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ESPECULACIONES ALREDEDOR DEL ACCIDENTE Y MUERTE DE ANTONIO GAUDÍ. ¿QUÉ HABRÍA SUCEDIDO HOY?



Reproducimos la siguiente página del diario La Vanguardia
donde Silvia Colomé consulta a diversos  especialistas sobre
 los protocolos actuales seguidos tras un accidente como el 
sufrido por Antonio Gaudí. 

Y la posibilidad, o no, de haber podido salvar su vida a pesar 
de las graves lesiones internas que padeció...
  

Antiguo Hospital de la Santa Creu donde falleció Antonio Gaudí. Hoy Biblioteca Nacional de Catalunya. (Pinterest)


¿QUÉ HABRÍA SUCEDIDO HOY?
Publicado en Gaudí y Mas. 14 de octubre de 2017
Publicado en Gaudí y Más. 12 de octubre de 2019



DIARIO
LA VANGUARDIA  Cultura



90 AÑOS DE SU ENTIERRO

¿LA MEDICINA ACTUAL PODRÍA HABER SALVADO A GAUDÍ?

QUÉ DICE SU AUTOPSIA Y QUÉ PODRÍAN HACER LOS MÉDICOS ACTUALES POR SU VIDA

La capilla ardiente de Antonio Gaudí, una de las pocas imágenes que se difundieron del arquitecto en cuerpo presente.
(Cedida por Ana Mª Ferrin)

SILVIA COLOMÉ. Barcelona
12/6/2016  00: 02    Actualizado a 12/6/2016 16:27


El duelo ennegreció Barcelona la tarde del 12 de junio de 1926. Pocos ciudadanos de pro y de a pie se perdieron uno de los entierros más multitudinarios que recuerda la ciudad, el del arquitecto Antoni Gaudí. Un coche fúnebre, tirado por caballos negros y seguido por centenares de personas, paseó los restos del genio del Modernismo desde la calle del Carme (donde murió en el Hospital de la Santa Creu) pasando por la Rambla (donde las floristas lo cubrieron de flores) hasta la Catedral (donde se ofició la misa). El recorrido terminó en la última joya de su legado arquitectónico, la Sagrada Familia, el lugar escogido para su reposo eterno.  

A las cinco de la tarde, cuando Barcelona empezó a despedirse de Gaudí, hacía 119 horas del fatal accidente que acabó desencadenando su muerte. La historia es conocida. Gaudí fue atropellado por el tranvía de la línea 30 en la Gran Via de les Corts Catalanes entre las calles Bailén y Girona, cuando acudía a la misa de Sant Felip Neri. Lo que ya no es tan sabido es que Gaudí tenía una concepción decimonónica de la prioridad del peatón frente a los vehículos. “Era aficionado a andar y era consciente de que iba por el medio de la calle, incluso se encaraba con los conductores que le pitaban”, explica Ana María Ferrin, una de sus biógrafas y autora de libros como Gaudí, de piedra y fuego, Gaudí, la huella del genio o Gaudí en Madrid (1).



Un tranvia de la línea 30, en el lugar exacto donde fue atropellado Antoni Gaudí. (Cedida por Ana Mª Ferrin)


“Puig i Cadafalch, que se movía en bici, le aconsejó que también la utilizase y Gaudí le respondió que para él sería muy peligroso porque se metía por todas partes”, insiste la investigadora. Y así ocurrió en el día del accidente. Llegó a darse cuenta de que le venía un tranvía de frente y, para evitarlo, reculó con la mala fortuna que le alcanzó otro por detrás. El fuerte golpe lo arrolló y permaneció en el suelo algo más tiempo de lo habitual debido a su aspecto desaliñado. Confundido con un mendigo, no fue atendido hasta que un guardia civil obligó a que un taxi lo llevara a un hospital. “Primero fue a la Casa del Socorro, una especie de morgue (2), luego decidieron trasladarlo al Hospital Clínic y no sabemos por qué, acabó en el Hospital de la Santa Creu”, relata Ferrin.


