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01_HP_UNI158415_Bluewash_WEB Recibiendo al futuro. (UNICEF)





ETSURO SOTOO, ARTHUR RIMBAUD Y LA SAGRADA FAMILIA EN VERDE.



                             Vestido enteramente de negro, traje y camisa Mao de seda, el escultor Etsuro Sotoo regresa de impartir un ciclo de conferencias en Perú y después del largo vuelo le apetece parar la senda que lo lleva a su casa costera y dar unos pasos por la acera del chaflán Mallorca-Marina para estirar las piernas. Lleva en Barcelona desde 1978. Un buen día llegó de visita desde Japón camino de Alemania, subió las escaleras del metro de la Sagrada Familia, y al contemplar el templo y reparar en que a un costado de sus muros se apilaban las piedras en espera de ser talladas, sintió una llamada a la que no pudo resistirse.

   Nadie más parecía oírla, pero desde el interior de los bloques una sangre de esa que encabrita y desvela le gritaba que frutas, hojas, ángeles, rosas, estaban esperándole a él, precisamente a él y a sus manos liberadoras para que las arrancara del interior naciéndolas a la vida. Desde aquel momento se adormecieron sus ansias de acabar el tour europeo y tomar la ruta etíope que lo llevase al África siguiendo las huellas de Arthur Rimbaud.

  Aunque el escultor nunca olvidó los versos del poeta adolescente, la lírica fue uno de sus primeros amores, al que aún rinde algún haiku. El espíritu de libertad seguía pegado a su piel, rebrotando de poco en poco, al estilo del pedrusco de lava que ante el oleaje adverso prefiere sumergirse para volver a la superficie cuando el peligro ha pasado. El relámpago aplazado -psssss- cruza una y otra vez por su mente. Los compromisos contraídos, la responsabilidad familiar. O la convulsa poética de un Rimbaud tentador agitando ante Sotoo la vela de su bateau ivre...



Etsuro Sotoo en el taller de la Sagrada Familia. (catholicinjapan.com)
  
DE LA POESÍA AL CINCEL
Publicado en Gaudí y Más. 12 de agosto de 2018


                        Va circulando entre bisbiseos el camión cisterna ya de recogida, dejando tras él una estela húmeda y convirtiendo el asfalto en brillante lomo de un cetáceo por el que desfilaran en lenta caravana las luces de los vehículos.

   Rodando en paralelo con el camión, Sotoo detiene su coche negro en la plaza Gaudí. Punto muerto, freno arriba, llave fuera del contacto, el lugar en silencio invita a una parada. Es un decir, porque el silencio absoluto no existe. En lo alto del monte más inaccesible, en medio del pico de la nada, algo se oye. Cruje un trozo de nieve helada, el viento cambia de dirección repicando contra muros invisibles y, suena. O eso le parece al automovilista.

   Esta noche sin prisas, el artista japonés repara en la cristalera que muestra la soledad de su estudio a la izquierda de la Fachada del Nacimiento. Sus mejores años de juventud los ha vivido ahí, esculpiendo, haciendo brotar de su cincel cien motivos para el templo.  

   En paralelo, una de las maneras que encontró para mejorar su español fue leer poesía y ahí se topó con García Lorca. Pero Sotoo estaba acostumbrado a la poesía de su país, vaporosa, frutal, etérea, y su encuentro con Federico fue para el artista como un choque de trenes. Las metáforas y alegorías del granadino -labios rojos, blanca carne- eran tan turbadoras que no podía soportarlo. Hasta el punto de que muchas veces tenía que cerrar el libro y parar un rato para asimilarlas.

…Esperando tu cuerpo y mi agonía,
…las turbias palabras han mordido,
…caballos de luz y verdes crines.
…Sigue durmiendo, vida mía.

                                           ¡…Oye mi sangre rota en los violines!

  En el cielo, las luces de un avión cruzan oblicuas hacia el oeste, acompasando sus intermitentes a uno de los poemas de Rimbaud. Cabecea Le Bateau Ivre salpicando de sal el pensamiento, enganchándolo  y tirando de él:

                   
                               El agua verde penetró mi casco de abeto
                              y me lavó las manchas de vinos azules.
                             ...desde entonces me sumergí en el Poema
                                           de la Mar, infundido por astros...
                             ¡Soñé la verde noche de nieves deslumbrantes,
                                 
                                     beso lento que ascendía a los ojos del océano...


   El poeta parece verdear la verde noche con el veneno verde de la absenta. Y es que en el fondo todo autor se pasa la vida persiguiendo un ideal, esa pieza perfecta que martillea la mente entre la paciencia esperanzada de lograrla y la impaciencia de no conseguirla. Mientras, ese eterno abrochar y desabrochar el desarrollo de una creación puede consumir la existencia entera. Al final el artista pierde el miedo, se lanza  ¿y si tampoco lo consigue?... Pues, bueno ¿y qué? Lo ha intentado y solo la actividad conduce a la posesión de la clave. A la próxima seguro que le irá mejor.


