Foto cabecera

AMFST.Q.S.SIOULE Días de cátaros, Gaudí y Ana Mª Ferrin en Francia. (JMSimagen)





HISTORIA DE GAUDÍ Y LA BURRA "MARGARIDA"


                             
                        Alabad al señor vosotros que estáis en los cielos, ¡Oh, sol! ¡Oh, luna!.. Vosotras, lucientes estrellas, todas las aguas que están sobre el firmamento...Alabad al Señor vosotras, criaturas de la tierra, monstruos del mar...¡Oh, abismos!..¡Fuego, granizo, nieve, hielo, vientos!.. Montes, ¡Oh, cedros!..Bestias todas, silvestres, domésticas, reptiles y volátiles...

                                                                                  Salmo 148  

                                                                                         
La Huída a Egipto en la Sagrada Familia, con la burra Margarida

UN CORRAL EN LA SAGRADA FAMILIA



Publicado en Gaudí y Más. 26 enero de 2019. (1)


                    La belleza danzando por la mente de Antonio Gaudí mientras el lápiz avanza por el plano, símbolos y metáforas, fauna y flora, envuelven la decoración de la fachada del Nacimiento. Gaudí vive un tiempo pleno en el cual naturaleza y humor se entremezclan en la Sagrada Familia por el puro placer de crear.

    Sobre el papel toma forma el grupo escultórico de La Huída a Egipto. Este pasaje del evangelio según San Mateo, cuenta el viaje a Egipto de la Virgen María, San José y el Niño Jesús huyendo de Herodes, rey de Judea, porque este temía perder su reino ante el advenimiento de Jesús, el Mesías. Herodes proyectaba asesinar al Niño, pero un ángel se le apareció en sueños a San José avisándole del peligro que corrían, por lo que los tres se pusieron en camino con María y el Niño a lomos de una burra viviendo en Egipto hasta la muerte del rey Herodes, tras la cual volvieron a Nazareth.

   Escogiendo entre la copiosa imaginería existente representando el viaje, Gaudí opta por situar la escena con el ángel a la izquierda del cuadro, seguido por María y el Niño sobre la burra, con San José a la derecha, grupo similar al representado por Antonio Palomino. Ya contaba con modelos humanos para la Sagrada Familia, sólo le faltaba el animal que transportaba a la Madre y su Hijo hacia Egipto, la burra tan conocida y representada en la iconografía cristiana.


Antonio Palomino. Huída a Egipto
Francisco de Goya. El sueño de San José

Daniele de Volterra. Matanza de los Inocentes

Detalle de la fachada con La Huída a Egipto a la izquierda
                          
                                         Un encuentro providencial iba a facilitar el proyecto del arquitecto. Situémonos en su estudio...

   Mientras dibuja, desde la calle Cerdeña va colándose por la ventana el eco conocido de la vendedora que varios días a la semana llega desde el antiguo pueblo, hoy barrio de Sants, (2) a lomos de su burra Margarida. La mujer, tan anciana como su compañera de fatigas vende asperón, la arena blanca y abrasiva utilizada desde antiguo para pulir ollas y otras superficies metálicas, como los fogones de hierro. Va pregonando su mercancía: -¡Noies, qui vol terra d’escudella! (3) y su voz después de muchos años de oírse ya forma parte del mapa acústico de la ciudad siendo habitual para los vecinos, entre ellos Antonio Gaudí. Oírla y situar in mente al animal formando parte del grupo escultórico, fue todo una.

    Llamándola, le propuso a la vendedora:  

    -Dona, li compro la ruca –le dijo-. Tingui, ¿li sembla bé aixó? (4)

   Tan bien le debió parecer el precio, que la mujer, aquel mismo día liquidó el negocio y dejó en la Sagrada Familia a la que era a la vez su pan y su transporte, después de una despedida en la que no faltaron las lágrimas y los abrazos de la mujer.
                      
    Para cualquiera que observe con atención el grupo de la Huída a Egipto se hará evidente la escasa talla del animal, demasiado pequeño para cargar con la Virgen y el Niño. Talla real porque la figura se hizo vaciada en yeso. 

    Pero no ha de extrañar que Gaudí se quedara precisamente con Margarida. Además del evidente servicio que iba a proporcionarle como modelo escultórico, es muy posible que algo tuviera que ver el recuerdo de aquella otra burrita de su infancia que lo llevaba desde Reus, al Mas de la Calderera, en Riudoms, para pasar días de reposo abriendo sus ojos a la deslumbrante naturaleza. La memoria de un niño contiene un gran potencial evocador. A su lomo el arquitecto en sus años infantiles, convaleciente tras las agudas crisis de fiebres reumáticas que lo inmovilizaban largas temporadas impidiéndole asistir al colegio, debieron fraguarse muchas ideas de las que se nutriría en su edad adulta.                     


