Foto cabecera

2 Garraf, playa, Barcelona. Arriba en el centro, las Bodegas Güell de Antonio Gaudí. (A.Mª Ferrin)





(2) BARCELONA. EL CORAZÓN DE MI QUERIDA CIUDAD


                                 En esta segunda entrega de comercios preferidos, 
                                 otros protagonistas nos muestran su negocio.     
           
       
                        
                    Cuento para empezar, que me disponía a entrar en la centenaria Pastelería La Colmena después de haber fotografiado la placa honoraria de la acera, cuando una señora guapa de cabellos casi blancos me alargó unas hojas enrolladas y ceñidas por un hilo azul. Según dijo, eran un poema que me entregaba, A la voluntad.

  Me pareció excepcional que en estos tiempos una poeta pudiera sacarle beneficio a sus versos, así que contribuí a la salud lírica con una moneda. Deslicé la atadura y estiré los papeles, viendo que en el primero, impreso con tinta morada habían escrito sin firma un largo poemario que empezaba así:


Con tu corazón de chocolate
como abeja en colmena adocenada,
eres el helado de vainilla,
que sales de la colmena 
cubierto de nata y miel.
Eres el chocolate relleno de
nueces y avellanas,
la combinación perfecta.
 Tú me amas. 
 Aquí estoy, sintiendo que
                                                              me sientes…

                   
                           En ese tiempo y lugar sus líneas eran puro simbolismo. Levantar la mirada del escrito y ver cómo se hermanaban con el rótulo de la pastelería, con su panal, con sus abejas…


Josep Mª Roig acompañado de su esposa, sus hijos y su nuera, en el mostradpor de La Colmena. (AMªF) 


El puesto de venta de Som Naturals en una Feria de Artesanos.  

Las propietarias de Fotocopias Valencia, Magda y su hija Silvia en 2015. (AMªF)

El chef Marc Roig a la iz. con su hermano Jaume, maître de Can Pitarra. 2003 (AMªF) (*)



HOMENAJE AL MOSTRADOR

LA CABRA EN LA SAGRADA FAMILIA



                            Veintisiete, veintiocho, veintinueve, treinta.

   Bastan treinta escalones para que los visitantes salgan al exterior de la cripta de la Sagrada Familia en un estado de alegría espumosa. La ensalada de ruidos existenciales los acoge a golpes de maza, cristal, metal. Las obras eternas del templo eterno vuelven a ocupar el espacio sonoro.

  Un borboteo de agua y un solo de trompeta desvían la atención turística cuando suben el último peldaño. Junto al pozo construido –según dicen– por Gaudí con sus propias manos, la vecina de la calle Marina, Pilar Cornax, vacía una botella de agua. No es un hecho aislado sino repetido por ella a lo largo de muchos años, porque ésta hermosa buganvilla que hoy riega con mimo Pilar, fue en su día un mínimo esqueje que ella se empeñó en hacer florecer junto al pozo, hasta que arraigó y sus raíces llegaron a fundirse con el fondo líquido


En 1910 la construcción de la Sagrada Familia seguía adelante. En su solar, antiguo huerto, continuaban 
brotando hierba y restos de hortalizas. Buen lugar para llevar a pastar las cabras de los vecinos.


No sabemos la cantidad de cabras equilibristas que han transitado por todo el mapa de España durante años.
 Por Barcelona se movían un par que podías encontrártelas como reclamo turístico en los lugares más 
emblemáticos, como la Sagrada Familia. Y también saludando desde un cuadro de Pablo Reina Martínez.

El pozo de la parroquia de la Sagrada Familia. A su lado, la buganvilla a punto de florecer.



CRÓNICAS DEL TEMPLO

SUBIRACHS Y SU CRIPTOGRAMA (casi) MÁGICO EN LA SAGRADA FAMILIA



                            Respetando la tradición de la Semana Santa, compartamos la curiosa historia del criptograma de Josep Mª Subirachs. En la próxima entrada seguiremos con los avatares de los violoncelistas Pablo Casals y Guilhermina Suggia.
                           

   
                      En la Sagrada Familia, una visitante llegada de Teherán pasea con su hija de diez años, explicándole las actitudes que muestran los grupos de esculturas realizados por Josep Mª Subirachs para la Fachada de la Pasión.

  Como cualquier persa, lleva milenios de cultura en la piel, por eso le resulta un placer la contemplación del arte por el arte. Coge a la pequeña y se sienta en un banco frente a la izquierda de la fachada para observarla a sus anchas. Saca del bolso una hoja de información turística y empieza de verdad para ella la visita al templo. Se coloca las gafas oscuras sobre la melena azabache que campa a su aire y por un momento cierra los ojos absorbiendo el olor del plantío aromático del jardincillo. 

   La niña trepa sobre ella sentándosele encima. Y contagiada por la madre que le explica La Sagrada Cena, observa muy seria las esculturas chupando un trozo de coco.

                   – Mamá, ¿Por qué hay un perro detrás del asiento de Judas? –le pregunta. La madre responde:

                  –  Se refiere a la fidelidad traicionada.

