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01_HP_UNI158415_Bluewash_WEB Recibiendo al futuro. (UNICEF)





HAMBRE DE PIEL (1/2)




Para saber decir Yo te amo, primero
hay que aprender a decir Yo.

Ayn Rand


RELATO              

 Original de
Ana Mª Ferrin      

R.P.I.
               

                        - ¡Lo que hay que medir es no pasarse!  ¡Ay! ¡Miseria y desgracia sobre mí!


   Con estas palabras dichas a gritos zanjó Sura la conversación con su hija, dando unos últimos pasos vacilantes hasta llegar al centro de la alcoba, ante el balcón. El balde de cinc contenía unos veinte litros de agua templada y el peso que soportaban las dos asas, llevadas con ayuda de su hija Jamaii, hacía vacilar a las mujeres hasta trastabillarse. Bamboleantes, depositaron el recipiente sobre la manta que protegía el parqué, derramando parte de su contenido humeante.

   La papada de Sura sobresale por encima del nudo del pañuelo gris con el que cubre su cabeza. Siempre que chilla a la niña, se le amorata el rostro y la garganta se le inflama como si estuviera a punto de reventar. Su temperamento sanguíneo la lleva a excitarse por lo más mínimo y al correr de los años –Jamaii ha cumplido quince-, su hija ha ido instalándose en el silencio con el alma encogida, esperando siempre el grito que azuza marcándole un ritmo de trabajo superior a sus fuerzas. Ausente, rebujada en el nido interior que potencia su naturaleza poco habladora. 

  La madre se seca las manos frotándolas, derecho y revés, por la gruesa tela floreada de la túnica, el bubu, a la altura de sus fuertes caderas y descorre las cortinas del balcón hasta recogerlas detrás de las estanterías, donde reposa una colección de cupidos y angelotes de porcelana. Por los cristales del balcón se ven los campanarios del templo de la Sagrada Familia con un despliegue de grúas y empleados, todos atentos a la imagen cobriza que baja pendiente de un cable por la fachada de La Pasión.

  Al recibir el impacto de la viga de sol que parte en dos la estancia en penumbra, Sura mete la mano en una abertura lateral de la falda sacando un pañuelo azul que desliza por su cuello, recorriendo con él la estrecha franja de piel sudorosa que se ve libre entre el traje y la pañoleta.

                           - ¡Tú! –dice dirigiéndose a Jamaii, que fija en ella sus grandes ojos color de kiwi pelado-: Me voy al mercado y después iré a encargar que le suban a Mame Burlet el árbol de Navidad. Tardaré una hora o así. ¡Ve rezando al Profeta para que no rompas ninguna figura! Ya te he explicado que las has de coger así -tomó una de las piezas por la cabeza y se la mostró-. ¡Así! ¿Lo ves? De una en una. La sostienes así dentro del balde, la frotas suave con la esponja, la secas y la vuelves a colocar en la estantería. ¡De una en una! ¡No vayas a echarlas todas a la vez dentro del agua y tengamos un disgusto! ¡Sólo unas gotas de gel de baño! ¿Eh? Me voy. ¿Tienes la paz? ¿Tienen tus piernas la paz? ¿Tiene tu cabeza la paz?

                    -  Sí madre. Mi cuerpo tiene la paz-, susurra Jamaii con los ojos bajos.

  Caminando hacia la salida del amplio apartamento de la plaza Sagrada Familia con pasos lentos, recreados, que hacen crujir la saya bajo el bubu, Sura escucha la respuesta de su hija, que a su vez oye la voz de la madre difuminando su retahíla de quejas al compás del carro de la compra , hasta que el golpe de la puerta al cerrarse anuncia su partida.



Scarlet Quezada en una imagen de Hairo Rojas


LA CUNA DEL ALMA

BARCELONA, SU ÁNGEL, Y TRES TOQUES DE YUNQUE



                          Bonita y escondida, la pequeña iglesia barcelonesa de Santa Ana es una joya románica del siglo XII poco conocida por los naturales de la ciudad, ya que reposa semi oculta tras sendos portales de rejas entre las calles Rivadeneyra y Santa Ana. Por ésta última es accesible, aunque tan sólo ciertos días y a ciertas horas.  

   Aún así, su humildad esconde un minúsculo claustro de obligada visita y un interior renacido tras una minuciosa restauración, de su destrucción (una más) durante la Guerra Civil.

   De este edificio, superviviente de lo que fue el monasterio de Santa Ana junto a la Puerta del Ángel en la muralla romana, partió la obra urbanística que derribó las murallas de Barcelona dejando hoy tan sólo las torres de la Porta Nova en la plaza de la Catedral como testimonio, abriéndose hacia los terrenos que la rodeaban. En este Punto Cero del progreso, la avenida de la Puerta del Ángel se desplegó extramuros en abanico para acoger en 1860 la primera piedra del Ensanche en el centro de la que sería más tarde la Plaza de Cataluña, espacio mayestático de 5 Ha, desde el cual, camino de la villa de Gracia, empezaría a construirse un paseo que estaba llamado a ser el orgullo de la ciudad, el Paseo de Gracia.


El Ángel Custodio. Obra de Jaume Huguet que puede verse en la Catedral

Iglesia de Santa Ana


Arriba, el desaparecido convento de Santa Ana durante su derribo, del que sólo quedó en pie la iglesia de Santa Ana. En la imagen inferior la plaza en la actualidad, Tras el primer edificio de la derecha, el Banco de España,  pervive la iglesia, encajada entre varias construcciones. Y entre el Banco y el segundo edificio se abre hacia la plaza, la avenida del Portal del Ángel, de donde partió el Ensanche barcelonés, como podemos apreciar en el llano superior.



