Foto cabecera

AMFST.Q.S.SIOULE Días de cátaros, Gaudí y Ana Mª Ferrin en Francia. (JMSimagen)





ANTONIO GAUDÍ, EL FILÓSOFO MIGUEL DE UNAMUNO Y LA PAPIROFLEXIA


       

                                                Qué cosas. 

   Sentado en el saliente del muro que rodea la fachada del Nacimiento, el señor Luis Rico daba sus últimos toques a la manipulación de un cuadrado de papel con el que conseguía crear una grulla. Algunas de sus obras las decoraba con motivos en rojo, azul y amarillo, dejándolas con un aspecto muy atractivo. A su lado, apoyado en un carrito de la compra reposaba un panel de cartón con todas sus obras de papiroflexia expuestas. ¿Para su venta? 

   -No, no, por favor -se apresuró a responderme-. Yo no tengo licencia para vender nada. Estoy jubilado y es un pasatiempo para distraerme. Las regalo a los visitantes y si ellos tienen el gusto de hacerme un regalo a mí, lo acepto, es su voluntad. ¿Sabía que Gaudí también hacía pajaritas de papel?


El señor Luis Rico con sus pajaritas en la Sagrada Familia. 1999 (A.Mª.F.)

Grulla parecida a las del señor Rico
                     

   UNA TARDE DE PULLAS Y PAJARITAS

Publicado en Gaudí y Más. 15 de Septiembre de 2012. 
Publicado en Gaudí y Más. 15 de diciembre de 2018    
            
                             Esta conversación se desarrollaba en 1999 (*). Hoy hace tiempo que no veo al señor de las pajaritas de papel, uno de los protagonistas asiduos que se movían por la Sagrada Familia de una manera amigable recurriendo a la bonhomía y el ingenio para procurarse distracción y/o algún ingreso que otro.


  Lo curioso era que en esa única charla que mantuvimos sin darle más importancia, el señor Rico había hecho referencia a uno de los más originales episodios que han trascendido de Gaudí, sobre la visita que hizo al templo el rector de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno, resultando el encuentro de esos que saltan chispas.

    Acompañado por su amigo el poeta Joan Maragall y por el también filósofo Francesc Pujols, Unamuno no dejó de soltar inconveniencias durante toda la visita, ya fuese contra las creencias de Gaudí o contra las formas de la Sagrada Familia. Por su parte, Gaudí, cuya rápida lengua era temida por quienes se atrevían a contradecirle, no se achantó. A cada impertinencia del catedrático vasco, respondía con un sarcasmo hiriente o una burla. Todo ante la mirada atónita de Maragall, colocado en una situación incómoda al ver a sus dos amigos comportarse de manera tan impropia en caballeros de su edad y solvencia.



Dibujo de Ricard Opisso. De iz, Francesc Pijoan,
 Miguel de Unamuno, Joan Maragall y Gaudí


El poeta Joan Maragall
El filósofo Francesc Pujols

Miguel de Unamuno según dibujo de Ramón Casas

                           El encuentro se produjo en 1906 con ocasión de una conferencia del filósofo en el Ateneo Popular de Barcelona, por lo que Maragall no pudo leer previamente las semblanzas que Josep Pla publicaría más adelante sobre ambos personajes. De haber tenido esa oportunidad habría ido a la reunión sabiendo que tenía enfrente a dos seres sin nada en común. Si por un lado Unamuno era un enciclopedista del pensamiento, políglota, glacial, con una forma de vida que convertía el hábitat de su entorno, sus libros y papeles, en una simetría impoluta de líneas rectas estructuradas hasta rayar en lo obsesivo, el arquitecto amaba la curva, la mixtura del caos, con el don de saber ordenarlo todo lo justo para crear un grato ambiente. 

   En cuanto a la faceta lectora de Unamuno, Gaudí contraponía la sapiencia empírica. Sin llegar a la opinión de Joan Bassegoda cuando opinaba guasón, que: Gaudí no era ágrafo, pero casi-, la terca realidad nos dice que tanto los testimonios de quienes lo trataron a fondo como los únicos cuatro libros que dejó al morir, nos informan de que antes que leer las vivencias de otros prefería encontrar sus soluciones a través de la experimentación propia



Una de sus obras era esta pajarita de su invención,
de la que se decía que estaba hecha a imagen y
semejanza del propio filósofo.