                             A, negro corsé velludo de moscas resplandecientes
                             E, candores de los vapores y las tiendas,
                                 Lanzas de altivos glaciares, reyes blancos...
                             I, púrpuras, sangre esculpida, risa de labios bellos,
                             U, ciclos, vibramientos divinos de los mares viridos...
                            
                                      ...O, la Omega, ¡rayo violeta de sus ojos!

          
                                   Rimbaud desgrana su silabario bajo un cielo marengo y parece desplegar ante Etsuro Sotoo la Sagrada Familia, balsa de piedra desde cuyos altos tantas mañanas se imaginó navegando hacia mares cálidos. Cuántas noches dejó vagar la mente, tumbado boca arriba sobre un montón de cal y arena con el templo en reposo  ajeno a la vida en el exterior, fundiéndose con el pulso de la tierra. Siguiendo por el techo sin cubiertas la gran carrera de los aviones disputándose el espacio con las nubes, sintiéndose girar a solas  dentro del ábside y sus muros de encaje.

   A veces, aunque sea una única vez, el artista necesita sentirse el protagonista y no parará hasta introducirse él mismo en el interior de la obra. Como su admirado poeta francés, Sotoo descubría sus deseos de juventud llamado por la aventura.  ¿Habrá otras vidas?  ¡Deprisa, deprisa!,
         
                             Mientras crecía el rumor del barrio,
                             yo solo, acostado sobre piezas de tela cruda,
                            
                                          ¡y presintiendo el violento agitar de las velas!



Pez en el Océano. (E. S.)

Herramientas de Etsuro Sotoo (E.S.)
El ángel del arpa, por Etsuro Sotoo. Fachada del Nacimiento.(A.Mª.F.)

                                    Dos tandas de trabajo a la vez han salido de las manos de Etsuro Sotoo desde 1978. Las piezas para la Sagrada Familia y su propia escultura independiente. En Fukoaka, su tierra natal, tras su marcha quedó expuesta  Pez en el océanouna pieza que podría describirse como un lingote de granito al que los cíclopes hubiesen retorcido por los dos extremos a la vez en sentido inverso hasta hacerle escupir la última gota de agua. Una fotografía de esa obra le valió al escultor su entrada en la Sagrada Familia:


  - A Gaudí también le gustaba retorcer...-, dictaminaron al verla los arquitectos Isidro Puig Boada y Lluis Bonet Garí, venerables ayudantes de Antonio Gaudí que a la llegada de Sotoo aún dirigían las obras de la Sagrada Familia. 

   Lo que se cree parada de minutos puede alargarse horas si alguien se detiene a contemplar la Fachada del Nacimiento, no digamos si encima es uno mismo el autor de una parte de lo que se ve. Sotoo es el artista que tiene la clave del desfile angélico que canta y toca los instrumentos a la mayor Gloria del Niño Dios. Solo él sabe el secreto de porqué las hojas de piedra aparecen más lozanas a medida que suben por los muros.

  A cada nuevo regreso, al término de cada nuevo viaje, el artista japonés reverdece la inquietante sensación de que la Naturaleza peligra, de que es preciso hacer algo para que el mundo no pierda el norte del Arte y la Belleza. La visión de sus otras obras lo satisfacen, pero ahora, parado frente al templo, la grandiosidad del Portal lo llena de orgullo, sabiendo que ha tenido la fortuna de acercar su nombre al de Antonio Gaudí quedando para la posteridad en algo tan soberbio.

  El semáforo que separa las calles Marina y Provenza cambia al verde dando paso a un autocar que se detiene para que bajen un buen número de jóvenes pasajeros dando traspiés. Barcelona, con su oferta de barra libre, es para este tipo de visitantes el paraíso soñado. Los comentarios confusos en lengua pastosa pueden contener cualquier descripción de lo que se les ofrece mientras señalan las hermosas torres impasibles, acostumbradas a que sus formas sean reinterpretadas a su aire por cada par de ojos que las miren, ya sean los de un Premio Nobel o del individuo que, aún sobrio, no superaría el coeficiente de un poste. De nuevo, semáforo en rojo imponiendo la calma. 

   Pero vuelve el verde y el corto silencio desaparece, rompiendo las costuras de la plaza Gaudí para colmarse de voces ruidosas entre cantos de vino y aromas de otras tierras. 


                               Ya en 1936, el escritor George Orwell acertó a ver las cuatro torres de la Fachada del Nacimiento entre las pavesas de la Guerra Civil y las comparó a cuatro botellas de vino del Rhin. Cada uno ve lo que ve. 


