Foto cabecera

01_HP_UNI158415_Bluewash_WEB Recibiendo al futuro. (UNICEF)





"IZA" EN LA SAGRADA FAMILIA


RELATO  
                     
Original
de Ana Mª Ferrin

RPI


                     Joana dio una calada al cigarrillo y se pasó la mano abierta por la frente echando alternativamente la cabeza hacia delante y hacia atrás, sacudiendo la melena y alborotando con los dedos su cabello rojo. Al hacerlo quedó unos segundos inmóvil, apoyada en la baranda de su ático recibiendo el sol en plena cara, sumergida en el estruendo alegre que formaban con su vuelo las gaviotas de la plaza Gaudí. -¿Sería esto ser meteorotrópica -pensó-, sentirse bien o mal según el clima?

  Abrió las solapas de su bata de seda naranja para recibir también el sol en el pálido escote. Su mirada, como tantas veces, acortó la distancia que la separaba de los obreros encaramados al templo enfrente suyo, parándose muy especialmente en el de los tirantes cuya amplia espalda, a veces desnuda, le sugería un océano sin fondo en el que hubiera deseado zambullirse.

  Su jornada laboral se prometía movida. Eran las nueve y ya había recibido a su primer cliente. Un trabajito rápido. En tres cuartos de hora el señor JotaBe había iniciado, desarrollado y culminado la faena, rematándola con un whisky. 


Soñaba con vestir como las modelos de las revistas, con el estilo que puede aportar el dinero..... 


UNA BOCA PARA TUMBARSE EN ELLA...

GAUDÍ Y JULIÁN SCHNABEL




                          ...En 1975 expuse en Nueva York, en Washington Square, un mural flotante titulado The History of War que denunciaba la guerra de Vietnam y entre los artistas que se encontraban allí, conocí a uno en particular con el que hablé largamente de Gaudi. Estaba especialmente interesado en el trencadis. Mas tarde, sus grandes telas realizadas con platos rotos han contribuido a su celebridad, se llama... Julian Schnabel...


Pedro Uhart, pintor y coleccionista de Antonio Gaudí (*)


Olatz


Schnabel junto a su cuadro, El pintor desconocido y la musa que nunca encontró


BÚSQUEDAS, ACIERTOS Y DESMESURA

EL MOVIMIENTO EN LA ESCULTURA



                   Robert Glen nació en Nairobi en 1940. La vida salvaje de mamíferos y aves lo sedujo desde su niñez más temprana, cuando quedaba absorto observando el planear de las águilas o el galopar de cebras y gacelas. Decir que su vida ha transcurrido al aire libre, entre expediciones científicas y la taxidermia, que fue durante años corredor de rallys en África y que posee una retina privilegiada para captar en sus esculturas de bronce el movimiento en libertad, no será necesario. Bastará echar una mirada a sus obras y ver relinchando en ellas, la pulsión indomable que no admite cercas. 

   Como los nueve caballos mustang que galopan con las crines al viento, salpicando de agua con sus cascos a los visitantes de Las Colinas en Irving, Texas. O al agua salpicando los cascos, qué más da. Sea como sea, la acción anclada en el instante.




Tres imágenes del impactante grupo escultórico Los mustangs de Las Colinas, en Irving, Texas 



LA REBELIÓN DE LO ESTÁTICO


SAGRADA FAMILIA. LAGARTIJAS Y BALLET


        
RELATO        

Original de 
Ana Mª Ferrin.

R.P.I.           

                     
                         Va subiendo el termómetro en el recinto exterior de la Sagrada Familia y un calor tranquilo ayuda a mantener los ecos surgidos tras el apilado de piedras, a la derecha del templo. El día cruza su ecuador camino de convertirse en una radiante tarde de verano.

  Una joven lagartija a punto de desovar en el hueco de un bloque, se sobresalta al ver invadida su seguridad por los manejos del camión grúa y escapa de su reposo con la rapidez de una centella. Confundida entre el suelo arenoso intenta pasar desapercibida esquivando a los visitantes, buscando un nuevo refugio, deslizándose por el borde inferior de la escalera curva que asciende hasta los Portales del Nacimiento.

  Antes de salir del peldaño protector y aventurarse a cruzar el último tramo al descubierto se queda inmóvil, agazapada bajo el reborde. Sólo unos tres metros separan al animal del cobijo de los talleres picapedreros, donde confía depositar los huevos en una grieta soleada. Pero la espera lleva camino de alargarse porque el claro a cruzar se ha visto invadido por seis pies inquietos que no paran de saltar y moverse. 