Cerdo de papel. Uno de los originales de Unamuno, fechado en Puerto Cabras
y  con el nombre del General Primo de Rivera, que allí lo desterró (*).
                  
                                      Gaudí se encontraba en esa etapa de su vida en que había decidido no volver a hablar castellano. Eso sucedió tras el desastre que para él significó el encargo del palacio episcopal de Astorga cuya construcción abandonó en el segundo piso, harto de no cobrar sus honorarios y de ver rechazados una y otra vez los planos del edificio. 

   También su crispación se debía a su resolución de abandonar para siempre las lógicas expectativas de ampliar su campo profesional fuera de Cataluña. Tras la muerte de su querido cliente y amigo Eusebio Güell tampoco le eran propicias en su tierra, después de los pleitos y reveses sufridos con algunos clientes catalanes, por lo que zanjó las preocupaciones pasando encerrarse en su propio mundo de confort dedicándose en exclusiva a construir la Sagrada Familia. Por lo tanto, cuando Unamuno visitó a Gaudí lo encontró en plena efervescencia combativa y sin consentir en hablar otro idioma que no fuese el catalán, algo que nunca había pasado antes con sus muchas relaciones, ante la sorpresa de Joan Maragall que se vio obligado a traducir sin ninguna necesidad las declaraciones del arquitecto.


En este cuadro de Unamuno pintado por Ignacio de Zuloaga y expuesto en la
 Hispanic Society de Nueva York, aparecen dos pajaritas hechas por el filósofo. 
                  
De nuevo Dº Miguel de Unamuno y la pajarita de su invención.
Cuadro de José Gutiérrez Solana
   
                       Si era bien conocido que el catedrático vasco calificaba los idiomas españoles que no fueran el castellano, de espingardas, por anacrónicos, por su parte el arquitecto catalán se burlaba de la renombrada sapiencia de Unamuno diciéndole a Maragall que no se molestara en traducirle sus explicaciones sobre arquitectura, ya que: - No se moleste en traducirle lo que digo, este hombre es un sabio y seguro que lo entiende, ¡Si sabe de todo! ¡Hasta griego!

   Unamuno no estuvo menos rebuscado. Si Maragall le indicaba los diversos simbolismos cristianos apuntados por Gaudí, Unamuno respondía dirigiéndose a éste entre condescendiente e incrédulo: -Parece mentira que siendo usted tan inteligente crea en estas cosas de la religión. -añadiendo-: Esta forma de arte no me gusta. No me gusta, no me gusta. Es un arte borracho. 

  Por su parte, Gaudí se resarcía de la ofensa poniendo al catedrático en evidencia tras oirle reconocer que no estaba versado en matemáticas: -Pero... ¿Cómo dice? -le preguntó con retintín-. ¿Que no sabe usted matemáticas? A lo que, molesto, le respondió Unamuno: -Pues mire usted, no-. La contestación demoledora de Gaudí, fue: -¡Nunca lo hubiera dicho! Yo estaba convencido de que era usted un verdadero filósofo. En la Grecia antigua la filosofía contenía matemáticas, hubiera sido impensable que un filósofo no supiera matemáticas.


Origamis del maestro japonés Akira Yoshizawa


Ranita del físico y artista del origami, Robert J. Lang


Una muestra del trabajo del joven Satoshi Kamiya, su Wizard, mago

                                   La reunión siguió con una serie de inconveniencias hasta que gracias a Maragall fue suavizándose. Parecía que iba a terminar bien, con los tres hombres sentados en el estudio de Gaudí tomando café ante la curiosa mirada del poeta viendo a sus dos amigos haciendo en silencio todo tipo de elementos de papiroflexia. 

   Unamuno pìdió unos folios creando con uno de ellos una copia del taburete gaudiniano que vio en la estancia. El arquitecto tomó otra hoja, formando una mesa. El vasco volvió a tomar papel y construyó una pajarita. El catalán hizo lo propio con un candelabro. El filósofo, con varias hojas elaboró un buen número de miniaturas, varios taburetes distintos seguidos de pajaritas también diferentes. El arquitecto por su parte compuso una difícil figura geométrica a modo de farol y una serie de objetos cotidianos de lo más original.

