Foto cabecera

2 Garraf, playa, Barcelona. Arriba en el centro, las Bodegas Güell de Antonio Gaudí. (A.Mª Ferrin)





JAVIER BARBA Y SU GREEN ARCHITECTURE ( 1/2 PARTES )


                                                                           
... la arquitectura sólida del poema, la elocuencia y el orden 
 romántico o parnasiano, resultan inútiles para traducir lo
 impreciso; el matiz, las sugestiones, las leves sensaciones...
el verso debe ser antes que nada música; una armonía de
 sonidos que hace soñar... y transferir con ella parte de la 
sensibilidad del poeta

Paul Verlaine
"Definiendo su concepto poético"


A FONDO

                 
                  Cuenta el arquitecto Javier Barba, que encontrándose en la Cátedra Gaudí consultando unos textos le cayó al suelo una regla metálica que fue rebotando por el pavimento. Para su sorpresa, con cada golpeteo surgía del suelo una nota diferente. Repitió la acción y de nuevo una serie melódica extendió su eco por el pequeño recinto.  
                          
                 -  Aquella experiencia –recuerda- me hizo pensar que Gaudí era “el arquitecto”, “el más”, era más que todo, era la alquimia pura llevada al grado de maestro, por su completo dominio de todas las artes aplicadas a la arquitectura. ¿Si me interesa su arquitectura? Sí me interesa. Por eso mismo, porque veo su gran despliegue de conocimientos. Transmite un mensaje alquímico brutal por trabajar con muchos grados de percepción…

                       Con ese simple gesto, Barba había captado las intenciones de Gaudí más allá de la simple función constructiva. Los edificios de la hoy llamada Cátedra Gaudí no fueron en su origen más que unas caballerizas para el vizconde de Güell encargadas a un arquitecto novato. Pero Gaudí aprovechó aquel pequeño encargo para hacerse notar, agarrándose a él y potenciando su trabajo al volcar su complejo mundo de conocimientos aliado a su pasión por la música. Y qué mejor que colocar piezas sonoras entre la cerámica de un suelo que sería pisoteado continuamente por las herraduras de los caballos, provocando diversos sonidos en un imaginativo ejercicio de percusión.



En primer término, Javier Barba Torra. De pie iz, sus hijos Gabriel, arquitecto, y Jordi,
biólogo y paisajista. 2013. (A.Mª.F.)


Desde la iz, Gabriel Barba Platt, Cyntia Fittipaldi, Zuzana Prochazkova, Margarida Moiteiro,  Susana
Zanon,  Javier Barba Torra, Jordi Barba Platt,  Joan Sistach. Reunión del equipo de BC Arquitectos.

Pieza metálica del sumidero en el pavimento de las Caballerizas
 Güell. (AM.F)

Pavimento de las cuadras. Como en un xilofón, diferentes piezas para
 notas distintas. (A.Mª.F.)

Pilar del módulo que da a las antiguas caballerizas Güell, más tarde Cátedra Gaudí (AMF)


4ª Y 5ª GENERACIÓN DE ARQUITECTOS


GAUDÍ, JUJOL Y MÁS, EN EL ARTE DEL ASCENSOR (2/2 PARTES)



                                                                          ... Linde, 
                                                                          cálida y desnuda,
                                                                          que se lleva esa iguana
                                                                          que ronda los sueños...
                                                                           
                                                                          ... con el ascensor
                                                                          tan sonoro,
                                                                          los sábados
                                                                          amanece mucho antes...
                                                                        
                                                                          Rubén Lapuente
                                                                      El miedo no sube en ascensor   


  
EL ASCENSOR DE LA CASA CALVET    
                  
                        
                        Entre columnas de falso mármol y zócalos de azulejos azules, encerrado en su jaula de hierro y madera bajo un farol que deslumbra, la cabina del elevador se corona de un copete dorado como dedal principesco.
               
                    Es éste el ascensor más notable de los que colocó Antonio Gaudí en sus obras, finezza de forja y ebanistería. Con la Casa Calvet, una elegante construcción sin sorpresas, recibió la única distinción de las autoridades en su larga vida de arquitecto. Consistió en un  diploma en el que se la nombraba de forma unánime Mejor edificio de 1900, y una placa de bronce diseñada por Bonaventura Bassegoda Amigó, abuelo del que fuera Director de la Cátedra Gaudí, Joan Bassegoda Nonell, para ser colocada en la fachada.



