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AMFST.Q.S.SIOULE Días de cátaros, Gaudí y Ana Mª Ferrin en Francia. (JMSimagen)





TRES CATEDRALES


    


                           George Orwell, que vivió nuestra Guerra Civil, contaba en su libro de 1937, Homenaje a Cataluña, lo siguiente:

       


       -... Por primera vez desde mi llegada a Barcelona fui a ver La Sagrada Familia, una moderna catedral y uno de los edificios más horroroso del mundo. A diferencia de la mayoría de iglesias de Barcelona no había sido dañada durante la Revolución. Según el pueblo, se había salvado gracias a su "valor artístico". Pienso que los anarquistas demostraron mal gusto al no destruirla cuando tuvieron ocasión...

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                          Máximo Pradera, periodista del diario El País, comentaba así el pasado 15 de abril la tragedia de la catedral francesa:  



                   -... Pudiéndose haber quemado La Almudena, va y se quema Notre Dame. El Destino es gilipollas.

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                          Manuel Ansede, veterinario y periodista de El País, publicaba a la vez en Twitter lo siguiente, a propósito del incendio:


                  -... Si Dios existiera, esto (el incendio) habría ocurrido en la Catedral de la Almudena

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La Sagrada Familia, en Barcelona, llamada La catedral de los pobres por el pintor Joaquín Mir en uno de sus cuadros.

 La Almudena, en Madrid, llamada La del Cielo por la iluminación que le presta el cielo velazqueño de la capital

La catedral parisina de Notre Dame mostrando en el centro la desaparecida aguja de madera añadida por Viollet-le-Duc 


DE HÉROES Y VILEZAS

Publicado en Gaudí y Más. 25 de mayo de 2019


                                      En 1883 se colocaba en Madrid la primera piedra de la que iba a ser Iglesia Parroquial que un año más tarde por disposición del Papa León XIII pasaría a convertirse en Catedral de la Almudena, siendo el autor del proyecto y su 1er Director Arquitecto, Francisco de Cubas. El proyecto mostraba un imponente edificio neomedieval en la línea de la restauración de Notre Dame llevada a cabo por Eugène Viollet-le-Duc casi medio siglo atrás. La cripta de La Almudena, con 400 columnas de capiteles diferentes, se terminaría en 1911 sin que su creador pudiera ser testigo, ya que falleció en 1899. 

      También por el mismo año 1883, en Barcelona el arquitecto Antonio Gaudí admirador a su vez del trabajo de Viollet-le-Duc, se hacía cargo de la construcción de la Sagrada Familia.


    Treinta y nueve años después de terminada la cripta de La Almudena, iniciaba su trabajo en el templo quien sería su 7º y último arquitecto, Fernando Chueca Goitia, del que precisaremos un apunte para centrar su figura. Ganador en 1950 del renovador proyecto de continuación de las obras, dedicaría casi 60 años de su vida a la construcción del templo y proyectar los diversos detalles ornamentales que lo componen. 


Eugène Viollet-le-Duc, inspirador de la recuperación del Patrimonio
europeo tras su reconstrucción de la villa de Carcassone.


Francisco de Cubas, marqués de Cubas. 1º Arq. de La Almudena,
seguidor de las teorías del arquitecto francés.



Maqueta y cripta de la Almudena realizadas por Francisco de Cubas.
                             
                                      
                                    Hijo del ingeniero Angel Chueca Sáinz, responsable de los cálculos del Palacio de Comunicaciones de Madrid y huérfano de madre desde los dos  años, Fernando creció acompañando a su padre entre arte y monumentos. Seguramente más de lo que hubiera imaginado al principio de sus estudios, ya que por desgracia, a la vez que recibía en 1936 su título de arquitecto hacía su aparición en nuestra tierra la Guerra Civil desbaratando sus proyectos profesionales, como sucedió con tantos españoles.

   Tan republicano como su padre, para Chueca Goitia aquel vendaval tuvo su consecuencia personal en el castigo del Régimen de posguerra hacia el desempeño de su profesión, con diez años sin poder ejercerla. Un tiempo que supo aprovechar gracias a su gran interés por nuestro Patrimonio que lo llevó a formarse durante esos años como historiador de la Arquitectura, asignatura que sería una de las principales responsabilidades de su carrera hasta convertirlo en catedrático de la especialidad.
                                