Parte médico y autopsia

Los detalles médicos que se conocen de su estado de salud cuando llegó al Hospital de la Santa Creu indican que Gaudí sufría un conjunto importante de lesiones y su pronóstico era de suma gravedad. Se le diagnosticó conmoción cerebral, diversas fracturas, tanto de costillas como de la base del cráneo. Y la autopsia detallaba: “Ha muerto el señor Gaudí por trastornos mecánicos en la capacidad de funcionamiento del cerebro y la médula, por presión de un derrame en la cavidad donde se encuentran. Y del corazón, a consecuencia de quedar impedidos sus movimientos por encontrarse anegado en la sangre vertida en el pericardio... si bien este señor ha sobrevivido más de 60 horas a lesiones tan considerables, en este espacio de tiempo su vida ha estado limitada, realmente, a las acciones puramente orgánicas”. El certificado de defunción indica que la muerte fue consecuencia de “una hemorragia interna traumática”.

Fotocopia del parte de defunción de Antoni Gaudí (Cedida por A. M. Ferrin)

“Si el accidente hubiera ocurrido hoy en día, una ambulancia del SEM lo hubiera recogido, le hubiera dado las primeras atenciones médicas y seguramente, por cercanía, lo hubiera llevado al Hospital de Sant Pau o al Mar, aunque tampoco cabe descartar el Clínic”, especula el doctor Piero Galilea, fisiólogo del CAR de Sant Cugat. “Hubiera sido un paciente muy difícil para el servicio de urgencias y hubiera requerido una rápida atención de varios equipos”, añade. “En el hospital, le habríamos hecho un escáner craneal, otro torácico y otro abdominal”, detalla el doctor Andreu Gabarrós, jefe del servicio de neurocirugía de Bellvitge. “Sólo con esto ya sabes si lo puedes salvar o no. Por la autopsia se entiende que tenía una lesión cerebral grave y una lesión cardiaca grave. En la época no se hizo más porque no podían hacer más”, explica


Paciente Gaudí en el siglo XXI

El caso de Gaudí es el habitual de una víctima de un grave siniestro. “El politraumatismo que presentaba es típico de los accidentes de tráfico”, apunta el doctor Josep Arimany, médico forense y ex director del Institut de Medicina Legal de Catalunya. Incluso el doctor Galilea lo equipara a los dos recientes atropellos de bicicleta en Barcelona que han acabado con la muerte de las dos mujeres de avanzada edad arrolladas por el vehículo. “Lo hubiéramos tenido difícil para salvarlo”, apunta el médico. “Sus lesiones eran mortales, como para fallecer en el lugar del accidente, pero estuvo 48 horas en situación preagónica, lo que demuestra que era una persona fuerte”, analiza el doctor Arimany antes de afirmar: “Las técnicas actuales de neurocirugía le hubieran dado alguna esperanza de sobrevivir”.



"Por la autopsia se entiende que tenía una lesión cerebral grave y una lesión cardíaca grave

       ANDREU GABARRÓS
       Jefe del servicio de neurocirugía de Bellvitge

El experto en la materia, el doctor Gabarrós, explica: “Por una fractura de la base del cráneo no tienes por qué morirte, tendríamos que saber qué lesiones tuvo dentro del cráneo, en el cerebro. Para el neurocirujano, “si hubiera tenido un hematoma cerebral, corres, se lo sacas y quizás lo salvas”. “Tenemos casos de pacientes, están mucho tiempo en la UCI, se les monitoriza, se les controla la presión intracraneal... se puede llegar hasta a hacer craniectomías descompresivas quitando la mitad del hueso del cráneo para que el cerebro salga descomprimido. Con el tiempo se va desinflamando y luego se vuelve a poner la parte del hueso ya sea propio o con una plastia artificial”.

