Foto cabecera

DSC_0036 En las Ramblas de Barcelona. La bella florista. (A. Mª. F.)





GUATEMALA, UNA FECHA EXCEPCIONAL



                         El pasado día 12 de mayo de 2018, Guatemala vivió el hito de no sufrir en toda la jornada la pérdida de ningún habitante por muerte violenta. Una gran noticia que como a todas las que de veras importan a los pueblos, no se le dio la relevancia que merecía.
                       
Deseando que esta sea una imagen representativa de Guatemala en los noticiarios. (*) 



CELEBRANDO UN DÍA HISTÓRICO

AZUL. EL EMBRUJO EN LA PINTURA


      
                            El Azul es el color del Ensueño,
el color del Arte, 
un color Helénico y Homérico, 
color oceánico...
 y firmamental.

RUBÉN DARÍO



                            La paleta cromática del arte europeo se había movido desde la prehistoria entre el blanco, el negro y el rojo. No sería hasta el siglo III que los romanos empezaron a utilizar en la pintura el azul que veían como un color bárbaro, quizá relacionado con los ojos de aquellos invasores que amenazaban su supremacía, aunque el color en sí se conocía en Perú desde 6000 años atrás, cuando empleaban la planta del índigo para teñir sus tejidos. Y posteriormente en Egipto allá por el 1580 a.C., por utilizarse para diversos fines el polvo de lapislázuli triturado, piedra preciosa tan cara como el oro. 

   En nuestro territorio a partir del siglo IX, unidos los imperios bizantinos y carolingio, el azul brota en las atmósferas y fondos pictóricos gracias a Carlomagno y su acceso al índigo y otras plantas, quien descubriendo las posibilidades económicas de extraer el pigmento de fuentes vegetales decidió aprovecharlo a escala industrial, ordenando el cultivo extensivo de las plantas que al fermentarse debidamente producían un azul deslumbrante. 

Portrait d'une mondaine. Hubert-Denis Etcheverry
Joaquín Sorolla y el Mediterráneo. Paseo a orillas del mar. 1909



EL PIGMENTO DE LOS SUEÑOS FELICES

VENDETTA DE GAUDÍ CONTRA VILALLONGA




                         La historia que me había contado una antigua conocida sobre el escritor José Luis de Vilallonga era jugosa, pero tan comprometida, que durante años la guardé en mi mente esperando poder confirmarla con el protagonista. Hasta que a finales de 1997, a través de su editorial contacté con su hijo Fabricio y desde su residencia madrileña en la calle Pintor Fortuny el escritor aceptó dejar vagar sus recuerdos por teléfono para que yo incluyera su historia en un libro de curiosidades sobre Antonio Gaudí (*), mientras –según me dijo- observaba un cuadro alusivo a la Sagrada Familia que tenía en su despacho, pintado por una amiga. Mago de la palabra al fin, el escritor introdujo la mano en la chistera de sus vivencias, tomó un pellizco y las hizo volar de la manera siguiente...

José Luis de Vilallonga junto a Audrey Hepburn en un fotograma de Desayuno con Diamantes
Descansillo de una torre de la Sagrada Familia. La alcoba que no fue tal.


CASTIGO DE GAUDÍ SIN PIEDRA NI PALO

MÉXICO Y ANA TERESA FERNÁNDEZ. BORRANDO LA FRONTERA



                                                  Ayer escuché un fragmento del parlamento de Donald Trump durante un mitin, comentando que el muro que proyectaba construir para impedir el acceso de la emigración mexicana a los Estados Unidos iba a costar 26.000 millones de dólares y se iniciaría en abril de este año 2018. Un proyecto colosal de 3000 kms, que cubrirá casi la totalidad de su frontera con México. A la vez, declaraba las masivas expulsiones de residentes mexicanos sin documentación que llevará a cabo, muchos con hijos ya nacidos en territorio USA.

   Lo que sucede es que eso de que vaya a empezarse la construcción de un muro, no es exacto.  La realidad nos muestra que desde 1994 son ya un millar de kilómetros los construidos por tramos, a lo largo de la frontera entre México y los estados de California, Arizona, Nuevo México y Texas, para vetar el acceso de la mitad del continente americano a su parte norte.

   En mi mente un relámpago dibujó la imagen de la artista plástica Ana Teresa Fernández pintando sobre sus altos tacones, trabajando su serie de obras Borrando Fronteras que conocí en un reportaje fotográfico. Obras sobre soportes únicos, que no pueden moverse del lugar donde se realizaron por formar ellas mismas la valla de seguridad iniciada por el Presidente Bill Clinton en 1994 y continuada por sus sucesores Georges Bush hijo, Barak Obama y ahora Donald Trump. Dos demócratas y dos republicanos que en este tema se entendieron muy bien.






Tres imágenes de las obras de A.T. Fernández de su serie Borrando la Frontera


LA FRONTERA TRASPASADA