   Y en eso estaban, cuando a Unamuno se le ocurrió preguntarle a Gaudí qué le parecían sus ensayos. La virulenta respuesta de Gaudí, de nuevo dejó helados a los presentes:

  - ¿La verdad? Pues mire usted. Me hacen el efecto de desperdicios de casa señorial donde se amontonan trozos de seda, de terciopelo y otras cosas valiosas y relucientes -le contestó Gaudí de un tirón sin dejar de manipular el papel-. Pero que en realidad no valen para nada, son cosas para tirarlas.

  La tensa situación se solucionó sola. Llegaba el atardecer y al sonar la campana del Ángelus, Antonio Gaudí comenzó a rezar con recogimiento la plegaria como era su costumbre. Terminada la oración, tomó su sombrero y se lo colocó mientras se despedía de sus acompañantes, diciéndoles:

  - Alabado sea Dios. Buenas tardes tengan ustedes.

   Y dicho esto los dejó, siguiendo su camino en solitario hacia el obrador de los canteros. 



APUNTES SOBRE MIGUEL DE UNAMUNO


  
                                    La antigua localidad de Puerto Cabras llamada desde 1956, Puerto del Rosario, es la capital de la isla canaria de Fuerteventura, lugar elegido en 1924 por el general Miguel Primo de Rivera para desterrar al catedrático y filósofo Miguel de Unamuno.

   El archivo del Cabildo guarda una rica colección de imágenes con el profesor en numerosos ambientes de la ciudad. Porque lo que no imaginaba el dictador era que su gesto iba a propiciar un enamoramiento del intelectual hacia la isla, sabiendo ver y conmoverse con la insólita belleza de esa tierra tierna y dura de donde extrajo los espléndidos versos que contiene su libro De Fuerteventura a París. 



Ante su Casa Museo en Puerto del Rosario, Fuerteventura, Unamuno.


Unamuno en bronce, vigía en Fuerteventura

Oteando el horizonte cerca de la Montaña Quemada de
Tindava, Fuerteventura, Dº Miguel de Unamuno.
http://oficiodescribir.blogspot.com.es


Dº Miguel con un grupo de sus habituales de Puerto del
Rosario. (Arch. Ayto. Puerto del Rosario)




Sólo 4 meses de estancia le dieron tiempo al Rector
de la Universidad de Salamanca para escribir textos
notables, conocer la comarca majorera, pasear varias
veces en camello y hacer profundas amistades. 

                            Escribe Juan Luis Calbarro respecto al paso del rector de la Universidad de Salamanca por la isla canaria: El edificio que de marzo a julio de 1924 fuera provisional residencia del escritor desterrado, alberga desde 1995 la Casa-Museo Unamuno, dependiente del Cabildo insular. En sus dependencias se encuentran muebles, fotografías, alguna vajilla y otros recuerdos personales de lo que fuera la estancia del vasco en Puerto de Cabras. Las distintas habitaciones recrean la atmósfera de aquella época y, sobre el escritorio que Ramón Castañeyra cedió al desterrado, algunas pajaritas de papel dan testimonio de la afición de éste a la papiroflexia o, como él quiso llamarla elevándola al rango de ciencia, la "cocotología"".  




Ana Mª Ferrin

(*) Diversos personajes amables, habituales en la Pza. Gaudí como el mismo señor Rico, aparecen en el libro GAUDÍ. LA HUELLA DEL GENIO:

http://amf2010blog.blogspot.com.es/2001/07/gaudi-la-huella-del-genio-sinopsis.html



24 comentarios:

  1. Ana me ha encantado la anécdota de Unamuno con Gaudí haciendo pajaritas; no la conocía. ¿De dónde la has recogido?
    Me interesaría documentarla

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    1. Este episodio consta más o menos ampliado en varias obras.

      Una de ellas está en el libro de Joan Matamala, "Mi itinerario con el arquitecto".

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  2. Sabía de la afición por la papiroflexia de Unamuno.
    Dos genios frente a frente, pero si tuviera que tomar partido, a mí también me gusta más la sorpresas de las líneas curvas, que la monotonía de las rectas.
    Como siempre un aleccionador trabajo.
    Besos.

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  3. Interesante historia. Sabía de la papiroflexia de Unamuno. No me extrañaría que para "conectar", se hubiesen puesto en ello mientras conversaban.

