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AMFST.Q.S.SIOULE Días de cátaros, Gaudí y Ana Mª Ferrin en Francia. (JMSimagen)





JOSEP Mª SUBIRACHS Y EL TEATRO


                           
  
             Apoyado en un momento dulce, Josep Mª Subirachs, el futuro escultor de la fachada de La Pasión de la Sagrada Familia, se atreve a principios de 1960 con encargos de lo más variopinto proyectando sus creaciones con la actitud de un lanzador de cuchillos: Rigor y Desparpajo.

                Le asaltan incursiones puntuales en campos sin hollar. Son tiempos de renovación en cualquier manifestación estética.  

                     En el escenario, una luz dirigida sobre los actores podía exaltar el color. Proyectar sombras lograba crear atmósferas, dando relieve a lo corpóreo de una acción dramática. Colocar pinturas de vanguardia con algún que otro ismo en los decorados podía enviar bocanadas de aire vivo a una función.

                   Pero no sería hasta llegar al destino natural de la búsqueda, por medio de escultores y arquitectos que llevasen al escenario volúmenes tan tridimensionales como lo eran los propios cuerpos de los actores. No sería hasta que se colocaran sobre las tablas unos elementos que pudieran tocarse e interactuar con ellos, que la alternativa exigida por los nuevos textos se convertiría en definitiva, como muy bien descubrieron los grandes renovadores de la escenografía.


Nuria-Fedra, obra de Subirachs en bronce y madera pintada.143,5x47x86. 1979

Santuario. Subirachs. Hierro y piedra, 238x90x60 cm. 1959


Con soltura, sin miedo a volar