Danone, tan vigente hasta nuestros días, al menos aquí en Chile.

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    1. La anécdota de los yogurts y la fruta me parece espléndida. Fue una de las aportaciones que nos regalaron la familia Alpiste con sus declaraciones.
      Hoy la firma es una gran multinacional.
      Espero tus crónicas del Mundial. Saludos.

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  14. Eres una enciclopedia a la hora de darnos información Ana Mª, muy interesante entrada, desconocía la afición de Gaudí por el yogurt, lo de comer un trozo de pan después de la comida, me ha recordado a mi padre que también lo hacia y yo a mi vez lo hago.

    Un abrazo de Espíritu sin Nombre.

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    1. Muchos de los nacidos a principios de siglo, si eran curiosos, fueron adoptando normas de higiene que entonces parecían excéntricas pero que luego demostraron tener mucho sentido.
      Abrazo para ti, amiga.

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  15. Se podría decir, entonces, que Gaudí, ha sido un gran imitado, y no sólo en la arquitectura; hasta la industria yogurtera, si llegó a conocer las preferencias del arquitecto, las uso luego en sus productos.
    Saludos.

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    1. A veces es cuestión de suerte dar con testigos de una vida tan críptica como fue la de Gaudí. Esta familia se fue del templo en los años 50, y por voluntad propia casi todos estuvieron medio siglo apartados de lo relativo a sus experiencias allí. Hasta que logré localizarlos y tuvieron la generosidad de compartir sus recuerdos.
      Saludos, DLT

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