NACE UNA METRÓPOLI

ENTRE OSO Y LEÓN, EL ESLABÓN PERDIDO



Dedicado a Jesús Martínez y a Rocky,
su fiel compañero de travesías.
Precisamente hoy, cuando ambos se 
encuentran recorriendo la sierra de Irta. 




                         La experiencia fue tan intensa para Lin Yue que sigue provocándole escalofríos cuando la recuerda. Y es que no hay duda, también existe una literatura de la sorpresa que nos transmite sensaciones.


                                                     . . . . . 
   
                          El artista chino, licenciado en Bellas Artes y profesor universitario, hará unos doce años llegó a Aba en el Tibet desde su ciudad de Shandong, después de recorrer cerca de 4.000 Km.   

   El pintor es un hombre profundamente espiritual y en Aba quedó extasiado al contemplar las estrechas praderas cavadas entre montañas que hundían sus picos en las nubes. Hombres nómadas con sus rebaños y una vida que nada tenía de salvaje, galopaban sabiéndose dueños de una cultura eterna. Mujeres y niños. Bellas jóvenes. Ancianos. Todos tenían un papel del que conocían muy bien su valor. En aquel Shangri-La el viajero comprendió que sus habitantes se sentían poseedores de la Armonía

  La mañana siguiente a su llegada y una vez escogido el lugar que pensaba pintar y montado el caballete, Lin Yue se agachó para desembalar la caja de pinturas. Aquel valle inaudito, esmeralda y turquesa, era el primero que llevaría al lienzo en sus vacaciones. En eso pensaba, cuando de repente un rugido osuno se desplegó sobre su cabeza. Alzó la vista y sólo acertó a ver una mole de pelo rojizo de la que sobresalía una batería de dientes como colmillos y de colmillos como sables, que venían directos a su garganta. A rezar no le dio tiempo. Sólo a cerrar los ojos y suplicar, ¡Dios mío! ¡Ayúdame!     

   - ¡Shaaaang! ¡Aaahi!    

   Un grito resonó en el espacio triscando de ladera en ladera, cada vez más fuerte.

   La montaña de pelo se detuvo en seco y Lin sintió en su cara los blandos guantazos de un palmo de lengua, húmeda y rosada, entre ronroneos amigos. Abrió los ojos recobrando el aliento y se la quedó mirando, maravillado. 
  
   No podía creerlo. ¡La fiera terrible era un perro pastor!        


              

Tres ejemplares del mítico dogo o mastín del Tibet. Formidables.
   


EL GRAN MASTÍN, LEYENDA VIVA DEL TIBET

(2/2) GAUDÍ Y SU SEGUIDORA, NIKI DE SAINT PHALLE



Continua...

                 
                       De haber seguido con el rol al que parecía destinada, la adolescente Niki de la Phalle habría continuado su paseo vital por esos lugares que aparecen en ¡Hola! vestida por Valentino, veraneando en Cannes o Nueva Inglaterra, siendo la dócil portada del Vogue o el Vanity Fair que iba dando fe de su paso por las pasarelas el tiempo que le dejaban libre sus clases en la Universidad.

   Sin embargo, desmintiendo el brillo de sus fotos en esa época, la hermosa parisina arrastraba una losa que a duras penas dejaba resquicios para el sosiego. El incesto. Y ese debatir moral, secreto, entre lo que adivinaba tan vergonzoso que no se atrevía contar a nadie y una vida de ocultación, minaría su interior durante décadas hasta decidir romper su silencio en 1994 con el libro Mon secret , cuando ya era abuela y tenía 64 años.

   Si el lector ha llegado hasta aquí le pido que siga confiando en el olfato de la escribidora. No estamos ante la artista naif que no da más de sí. Aquí hay mucho más.          




Entre los 16 y los 18 años, tres portadas de Niki de Saint Phalle durante su etapa de modelo


REIVINDICARSE A TRAVÉS DEL ARTE 

GAUDÍ Y SU SEGUIDORA, NIKI DE SAINT PHALLE (1/2)




                            ...En Gaudí conocí a mi maestro y, al mismo tiempo, mi destino. Mi mente y mi cuerpo se sacudían con escalofríos al contemplar su obra y tuve la certeza de que un día yo también crearía algo tan fantástico...


Niki de Saint Phalle
(1930-2002)


En el Jardín de los Tarots, Niki de Saint Phalle nos sorprende con toda una recreación del Parque Güell

Y siempre, el estilo. Hasta para dar los últimos toques a una figura.



ESENCIA DE REBELDÍA

AMOR EN EL REFUGIO. 1938.




RELATO

Original de
Ana Mª Ferrin



                                Finalizada su restauración, en mayo pasado abrió sus puertas al público el refugio antiaéreo que se construyó durante la Guerra Civil en la Central de las Aguas de Cornellà de Llobregat, en Barcelona.

  Hoy Joan y Pepita en una conjunción de coloridos, azul oscuro en las ropas y blanco en sus cabellos, caminan mientras a sus espaldas el sol va formando una aureola que los enmarca. A ojos de quienes los ven pasar, son dos veteranos. Sin embargo, para ellos mismos siguen siendo la pareja adolescente que un lejano día de 1938 cruzaron por primera vez sus miradas bajo el amparo de los túneles que los protegían de un bombardeo. A pesar de los avatares vividos nada ha cambiado para ellos y siguen siendo eso, dos enamorados atravesando juntos la historia de este país, que en el tiempo transcurrido hasta 2015 ha experimentado un remolino de cambios.





Imágenes del Refugio Antiaéreo de las Compañía de Aguas. Cornella de Llobregat, Barcelona (*)


UN SÍMBOLO EN LOS CORAZONES