...Guadalajara, el país donde compartí con los amigos la noticia de que me daban el Premio Nobel,
donde me casé, donde el Rey me hizo marqués
y donde escribí más de media docena de libros…
Con estas palabras aparecidas bajo el epígrafe de El color de la mañana en su habitual columna del diario ABC, el Premio Nobel de Literatura 1989, Camilo José Cela, despedía en 1997 sus diez últimos años vividos en la villa alcarreña. Allí escribió la mayoría de las sesenta y cuatro fábulas eróticas que se harían sólidas en el libro La sima de las penúltimas inocencias, de 1993, a lápiz y al alimón con el escultor Josep Mª Subirachs, quien dibujaba desde su estudio en la Sagrada Familia de Barcelona las imágenes alegóricas al texto en simbiosis con el escritor. Así fue tomando forma la obra, desde la distancia, acortada por diversos encuentros entre Barcelona, Guadalajara y Madrid.
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| Camilo José Cela y Josep Mª Subirachs repasan en 1993 las pruebas de su libro conjunto, La Sima de las Penúltimas Inocencias. (JMªS) |




















