Foto cabecera

AMFST.Q.S.SIOULE Días de cátaros, Gaudí y Ana Mª Ferrin en Francia. (JMSimagen)





PICASSO, LAS CABRAS Y LA SAGRADA FAMILIA




                                Veintisiete, veintiocho, veintinueve, treinta.

   Bastan treinta escalones para que los visitantes salgan al exterior de la cripta de la Sagrada Familia en un estado de alegría espumosa. La ensalada de ruidos existenciales los acoge a golpes de maza, cristal, metal. Las obras eternas del templo eterno siguen ocupando el espacio sonoro.

  Un borboteo de agua y un solo de trompeta desvían la atención turística cuando suben el último peldaño. Junto al pozo construido –según dicen– por Gaudí con sus propias manos, la vecina de la calle Marina, Pilar Cornax, vacía una botella de agua. No es un hecho aislado sino repetido por ella a lo largo de muchos años, porque ésta hermosa buganvilla que hoy riega con mimo Pilar, fue en su día un mínimo esqueje que ella se empeñó en hacer florecer junto al pozo, hasta que arraigó y sus raíces llegaron a fundirse con el fondo líquido


En 1910 la construcción de la Sagrada Familia seguía adelante. En su solar, antiguo huerto, continuaban 
brotando hierba y restos de hortalizas. Buen lugar para llevar a pastar las cabras de los vecinos.


No sabemos la cantidad de cabras equilibristas que han transitado por todo el mapa de España durante años.
 Por Barcelona se movían un par que podías encontrártelas como reclamo turístico en los lugares más 
emblemáticos, como la Sagrada Familia. Y también saludando desde un cuadro de Pablo Reina Martínez.

El pozo de la parroquia de la Sagrada Familia. A su lado, la buganvilla a punto de florecer.


CRÓNICAS DEL TEMPLO


Publicado en Gaudí y Más. 4 de mayo de 2019


                                    Ningún lugar mejor para dejar una prueba de admiración por el arquitecto que la plazuela de la rectoría en la Sagrada Familia, porque el muro que acoge las ramas junto al pozo en la esquina interior de las calles Provenza y Cerdeña, formó parte en su día del estudio de Gaudí
           
   Agua, flores rojas y música de pasodoble.
  
  Las esculturas de los apóstoles que ilustran los campanarios de San Judas Tadeo –107 metros–, y San Matías –94 metros–, saludan bajo el Trisagio (tres veces santo), Sanctus, Sanctus, Sanctus, aclamación a la Santísima Trinidad siempre repetida tres veces. La frase recubierta de mosaico rojo, naranja y amarillo, aprovecha su cara al sol reflejando la luz. 

  Las otros dos torres a la izquierda de La Pasión, Santiago el Menor y San Bernabé, se convierten también en formidables candilejas con las gárgolas de reptiles como atentos tramoyistas. Las puntas de las agujas del ábside casi cimbrean sus espigas de piedra ante los agudos de un trompetista que se vacía reinterpretando el pasodoble Marcial, eres el más grande (*).



Fachada de La Pasión y detalle de las letras de sus campanarios. (httpwww.wolfgangstaudt)



                          Los turistas que acceden a la Sagrada Familia se apresuran a sacar las cámaras para inmortalizar al singular trío que se ha parado ante la verja de entrada al recinto. La acera de la calle Provenza está a punto de convertirse en un improvisado auditorio.

  Soltando las notas en un tempo rapidísimo, alargándose entre remolinos al final de cada estrofa, las notas de goma se estiran y encogen a la brava, saliendo de un flaco cuerpo que ha transitado por todas las carencias infantiles hasta quedársele grabadas en su pecho abombado. 


   En otra época, otro país, otra familia, ese derroche de facultades podría haber cristalizado en un instrumentista brillante. Aquí y ahora, los rizos polvorientos medio rubios, jersey a rayas blanquiazules y pantalón marrón que olvidaron el calor de una plancha años ha, son la envoltura de un músico gitano que acompaña con ojos brillantes las evoluciones de una cabra albimiel subiendo y bajando los peldaños de la escalera portátil.

   Del cómo las chancletas de los turistas se mueven al compás de una trompeta podría escribirse un ensayo. Del porqué la partenaire del artista baila una rumba al ritmo de un pasodoble, otro ensayo.



  Arriba, Picasso sentado sobre la escultura de la cabra Esmeralda en su casa de Vallauris, Francia. Debajo, su cuadro
 Danza de Fauno y Cabra, donde el pintor recrea a los gitanos que pasaban por aquel pueblo donde vivió más de 20 años, hasta su muerte en 1973. Sobre estas líneas, escultura en el Moma de Nueva York. 



La más famosa, siempre con su propietario.
                   
