Continua...
De haber seguido
con el rol al que parecía destinada, la adolescente Niki de la Phalle habría
continuado su paseo vital por esos lugares que aparecen en ¡Hola! vestida por
Valentino, veraneando en Cannes o Nueva Inglaterra, siendo la dócil portada del
Vogue o el Vanity Fair que iba dando fe de su paso por las pasarelas el tiempo que
le dejaban libre sus clases en la Universidad.
Sin embargo, desmintiendo el brillo de sus
fotos en esa época, la hermosa parisina arrastraba una losa que a duras penas
dejaba resquicios para el sosiego. El incesto. Y ese debatir moral, secreto,
entre lo que adivinaba tan vergonzoso que no se atrevía contar a nadie y una vida de ocultación, minaría
su interior durante décadas hasta decidir romper su silencio en 1994 con el libro
Mon secret , cuando ya era abuela y tenía 64 años.








