Foto cabecera

2 Garraf, playa, Barcelona. Arriba en el centro, las Bodegas Güell de Antonio Gaudí. (A.Mª Ferrin)





KIKO LEDGARD Y SU ODISEA CERVANTINA. UNA HISTORIA DE CÁMPING


                                        
                                                                                                                    Para mis hijos
                                                                               
Para la familia de Kiko Ledgar

Para Clint Eastwood,
Demi Moore,
 Jim Carrey,


...Y para todos los que vivieron su infancia
                                                                      rodando en una caravana...


               
                          El matrimonio formado por Enrique (Kiko) Rodolfo Ledgard Jimenez, hijo del presidente del Banco Alemán de Perú, embajador de Alemania en Lima y cónsul Honorario de Alemania en Perú, Carlos Ledgard Neuhaus, con antepasados nórdicos e irlandeses, y Ana Teresa Marrou de ascendencia francesa, ambos peruanos, tuvieron un primer hijo, Enrique Hernán (Kiko Jr.).

 Hasta aquí todo más o menos corriente. Sólo que a continuación tomaron impulso y fueron sucediéndose los nuevos bautizos hasta llegar a once, muchos de ellos con el barniz inglés del mestizaje cultural del continente americano. Así llegaron Anette (Ana Teresa), Roy Alano, Brick (ladrillo) Francis, Nikel (por el metal), Lin, a la que añadieron el prefijo Tink, que al unirse Tink-Ling, sonaba a campanilla y también a locuela. Coincidiendo con el nacimiento del siguiente vástago la noticia del momento era un nuevo avión cuatrimotor que rompía moldes de velocidad, el Clipper Marc, y al padre amante del progreso le gustó el nombre decidiendo que se llamara así. Pero el próximo embarazo volvía a coincidir con otro avión aún más rápido de propulsión a chorro, y así le pusieron a la nueva personilla, JET Zabel.

  Con el que pensaban iba a ser el último ya cerraban el ciclo de la velocidad. El sacerdote lo bautizó como centella, relámpago, FLASH Denis. ¿Hemos acabado? Pues no. Bueno, fueron a buscar otro más, el último planeado, la propina. Fue Tip Vance.  Pero aún quedaba una última sorpresa en la casa, porque ésta vez ya definitivamente sin prevenirlo, aún aparecería la que ahora sí sería el último miembro de la familia, Spring Rose. Spring, en inglés Primavera, pero también resorte, muelle. Sentido del humor no le faltaba a Kiko Ledgard.

  La historia del porqué acabó en España aquel deportista que había trabajado en British Airways e IBM, creativo publicitario dueño de su propia empresa, productor, director y presentador de programas de televisión en su Perú natal, merece un capítulo aparte.

 A tres meses de que se cumpla el 20º aniversario de su desaparición, vaya desde aquí un recuerdo a su figura. Tratando otros aspectos de su vida, en especial su tremenda aventura como empresario de cámping.


Kiko Ledgard y su esposa Ana Teresa, con casi todos sus hijos.


Una alegre caravana con su avancé... (La auténtica era mucho más pequeña. Pero puestos a imaginar...)



CUANDO LA SUERTE DA LA ESPALDA

GRECIA Y NUESTRO POETA ENRIQUE BADOSA


                    
                           Bandeaban los políticos por la televisión entre mares de intereses. Al tiempo, una farmacéutica de Atenas contaba al periodista entre lágrimas sus problemas de suministros por la indefinición de cuál sería el futuro de Grecia. De repente se disparó un resorte en mi memoria y apareció en el escenario la figura sonriente del poeta Enrique Badosa un lejano día de 2006, mientras lo escuchaba hablándome del honor que significó para él, que el gobierno griego le rindiera homenaje con un monumento a su poema:



                                             SALAMINA

Por esto ha sido escrito el Partenón
con la más bella tinta de la tierra.
Por esto se ha labrado el pensamiento
en la piedra más sabia y perdurable.
                   

                          Por esto estás hablando en lengua libre.






Tres imágenes del poeta Enrique Badosa. En Roncesvalles, en el puerto de El Pireo y en la inferior junto al
monumento colocado por las autoridades griegas en homenaje a su poema Salamina, que glosa la batalla naval
en que los griegos derrotaron al invasor persa el año 480 a. de C. (2)

"CAÍ EN LA TENTACIÓN DE LA PALABRA"

"IZA" EN LA SAGRADA FAMILIA


RELATO  
                     
Original
de Ana Mª Ferrin

RPI


                     Joana dio una calada al cigarrillo y se pasó la mano abierta por la frente echando alternativamente la cabeza hacia delante y hacia atrás, sacudiendo la melena y alborotando con los dedos su cabello rojo. Al hacerlo quedó unos segundos inmóvil, apoyada en la baranda de su ático recibiendo el sol en plena cara, sumergida en el estruendo alegre que formaban con su vuelo las gaviotas de la plaza Gaudí. -¿Sería esto ser meteorotrópica -pensó-, sentirse bien o mal según el clima?