Pero aparte de la lesión cerebral, Gaudí sufrió un derrame pericárdico, “que chafa el corazón e impide que se mueva”, aclara el doctor Gabarrós. “Su interior estaba anegado de sangre, quizás tendría alguna víscera rota y hubiera necesitado una intervención rápida”, comenta el doctor Galilea. “Se tendría que vaciar ese sangrado y ahora hay medios para hacerlo”, apunta. “Si los órganos afectados hubieran sido el bazo o el hígado, por ejemplo, la pericarditis se podría haber solventado más o menos”, señala.




"Sus lesiones eran mortales, como para 
fallecer en el lugar del accidente, pero
 estuvo 48 horas en situación preagónica,
 lo que demuestra que era una persona 
fuerte


            JOSEP ARIMANY
            Médico forense y ex director del Institut de Medicina Legal de Catalunya

El último aliento (***)

En el hospital de la Santa Creu, Gaudí, un paciente todavía sin identificar, fue instalado en la cama número 19 de la sala Sant Tomás, destinada a los heridos traumáticos. Cuando se supo de quién se trataba y después de que los diarios vespertinos dieran la noticia, empezaron a llegar las primeras visitas. Fue entonces cuando se decidió trasladarlo a la única habitación individual del centro. “Era una pequeña estancia cercana a la sala de los médicos donde instalaban a pacientes infecciosos o con postoperatorios especiales”, explica Ferrin.

El doctor Josep Trueta relata en sus Fragmentos de una vida: “...cuando llegué al hospital sobre las ocho de la mañana ya se sabía que el accidentado era Antoni Gaudí y las visitas empezaban a menudear... (como sólo disponíamos de una salita individual) el único recurso para colocar (privadamente) al arquitecto era trasladar a la sala general al “bon vellet” gitano, que ya se encontraba en unas condiciones bastante buenas y ocupaba la habitación por indicación del doctor Corachán. Instalamos en la salita a Gaudí...”. “El paciente trasladado era el señor Pubill de Mataró, un antepasado del cantante Peret, como él mismo me comentó. El doctor Corachán lo había operado de colostomía con una técnica propia y ya casi estaba recuperado”, detalla Ferrin.

El corazón de Gaudí, instalado en la pequeña habitación precursora de la UCI, aún aguantó varias horas. Los tres doctores consultados coinciden en señalar que el arquitecto debió de estar en coma buena parte del tiempo. Pero en el momento de la expiración llegó a musitar: “Dios mío, Dios mío”. Así se desvanecía la vida de uno de los arquitectos que ha logrado la inmortalidad gracias a sus obras. Un dato curioso: su cadáver fue embalsamado con éxito con un método nuevo en aquel entonces, el procedimiento Aeternitas del químico badalonés Joan Vila Francisca. Un detalle más de su eternidad (3).


Ana Mª Ferrin

(1) El título de este tercer libro de Ana Mª Ferrin referente al arquitecto, es: Regreso a Gaudí's Place. A él pertenece la historia del paciente gitano con su familia y la de los doctores Trueta y Corachán.

(2) La Casa de Socorro donde se atendió a Gaudí en primera instancia en 1926, al visitarla en 1999 para confirmar los datos ya no era un Dispensario de Urgencias. Continuaba siendo una dependencia sanitaria municipal, pero ya sólo era una especie de morgue. 

(3) El Último Aliento es el título de un reportaje que publiqué en Historia 16. Contenía parte de los últimos hallazgos confirmados referentes al accidente y muerte de Antonio Gaudí que no habían podido incluirse en los dos primeros libros sobre el arquitecto. Pertenecen a él parte de los tres últimos párrafos del excelente reportaje de Silvia Colomé.



13 comentarios:

  1. Es dificil cambiar el destino, cuando la muerte elige.
    Tus "saberes" sobre el personaje son enciclopédicos.
    Besos.

