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DSC_0286 - copia - copia "No te pido que me lo mejores, sólo... ¡ Iguálamelo !" (José Mota). Imagen, A.Mª.F.





EL BARÓN THYSSEN, EL CRISTO DE LA SAGRADA FAMILIA Y JOSEP Mª SUBIRACHS


               

                   
                         Una anécdota interesante, la vivida por Josep Mª Subirachs al recibir al barón Heinrich Thyssen un viernes por la tarde en la Sagrada Familia. Ese día, visitando el estudio del escultor, el magnate y coleccionista de arte vio tendido en el suelo al Cristo Crucificado, desnudo/desnudo, boca arriba en espera de ser prendido en la Cruz.


Ninguna imagen mejor del barón Hans H. Thyssen, que rodeado
por los embalajes de sus obras de arte. (imagen)



EL CRUCIFICADO, UN CRISTO POLÉMICO

 
 Publicado en Gaudí y Más. 29 de mayo de 2021              



                                        El motivo era que Bruno Gallart, ayudante del maestro y presente en aquella ocasión, debía calcular el lugar exacto para taladrar las muñecas de la imagen en un punto preciso entre los tendones, haciendo coincidir los agujeros en perfecta simetría con los de la viga de hierro que haría las veces de madero, una de las llamativas innovaciones de la fachada.

  Como a partir de la base cervical, el cuello y la cabeza del Cristo inician una curvatura de 1,5 metros hacia delante que transforma la vertical de la imagen en un delicado ángulo, Gallart tenía instalada la figura en el suelo, protegiendo su estabilidad al situarla sobre unas parihuelas en suave inclinación que la mantenían incorporada, evitando forzar una postura de la imagen que hubiera provocado la ruptura del cuello por su propio peso.






El Cristo Crucificado en el nivel más alto de la Sagrada Familia. Sobre su cabeza, el extremo superior de la viga deja ver en su perfil, en color rojo sangre, la letra "I", inicial de INRI. (A.MªF.)


El Crucificado de Subirachs, de perfil. (J.Mª.S.)
                      
            
                             
          
                                      Así vio el barón Thyssen al Cristo antes de su prendimiento. El aristócrata que fue famoso por su gran olfato descubriendo nuevas formas artísticas y por aquilatar anticipadamente su valor, supo apreciar las cuatro novedades que hacían de esta Crucifixión una pieza revolucionaria. 

   En primer lugar, el cambio de la cruz clásica hecha con dos leños aquí estaba formada por dos jácenas, siguiéndole la colocación del elemento vertical clavado en la pared en lugar de en el suelo y cuyo perfil superior formado naturalmente por una "I", inicial de INRI, estaba pintado de rojo sangre (*). Acabando todo el conjunto con la variación más evidente, la desnudez de Cristo. Al ver la talla de piedra con su cruz y comprender la originalidad del diseño, Thyssen estuvo observándola en silencio junto a Subirachs, que a su vez trataba de adivinar cuál sería la reacción del entendido coleccionista al término de su estudio.

  Transcurrido un tiempo Thyssen se volvió hacia el escultor, diciéndole: -Me interesa mucho esta obra. Quisiera comprarla. La sorpresa de Subirachs fue grande, respondiendo que lo sentía pero que no estaba en venta. El coleccionista insistió: -¿Sería posible hacer una copia? Y de nuevo el escultor negó con la cabeza. Era un honor que alguien tan entendido se la pidiera, pero el Cristo era un encargo para la Fachada de La Pasión de la Sagrada Familia, una obra única que el artista había proyectado exactamente así para encajarla en aquel emplazamiento.



Detalle del clavo que une la muñeca izquierda del Cristo a la cruz de hierro (imagen)


Ya con las muñecas taladradas, la figura es subida por partes
a su lugar en la Fachada (JMªS)


El Cristo espera el transporte de la grúa y Subirachs
 aprovecha  para unos últimos toques. (JMªS)
                   
  
                                          Este Cristo ha producido una retahíla de curiosidades para la miscelánea del templo, empezando por el escándalo que provocó al principio su desnudez entre un sector de fieles.

  Un día, un contratista que trabajaba para las obras y tenía aspiraciones artísticas, habiéndose ofrecido varias veces a Subirachs para ser su ayudante reaccionó de forma violenta al considerar las negativas del escultor como un desaire. Era cierto que el escultor, ya fuese porque en realidad no necesitaba aquel trabajador o porque intuía en el hombre algún rasgo que le parecía negativo, no consintió en tomar en cuenta sus pretensiones las ocasiones en que el hombre se dirigió a él. Para vengarse, el aspirante rechazado aprovechó una jornada a última hora, ya sin testigos, para acceder al taller del artista y enlazar con un cable el cuello y un brazo del Cristo. Ató los cables a la polea de una grúa y accionando su mecanismo, intentó elevar la figura del suelo con la idea de dejarla suspendida en el espacio con los puños levantados como señal de protesta.
                
   Mal sujetos, los seis metros de piedra arenisca de Lérida tensaron las correas haciéndolas crujir. De las entrañas del Cristo partió una especie de quejido y el cuello primero, después el brazo, quedaron tronchados.

   El individuo debió asustarse y no se le ocurrió otra cosa que pegar al torso las partes arrancadas, en una torpe chapuza que hubiera provocado la sonrisa de no mediar la importancia del caso. Pocas investigaciones fueron precisas al día siguiente para dar con el culpable, había suficientes pruebas de irregularidades en aquel hombre para identificarlo. Tiempo después volvió a trabajar para la Junta, pero tras provocar una serie de faltas acabó muriendo prematuramente como resultado de su problemática vida. 


