El mundo de la
pintora Montserrat Gudiol atrapa construido a partes iguales de misterio
y melancolía. Con trazo elegante y dueña de un colorido del que se
vale para remarcar su relato, la artista cuelga sus obras en diversos museos internacionales y en la actualidad, cuando por razón de salud ya sólo pinta con destino al fondo privado, es un nombre cotizado por los coleccionistas que siguen su trabajo. Por ello, cuando un propietario se desprende de alguno de sus lienzos y
aparece en las subastas como ocurrió recientemente en Sotheby’s, alcanza una altísima cotización.
Hoy la construcción
de la fachada de La Gloria en la Sagrada Familia ha transformado el
lateral de la calle Mallorca. Pero a
finales de los años ochenta, su tapia de chapa ondulada guardaba la puertecilla
que daba a un minúsculo espacio verde, acceso al estudio-vivienda
donde escultor Josep Mª Subirachs residió
y trabajó casi veinte años. Hábitat donde ambos artistas, buenos amigos que gustaban de estar juntos, pasaron largas veladas que en ocasiones terminaban con una despedida a la mañana siguiente.
![]() |
| Diversas obras Montserrat Gudiol con el rojo como protagonista. (*) |
CONVERSACIONES EN LA CATEDRAL