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  2. Me impacta la historia de lo que pudo haber sido, si es qué, Ana María.
    Pero más me impresiona la imagen del genio en la capilla ardiente.

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  3. Insisto en el triste final que tuvo Gaudí, la vida puede llegar a ser muy cruel pero no se puede evitar.De haber ocurrido en esta época también lo hubiera tenido muy difícil para sobrevivir a tan gravísimo accidente.Besicos

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  4. Quién sabe lo que hubiera pasado hoy. Tal vez se hubiera salvado, a lo mejor su vida se hubiera prolongado algo más... Lo que es seguro es que no le habría atropellado un tranvía, sino un cabify de esos.
    Saludos.

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  5. Cada médico hace un diagnóstico diferente: unos habrían podido salvarlo, otros no lo tienen tan claro. En general debía de ser un paciente de extrema gravedad, tanto por las lesiones como por la edad.
    Un beso

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  6. Impresionante y muy emotivo es todo lo que nos cuentas.
    Como recientemente he visto una de sus obras, lo siento más cercano y pienso que la muerte debería respetar a los genios, no merecía morirse de un accidente. Si en aquél tiempo hubiese más medios de diagnóstico y lo hubiesen tratado rápidamente...
    Te dejo un fuerte abrazo y te agradezco que hayas compartido tanta información que desconocía.
    kasioles

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  7. Una de las “intermitencias de la muerte”, como describe en su obra José de Sousa Saramago. Inesperado y triste atropello accidental que provoca en Gaudí un efecto que, posiblemente, incluso hoy, hubiese alcanzado, como máximo, un estado de supervivencia bastante limitado, cuando no irreversible en poco tiempo. Las heridas, perfectamente descritas, según la medicina de la época, no podían ser sino irreversibles ante los limitados medios que se utilizaban en aquel momento. Trasladar el hecho a hoy, no cabe duda de que sería bastante mejor tratado pero …
    Un abrazo, Anamaría.

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  8. El triste accidente y posterior muerte de Antoni Gaudí nos privó por desgracia de muchas más obras que hubiera realizado el Genio. Un placer leerte y aprender con tus publicaciones Ana Mª.

    Un abrazo.

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  9. Amiga Ana, leyendo este esplendido reportaje creo, la cosa está bastante más clara, incluso hoy día con las técnicas tan avanzadas que existen, lo más probable es que no hubiesen podido hacer nada más por su vida excepto quizás, alargar su agonía, las lesiones fueron muy violentas.
    La triste muerte de un Gran Genio.
    Un abrazo Ana

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  10. Olá, Ana Maria, essa primeira foto de Gaudí na Capela é impressionante, faz a gente pensar muito sobre o ser humano. Pelo que li, houve negligência desde a hora em que caiu na rua, hora de seu acidente. Que coisa... confundido com mendigo!? Penso tantas coisas a respeito disso, também deve acontecer em vários pontos do mundo, ou na rua ou ao dar entrada numa emergência. Erros, negligências seja de que maneira e por quem. Poderia ter sido salvo ou ter uma morte decente.
    Você é uma enciclopédia ambulante, sim, como disse o comentário acima.
    Aplausos pela sua bela matéria!
    Um beijo, querida Ana.

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  11. En tiempos distintos las cosas hubieran podido ser diferentes, pero murió en tiempo y hora que le tocaron.
    Un saludo.

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  12. Otra posibilidad, ya que estamos.
    Se habría muerto igual, porque aunque acudió rápido una ambulancia y marchó rauda al hospital más cercano, se topó con una manifestación de radicales que cortaron la calle a base de contenedores incendiados. Y cuando el pobre llegó al hospital ya había fallecido.
    Nuevos saludos.

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  13. Una muerte muy triste e inesperada.
    Quizás, con lo que ha evolucionado hoy la medicina , se hubiese salvado pero lo cierto es que su estado era grave.
    Una pena.
    Un beso.

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