   Para Fernando Chueca Goitia y su compañero de estudios Carlos Sidro de la Porta, sería en 1944 después de mil vicisitudes para conseguir el elevado coste de la maqueta del proyecto, cuando lograron presentarse al Concurso creado para la adecuación y reanudación constructiva de la catedral de La Almudena.
  
   El fallo se produciría en 1950 resultando ganadores los jóvenes titulados que pasarían a convertirse en los 6º y 7º arquitectos del templo. Con el encargo de la catedral empezaba para ambos técnicos una epopeya que terminaría para Sidro de la Porta al fallecer en 1983. En solitario, Chueca Goitia prosiguió el trabajo hasta darlo por finalizado en 1993, con la consagración de la catedral el 13 de junio por el Papa Juan Pablo II. Era la primera vez que un Papa bendecía una catedral situada fuera de Roma y con ese honor fue continuando el arquitecto madrileño los últimos detalles de su obra capital, hasta dejarnos en 2004 a los 93 años. 


                                                                  Feranndo Chueca Goitia. 1999 (A.Mª.F.)

                                       El Palacio de Telecomunicaciones de Madrid, hoy Ayuntamiento, cuyos cálculos 
                                           fueron obra del ingeniero Chueca Sainz, padre del arquitecto Chueca Goitia


Dos imágenes. La catedral de la Almudena y su imponente maqueta.


                         


                                         Diversas imágenes del interior de la catedral de la Almudena.


                          ENTRE LA ARQUITECTURA Y LA HISTORIA
                                       
                                                              
                                               Aquí una nota personal.
   
                                  Sobre 1995, ya iniciándome en dar forma a la biografía de Antonio Gaudí tras un agotador trabajo documental, contacté con el arquitecto Chueca. Después de más de 20 años investigando, al componer los capítulos para la edición comprobé que no tenía un tomo, sino dos. Separando la biografía de los anexos, decidí reunir en el segundo libro a todos los protagonistas que con su esfuerzo retomaron el testigo de la obra gaudiniana, desbrozándola y poniéndola en valor. Allí comprobé que me faltaba Fernando Chueca Goitia, de gran interés por ser junto a Salvador Dalí, de los escasos personajes de relevancia internacional que en los años 50 se implicaron personalmente en la empresa. Eso como anécdota. Porque además y sobre todo, su testimonio era imprescindible por ser el arquitecto madrileño, el único español contemporáneo que había proyectado, dirigido, construido y terminado por sí mismo, ¡Una catedral!

  No diré que me sorprendió su generosa actitud para conmigo. La experiencia me ha enseñado que mientras más grande es el personaje, más asequible y colaborador se muestra cuando detecta en alguien las trazas del esfuerzo. Sólo necesité enviarle unas pocas líneas con un breve currículum, mis dos pequeños libros de relatos publicados, un puñado de colaboraciones de prensa y dos folios de un capítulo. Aparte, una referencia a lo que conocía de sus propios esfuerzos pro Gaudí. Esa sencilla presentación tuvo como resultado el que dos o tres días más tarde me llegara una carta urgente invitándome a mantener una entrevista en Madrid.      

   Para abreviar, me ceñiré a la experiencia de haber conversado durante horas con alguien excepcional en el salón de su casa madrileña, incluyendo un breve espacio en que nos acompañó su esposa Goya. Con su equipaje vital no le importaba la opinión ajena ni tenía miedo a nada. Ni a plantarse en el Club Urbis con una conferencia sobre Gaudí en 1958, sabiendo que al defender la obra gaudiniana lo tildarían de cursi y anticuado en una década donde reinaba la línea recta. Ni a rebuscar financiación para los dos libros de Tokutoshi Torii sobre el maestro, obras que a cualquier otro profesor con menos visión de futuro le hubieran parecido ineditables por aquellos días y por sus características. 

