Hay dos versiones de cómo el modisto Valentino descubrió el rojo para sus creaciones. Vayamos a por la primera contada por el mismo modisto, que más o menos así recuerdo habérsela escuchado durante una entrevista:
- Cuando era poco más que un adolescente hice un viaje a España con mi tía y me fascinó la elegancia de sus mujeres. Fuimos a varios teatros y estando en un palco del Liceo de Barcelona a punto de empezar la obra, mientras admiraba los magníficos vestidos de gala donde reinaban los colores discretos, el negro y los tonos pastel, con el público en silencio y escasa luz en el patio de butacas, se abrió la doble puerta de entrada. Un torrente de luz enmarcó la llegada de una pareja. Ella, peinada con el pelo oscuro recogido en un alto moño, vestía un ceñido traje de gala, de corte sirena con un blanquísimo y generoso escote. El color era un rojo de fuego. Llamas envolviendo aquel cuerpo que incendiaba la sala a medida que recorría el pasillo central, iluminando a los espectadores que miraban hechizados la figura que avanzaba como si flotase. Acababa de nacer en mí una pasión.
Para Valentino hacía su aparición el tono que sería su seña de identidad para el glamour. El mismo color, el favorito, que durante centurias ha fascinado en gamas diversas a retratistas de todo el mundo.
Como el inglés Augustus Johns inmortalizando a la violoncelista Guilhermina Suggía.
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| El rojo Valentino (1) |
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| La gran Guilhermina Suggía al violoncello por Augustus Johns. Tate Gallery de Londres |
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A pesar de su poca calidad incluyo esta foto de Jacqueline Du Pré, que vio truncada su carrera a los 28 años a causa de
la arteroesclerosis. Premio Suggía de chello a los 11 años |
ROJO, LA CLAVE DEL DESEO