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| ... La joven morena del cabello a lo Lulú... |
-Hola. Un café, por favor-, pidió en la barra la
joven morena del cabello a lo Lulú
-Qué me has dicho?- el camarero muy alto y
delgado, treintañero de mirada tímida, se acercó sonriente-. ¿Un café? Disculpa. Estoy un poco espeso
esta mañana. Anoche la fiesta fue bastante animal.
-No importa. Para eso está la
juventud, para pasarlo bien con los amigos.
-Bueno… Yo de amigos pocos. Yo salgo
solo.
-Claro, luego irás encontrándote con
gente…
-No, me refiero a que salgo solo, yo
solo. A cenar, al cine, a la discoteca… Cuando estoy solo me lo paso en grande.
-Qué interesante… Nunca había
conocido a nadie como tú, que saliera solo. Aunque, ¡ah! Ya… Descubrirás a nueva gente
que vayas conociendo…
-Nada de eso, nunca hablo con nadie.
No me gusta que me distraigan. Prefiero pensar y hablar conmigo mismo
-Pero, se me ocurre… ¿no te aburres?
-Qué va. Me corro cada juerga… En
junio salí dos días seguidos y fue bestial. Yo y mi mismidad
-Hombre, pues no sé qué decirte. Bueno,
sí. Que al menos, pocos disgustos te darás. Lástima que uno no se pueda casar
consigo mismo porque tú serías el candidato perfecto.
-Pero… ¡Esa es una idea buenísima! ¿Cómo no se me
había ocurrido?
Un cometa, tres eclipses y varios lustros más tarde, el estilista napolitano Nello Ruggiero respondería aquella pregunta...
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| Diversas imágenes de la boda de Nello Ruggiero con sus familiares. |
SOLOGAMIA