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AMFQuijoteSancho2 Entre Don Quijote y Sancho, Ana Mª Ferrin en Alcalá de Henares, Madrid.





ANTONIO GAUDÍ, ETSURO SOTOO Y ARTHUR RIMBAUD, EN VERDE.


                                  De madrugada, vestido enteramente de negro, traje con camisa Mao de seda, el escultor Etsuro Sotoo regresa de impartir un ciclo de conferencias en Perú. Después del largo vuelo le apetece detener la senda que lo lleva a su casa costera, dando unos pasos por la acera del chaflán entre las calles Mallorca y Marina para estirar las piernas.

          


Etsuro Sotoo en su taller de la Sagrada Familia. (A.Mª:F:)


DE LA LÍRICA  AL CINCEL

Publicado en Gaudí y Más. 4 de septiembre de 2021


                                 Lleva en Barcelona desde 1978. Recién graduado en Bellas Artes, un buen día llegado de visita desde Japón camino de Alemania, mientras ascendía las escaleras del metro de la Sagrada Familia contemplando el templo, al divisar que a un costado de sus muros se apilaban las piedras en espera de ser talladas, sintió una llamada a la que no pudo resistirse.

   Nadie más parecía oírla, pero desde el interior de los bloques, una de esas voces que encabritan la sangre y la desvelan, le gritaba que frutas, hojas, ángeles, rosas, estaban esperándole a él, precisamente a él y a sus manos liberadoras, para que las arrancara del interior naciéndolas a la vida. Desde aquel momento se adormecieron sus ansias de acabar el organizado tour europeo, tras el que planeaba  enfilar la ruta etíope que lo llevaría al África soñada siguiendo las huellas de Arthur Rimbaud.

  Aun cuando el escultor hoy confiese que nunca olvidó los versos del poeta adolescente ni la propia poesía, uno de sus primeros amores al que sigue rindiendo algún que otro haiku, mucha lluvia guarda en su sombrero.

   Y es que el espíritu de libertad sigue pegado a su piel, rebrotando de poco en poco, al estilo del pedrusco de lava que ante el oleaje adverso prefiere sumergirse para volver a la superficie cuando el peligro ha pasado. El relámpago aplazado sigue cruzando una y otra vez por su mente. Los compromisos contraídos, la responsabilidad familiar. O la convulsa poética de un Rimbaud tentador, eterno, agitando ante Sotoo la vela de su bateau ivre...


 


Pez en el Océano.
 (E. S.)



Herramientas de Etsuro Sotoo. (E.S.)


                           Entre bisbiseos va circulando un camión cisterna ya de recogida, dejando tras él la estela húmeda que  transforma el asfalto en brillante lomo de un cetáceo, por el que desfilaran en lenta caravana las luces de los vehículos.

    Rodando en paralelo con el camión, Sotoo detiene su coche en la Plaza Gaudí. Punto muerto, freno arriba, llave fuera del contacto, el lugar en silencio invita a una parada. Lo que es un decir, porque el silencio absoluto no existe. En lo alto del monte más inaccesible, en medio del pico de la nada, algo se oye. Cruje un trozo de nieve helada, el viento cambia de dirección repicando contra muros invisibles, y, suena. O eso piensa el automovilista.

    Este anochecer sin prisas, el artista japonés repara en la cristalera que muestra la soledad de su estudio a la izquierda de la Fachada del Nacimiento. Sus mejores años de juventud los ha vivido ahí, esculpiendo, haciendo brotar de su cincel cien motivos para el templo.

   Por entonces a sus veinticinco años, una de las maneras que encontró para mejorar su español fue leer poesía y ahí se topó con Federico García Lorca. Pero Sotoo estaba acostumbrado a la poesía de su país, muy lírica, frutal, etérea, y su encuentro con Federico tuvo el estruendo de un choque de trenes. Las metáforas y alegorías del vate granadino eran tan turbadoras que no podía soportarlo, hasta el punto de verse obligado a cerrar el libro saboreando una larga pausa de serenidad para asimilar las estrofas leídas:


 …Esperando tu cuerpo y mi agonía,

…las turbias palabras han mordido,

…caballos de luz y verdes crines.

…Sigue durmiendo, vida mía.

                        ...¡Oye mi sangre rota en los violines!          

                   
                          ...verde que te quiero verde...



