Foto cabecera

2 Garraf, playa, Barcelona. Arriba en el centro, las Bodegas Güell de Antonio Gaudí. (A.Mª Ferrin)





SEFARDÍTAS DE RODAS. DONDE LA MIEL Y LA CANELA ( 2/2 PARTES )



Continúa...

          
                         Dos libros son imprescindibles para descubrir la desconocida historia sufrida por los judíos sefardíes de Rodas: Rhodes, un pan de notre mémoire, de Moïse Rhamani en francésy Gli Ebrei a Rodi, storia di un'antica comunità annientata dai nazisti, de Esther Fintz Menascé en italiano. Ambos descubren para la posteridad el fin de la mayor parte de un pueblo que casi desapareció hace sesenta años rezando en una lengua, la sefardí, tesoro vivo de nuestra memoria. Eliminados en silencio, ya que en el gran remolino de la locura nazi aquellos 2.000 seres quedaron engullidos como un número, cosificados hasta deshumanizar su identidad. 

                     Con ellos se fue una parte importante de la cultura transmitida por los judíos expulsados de España, la eterna Sefarad, asentados más tarde por todo el Mediterráneo. En la época actual los supervivientes de la martirizada Rodas multiplicados en descendientes repartidos por el mundo, se esfuerzan por reverdecer ese legado.        
                 
                  Moïse Rahmani publicó hace años un artículo en el periódico digital Los Muestros que dirige desde Bélgica  en el que colaboran los sefardíes, en especial los sucesores de la isla de Rodas. Ese texto lleva por título A mi también mi veni eskarinio, más o menos: Yo también siento nostalgia de ti, contestación póstuma de un hijo a las palabras: Mi veni eskarinio, dichas por su padre, muy enfermo y al que llevaba años sin ver, sabiendo los dos que muy posiblemente aquel sería su último encuentro.

   
Días felices de la niñez de Moïse Rahmani con su padre, Víctor
                     
Daniela y Moïse Rahmani. 2012 (*)
   



    UN RICO PEDAZO DE SU MEMORIA
                            

SEFARDÍES DE RODAS. DONDE LA MIEL Y LA CANELA (1/2 PARTES)



                         Rodas. De día un escándalo de sol, de noche un lugar creado por Dios para observar esas estrellas que invitan a preguntarse en una lengua propia los porqués trascendentales del hombre. O a discutir de filosofía, que viene a ser lo mismo, escuchando el suave batir de las olas y paladeando un vino de resina, la sangre de la tierra. Valle de las mariposas en el que basta el más leve sonido, el zarandeo de una rama, para que  surja de árboles y peñas una explosión de mariposas formando en el cielo un festival de diminutas cometas verdes, rojas y amarillas. En ese mar Egeo, Hipócrates creó las bases de la Medicina, desembarcó San Pablo y San Juan escribió el Apocalipsis. Y seguro que lo hizo frente a un plato de queso de cabra y otro de aceitunas, un lujo acompañado por una rebanada de pan rociada con aceite de oliva. Buenos tiempos los de Rodas…

                        Expulsados los judíos de España por los Reyes Católicos en 1492, en la que fue la 10ª expulsión que sufrían en un país europeo desde la en Francia en 1182, una parte de ellos se asentó en la isla de Rodas entonces gobernada por los Caballeros de la Orden de Malta, empezando en esa tierra una nueva vida. Los Caballeros llevaban establecidos en la isla cerca de dos siglos en los que habían mantenido una importante actividad constructora bajo el mandato de los maestros Antón Fluvià y Pedro Ramón Sa Costa, que llevaron hasta allí muchos saberes arquitectónicos de España. De esa época datan los edificios medievales de la isla; el Hospital, el fuerte de San Nicolás, la calle de los Caballeros y el Palacio del Gran Maestre entre otros.

                      En el primer tercio del siglo XX, los descendientes de los judíos sefardíes vivían al este de la ciudad vieja en su barrio, la Judería de Rodas, hablando en ladino, su lengua propia que ha pervivido cinco siglos. 

                            “Komo olvidar las ermozas tadradas en las kuales se metia meza kon todo lo bueno para komer i beber: boyos, burrekas, fritadas, i las famozas dulserias: mogados de almendra, mostachudos de muez, y el pinyonate alavado de la tia Sarina Berro, mujer del tio Narsiso. I en lo bueno de la nochada i la alegría, el tio Narsiso tomaba a djogar la mandolina enmientras ke Solís, el novio de la ija, empesaba a kantar con su ermosza vos los kantes espanyoles ke mos deshavan tresalidos a grandes i chikos...”


                            Buenos tiempos los de Rodas....


Una casa en Rodas
        
Palacio del Gran Maestre de los Caballeros. Rodas

Calle de los Caballeros. Rodas
     
Hospital de los Caballeros. Rodas


Fuerte de San Nicolás. Rodas



DONDE LA LUZ ES DORADA Y AZUL

GAUDÍ Y JAPÓN. AMISTAD, WHISKY Y COÑAC



          En los años noventa, al echar un primer cierre a todo lo reunido sobre Antonio Gaudí y disponiéndome a iniciar la redacción de mi libro Gaudí. La Huella del Genio, revisando diversos apartados descubrí que me faltaba un eslabón, imprescindible para descifrar el cómo se había podido mantener la fascinación japonesa por Antonio Gaudí desde 1926, año en que la Sagrada Familia recibió al primer viajero conocido de esa nacionalidad, Kenji Imaii, dos meses después de la muerte del arquitecto.