  Si llegué hasta él con el propósito de preguntarle por su experiencia constructora en La Almudena y que me contara de dónde partía su interés por Gaudí, debo reconocer que él fue quien más información sacó del encuentro. Fue más que un examen, casi un interrogatorio sobre el arquitecto en el que se empleó a fondo sabiendo muy bien lo que preguntaba. Prácticamente, aunque no las conociera físicamente tenía una noción de la mayoría de obras gaudinianas, incluidas algunas muy menores e ignoradas en los inventarios y su interés por el maestro era el de alguien apasionado por el personaje interesándole todo de él; amigos, clientes, anécdotas, rumores, 
familia, -¿Estuvo usted a Francia? Cuénteme...- ya que, según afirmó, mi trabajo de campo sobre el arquitecto era algo que hubiera deseado hacer él mismo, pero nunca dispuso del tiempo preciso. 

   Y si con toda humildad me he atrevido a definir el encuentro como una larga conversación donde él llevó la iniciativa, es porque así fue. Había en sus preguntas un fervor juvenil por Antonio Gaudí y quizá por eso se identificaba con la curiosidad de la adolescente que, impactada por algo que vio en una salida escolar, decidió pasarse media vida viajando para conocer la obra del protagonista entrevistando a quienes sabían de él, tratando de recopilar la historia que le permitiera escribir el libro que hubiera deseado leer. Información que por lo visto, al catedrático, historiador, senador, escritor (*), hacedor de catedral y gran erudito, también le hubiera gustado descubrir por sí mismo.
   
   Curioso él mismo desde niño, entre sus preguntas hubo una que me dejó pasmada por el cambio de tema: -Dígame qué le ha parecido La Almudena. Lo mejor y lo peor. Sinceramente-, me soltó de pronto. 

  Aunque nacida en Madrid conozco muy poco la ciudad y sus monumentos. Pero aún así, por esas casualidades de la vida se dio la fortuna de que su interés me pillara preparada, ya que el día anterior después de visitar el templo habíamos estado hablando con mi marido exactamente de ese tema. -Lo primero es evidente. Que es una gran catedral, con una unidad de estilo poco común -más o menos, me moví por esos terrenos-. Se aprecia que de principio a fin la dirección no ha cambiado de mano. Sorprende su luminosidad, en su interior puede distinguirse hasta el último detalle del último rincón. Y lo que menos, sinceridad por sinceridad, la cantidad de tumbas que contiene la cripta y que le dan aspecto de panteón.

   Tuve la sensación de que Chueca suspiraba aliviado. La cripta que De Cubas proyectó donde se ubicaban las tumbas privadas (60 según me comentaron), construida por completo en un claro neogótico y cuyo importe sirvió para financiar el buen empujón constructivo que aceleró la terminación de la catedral, no se ubicaba en la nave. No era de su incumbencia, vino a decir, por lo que en cierto sentido esa responsabilidad se alejaba de mi interlocutor. Aún así, no dudó en comentar:

   - Créame, a mí tampoco me gustan nada esa cantidad de enterramientos. Y si por mí hubiera sido, si hubiéramos contado con más medios, ni una sola de esas tumbas estaría allí. Pero hay que agradecérselo a quienes donaron esas generosas cantidades porque ayudaron a terminar el templo. Como debemos estarlo al presidente Felipe González, que también fue un gran impulsor del proyecto.









       Fue un prolífico escritor que transitó por varios géneros. De la Historia a la poesía, ensayos, memorias.
       


                                          Cuando nos despedíamos, se interesó por los títulos y la fecha en que pensaba editar los libros añadiendo una pregunta: - ¿Quién va a prologárselos?

   Lo cierto era que para Gaudí. La Huella del Genio, el libro de entrevistas a una serie de personajes de gran importancia en la difusión de Antonio Gaudí, el prólogo lo tenía más que decidido. Por suerte hacía tiempo que el Director de la Cátedra Gaudí Joan Bassegoda, al que había entregado una copia para su lectura, se había ofrecido a escribirme un texto que por esos días iba a entregarme. Algo que para mí fue un honor. 


   Pero la biografía del maestro, Gaudí. De Piedra y Fuego, aún estaba verde en cuanto al prólogo, por lo que al escuchar la pregunta de Chueca Goitia mi corazón lanzó un aluvión de latidos. Ni se me había ocurrido pensar en un segundo golpe de suerte: -Pues mire -contesté-. La verdad es que para la biografía aún no he tenido tiempo de hacer ninguna gestión.