Dibujos originales y realización de las Puertas, Etsuro Sotoo






                            
                                     En el cielo, las luces de un avión cruzan oblicuas hacia el oeste, acompasando sus intermitentes a uno de los poemas de Rimbaud. Cabecea Le Bateau Ivre salpicando de sal el pensamiento. Enganchándolo y tirando de él, el poeta francés parece verdear la verde noche con el veneno verde de la absenta:

   

... El agua verde penetró mi casco de abeto

y me lavó las manchas de vinos azules.

..desde entonces me sumergí en el poema

de la Mar, infundido por astros...

 ¡Soñé la verde noche de nieves deslumbrantes!

Beso lento que ascendía a los ojos del océano...

 

                                    Y es que en el fondo, elija el campo que elija, todo autor se pasa la vida persiguiendo un ideal, esa pieza perfecta que martillea la mente entre la paciencia esperanzada de lograrla y la impaciencia de no conseguirla. Mientras, ese eterno abrochar y desabrochar el desarrollo de una creación puede consumir la existencia entera. Al final el artista pierde el miedo, se lanza, ¿y si tampoco lo consigue? Pues, bueno, ¿y qué? Lo ha intentado y solo la actividad conduce a la posesión de la clave. A la próxima seguro que le irá mejor. Continúa Rimbaud:

  

A, negro corsé velludo de moscas resplandecientes

E, candores de los vapores y las tiendas

Lanzas de altivos glaciares, reyes blancos...

I, púrpuras, sangre esculpida, risa de labios bellos,

U,ciclos, vibramientos divinos de los mares viridos.

 ...O, la Omega, ¡rayo violeta de sus ojos!

 

                                   Por la mente del escultor, al compás del golpe a golpe, el bardo de Charleville sigue desgranando su silabario bajo un cielo marengo que parece enmarcar ante Etsuro Sotoo la Sagrada Familia, balsa de piedra desde cuyos altos, tantas mañanas se imaginó navegando hacia mares cálidos. Cuántas noches dejó vagar la mente a solas en la obra, tumbado boca arriba sobre un montón de cal y arena con el templo en reposo  ajeno a la vida en el exterior, fundiéndose con el pulso de la tierra. Siguiendo por el techo sin cubiertas la gran carrera de los aviones disputándose el espacio con las nubes, sintiéndose girar a solas dentro del ábside y sus muros de encaje.

    Aquellos primeros tiempos esculpiendo la piedra fueron años intensos que hoy recuerda con agradecimiento y nostalgia. De los que en ocasiones echa mano, porque aunque sea de vez en cuando, el artista necesita sentirse el protagonista y no pararía hasta introducirse él mismo en el interior de la escultura. Como su admirado poeta francés, Sotoo descubría sus deseos de juventud llamado por la aventura.  ¿Habrá otras vidas?, escribía Rimbaud:  

 

¡Deprisa, deprisa!

Mientras crecía el rumor del barrio,

yo solo, acostado sobre piezas de tela cruda…

    ¡y presintiendo el violento agitar de las velas!

                           




                                          

                                        Dos tandas de trabajo han salido de las manos de Etsuro Sotoo desde 1978. Las piezas para la Sagrada Familia y su propia escultura independiente. En Fukoaka, su tierra natal, tras su marcha quedó expuesta “Pez en el océano”, una pieza que podría describirse como un lingote de granito al que unos cíclopes hubiesen retorcido por los dos extremos a la vez en sentido inverso, hasta hacerle escupir la última gota de agua. Una fotografía de esa obra le valió al escultor su entrada en la Sagrada Familia:

    - A Gaudí también le gustaba retorcer...-, dictaminaron al verla los arquitectos Isidro Puig Boada y Lluis Bonet Garí, venerables ayudantes del maestro que a la llegada de Sotoo aún dirigían las obras de la Sagrada Familia.

     Lo que Sotoo pensó una parada de minutos, puede alargarse horas si un conductor normal se detiene a contemplar la Fachada del Nacimiento, ya no digamos si encima es uno mismo el autor de una parte de lo que contempla. El artista japonés es quien tiene la clave del desfile angélico que canta y toca los instrumentos a la mayor Gloria del Niño Dios. Y más. Sólo él sabe el secreto, del porqué las hojas de piedra aparecen más lozanas a medida que suben por los muros.

 

                                             A cada nuevo regreso, al término de cada nuevo viaje, en Sotoo reverdece la inquietante sensación de que la Naturaleza peligra, de que es preciso hacer algo para que el mundo no pierda el norte del Arte y la Belleza. La visión de sus otras obras lo satisface. Pero ahora, parado frente al templo, la grandiosidad del Portal lo llena de orgullo, sabiendo que ha tenido la fortuna de acercar su nombre al de Antonio Gaudí, quedando para la posteridad en algo tan soberbio.