 Pero ya habían pasado 70 años y el número de visitantes de esa nacionalidad no dejaba de crecer, era arrollador, imposible por tanto que sólo se alimentara de aquella visita aislada que si exceptuamos al colectivo de arquitectos, entre sus compatriotas tuvo escasa repercusión.

Tres eran los japoneses, dos arquitectos y un escultor, que se habían anticipado en una década al boom de sus paisanos en 1983, llegando en solitario y por libre a Barcelona en los años 70 y tomando la decisión de dedicar parte de su propia obra a la de Gaudí. Uno haciendo durante 20 años los planos de todas sus construcciones, el segundo preparando un extenso estudio que publicó en dos tomos con muchas claves de la inspiración de Gaudí, y el último quedándose a trabajar en la Sagrada Familia para realizar diversos elementos en la fachada del Nacimiento, lugar en el que sigue en la actualidad.

El primero de ellos, el arquitecto Hiroya Tanaka, señaló la respuesta a mi interrogante al desvelarme un episodio ignorado en Occidente que había fascinado al país nipón hasta tal punto que lo había unido al espíritu del arquitecto, enamorándolo de Gaudí para siempre.

 Gracias a Tanaka descubrí que todo partió de un hecho fortuito: la impactante campaña publicitaria que la firma de bebidas Suntory había desplegado en televisión para el lanzamiento de su producto estrella, el whisky Royal.













Secuencias del vídeo Suntory para su Whisky Royal. El protagonista y
la bailarina. Diversas imágenes del whisky hasta arrancarle el lacre y
saltar en fragmentos la Sagrada Familia que le sirve de fondo (*).

     UNA CAMPAÑA GENIAL

GAUDÍ Y ORWELL. REFLEXIONES





RESPUESTA

    A varios comentarios y correos para la entrada "Contra Antonio Gaudí" 

George Orwell, ¿Icono de libertad?

 A PROPÓSITO DEL 

GUSTO Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN


JAVIER BARBA Y SU GREEN ARCHITECTURE (2/2 PARTES)


                

A FONDO

  Continúa...

                 
                  ...Y Javier Barba Torra contó las dos siguientes anécdotas:


                       
   



Tres imágenes de las Bodegas de Warren Winiarski, Stag's Leap Wine Cellars
 en Napa Valley, California. En la inferior, un péndulo de Focault. 1999

LA ESENCIA DE LA TIERRA

  

JAVIER BARBA Y SU GREEN ARCHITECTURE ( 1/2 PARTES )


                                                                           
... la arquitectura sólida del poema, la elocuencia y el orden 
 romántico o parnasiano, resultan inútiles para traducir lo
 impreciso; el matiz, las sugestiones, las leves sensaciones...
el verso debe ser antes que nada música; una armonía de
 sonidos que hace soñar... y transferir con ella parte de la 
sensibilidad del poeta

Paul Verlaine
"Definiendo su concepto poético"


A FONDO

                 
                  Cuenta el arquitecto Javier Barba, que encontrándose en la Cátedra Gaudí consultando unos textos le cayó al suelo una regla metálica que fue rebotando por el pavimento. Para su sorpresa, con cada golpeteo surgía del suelo una nota diferente. Repitió la acción y de nuevo una serie melódica extendió su eco por el pequeño recinto.  
                          
                 -  Aquella experiencia –recuerda- me hizo pensar que Gaudí era “el arquitecto”, “el más”, era más que todo, era la alquimia pura llevada al grado de maestro, por su completo dominio de todas las artes aplicadas a la arquitectura. ¿Si me interesa su arquitectura? Sí me interesa. Por eso mismo, porque veo su gran despliegue de conocimientos. Transmite un mensaje alquímico brutal por trabajar con muchos grados de percepción…

                       Con ese simple gesto, Barba había captado las intenciones de Gaudí más allá de la simple función constructiva. Los edificios de la hoy llamada Cátedra Gaudí no fueron en su origen más que unas caballerizas para el vizconde de Güell encargadas a un arquitecto novato. Pero Gaudí aprovechó aquel pequeño encargo para hacerse notar, agarrándose a él y potenciando su trabajo al volcar su complejo mundo de conocimientos aliado a su pasión por la música. Y qué mejor que colocar piezas sonoras entre la cerámica de un suelo que sería pisoteado continuamente por las herraduras de los caballos, provocando diversos sonidos en un imaginativo ejercicio de percusión.



En primer término, Javier Barba Torra. De pie iz, sus hijos Gabriel, arquitecto, y Jordi,
biólogo y paisajista. 2013. (A.Mª.F.)


Desde la iz, Gabriel Barba Platt, Cyntia Fittipaldi, Zuzana Prochazkova, Margarida Moiteiro,  Susana
Zanon,  Javier Barba Torra, Jordi Barba Platt,  Joan Sistach. Reunión del equipo de BC Arquitectos.

Pieza metálica del sumidero en el pavimento de las Caballerizas
 Güell. (AM.F)

Pavimento de las cuadras. Como en un xilofón, diferentes piezas para
 notas distintas. (A.Mª.F.)

Pilar del módulo que da a las antiguas caballerizas Güell, más tarde Cátedra Gaudí (AMF)


4ª Y 5ª GENERACIÓN DE ARQUITECTOS