   Se quedó mirándome con ojos inquisitivos no exentos de humor, dando la sensación de ser muy consciente de la impresión que iba a causarme y me soltó: -Vamos a hacer una cosa. Qué le parece si me envía una copia del libro, le echo una mirada y según lo vea me comprometo a escribirle unas líneas para el prólogo. Eso sí. Regístrelo antes, que hay por ahí mucho caníbal intelectual, mucho plagio.  


  Resumiendo. Una semana después de recibirlo me envió un largo texto  acompañado de una carta, ambos, de esos escritos que cualquier persona en mi lugar guardaría con el máximo agradecimiento.
 Cuando por teléfono le llamé para darle las gracias, también por la rapidez, me contestó socarrón: -No puedo permitirme perder el tiempo. Tengo 90 años...


                                  En estos días pasados, cuando tras el incendio de Notre Dame leí los comentarios donde ciertos individuos se burlaban de la catedral de la Almudena deseando su desaparición en el fuego, mi recuerdo voló hacia aquel gran hombre, a su esfuerzo y su empeño. La comparativa humana y profesional resultaba demoledora, ya que para colmo, los citados creían estar haciendo una gracia.



                         En homenaje a Don Fernando Chueca Goitia. 



Ana Mª Ferrin


(*) Algunas obras literarias de Fernando Chueca Goitia

22 comentarios:

  1. Ningún templo nace para ser quemado. Aunque tengo preferencias y, si me dan a elegir, me quedo con Notre Dame, sobre gustos... los colores.
    Una suerte haber conocido a Chueca Goitia. Esa breve historia del urbanismo es todo un clásico que se recomendaba en mis años universitarios en la facultad de Geografía e Historia.
    Saludos.

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    1. Ya el simple hecho de que un colectivo tenga una fe tan potente que sea capaz de levantar un templo me parece envidiable, gracias a ese motor místico tenemos en el mundo los más espectaculares edificios. Que como son propiedades privadas, a quien no le gusten que no mire, Cayetano.

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  2. Recuerdo perfectamente su gran humanidad, su sapiencia y como defendía todo aquello que sirviese para que Madrid fuera mejor.
    Tras muchos años en el olvido, tuvo que ser un gobierno socialista el que se ocupara de esa magna obra.
    Su talante progresista, lo merecía.
    Besos.

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    1. Como todos los edificios religiosos, la Almudena tiene un buen listado de benefactores que hicieron posible su construcción.
      Como Felipe González, hombre de Estado creyente o no, que supo ir más allá de la foto del momento, pensar en su país y demostrar que un líder debe gobernar para todos. Saludos, JL.

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  3. Muy interesante y enriquecedor conocer por ti y de primera mano personas tan valiosas como este magnífico arquitecto. Y admirable su humildad al mostrar interés por lo que tú podías contarle sobre Gaudí y que él desconocía.
    Me gusta desde luego la Catedral de La Almudena, con los reparos que tú señalas. Pero claro, cómo te decía el señor Chueca Goitia, eran necesarias las aportaciones económicas de los mecenas que deseaban descansar en la cripta de tan hermoso templo.
    Saludos

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    1. Querida ConchiM. Suelo llevar los megaproyectos al terreno doméstico, eso simplifica entender las cosas que nos superan.
      Así que cuando pienso en personajes como Chueca Goitia, batallando toda su vida en tantos frentes para hacer realidad un proyecto de ese calibre, mientras iba restaurando catedrales en Toledo, Tarazona, Salamanca, Valencia, Palencia, conventos, monasterios y logro visitarlos, resplandecientes y admirados, me acuerdo de mi agobio por cambiar cuatro baldosas...

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    2. Muy bueno tu comentario; discúlpame pero me ha arrancado una carcajada. Eso de las cuatro baldosas...

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  4. Me parece de muy mal gusto y hasta crueles los comentarios de George Orwell y de los otros dos perioditas, y de verdad que me impresionó mucho el fuego de Notre Dame y lo sentí pero no por ello desearía la quema de otra iglesia en su lugar.MGNÍFICO HOMENAJE A CHUECA,TE FELICITO. Besicos

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    1. Hay opiniones que fotografían a su autor, aunque sólo las hayan escrito para llamar la atención. De no ser así, allá ellos.
      Gracias, Charo.

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  5. Me acabo de dar por tu intermedio, Ana María, otro baño de historia lo que siempre se agradece. En todo caso, en lo personal jamás desearía que se desatase un incendio...en ninguna parte.