  Abrió las solapas de su bata de seda naranja para recibir también el sol en el pálido escote. Su mirada, como tantas veces, acortó la distancia que la separaba de los obreros encaramados al templo enfrente suyo, parándose muy especialmente en el de los tirantes cuya amplia espalda, a veces desnuda, le sugería un océano sin fondo en el que hubiera deseado zambullirse.

  Su jornada laboral se prometía movida. Eran las nueve y ya había recibido a su primer cliente. Un trabajito rápido. En tres cuartos de hora el señor JotaBe había iniciado, desarrollado y culminado la faena, rematándola con un whisky. 


Soñaba con vestir como las modelos de las revistas, con el estilo que puede aportar el dinero..... 


UNA BOCA PARA TUMBARSE EN ELLA...

GAUDÍ Y JULIÁN SCHNABEL




                          ...En 1975 expuse en Nueva York, en Washington Square, un mural flotante titulado The History of War que denunciaba la guerra de Vietnam y entre los artistas que se encontraban allí, conocí a uno en particular con el que hablé largamente de Gaudi. Estaba especialmente interesado en el trencadis. Mas tarde, sus grandes telas realizadas con platos rotos han contribuido a su celebridad, se llama... Julian Schnabel...


Pedro Uhart, pintor y coleccionista de Antonio Gaudí (*)


Olatz


Schnabel junto a su cuadro, El pintor desconocido y la musa que nunca encontró


BÚSQUEDAS, ACIERTOS Y DESMESURA

EL MOVIMIENTO EN LA ESCULTURA



                   Robert Glen nació en Nairobi en 1940. La vida salvaje de mamíferos y aves lo sedujo desde su niñez más temprana, cuando quedaba absorto observando el planear de las águilas o el galopar de cebras y gacelas. Decir que su vida ha transcurrido al aire libre, entre expediciones científicas y la taxidermia, que fue durante años corredor de rallys en África y que posee una retina privilegiada para captar en sus esculturas de bronce el movimiento en libertad, no será necesario. Bastará echar una mirada a sus obras y ver relinchando en ellas, la pulsión indomable que no admite cercas. 

   Como los nueve caballos mustang que galopan con las crines al viento, salpicando de agua con sus cascos a los visitantes de Las Colinas en Irving, Texas. O al agua salpicando los cascos, qué más da. Sea como sea, la acción anclada en el instante.




Tres imágenes del impactante grupo escultórico Los mustangs de Las Colinas, en Irving, Texas 



LA REBELIÓN DE LO ESTÁTICO


SAGRADA FAMILIA. LAGARTIJAS Y BALLET


        
RELATO        

Original de 
Ana Mª Ferrin.

R.P.I.           

                     
                         Va subiendo el termómetro en el recinto exterior de la Sagrada Familia y un calor tranquilo ayuda a mantener los ecos surgidos tras el apilado de piedras, a la derecha del templo. El día cruza su ecuador camino de convertirse en una radiante tarde de verano.

  Una joven lagartija a punto de desovar en el hueco de un bloque, se sobresalta al ver invadida su seguridad por los manejos del camión grúa y escapa de su reposo con la rapidez de una centella. Confundida entre el suelo arenoso intenta pasar desapercibida esquivando a los visitantes, buscando un nuevo refugio, deslizándose por el borde inferior de la escalera curva que asciende hasta los Portales del Nacimiento.

  Antes de salir del peldaño protector y aventurarse a cruzar el último tramo al descubierto se queda inmóvil, agazapada bajo el reborde. Sólo unos tres metros separan al animal del cobijo de los talleres picapedreros, donde confía depositar los huevos en una grieta soleada. Pero la espera lleva camino de alargarse porque el claro a cruzar se ha visto invadido por seis pies inquietos que no paran de saltar y moverse. 

  La prudencia dicta sus leyes y el pequeño reptil sabe que para ponerse a salvo es preciso que el espacio se desaloje. Aguarda. (*)


...El animal confía depositar los huevos en una grieta soleada....


TIEMPOS DE LUZ