  La prudencia dicta sus leyes y el pequeño reptil sabe que para ponerse a salvo es preciso que el espacio se desaloje. Aguarda. (*)


...El animal confía depositar los huevos en una grieta soleada....


TIEMPOS DE LUZ

(2) BARCELONA. EL CORAZÓN DE MI QUERIDA CIUDAD


                                 En esta segunda entrega de comercios preferidos, 
                                 otros protagonistas nos muestran su negocio.     
           
       
                        
                    Cuento para empezar, que me disponía a entrar en la centenaria Pastelería La Colmena después de haber fotografiado la placa honoraria de la acera, cuando una señora guapa de cabellos casi blancos me alargó unas hojas enrolladas y ceñidas por un hilo azul. Según dijo, eran un poema que me entregaba, A la voluntad.

  Me pareció excepcional que en estos tiempos una poeta pudiera sacarle beneficio a sus versos, así que contribuí a la salud lírica con una moneda. Deslicé la atadura y estiré los papeles, viendo que en el primero, impreso con tinta morada habían escrito sin firma un largo poemario que empezaba así:


Con tu corazón de chocolate
como abeja en colmena adocenada,
eres el helado de vainilla,
que sales de la colmena 
cubierto de nata y miel.
Eres el chocolate relleno de
nueces y avellanas,
la combinación perfecta.
 Tú me amas. 
 Aquí estoy, sintiendo que
                                                              me sientes…

                   
                           En ese tiempo y lugar sus líneas eran puro simbolismo. Levantar la mirada del escrito y ver cómo se hermanaban con el rótulo de la pastelería, con su panal, con sus abejas…


Josep Mª Roig acompañado de su esposa, sus hijos y su nuera, en el mostradpor de La Colmena. (AMªF) 


El puesto de venta de Som Naturals en una Feria de Artesanos.  

Las propietarias de Fotocopias Valencia, Magda y su hija Silvia en 2015. (AMªF)

El chef Marc Roig a la iz. con su hermano Jaume, maître de Can Pitarra. 2003 (AMªF) (*)



HOMENAJE AL MOSTRADOR

SUBIRACHS Y SU CRIPTOGRAMA (casi) MÁGICO EN LA SAGRADA FAMILIA



                            Respetando la tradición de la Semana Santa, compartamos la curiosa historia del criptograma de Josep Mª Subirachs. En la próxima entrada seguiremos con los avatares de los violoncelistas Pablo Casals y Guilhermina Suggia.
                           

   
                      En la Sagrada Familia, una visitante llegada de Teherán pasea con su hija de diez años, explicándole las actitudes que muestran los grupos de esculturas realizados por Josep Mª Subirachs para la Fachada de la Pasión.

  Como cualquier persa, lleva milenios de cultura en la piel, por eso le resulta un placer la contemplación del arte por el arte. Coge a la pequeña y se sienta en un banco frente a la izquierda de la fachada para observarla a sus anchas. Saca del bolso una hoja de información turística y empieza de verdad para ella la visita al templo. Se coloca las gafas oscuras sobre la melena azabache que campa a su aire y por un momento cierra los ojos absorbiendo el olor del plantío aromático del jardincillo. 

   La niña trepa sobre ella sentándosele encima. Y contagiada por la madre que le explica La Sagrada Cena, observa muy seria las esculturas chupando un trozo de coco.

                   – Mamá, ¿Por qué hay un perro detrás del asiento de Judas? –le pregunta. La madre responde:

                  –  Se refiere a la fidelidad traicionada.

                  –  ¿Y ese cuadrado con números? ¿Y esa serpiente?

                - Ese cuadrado se llama criptograma. Y si sumas cada línea de números, por cualquier cara siempre te dará treinta y tres. La serpiente nos está avisando de que el beso que Judas le da a Jesús no es sincero.

                   - ¿Y por qué los números suman treinta y tres, mamá?

              – Porque Jesús tenía treinta y tres años cuando Judas lo traicionó, cariño–.

  Con la sencillez con que se cuenta un cuento, la madre intenta explicar a su hija las raíces culturales a las que pertenece.

   Y eso que por ignorarlo, no puede contarle la verdadera sorpresa del criptograma, que sigue líneas abajo.


Tras la escena escultórica de El Beso de Judas, Subirachs colocó su criptograma 1997 (AMF)

Una de las puertas centrales de La Pasión en la Sagrada Familia, obra de Subirachs. Sobre la palabra
Jesús, en oro, una minúscula reproducción del criptograma bañado en oro. Abajo, detalle. 



Grupo de la Última Cena de Subirachs en La Pasión. 1997 (AMF)


 UN CUADRADO CON SECRETO PROPIO