                                    El semáforo que separa las calles Marina y Provenza cambia al verde, dando paso a un autocar que se detiene para que baje un buen número de jóvenes pasajeros dando traspiés.

   Barcelona, con su oferta de barra libre, es para este tipo de visitantes un soñado paraíso nocturno. Los comentarios confusos en lengua pastosa pueden contener cualquier descripción de lo que se les ofrece, mientras dedos adolescentes señalan las hermosas torres, impasibles, cercadas de luz y acostumbradas a que sus formas sean reinterpretadas a su capricho por cada par de ojos que las miren, ya sean de un Premio Nobel o del individuo que, aún sobrio, no supera el coeficiente de un poste. De nuevo, semáforo en rojo imponiendo la calma.

  Pero vuelve el verde y el corto silencio desaparece, rompiendo las costuras de la plaza Gaudí para colmarse de voces ruidosas entre cantos de vino y aromas de otras tierras.

 

Primer libro sobre Etsuro Sotoo en la Sagrada Familia. Obsequio del escultor y dedicatoria a A.Mª.F.1998. (A.Mª.F.)

                                  En 1936, el escritor George Orwell acertó a ver las cuatro torres de la Fachada del Nacimiento entre las pavesas de la Guerra Civil y las comparó a cuatro botellas de vino del Rhin. Cada uno, ve lo que ve.  (*)


 A.Mª Ferrin 


(*) Más información en el capítulo dedicado a Etsuro Sotoo en el libro Gaudí. La Huella del Genio, de Ana Mª Ferrin:


47 comentarios:

  1. La verdad es que la historia del enamoramiento de Sotoo con la Sagrada Familia es como para escribir una novela.

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    1. Pues sí. Porque a la novela puedes darle el final feliz que desees.
      Pero en la historia, uno deberá aguantar a pie firme la realidad que le toque.

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  2. Un capítulo que habla de escultura pero muy poético en cuanto al tono empleado. Se ve que el alma del artista, poseída por Rimbaud, ha inspirado el texto.
    Un saludo.

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    1. Una, que ama la poesía y a veces soborna a la musa.
      Sobre todo si deja de centrarse en hechos históricos, que piden poca floritura. Saludos a ti.

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  3. La poesía y la escultura unidas,todo es arte y me ha encantado.Genial este escultor japonés y sorprendente su enamoramiento tan rápido de la Sagrada Familia, se diría que fue todo un flechazo para toda la vida.Besicos

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    1. No se puede describir mejor. Un flechazo. Y para toda la vida.

      Buen retorno a la normalidad. Un beso.

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  4. Hola Ana Mª, de nuevo te visito después de dos meses ¡Cuánto conocimiento adquiero con tus entradas! Así se de Etsuro Sooto. Gracias.

    Besos.

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    1. He ido viendo lo que escribías y veo que has elegido con criterio.

      Espero que lo hayas pasado muy bien. Abrazo.

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  5. ¡Qué gran entrada amiga Ana!, me descubro ante magistral texto acompañado de bellísima poesía. Descubro de tu mano al gran Etsuro Sooto. Las vivencias de ese magistral escultor en la Sagrada Familia, seguro que, darían para escribir algunos libros. Esos "sueños en piedra" que te dedica deben ser maravillosos.
    Siempre es un gran placer leerte Ana.
    Un gran abrazo y buen mes de septiembre.

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    1. Gracias por la visita y me alegra que te hayan gustado las letrillas sobre Sotoo. Y sobre todo las puertas, soberbio colofón para la fachada del Nacimiento.

      Saludos y deseos de que todo vaya bien.

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  6. Nada sabía de Etsuro Sotoo. Inocultable tamaño el de mi ignorancia. Te agradezco me lo hayas revelado.

    Un gran abrazo.

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    1. Hola, Carlos.
      Es lo malo de intentar saber un poco más. Mientras más conocimiento, más idea de la propia ignorancia.
      Con razón decía Mao, que con sólo leer un libro (el suyo), ya podías considerarte culto.

      Saludos

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  7. Hola Ana:
    Que entrada más buena. Descubrí a Sotoo. Escultor y poeta...
    Su prosa me ha gustado mucho

    Besos

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    1. Después de más de cuarenta años ha conseguido ver sus puertas instaladas en la fachada del Nacimiento. Y son de gran belleza. Y originales.

      Saludos, Manuel.