Ana Mª Ferrin

20 comentarios:

  1. Del verde de la absenta de los poetas malditos como Rimbaud o no tan malditos pero también aficionados a la dulce embriaguez como Rubén, pasando por el verde te quiero verde de Lorca, con esas atrevidas metáforas y símbolos, impensables para la pragmática mentalidad oriental, el escultor japonés debía alucinar en colores, como esos turistas de barra libre que citas, completamente tocados ante el semáforo en verde.
    Un saludo.

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    1. Exacto.Una cosa son los refinamientos orientales que puedan provocar la lectura de: "una pluma en un tarro de colirio". Y otra, leer: "nuestras bocas puestas sobre el chorro helado, de una sangre sin fin que se derrama". Mientras logra traducir, entender y asimilar el sentido, al lector ya le ha dado un jamacuco.
      Saludos.

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  2. Una vida muy interesante la de este escultor-poeta japonés que confieso no conocía, me ha impresionado lo que has escrito sobre él pues admiro mucho a todas esas personas privilegiadas que destacan en alguna de las Artes y Etsuro Sotoo está claro que destaca.Besicos

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    1. Sotoo forma parte de un núcleo de personajes de novela. Generosos y arrebatados por sacar del olvido la figura y la obra de Gaudí. Un genio. Pero por quien en aquellos años nadie daba un céntimo.
      Besicos a ti.

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  3. No es extraño, Ana María, que un oriental como Sotoo terminara alucinado con la Sagrada Familia y Barcelona mismo. Nos pasó también a otros extranjeros, aves de paso, aunque sin las facultades y habilidades para aportar con nuestra impronta a la magnificencia generada por Gaudí.

    Un beso austral.

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    1. Por fortuna parece que las piedras sólo llaman a quien puede interpretar su grito.
      Porque si llegan a llamarme a mí...

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  4. Un hombre de pasión por el arte y con buenos resultados.
    Feliz semana.

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    1. Lo mismo digo.
      Cuarenta años hace ya que Sotoo llegó a la Sagrada Familia y encontró su destino.

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  5. Hola Ana: Un apasionado en su campo, de esos que necesitamos siempre.

    Me he quedado pensando en la última linea de tu escrito: "cada uno ve lo que ve"...En días pasado, me comentó un paciente que su verdad, no era la mía...Un símil interesante...

    Besos

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    1. Una reflexión que trae cola. Ya sabes que cuando Jesús (Juan 18:38) le dijo a Gobernador de Judea, Pilato, que “Él había venido al mundo para dar testimonio de la Verdad”, Pilato le respondió a su vez con sarcasmo, “¿La verdad? ¿Y qué es la Verdad?”
      Todos tenemos una Verdad, como tu paciente. Un abrazo.

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  6. Etsuro Sotoo levou para si, merecidamente, os méritos pelo trabalho que realizou, na Sagrada Família, a grandiosa obra de Gaudí, como esculpio os anjos, crianças etc. Sobre tudo que envolveu a obra de Gaudí é sempre maravilhoso ler e apreder com você. Parabens a você por mais esse teu fantástico trabalho.
    Um beijo, Ana, e uma ótima semana.

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    1. Buen Fin de Semana para ti.
      Tais, los seres humanos somos capaces de lo mejor, como Sotoo dedicando 40 años a construir una obra de arte, y de lo peor, destruyendo vidas como los individuos del atentado de Barcelona. El tiempo es uno, pero...

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  7. Hola Ana. Como escribes
    Una cronica poética que es en si misma un poema. Bssoss

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    1. Hola, Carmen, hay vidas que en verdad merecen un poema.
      O quizá todas, guapa. Besos.

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  8. tan lindo que me ha hecho volver a las noches enlunadas del pueblo cuando nos tendiamos a ver el cielo improvisando trovas . Nos ha gustado mucho y nos hemos imaginado dentro de las obras cuando aun no habia techo

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    1. Lo que cuenta Sotoo de tumbarse de noche sobre un montón de arena, mirando el cielo dentro de las obras sin techo, es difícil mejorarlo. Un abrazo.

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  9. No lo conocía.
    Me parece realmente admirable.
    Un beso.

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    1. Ahora ya está con techo, por cierto con un interior bellísimo.
      Gracias por tu visita. Besos a ti.

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  10. Olá, Ana.
    Conheci por teu intermédio, em postagem mais antiga, a pessoa e o trabalho desse grande escultor, Etsuro Sotoo, que deu grande contribuição para a obra de Gaudí, Sagrada Família, contribuição e, ao mesmo tempo honra por ter o seu nome ligado à imortal obra.
    Assim, Ana, vou me 'especializando' nas obras de Gaudí, graças a ti.
    Parabéns, uma boa semana.
    Abraço
    Pedro

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    1. Gracias por tus visitas, para eso nos sentamos y escribimos intentando compartir lo que nos conmueve, como tú sabes bien.

      Feliz semana

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