Todo un mundo, el de la medicina, los enfermos y sus médicos, cuando los acompaña el pintor oficiando de notario de su tiempo y lugar.
Enseñándonos el terror de caer en según qué manos y épocas de ignorancia médica, aprovechadas por curanderos y farsantes capaces de todo.
Descubriéndonos la mirada irónica del retratista, al captar la elegancia con que el científico mueve sus manos con sonrisa de complacencia mientras practica una trepanación. Igual que cuando procede a extraer de un cerebro trastornado “la piedra de la locura”.
Sin olvidar que médico y artista pueden convertirse ellos también en protagonistas del cuadro.
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| Extracción de la piedra de la locura. c.1490. Oleo sobre tabla de roble. El Bosco. Museo del Prado. Abajo, detalle de la extracción de la flor. |









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