    Besos

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    1. Hasta pienso que, conociéndolos a los dos por separado y sobrepasado por la situación, quizá fue Maragall el que los animó a lucirse buscando un punto de encuentro con la esperanza de distender la reunión. Saludos, Manuel.

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  4. Votos de Feliz Natal repleto de muita paz e amor.
    AG

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  5. me estás descubriendo un Gaudí que desconocía totalmente.Lo de las pajaritas con Unamuno me ha dejado muy sorprendida y es que los grandes genios siempre sorprenden.Besicos

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    1. Sé que a menudo las grandes personalidades tienen alguna habilidad o afición desconocida con la que se relajan. La última que he sabido es de un cantante flamenco del que nadie adivinaría que es un experto arqueólogo. Besicos a ti, Charo

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  6. Los genios suelen chocar, sobre todo cuando pasan demasiado tiempo mirándose el propio ombligo, como les ocurría a Unamuno y a Gaudí. Difícil para ambos ponerse en la piel del otro.
    Un saludo, Ana.

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    1. Buena observación. Un fotógrafo con el que trabajé en un periódico de Barcelona me contó su experiencia con un escritor andaluz, paradigma de la "sensibilidad y el buen gusto", que lo tuvo esperando en el hall del hotel dos horas y cuando bajó ni se disculpó con el fotógrafo ni lo invitó a tomar nada, mientras él lo primero que hizo fue pedirse una copa. De champán, por supuesto.

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  7. ¡Un choque de titanes...divino, Ana María!
    Ya tengo una palabra para analizar con mis nietos, papiroflexia.

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    1. No olvides la otra, de su propia cosecha, "cocotología".
      Saludos, Esteban.

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  8. Que os bons momentos sejam eternos. Feliz Natal!
    AG

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  9. Debía de ser una buena forma de relajación haciendo grullas.
    No siempre las buenos proyectos salen a la luz y son entendidos.
    Un abrazo.

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    1. Es algo que encuentro dificilísimo, mi techo en este arte es muy elemental. Abrazos y felicidad, MariPi

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  10. Dos trenes que tenían irremediablemente que chocar: así fue el encuentro entre dos genios de pensamientos dispares. Me hubiera gustado haberme asomado a una rendijita del espacio tiempo para verlos mover los dedos con habilidad en una carrera, más propia de adolescentes que de adultos, para ver quién era más diestro en
    la papiroflexia.
    Un beso

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    1. En el fondo se trata de la sempiterna batalla del quién es más, dejando al descubierto que muchas veces la humildad de que presume el genio es sólo apariencia.
      El que propones hubiera sido un buen observatorio. Y de tener un móvil, una buenísima foto.
      Besos.

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  11. Qué gran anécdota y desconocida para mí!!!!.
    Bonita la afición de Unamuno.

    Sin duda, dos grandes genios.
    Un beso y mis sinceros deseos de una Navidad muy feliz.

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    1. A mí también me gusta, me parece muy poética.
      Voto porque el viento se lleve la tristeza que estamos viviendo en Barcelona. Cariños a ti.

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  12. Al final, Ana María, todos tenemos nuestro ego en mayor o menor medida. Y por cierto que esta medida la mayoría de las veces no se corresponde con los méritos del egocéntrico correspondiente. Pero ése es otro tema.
    Porque aquí los protagonistas del desencuentro eran dos auténticas personalidades. Y algun agravio anterior debía haber entre ellos para lanzarse esos dardos envenenados.
    Por cierto, que un hijo de Unamuno me dio clase en el Instituto de León. No recuerdo si él mostró alguna vez la afición de su padre. Nos hubiera animado algo sus tediosas clases de matemáticas.
    Un saludo navideño. Con pandereta y mucha alegría.
    Sigue el año q viene deleitándonos con tus publicaciones. Un petó

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    1. Tu primer párrafo es muy sabio, me recuerda lo que me dijo Soler Serrano de que mientras más auténtico y grande es un personaje, más sencillo y asequible se muestra.
      Mi marido tuvo de compañero en el Instituto de Palencia a un nieto del filósofo, así que abuelo, hijo y nieto, todos se movieron por Castilla y León, buena tierra. Un beso, Conchita.

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