                                       Recreando en su madurez las imágenes que debió contemplar de joven en Málaga o Barcelona, Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad, Ruiz y Picasso, modeló en 1951 a la cabra Esmeralda comprada a unos gitanos franceses que le seguía fiel por su estudio. Lo hizo armando y rellenando la figura con yeso, un cesto de mimbre, vasijas de cerámica, hojas de palma, metal, madera y cartón. Todo ello según el amigo del pintor, el poeta José Hierro, quien encantado con la escena le dedicó el siguiente poema:


Oración en Columbia University

Bendito sea Dios, porque inventó la cabra -la cabra
que rifaba por los pueblos-
mucho antes que Pablo Picasso,
con barriga de cesto de mimbre
y tetas como guantes de bronce.

                                   
                                    En este día de espectáculo eterno, como si la imaginación de Gaudí quisiera poner también un sello sobre todo cuanto rodeara su obra, el trompetista culmina la canción caracoleando fogosamente, buscando sus segundos de gloria entre los aplausos de los viandantes. Elsa y Nicolao, la pareja de gitanos, brindan su arte a la cosmopolita Barcelona acompañados de su estrella, la cabra Menina, quien consciente de su importancia posa con las cuatro patas agrupadas en un cubilete no más grande que un puño, aguantando inmóvil los flashes internacionales con el cuello estirado y la perilla tiesa.

   Hay como una vuelta tenue y fina al pasado...

 Después de todo, las gentes que asoman por los ventanucos de los campanarios escuchando la música poco deben diferenciarse de las que muchos años antes visitaban la construcción con variados fines.           

  ¿Variados fines?... 

  Escarbemos en los recuerdos de José Luis de Vilallonga… (**)


Ana Mª Ferrin


(*)    Pasodoble taurino Marcial, eres el más grande, dedicado al torero Marcial Lalanda:

         https://www.youtube.com/watch?v=YMhQrzocV0E

(**)  El episodio de José L. de Vilallonga en el post:
        https://amf2010blog.blogspot.com/2018/05/vendetta-de-gaudi-contra-vilallonga.html 
         
Anécdotas relacionadas con Gaudí y su obra, en el libro de Ana Mª Ferrin, Regreso a Gaudi's Place:
          http://amf2010blog.blogspot.com.es/2005/07/regreso-gaudis-place.html

33 comentarios:

  1. Fotos y relato de gran ternura, Ana María. Lo de Picasso y la cabra, linda en lo sublime.

    Saludo austral... en la noche dominical.

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    1. Qué tipo el Picasso, con más de 90 años y pintando junto al mar en la Costa Azul con chancletas y pantalón corto, seguido por una cabra.
      Buena forma de acabar la vida.

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  2. Qué tiempos aquellos de cabras equilibristas, cuando la ciudad no se había comido todavía todo el espacio rural que la circundaba. Sorprende esa imagen de principios del siglo XX, con esa construcción de la Sagrada Familia en medio del campo, con cabras, lejos del centro de Barcelona.
    Saludos, Ana.

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    1. La primera vez que vi la Sagrada Familia tendría yo unos doce años y fui con el colegio. Habían retomado las obras empezando por la fachada de la Pasión y quedaban por allí unas pocas piedras, restos de las originales que habían sido robadas durante los años de guerra y abandono.
      Pasó una mujer y nos dijo que cuando era niña en su casa tenían cabras y ella las llevaba a pastar a los terrenos del templo, antiguos huertos. Recuerdo que todo aquello me pareció como un cuento.
      Muchos años después me regalaron una serie de fotos inéditas, la primera que muestro es una de ellas y la reproduje en mi biografía de Antonio Gaudí. Saludos.

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  3. Afortunadamente esa España de la cabra titiritera y bailadora se acabó.
    Pero es bueno recordarla, si además viene conjugada con el arte y la personalidad de preclaros artistas.
    Besos.

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    1. No diría yo que fuera una fortuna su prohibición. La cabra estaba perfectamente atendida y con sus dueños formaban un acompañamiento urbano de lo más alegre y profesional.
      En mi opinión, mucho más humano que el de los mendigos y enfermos agudos a menudo con malformaciones, que rodean a los vecinos y turistas y a los que la Administración debería atender dándoles la atención médica y de todo tipo que precisen.

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  4. Recuerdo cuando venía a mi pueblo un espectáculo al aire libre con la cabra al estilo de las fotos de tu entrada y no veas el corro que se formaba para verla.Besicos

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    1. Un día tenemos que recordar las costumbres de cuando éramos políticamente incorrectos. Alguna sorpresa nos llevaremos. Besicos a ti.

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  5. En días pasado hablaba con un paciente que tuvo cabras hace 50 años. Me comentaba que algunos venían a buscar cabras manchegas, que según él eran la mejores para estos menesteres.

    No recuerdo cabras en Caracas, pero si perros y gatos.

    Besos

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    1. La Mancha tiene su miga, así que cualquier ser vivo venido de por ahí, promete.
      No conozco tu país y me has hecho pensar que quizá la cabra no sea un animal muy común en Venezuela. Saludos.

