Foto cabecera

01_HP_UNI158415_Bluewash_WEB Recibiendo al futuro. (UNICEF)





FIN DE AÑO CON SABOR A BLUES


RELATO

Original de

Ana Mª Ferrin

RPI

                               
                               SERÍAN  las dos de la mañana cuando aterrizamos en aquel cabaret de Hamburgo donde en circunstancias normales jamás se nos habría ocurrido entrar.

    Ya su fachada de palmeras de neón en una carretera secundaria hacia un feo pueblo industrial con los alrededores atestados de prostitución, no era precisamente el lugar que unos tranquilos padres de familia de viaje por el extranjero buscarían para ir a tomar una copa.

  Pero esa madrugada después de despedir 1994, los compañeros del Touristcamping teníamos el suficiente mosto en el cuerpo, de esa calidad que lo mismo sirve para beber que para desatascar cañerías, la cantidad justa que ni falta ni sobra para estar como un reloj. Así, entramos en el club Mein Geliebter Piraten donde un cartel rezaba Die spanische Nach o sea, La noche Española.  La reacción del grupo fue unánime:

-A ésto se le llama tener suerte…




GORGIAS EN EL CABARET


ART LAND EN INVIERNO. DE NIEVE, HIELOS Y ESCARCHAS




Tumbada en la arena de Castellón, 25 gº mirando al cielo, noto la conocida sensación de que me desdoblo. Una vez más quedo al margen de la realidad, la cabeza en las nubes y mi darriere formando un hueco en la arena. Cierro los ojos y veo pasar un trineo. Mi mente cruza de un continente a otro, de Levante a Chile, de allí a Europa, casi Asia, con Pasternak sentado entre Lara y Zhivago y una manta abrigándoles las piernas. El paisaje cambia de golpe. La temperatura desciende, se desploma. Siento frío y empiezo a escribir...  


                           
                               Llegan la nieve y el hielo como avanzadilla de la Navidad convirtiendo la Tierra en una infinita Sala de Arte.

   Siempre reinan en los Polos. Pero es ahora cuando por todos los rincones de nuestro planeta surgen estampas heladas con formas que bien podríamos colocar en nuestra casa como adorno sobre la mesa familiar.

   Hasta yo, que soy más tropical que una papaya y mi cuerpo sólo espabila a partir de los 30 grados, he de reconocer que el invierno y los paisajes de frío extremo son la época más estética, cuando la Naturaleza nos ofrece las más bellas imágenes, las más delicadas. Como continuación de mi anterior entrada sobre el Art Land, el Arte de la Tierra, (*), ahí van una serie de instantes para recordar.


Columnas del Canal de Lemaire, en Argentina. Lugar llamado "El cementerio de glaciares" por la acumulación de
estos fenómenos que acaban pegándose unos a otros, acabando su vida derretidos por una cadena de circunstancias
físicas que al derretirlos bajo las aguas los saca a flote, y el viento se encarga de esculpir  las espectaculares columnas.


INCREÍBLE PERO CIERTO

PEPE EL DE LAS FUENTES. EN LA RIOJA, UNA HISTORIA MÍNIMA



                         Hayas, tilos, nogales, avellanos, tupiendo la bóveda imaginaria del bosque, junto al río. Romero, lavanda, sopaenvino, hinojo, enmoquetando el suelo. Destacándose entre las ramas, el ruido se materializa en un espectáculo insólito. Un enorme jabalí al que siguen la hembra y dos jabatos rayados aparecen de golpe hasta colocarse a tres metros de un pescador. Lo atropellado de la operación contrasta con los movimientos lentos, medidos, del acercamiento.

   Empieza una especie de danza entre el animal y el hombre.

   Al paso avanzado del jabalí, mirándolo fijamente con los curvos colmillos levantados, corresponde el retroceso del humano, repitiendo ambos la acción varias veces hasta que el primero, llevando en todo momento la iniciativa, da media vuelta seguido de su familia y vuelve a internarse en la espesura, quizá asustado por el sonido de los vehículos que no tardan en hacer su aparición en este remanso riojano de Viniegra.


En Pedrosa de Tobalina, el agua. (lifeisfun22.blogspot.com.es/)


 PEPE, LA ONG DE LOS MANANTIALES

JOSEP Mª SUBIRACHS, ENRIC MONJO Y LA DIGNIDAD.


                
                         Vivía el escultor Enric Monjo (1) en la selecta zona barcelonesa de Pedralbes, frente al monasterio, cuando Josep Mª Subirachs entró a trabajar en su estudio a los 15 años. Aún no había realizado Monjo las grandes obras para el First National Bank de Nueva York ni las imágenes para la catedral de Washington, que lo convertirían en una figura del panorama artístico internacional. Pero ya era un personaje de peso, bien relacionado.