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  8. Magnífica entrada, como tantas a las que nos tienes acostumbrados a tus lectores.
    Aprendo tanto de ellas, que estoy enganchada con mi curiosidad innata.
    Regreso a la blogosfera después del verano en la Montaña Palentina, donde todavía me encuentro hasta que el frío me eche...jejeje.
    He visitado los pueblos palentinos y sus magníficas iglesias llenas de arte. Estuve en Carrión y Sahagún visitando las Edades del Hombre. Y estuve muy cerca del pueblo donde tienes tu casa. La pena que al final se nos hizo tarde y no pude visitarle.
    Un abrazo inmenso.

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    1. Las Edades del Hombre son infinitas, bellísimas e interesantes.
      No has perdido el tiempo, Maripaz, guapa.
      Un beso.

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  9. La verdad es que visitarte es aprender siempre.
    No conocía a este escultor, sin duda estupendo.
    La poesía me gusta mucho y, unida a la escultura, es algo magnífico.
    Tengo que ir a Barcelona para disfrutar de la ciudad y poder contemplar la Sagrada Familia. Es imperdonable no haberlo hecho aún.
    Un beso, Ana María. Feliz Septiembre.

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    1. Barcelona parece que está empezando a sacudirse el tedio. Ya han abierto varios lugares de Gaudí, en especial la Sagrada Familia, que he visitado por dentro después de casi cinco años sin ir.
      El resultado es para digerirlo bien. Pronto escribiré mis impresiones, que no han ido precisamente por donde yo pensaba.
      Pero eso sí. Las puertas de Sotoo son un sueño.

      Un beso, Amalia.

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  10. Hola!
    Que genio Gaudí, soy muy fan de su trabajo, un gusto exquisito.
    Por otro lado me dió mucha ternura tu foto entre Quijote y Sancho.
    Un abrazo grande

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    1. Como verás, hicimos una cierta amistad. Aunque tenía que haberme sentado más cerca del Caballero Andante. A ver si se me pegaba algo...
      Y celebro que te interese Gaudí. Saludos.

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  11. Escultura y poesía se dan la mano en esta bella historia de amor a primera vista entre un escultor japonés y una catedral gótica todavía en construcción.
    Un beso

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    1. Buena expresión, la de "amor a primera vista".
      En este caso fue así. Pase lo que pase, esa experiencia casi de "Síndrome de Stendhal" que tanto se ha dado en la Sagrada Familia, nadie podrá quitársela al escultor.
      Abrazos y buena entrada al curso, Carmen.

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  12. Convencido de que te había comentado a tu bien documentada entrada. Algo decía de que no era mala manera de aprender el idioma, leyendo a los poetas.
    Pero algo raro ha pasado y mis palabras se han ido porlas atarjeas de este isondable edificio que no conozco.
    Perdón y besos.

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    1. Yo también llevo unos días fatales con los correos.
      Espero que haya valido la pena la lectura.
      Por cierto, curiosa palabra la de "atarjea", que no conocía. Por las Barcelonas se emplean otras: cloaca, claveguera, aunque hay más.
      Bendita España, que tenemos de tó, pa tó.

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  13. - Septiembre, viene con ánimos ya parece que hay otra onda.Estupenda entrada) y más para dar a conocer este estupendo artista del Sol Naciente.La cultura es lo único que acorta distancia y suaviza las relaciones: por eso es muy importante no perder el norte del Arte como bien dices.Aunque cada uno lo vea a su manera.Gracias a éste legado que nos dejó Gaudie ,es una ruta para muchos artistas en muchas disciplinas :como la maestría de este estupendo escultor, los materiales se doblegan , en este caso al arte ,pero la creatividad es un don y como tal hay que cultivarla.
    -Me encantan tus compañeros de cabecera, don sabios cada uno a su estilo :Don quijote y el bueno de Sancho.

    Un abrazo y feliz inicio de Curso

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    1. Tú, que tienes una de las profesiones bendecidas, la de enseñar, seguro que disfrutas mucho compartiendo conocimientos y ayudando a sacar a flote los dones de cada niño, siempre especiales.
      Me alegra que estas letrillas y fotos te ayuden en la tarea.

      Besazos y buen curso.

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  14. Olá, Ana, gostei de saber um pouco da história desse maravilhoso escultor Etsuro Sotoo, seu trabalho parece uma renda, maravilhoso. É uma vida especial, plena! Trabalho que saiu de suas mãos, da mente de um homem e fico pensando na arte do ser humano, como somos maravilhosos quando temos esse dom. Fiquei a observar essa renda em mais fotos.
    Parabéns pela sua postagem, de classe.
    Uma feliz semana,
    beijos.