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  6. Essas fotos são um tesouro, Ana Maria! Picasso, a cabra... rsss, muito show tua postagem! Adorei a 'oração'!
    Um beijo, uma ótima semana pra você.

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    1. Cuanto arte hay por el mundo, Tais, hasta en el rincón más olvidado encuentras artistas ingeniosos.
      Petonets.

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  7. Hasta no hace mucho tiempo, coincidiendo con las ferias de Béjar de septiembre, solían pasearse un grupo de gitanos por las calles deleitando a los transeúntes con el llamado "número de la cabra". Presumo que serían familia pues el conjunto lo formaban un gitano entrado en años que dirigía al animal en sus cabriolas y subidas y bajadas del taburete, un par de gitanas maduras y un par de mozalbetes que pedían la voluntad a los viandantes. La música la llevaban enlatada y sonaba amplificada por un altavoz. Imagino que vendrían de Extremadura, de aquí al ldao, pues este número no se volvía repetir hasta el año siguiente.
    Ya no les he vuelto a ver.
    Un beso

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    1. Seguramente lo habrán prohibido como pasó aquí, ahora lo model.no imperante es la línea recta y los colores tanatorio.
      De paso, con la cabra desaparecieron los chiringuitos de la playa y los tiovivos antiguos y bellos que había en varios rincones de Barcelona. Ya no hacen falta, si con el móvil hasta un bebé se entretiene, para qué más.
      No me había parado a pensarlo pero estoy viendo que soy muy de pueblo...
      Un beso.

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  8. Bom dia, boas fotos antigas da cabras e fazer equilíbrio, Julgo que é raro acontecer o espectáculo das cabras nas feiras.
    AG

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    1. Hola, AG. Le comunico que hace años cuando pasaba lo que cuento, aunque muchos eran gitanos españoles recuerdo a un grupo que actuaba en Barcelona en el que todos eran portugueses y también la cabra, una verdadera artista. Saludos.

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  9. Buenos días, Ana. Por distintos avatares he estado alejada de tu Blog al que desde luego siempre vuelvo.
    Me permitirás que no me ajuste al tema del de hoy. Y es que quiero contarte que la semana pasada estuve por tu tierra, por nuestra tierra, y visité Reus. Preciosas casas modernistas, magnífico Ayuntamiento, con la escultura del pequeño Gaudí graciosamente sentado en el pasamanos de la escalinata.
    Y aunque no hay ninguna obra del genial artista, merece la pena una visita al moderno museo dedicado a él y a su trabajo.
    De tu reportaje me ha emocionado esa Sagrada Familia brotando en medio de un erial.
    Un saludo cariñoso.

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    1. Hola, amiga. Me alegro de que estés bien y viajera. Reus es una señora ciudad y estoy segura de que te habrá gustado.
      Como le escribo a Cayetano, así me describieron cuando niña que había sido la S. Familia.
      Muchos años después cayó en mis manos esta imagen que confirmaba la realidad. Celebro que te guste. Un abrazo.

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  10. Debe de ser una buena atracción la de la cabra al ritmo de la música, como siempre se saca enseñanza contigo con respecto a la sagrada familia.
    Un abrazo.

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    2. Hoy, los entretenedores que rodean el templo tienen otro cariz. Son mimos, actores y algún músico. Y muchos, muchos, mendigos.
      Prefería lo anterior. Otro para ti.

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  11. Cabras aparte...que maravilla de construcción!
    Gracias por compartir historias tan creativas y si se quiere mágicas.
    Abrazos Ana.

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    2. Querida Adriana, tú lo has dicho, son historias casi mágicas. Y maravillosas por ser reales. Un beso.

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  12. Siempre compartes grandes y curiosas historias.
    Con excelentes imágenes.
    Un beso.

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    2. A ver quien mejora esas imágenes, ni haciéndolo adrede podrían salir mal.
      Un abrazo para ti.

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  13. Magníficas aportaciones las tuyas, Ana. Siempre acudo a tu rincón con ánimo de saciar mi enorme curiosidad y me voy encantada.
    Gracias.

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    1. Difícil veo que tu imaginación pueda saciarse.
      Y que sea así por siempre, MariPaz.

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  14. No podría asegurar que ya no quede ninguna cabra equilibrista de esas que vemos en sus fotos. No sólo en pueblos, yo diría que en Valencia, no hace mucho en barrios no céntricos, en días de mercadillo, diría que algún número de este tipo sigue exhibiéndose.
    Saludos.

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    1. Como amante de lo auténtico, si es así lo celebro. Tanto por los paseantes como por la cabra, que aunque haya quienes crean que está explotada, en realidad no es más que otro ser vivo ganándose honradamente el sustento. Saludos.

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  15. Hola!
    Me gustan mucho las fotos. De quien es la primera, con la cabra y la sagrada familia?

    Gracias!
    Lara

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    1. Hola.
      Si la tenemos, sólo proporcionamos información a los comentarios debidamente identificados. Saludos y gracias por su visita.

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