                  –  ¿Y ese cuadrado con números? ¿Y esa serpiente?

                - Ese cuadrado se llama criptograma. Y si sumas cada línea de números, por cualquier cara siempre te dará treinta y tres. La serpiente nos está avisando de que el beso que Judas le da a Jesús no es sincero.

                   - ¿Y por qué los números suman treinta y tres, mamá?

              – Porque Jesús tenía treinta y tres años cuando Judas lo traicionó, cariño–.

  Con la sencillez con que se cuenta un cuento, la madre intenta explicar a su hija las raíces culturales a las que pertenece.

   Y eso que por ignorarlo, no puede contarle la verdadera sorpresa del criptograma, que sigue líneas abajo.


Tras la escena escultórica de El Beso de Judas, Subirachs colocó su criptograma 1997 (AMF)

Una de las puertas centrales de La Pasión en la Sagrada Familia, obra de Subirachs. Sobre la palabra
Jesús, en oro, una minúscula reproducción del criptograma bañado en oro. Abajo, detalle. 



Grupo de la Última Cena de Subirachs en La Pasión. 1997 (AMF)


 UN CUADRADO CON SECRETO PROPIO
          

CINCO SIGLOS DE "LE DÉJENEUR SUR L'HERBE". DE RAFAEL SANZIO A FABRIZIO PORTILLO



                                   El gran Marcantonio Raimondi, reproduciendo pinturas renacentistas está considerado el primer grabador en serie. Llegó en 1510 a Roma desde su Bolonia natal y el encuentro con Rafael Sanzio iba a propiciar una colaboración que hoy, cinco siglos después, sigue siendo importante. La fusión de sus talentos dio como resultado en 1515 la reproducción del dibujo desaparecido de Rafael, El Juicio de Paris, y es gracias al trabajo de Raimondi que tenemos constancia de que existió.  

  Basándose en un fragmento de esa obra, Edouard Manet creó en 1863 el cuadro Le Déjeneur sur L’Herbe que hasta hoy no ha dejado de ser reproducido en todo tipo de géneros y soportes. 

  Bsssszzzz. Hacia atrás, hacia delante, la moviola empieza a funcionar.


El artista mexicano Fabrizio Portillo nos dejó el sorprendente pixelado al óleo de su Déjener, en 2013

El cuadro de Edouard Manet, Déjeneur sur l'Herbe. 1865-6 


Grabado de Raimondi en 1515, del dibujo de Rafaelle Sanzio. En la imagen superior, el detalle de la derecha.



TODOS ALMORZANDO EN LA HIERBA

UN CÓNDOR EN LA SAGRADA FAMILIA. ALERTA UNO


                                                             

                        ¿Por qué las miradas de la ascensorista y el guardia de seguridad han seguido al joven de buena planta y rasgos andinos vestido con elegancia?

   Algo, un aire profundamente ausente en el visitante ha disparado su alerta experimentada, avisando a los controles para que no lo pierdan de vista.

  Los empleados veteranos de los edificios históricos conocen bien el halo visionario que se adueña de algunos seres llegados con la idea preconcebida de saltar al exterior. Aquí, en la Sagrada Familia, la alarma acecha desde cualquier atalaya –puente, balcón–, de los campanarios...


La cometa llevaba pintado un cóndor...

Los puentes entre torres de la fachada del Nacimiento.


Uno de los balconcillos de las torres de la misma fachada. 


RUMBO A CHILE

BARCELONA. EL CORAZÓN DE MI QUERIDA CIUDAD (1)


               
           En este año que hemos visto desaparecer numerosos establecimientos que nos acompañaron durante generaciones, brindemos un homenaje a los comerciantes y pequeños empresarios que alegran nuestras calles acercando hasta nosotros productos y atención. Resistiendo y sirviendo de barrera laboral a todo tipo de crisis.

           Ellos y ellas con todo en contra, sin paraísos fiscales, diana siempre presente para atraer impuestos que raramente verán revertir en sus negocios, nos facilitan la vida levantando cada día el cierre de su local sabiendo que deberán gozar por decreto de una salud magnífica, porque no pueden permitirse enfermar y faltar un solo día a su cita diaria con el público, su único aliado. Cinco emprendedores. Cinco historias de profesionales que sacan a flote su medio de vida a base de buen hacer, amparados por la cultura del esfuerzo.



Dos Jaume Doncos, padre e hijo, ante su más que centenaria Casa Beethoven.
En el suelo ante la puerta, la placa Guapos per sempre. (AMF)

Der. la Gerente de Ediciones Experiencia, Araceli Caballero, con Marta Lope, responsable de
Ventas y Marketing (AMF)

Emmanuel Thomas, breve reposo a la entrada de su restaurante Le Bistrot. (AMF)

Hoy eran las 20,00 h. cuando Isabel Creixell echaba el cierre a su Salón, Temps per tu. (AMF)

Ante su tienda El gat pirata, Jessica Guerra junto a su amigo y Jefe de Seguridad, Grey. (AMF)


CINCO PROTAGONISTAS