 Ana Mª Ferrin   


(*)   INRI es la sigla de la frase latina IESVS NAZARENVS REX IVDAEORVM clavada en la parte superior de la cruz donde se crucificó a Jesús. Fue una burla de los soldados romanostraducida al español como: «Jesús (Iesvs) de Nazaret, Rey de los Judíos (ivdaeorvm)».

(**)     Un buen número de las peripecias sucedidas en la fachada de la Sagrada Familia pueden leerse en el libro El Tacto y la Caricia. Subirachs, de Ana Mª Ferrin, 2011.

En el siguiente enlace, reseña y primer capítulo del libro:


17 comentarios:

  1. Impresiona ver este Cristo tan diferente a los clásicos.La faena que hizo ese rencoroso es tremenda, supongo que le sancionarían.Besicos

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  2. Hola Ana:
    Me llama la atención este Cristo. Impacta al verle
    "Una pieza revolucionaria". No me extraña que la quisiera el barón

    Besos Ana

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  3. El contratista aquel, el que echó mano del superglú para remediar su fechoría, podría ser Pepe Gotera. Un digno representante de la chapuza nacional.
    Un saludo.

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  4. Cuando el arte manda, hasta los mas recalcitrantes esquemas se desmoronan.
    Gracias de nuevo por compartir tus "saberes".
    Besos.

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  5. Sí que impresiona.
    Supongo que esa persona vengativa recibiría un justo castigo.
    Muy interesante, Ana María.
    Un beso.

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  6. "El Loco del Cristo" es, sin duda alguna, un personaje que complementa la obra revolucionaria del arquitecto, pues se trata de un personaje tan mítico como la propia obra a la que por poco destruye completamente.

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  7. -Una escultura impresionante como parte del conjunto de esta Sagrada Familia escultórica:y en cuanto a su respuesta al barón me parece una estupenda razón :al fin y al cabo estas esculturas se han realizado para este patrimonio.-Anécdotas seguro que tendrás muchas que contar en tu libro.-Ya se sabe que los roces , suelen ser normales ;cuando se están tantas horas en un mismo : pero me parece una temeridad lo que hizo este hombre, un sin ton ni son y gracias que a el no le paso nada sino vaya broma...

    Un abrazo Anna deseando saber más petons

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  8. No conocía esta historia, ¡menudo personaje! Cómo se percató Subirachs de aquel tipejo, además, de gran artista tenía algo de psicólogo.
    Gracias por compartir amiga Ana, en este espacio siempre se aprende.
    Un abrazo y buen resto de semana.

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  9. Muy interesante todo lo que explicas sobre este peculiar trabajo en tan magna obra. Digamos que Subirachs tampoco era un hombre fácil.
    Un saludo.

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  10. Me gusta el arte, pero este Cristo lo veo muy futurista y sintiéndolo mucho no me acaba de gustar. Gracias por la información entre Subirachs y Tyssen.

    Un abrazo.

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  11. Muy interesante lo que nos cuentas con unos estupendos detalles de la historia del Cristo.
    Vimos hace tiempo en obras La Sagrada Familia Ana y a mi modesto entender de arte, prefiero la parte más clásica a futurista. Mirándo la parte más moderna, alguien detrás nuestro comentó que parecían Airgam Boys, nos extraño y te fijas más en ellos. Será cuando por fin termine su obra una gran catedral con dos estilos bien distintos.
    Buen miércoles. Cuídate.
    Un abrazo.

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  12. Gracias por compartir tan interesante anécdota, tanto por el tipo que casi acaba con el cristo, como por las respuestas del escultor al barón, que pensaba que con dinero se compra todo.
    Gran trabajo, Ana.
    Un fuerte abrazo.

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  13. No sé qué me ha impresionado más, si el triste final del contratista o el intento del barón por poseer la obra, con la repetida negativa del maestro Subirachs, maestro con todas las letras, pues por tal lo tengo desde que leí su libro de usted, El tacto y la caricia, donde aprendí tanto de él, un artista al estilo de otros siglos.
    Vista también la entrada de Tortosa y su catedral, recuerdo cuando la visité (hace ya unos años), que como usted dice estaba sumida en sombras. Recuerdo la Virgen de la Cinta, muy venerada por las reinas de España (no se si aún) cuando quedaban encintas.
    Un abrazo, Anamaria.

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  14. Oi, Ana, pois eu gostei de ver um Cristo diferente, gostei das esculturas futuristas. Por estar acostumada, ter crescido vendo uma crucificação clássica, um Cristo de feições lindas, ternas, um rosto sofrido, gostei de ver essa crucificação em versão moderna, arrojada. Não que eu goste mais, mas a vejo como curiosidade, são versões distintas. Logicamente que para ter um quadro em casa, sempre será o clássico, aquele Cristo suave que conhecemos, com um olhar que perdoa e com lábios que não acusam. Esse é o Cristo que todos estão acostumados...
    Uma feliz semana, Ana,
    um beijo

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  15. Que interesante, muchas personas se asustan ante lo nuevo, lo innovador, lo diferente (ni el Cristo se iba a salvar de los charlatanes)Siempre es un lujo pasar por Gaudí...aprender y deleitarme con tus entradas.
    Un abrazo Ana, buen comienzo de Junio.

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