Ascensor de la Casa Calvet: ...encerrado en su jaula de hierro y madera...



HACIA LAS ALTURAS          
      

GAUDÍ, JUJOL Y MÁS, EN EL ARTE DEL ASCENSOR (1/2 PARTES)



             
                           …Yo fui –yo quise ser-
                                              poeta natural, poeta cósmico.
Pero soy poeta de edificio, poeta de ascensor,
Y no quiero dormir,

 Quiero estar acostado, sin luz…

Pedro Mairal. "Consumidor final"


                    
                            En el vestíbulo umbrío brilla una luciérnaga lechosa que cobra vida al empezar a subir el ascensor. La pared de la escalera es lamida por su luz, ondean las barandas agitándose al son del suave ronroneo del veterano motor, la trama del enrejado protector del hueco viste el dorso de los peldaños con el kit escocés de sus cuadros traspasados por reflejos. La cabina se detiene en el piso tercero y cien años de vida dejan su constancia en el sonido del picaporte, que abre y cierra emitiendo una queja. Obediente a la siguiente llamada, el cilindro de caoba emprende el descenso iluminando la superficie de los escalones, haciéndolos brillar en competencia con las luces de los muros.
           
                       Es el ascensor diseñado por Josep Mª Jujol en 1913 para la Casa Iglesias, proyectada por Antonio Millás Figuerola y firmada por Lluis Doménech i Montaner. La fachada de esta casa que suele pasar desapercibida, merece ser mirada con detenimiento. Atención a la original disposición de sus tres tribunas, a los siete modelos diferentes de balcones, dos de ellos tribulados,  a los historiados ventanucos de ventilación de la cámara de aire. La intervención de Jujol dotó al edificio de un plus identitario que atrae cada año hasta su portal a un buen número de amantes del mundo jujoliano, que no desean perderse esa filigrana del genio del diseño.
          
                       Feliz cumpleaños.


El ascensor de Josep Mª Jujol para la Casa Iglesias, C/. Mallorca, 284


Una imagen de la Casa Iglesias. 1900.


El arquitecto Josep Mª Jujol


El arquitecto Lluis Doménech i Montaner


PERFIL DEL ASCENSOR
                  

BOLLYWOOD EN ESPAÑA. LA ARQUITECTURA COLORISTA DE JUAN FRANCISCO GUARDIOLA



                         
                           La palma de los insultos dedicados a un edificio, puede que la ganase en 1930 el arquitecto valenciano Juan Francisco Guardiola Martínez al mostrarse terminada la casa que construía en Barcelona.

                          Nunca, ni en los tiempos en que La Pedrera de Antonio Gaudí cosechaba chistes y guasas, se han leído textos como el siguiente dedicado a esa construcción por el escritor Manuel Brunet en el semanario Mirador: «Hacía años que no se había producido en Barcelona un escándalo de tanta magnitud como el que ha surgido en la calle Muntaner, esquina con Consejo de Ciento –añadiendo-: Una farsa...un aborto...decididamente ridícula...un propietario con mal gusto...un récord en el museo de los horrores…un estilo mucho más absurdo que el modernismo de hace 25 años. A éstos adjetivos añado como información otros que he leído en diversos textos:  Engendro, Fallero, Kitsch, Pastel...


 La Casa China recién restaurada. En Barcelona, calle Muntaner nº 54 chaflán
con Consejo de Ciento, 236. Detalle de los últimos pisos.
                 
Vista completa de La Casa China 

Detalle del portal y el primer piso

Las columnas jónicas de Juan Francisco Guardiola en La Casa China


UN ARQUITECTO MUY QUERIDO 

TESOROS OLVIDADOS (1)



                 
                            



ien a la vera del sendero cruzaba y descruzaba un arroyo  mostrando en su ribera unas pocas flores en lucha, sin rendirse ante la escarcha. El cálido nublado fundía el hielo del barro dejando impracticable el camino hacia unas cuadras lejanas por donde se oían balar ovejas...




El maestro de obras Miguel se grabó  a principios del siglo XII en la iglesia
 de los santos Cipriano y Cornelio de Santullán de Campos, Palencia. La
leyenda escrita dice: "Micaelis me fecit". Arriba, "B" capitular con la efigie
del Abad de la abadía cisterciense de Claraval, Bernardo de Claraval.


UNA OBRA CON ÁNIMO DE ETERNIDAD