Robert Glen nació en Nairobi en 1940. La vida
salvaje de mamíferos y aves lo sedujo desde su niñez más temprana, cuando quedaba absorto observando el planear de las águilas o el galopar de cebras y
gacelas. Decir que su vida ha transcurrido al aire libre, entre expediciones
científicas y la taxidermia, que fue durante años corredor de rallys en África
y que posee una retina privilegiada para captar en sus esculturas de bronce el
movimiento en libertad, no será necesario. Bastará echar una mirada a
sus obras y ver relinchando en ellas, la pulsión indomable que no admite cercas.
Como los
nueve caballos mustang que galopan con las crines al viento, salpicando de agua
con sus cascos a los visitantes de Las Colinas en Irving, Texas. O al agua
salpicando los cascos, qué más da. Sea como sea, la acción anclada en el instante.
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| Tres imágenes del impactante grupo escultórico Los mustangs de Las Colinas, en Irving, Texas |
LA REBELIÓN DE LO ESTÁTICO