    La burra Margarida accedió a la fama como cualquier estrella que se precie. Primero, un cambio de imagen a manos de un gitano esquilador del barrio de Sant Martí dels Provençals que terminó rasurándola por completo. Más tarde, un tratamiento corporal oleoso y por fin una mascarilla integral a base de yeso. Aunque eso sí, colgada de lo alto por un arnés de lona que la sujetaba bien firme por debajo del vientre, para evitar que sus pataleos en tierra impidieran el fraguado del molde.

   Este animal fue el primer habitante de un corral que Gaudí mandó construir en el recinto de las obras. En él pasaron diversos espacios de tiempo un buen número de ejemplares de variadas especies y procedencia, cuyas figuras podemos contemplar hoy en la antigua fachada y de los que poco a poco iremos contando sus historias. Tan curiosas como la de la burra Margarida.


Ana Mª Ferrin


(1) Todo el proceso creativo de la Fachada del Nacimiento en la Sagrada Familia, en Gaudí. De Piedra y Fuego. Ana Mª Ferrin:
      http://afejara.blogspot.com/p/gaudi-de-piedra-y-fuego.html


(2)  Antigua villa independiente cercana a Barcelona que fue anexionada a la ciudad en 1897. Es un enclave de marcada personalidad por su historia de antiguo centro industrial y posee la calle comercial más larga de Europa, con más de 300 comercios individuales que aportan al barrio un caudal económico de primer orden al ser muy visitados por el resto de barceloneses y por turistas llegados en tren y avión a los cercanos enlaces de la plaza de España. 

(3) En castellano:  -¡Chicas, quien quiere asperón

(4) En castellano: -Mujer, le compro la burra. Tenga, ¿le parece bien ésto?       

26 comentarios:

  1. Me ha encantado esta historia de la burra Margarida,me estoy dando cuenta de que no conozco apenas nada sobre Gaudí y estoy descubriendo contigo, además del artista, a un gran hombre que me está cautivando.Besicos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ver cómo se las arreglaba un genio para que la falta de dinero no interfiriera el sueño de construir un templo con todos sus detalles, lo encuentro de lo más interesante, Charo.

      Eliminar
  2. Con tus entradas sabatinas, terminaré por ser un entendido en la vida y obra de Gaudí.
    Gracias por ello.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Con que te parezcan amenas, encantada de compartirlas, JuanL.

      Eliminar
  3. Nunca fuera burra más requerida que esta. Me imagino que moriría de vieja. Lo del nombre ya no tiene precio.
    Un saludo, Ana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es muy probable que muriera de vieja en la Sagrada Familia y si fue así debió vivir como una reina hasta el final, ya que era la preferida de los niños que se acercaban a ver a los animales del corral que mandó construir Gaudí, para modelo de los maquetistas. Saludos.

      Eliminar
  4. Contigo puedo observar los grandes detalles de la Sagrada Familia, la verdad que cuando visitas este templo no te das cuenta de todo lo que encierra.
    Un feliz domingo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hasta que no te detienes a observarlos, es imposible enterarte de la cantidad de datos que contiene cualquier templo. Mucho más en una obra de esas dimensiones. Y el resto de la semana, MariPi

      Eliminar
  5. Una estupenda modelo para esta emblemática obra, no libre de contratiempos., me imagino tener que sacar el molde...

    Me encanta esas vivencias; donde siempre se puede ver su lado más cálido.

    UN FUERTE ABRAZO FELIZ DOMINGO

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Con el molde tocas un punto que debió tener su parte divertida. Espero que también para Margarida, que el baño de aceite fuera efectivo y se desmoldara bien, sin despellejarse. Otro para ti.

      Eliminar
  6. Qué buena historia!!.
    Gracias a tí, estoy aprendiendo muchas cosas de Gaudí.
    Muy de agradecer.
    Feliz domingo.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Seguro que has encontrado simpática la anécdota de este personaje, que también tuvo su participación en el templo. Un beso.

      Eliminar
  7. Hola Ana:
    Interesante historia. Nunca hubiese imaginado que hubiese un corral en las inmediaciones del templo...Aunque bien pensado, no sería de extrañar, a tenor de lo que cuentas por aquí.