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    1. Gracias por la visita, Tais, y celebro que te haya interesado el trabajo de Sotoo.

      No quiero olvidar felicitarte por tu blog DAS ARTES (https://taislc.blogspot.com/). Yo creía que conocía el Barroco, hasta ver lo que guardáis en Brasil de ese estilo. Nunca había visto nada igual.
      Ahora todo lo que recuerdo de esa época ​en otros lugares me parece modesto, humilde.
      Y me gusta. Serán mis genes lusos...

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    2. Obrigada, querida Ana, fico contente que conheceu e que você gostou! Arte é vida, nada tão apaixonante.
      Uma feliz semana,
      beijo

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  15. Muy interesante esta historia real Ana Mª de Etsuro Sotoo, cuando uno recibe ese toque mágico hay que hacer caso y dedica a ello su esfuerzos, su profesión todo, lo leía y me venía a la memoria Miguel Ángel, hace tres años en mi visita a Roma y Florencia pudimos admirar parte de su obra, pero me llamó la atención sus palabras, que las esculturas estaban dentro de la piedra el solo quitaba lo que sobraba, algo así, desde luego hay que ser genios y estar tocados por la varita mágica.
    Saludos.

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    1. Es una de frase que sabe Dios si él tenía conocimiento de quién la había dicho antes, o era de esas sensaciones que viven determinadas personas ante una circunstancia artística, como el Síndrome de Stendhal.
      Saludos veraniegos, aún.

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  16. No es la primera vez que no habla de este japonés enamorado de Gaudí, al que también le gusta retorcer las cosas.
    Un abrazo.

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    1. Pues no. Y espero que no sea la última, porque estas puertas son de una originalidad notable.
      Saludos

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  17. Olá, Ana, gostei muito dessa sua postagem sobrea contribuição do talentoso escultor Etsuro Sotoo, que com sua arte deu grande contribuição à genial obra de Gaudí, à Igreja Sagrada Família.
    Graças ao seu trabalho, amiga Ana, já o conhecia por outras postagens feitas por você aqui no blog, em relação à Sagrada Família. Aliás, graças a você pude ter maior intimidade com Gaudi e com sua criação, tão importante para Barcelona, para a Espanha, para o mundo.
    Agora somei um pouco mais os meus conhecimentos sobre à Igreja, Gaudí e outros artistas que com ele trabalharam.
    Agradeço a importante partilha, Ana.
    Um feliz final de semana.
    Um abraço.

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    1. Gracias. Que sea también un Feliz Fin de Semana éste para ustedes.
      Con motivo de una información que necesitaba, el mes pasado estuve revisando a fondo la obra de su coterráneo Niemeyer, del que sólo conocía lo más elemental. Y me atrapó. Impresionante, qué derroche de facultades y talento, qué variedad de proyectos.
      Enhorabuena, Pedro y Tais. Nos quejamos por los gobernantes que nos decepcionan, pero a la vez deberíamos sentirnos orgullosos de tanta gente valiosa y trabajadora que tenemos en nuestros países.
      Abrazos a los dos.

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  18. Lovely photos. This is great art handwork.

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    1. Resulta interesante conocer cómo cada persona detecta su propio camino. No todo el mundo escucha a las piedras, cuando piden que saquen a la luz las figuras que viven dentro de ellas.

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  19. Hola Ana
    Escultura y poemas en esta impecable crónica en la que nos cuentas de manera tan armónica, con una narrativa que entusiasma y dan ganas de seguir leyendo, la vida de este artista japonés.
    Artista que para mi era desconocido hasta que vine a visitarte a tu "casa de la cultura"

    Pocas "luces" tengo por estos días amiga.
    Hago lo que puedo desde esta tristeza que me invade.
    Pero no quería faltar a la cita con tus letras.
    Abrazo

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    1. Como ya te escribí, te entiendo perfectamente.
      Como todas las personas que han recibido el cariño de un pequeño compañero, todo el que le cabía en su cuerpecillo, llevará su recuerdo de por vida.
      Un beso y un fuerte abrazo, querida LU.

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  20. Estética, belleza y conocimiento, un manantial donde detenerse a saciar la sed!
    Como siempre un gusto leer tus entradas, poemas y por cierto...te ves muy bien acompañada por nuestro querido Quijote y su fiel Sancho.
    Abrazos y feliz Setiembre, estimada Ana María.

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    1. Gracias, Adriana.
      Tienes razón, vaya par de compañeros de viaje que me encontré por ahí...
      Bsszzss

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