     Catedrático en la Escuela Superior de Bellas Artes, ultimaba por entonces una serie de piezas encargadas por el Monasterio de Montserrat. Dejando aparte que el estilo del maestro pudiera o no interesarle, para el joven Subirachs proveniente del mundo obrero recién salido de una guerra que había dejado la ciudad agotada por la escasez, las fiestas y el ambiente lujoso de que gustaba rodearse el renombrado escultor de la parte alta de Barcelona, provocaban en Josep Mª un rechazo que le hacía trabajar a disgusto.

    Aunque esa circunstancia acabó siendo sólo un problema menor, en el angustioso conjunto de situaciones que llegaría a sufrir allí el aprendiz de artista.


Josep Mª Subirachs trabajando en el taller de Enric Monjo, 1942-1947. (JMS)

En el taller, posando en el centro con dos compañeros (JMS)

El aprendiz Subirachs en el taller de Monjo. A la izquierda, el artista plástico Martí Sabé (JMS)

El escultor Enric Monjo Garriga con una de sus obras. (MuseoVilassarMar)

DÍAS DE FURIA Y SERENIDAD

PEDRO UHART, PINTOR. COLECCIONISTA DE ANTONIO GAUDÍ


                  

                  El pintor y coleccionista Pedro Uhart, 1938, chileno nacido en Concepción, reside en París desde 1962, cuando decidió dedicarse a la pintura tras estudiar Economía y Derecho.

                   Para quien tenga los años suficientes, su nombre siempre irá unido a su homenaje tributado a Salvador Allende y a Chile, cuando presentó en la VIII Bienal de París una de sus telas libres o mural flotante como son conocidas esas obras suyas pintadas sobre grandes lienzos sueltos,  titulada 11 de septiembre de 1973, que fue a la vez su salto al reconocimiento internacional. Y en éstas páginas, a su condición de artista será preciso unir la de coleccionista de mobiliario y accesorios diseñados por Antonio Gaudí, con esa mirada de los que saben reconocer el fuego de los únicos, en épocas que el mundo aún no ha olisqueado que la grandeza de los genios se encuentra ahí, ante su vista, desapercibida.

              La libre lírica de sus cuadros nos espera en centros de la talla del MOMA y el Pompidou, o en colecciones particulares gritando sus colores puros. Las piezas de Antonio Gaudí adquiridas desde los años sesenta por el matrimonio Uhart, reposan en la actualidad entre su estudio de París y diversas colecciones y museos.




Kiki y Pedro Uhart en su estudio de París. La fantástica colección de elementos gaudinianos empezaron
a reunirla a finales de los años sesenta, cuando el arquitecto no se valoraba y eran pocos los conocedores
y amantes de las piezas del arquitecto.  Abajo, cuadro de Uhart con el biombo de la Casa Milà que da
nombre a la pintura. La Casa Milà. (*)




Aspecto de un salón de la Casa Milà, La Pedrera. El biombo lo utilizaban como pantalla para colocarlo cuando
el balcón estaba abierto, o para separar determinadas partes del salón.


KIKI Y PEDRO UHART, COLECCIONISTAS



(3/3) LA COLONIA GÜELL. FIESTA MODERNISTA 2014


   
Continúa ...


                            Todas las antiguas casas. La del médico, el maestro, el director, el secretario y demás, siguen en pie bien conservadas, algunas son pequeñas joyas construidas por los ayudantes de Antonio Gaudí, Francesc Berenguer y Joan Rubió. El Ateneo y el Teatro presiden la plaza que adorna una estatua de Eusebio Güell, colocada en 1935 y decapitada un año después por un grupo de anarquistas del cercano pueblo de Sant Boi de Llobregat. Tras la Guerra Civil los mismos vecinos la restauraron y el lugar es ahora un tranquilo rincón que acoge los juegos de los pequeños. La cooperativa alimentaria sigue funcionando en la actualidad como un supermercado al que acuden los habitantes de aquellas 150 casitas unifamiliares que Eusebio Güell construyera y que sus herederos vendieron a su vez, después de la guerra, a los descendientes de los primitivos obreros. Un poco más alejada se encuentra la casa parroquial del Sagrado Corazón atendida por el rector Joan Rosell.




Dos vistas de la escuela, con la casa del maestro a la que se accede por un arco. Esta, con forma de palacete, tiene
 elementos gaudinianos presentes en la casa Bellesguard, y otros como el torreón con su sombrerete, en la
 Casa Botines de León. 1910-11. Obra del ayudante de Gaudí, Francesc Berenguer. 




UN CONJUNTO ARQUITECTÓNICO ÚNICO