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    1. Esteban, tómalo como las experiencias de una simple estudiosa.
      De todos modos, gracias.
      En cuanto al fuego, sólo un pedante o un imbécil bromea con él. Quien haya vivido de cerca algo de ese tipo sabe el horror que provoca. Saludos.

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  6. Hola Ana:
    A veces los humanos, nos ahogamos en nuestra propia ignorancia... Si no me gusta, no quiere decir que deba desaparecer. Cultura es eso: Aceptar que lo que estoy viendo, posiblemente no me guste, pero es lo que nos ha hecho como sociedad...

    De Chueca conocía algo de sus trabajos.

    Besos.

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    1. A menudo se olvida que un templo o un convento son propiedades privadas, igual que el coche o el chalet de quien se permite la licencia de animar a la destrucción de los primeros. Eso dejando aparte otro tipo de consideraciones.
      Saludos, Doc.

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  7. Te agradezco estas pinceladas personales que me acercan un maestro reconocido por su nombre y apellidos como autor de la Almudena, pero con pocos trazos relacionados con su persona. Los comentarios en las redes acerca del hipotético incendio de catedral madrileña me parecieron fuera de tono además de maliciosos. No deseo que se queme ni una sola piedra de nuestro inmenso y rico patrimonio, me guste estéticamente o no. Una barbaridad...
    Un beso

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    1. Estoy contigo. Somos muy afortunados por contar con tal legado. En la única vez que nos vimos, Chueca Goitia dejó claro que era un apasionado restaurador y reconstructor de nuestro Patrimonio, sé que hay intervenciones suyas en Salamanca y recuerdo esa breve historia que escribió sobre la construcción de vuestra Catedral Nueva que tú conocerás de sobra. Me regaló unos libros suyos de géneros diversos y comprobé que era un escritor brillante, tanto como divulgador como al tratar temas intimistas. Besos a vosotros.

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  8. No me gusta que se queme nada. Es una pena.
    Las catedrales son grandes obras y, te gusten o no, no deberían quemarse.
    Me encantó leerte y aprender una vez más.
    Un beso.

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  9. Querida Amalia, vamos en el mismo barco compartiendo tanta maravilla.
    Besos a ti.

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  10. Que interesante, Ana. Me ha encantado este magnífico reportaje tan bien documentado, y con esa nota personal tuya, que lo hace más atractivo si cabe. Gracias por contarnos tu experiencia en esas entrevistas con personajes que cuanto más sabios, más sencillos.

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    1. Como ahora estás tan viajera ya nos irás mostrando las novedades que vas conociendo. Un bszo

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  11. Esta tua postagem, Ana, "Tres Catedrales", com essas belas imagens e com ótimo texto sobre as catedrais, e o que está em seu entorno. Fiquei em dúvida, sobre o que teria dito Orwell:
    George Orwell, que vivió nuestra Guerra Civil, contaba en su libro de 1937, Homenaje a Cataluña, lo siguiente:
    -... Por primera vez desde mi llegada a Barcelona fui a ver La Sagrada Familia, una moderna catedral y uno de los edificios más horroroso del mundo. A diferencia de la mayoría de iglesias de Barcelona no había sido dañada durante la Revolución. Según el pueblo, se había salvado gracias a su "valor artístico". Pienso que los anarquistas demostraron mal gusto al no destruirla cuando tuvieron ocasión...

    O entendimento que tive foi que Orwell fez uma crítica negativa sobre a Igreja de Gaudí, e que teria dito que os anarquistas demonstraram mau gosto ao não destruí-la. Foi isso mesmo, ou entendi mal.
    Um ótimo final de semana Ana.
    Um abraço.
    Pedro

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    1. Querido amigo, entendiste perfectamente. Como escritor, Orwell fue un grande, tanto "1984" como "Rebelión en la granja" son una llave preciosa que activa las mentes.
      Pero él, que inventó la palabra "doblepensar", acabó viviendo en un "doblevivir" que lo llevó a acciones y declaraciones infames. Algo muy triste sobre lo que volveremos. Gracias por tu visita. Saludos.

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  12. Pues queda claro que sobre gustos no hay nada escrito y las opiniones son libres, pero también que retratan a sus autores.
    Saludos.

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