    Besoos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues es cierto, lo mandó construir en los terrenos que hoy forman el ábside, compartiendo corral con muchos otros animalejos más o menos domésticos. Saludos, Manuel

      Eliminar
  8. Me ha parecido una historia realmente tierna desde el momento en que dices que la la voz de la anciana formaba parte de del paisaje acústico de la ciudad cómo no la idea de Gaudi para adquirirla una razón de peso..., o dos.
    Ana María, muchas gracias por estas perlas que nos dejas.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una iglesia es sólo una construcción más, hasta que empezamos a conocer esa historia mínima de los avatares que lograron ponerla en pie. Gracias a ti por compartir tu tiempo, Pilar.

      Eliminar
  9. Por lo menos esta noche apreciada Ana María, me dormiré con la convicción de haber aprendido algo muy llamativo por su entorno, que tan bien describes, la historia de Margarida.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me descubro ante el ingenio y el empuje de nuestros antepasados, Gaudí en este caso, que al no tener medios para comprar bloques de piedra ni contratar a un escultor, echaba mano de vaciar en yeso a vecinos de todo tipo, para seguir componiendo la Biblia y los Evangelios en esta fachada.

      Eliminar
  10. Pois é, Ana,aqui sempre tenho a oportunidade de aproximar-me mais um pouco da gênio Gaudí e de sua grande obra a Sagrada Família, dessa vez fico menos pobre a ouvir a história de Margarida, na tua magnífica postagem.
    Uma ótima semana.
    Grande abraço.
    Pedro

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Pedro.
      Pienso en cuántos templos se habrán construido con penuria económica y en los sacrificios de todos los implicados en sacarlos adelante. No extraña que algunos hayan tardado siglos en acabarlos. Otro para ti.

      Eliminar
  11. ¿No crees que también le recordaría a la posible arenilla que compraría su padre, calderero, para pulir sus trabajos una vez finalizados? Margarida saltó a la fama eterna, sin duda, aunque después de pasarlo un poco mal con ese envoltorio de yeso y en una postura un poco incómoda. Los sacrificios de la fama.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un buen supuesto, Carmen. Ignoro si el cobre también se pule con asperón, como se hacía con el hierro, aluminio y acero. Y lo digo porque cuando yo era niña, dos familias vecinas mías que vivían juntas acabaron primero en el hospital y luego en prisión porque ambas se intoxicaron gravemente con sus propios cocidos hechos en ollas de cobre.
      Después de vivir las denuncias, las peleas y los juicios, resultó que todo había sido a consecuencia del producto usado como limpiador, que era venenoso y había hecho fermentar la comida. Sabe Dios de qué estaría hecho...

      Eliminar
  12. Quanta arte, que magnífica é a Igreja Sagrada Família, Ana! Aposto no dia em que eu entrar nessa Igreja, não segurarei minhas emoções! Esse é o legado que a igreja vai deixando pelos séculos... que construam, que criem igrejas, templos, tudo que possa preservar e revelar novos gênios, novos talentos. Um presente para a humanidade.
    Belíssima postagem encontro aqui - sempre!
    Beijo, querida Ana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tais.
      Hablas de la cultura del esfuerzo, una de las mejores herencias que pueden dejarse a los hijos. Hace poco estuve en la “cantera del Médol”, en Tarragona, de donde los romanos extrajeron el s. I a.C, buena parte de los 20.000 m3, de la piedra transportada y utilizada en el “acueducto del Pont del Diable”, hoy a 14,8 kilómetros de distancia ambos lugares por autopista (puedes verlos en Internet). Imaginemos el esfuerzo titánico de ese traslado, cruzando montañas y ríos. Me quedé pensando que en este aspecto nuestra raza no ha mejorado. Hemos avanzado en muchas cosas, pero aquel material humano ya no se fabrica. Abrazos.

      Eliminar
  13. Pues me ha hecho gracia su observación sobre la escasa envergadura del animal, pero he de decirle, que siempre me llamó la atención la pequeñez de algunos pollinos, que cargando a sus amos, resisten sin deslomarse como si fueran mulos.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  14. Nunca olvidaré a una de ese tamaño en Santander subiendo cada día una cuesta, doblando su altura con haces de alfalfa prensado o con las alforjas llenas de cántaras de leche, toda piel y huesos resbalando sus pezuñas por las piedras. Era despiadado, sólo verla hacía sufrir.

    ResponderEliminar