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sorolla "Niños corriendo por la playa". Joaquin Sorolla



(2/2) FRÓMISTA 2015. XXVIII CERTAMEN DE PINTURA



Continúa...

                             Ya cuelgan los cuadros de las paredes de la Sala Boffard. El jurado ha tardado en emitir su veredicto pero así debe ser, el arte no es una regla de tres, es subjetivo por naturaleza. Si ya cuando estaban los artistas en la calle, en plena faena, se paraban los curiosos a valorar las telas deslegitimando a las que no consideraban correctas: 

  - Esto no se puede permitir. Esas casas no están ahí, están dos calles más abajo, así que tienen que anular este cuadro. Voy a hablar con el secretario....-, se encendía un vecino

 - No tiene importancia, hombre, los artistas buscan embellecer el paisaje y ponen cosas de su imaginación...-, trataba otro de calmarlo.

  Pero no había forma de convencer al seguidor del encuentro pictórico. Tuve constancia de que el motivo importaba, cuando al día siguiente me acerqué a la exposición y allí estaba otro aficionado irreductible, con una irritación notable:

  - ¿Lo veis? - explicaba a sus acompañantes- Ni las casas ni esos árboles están donde las ha puesto el pintor. Esto es para impugnarlo.     
  
  Las obras que colgaban de las paredes formaban una muestra de lo más variado, un gozo para los interesados en la pintura. Espero que al final el enfado quedara anulado por el éxito del conjunto expuesto. De todos modos, a ver si me entero...       

 1º Premio  Nº 14. Isabel Menéndez Izquierdo. Valladolid 

 2º Premio.  Nº16. Oscar Herranz Mínguez. Valladolid

3º Premio. Nº 6.  José Antonio Amelivia. Logroño

Accesit. Nº 9. Fracisco Tomás Medin. Cabrerizos (Salamanca)



PINTURA AL AIRE LIBRE. MUESTRA DE ESTILOS

JAMES ROBERTS Y SU INCUBADORA INFLABLE. PREMIO INTERNACIONAL DE INGENIERÍA JAMES DYSON 2014


                               Crepuscular, el campo de girasoles se extendía a ambos lados de la carretera. Septiembre agostaba los tallos humillando sus flores hacia el suelo, convirtiendo en estera el alegre paisaje. Durante unos diez kilómetros de recta castellana, aquellos cultivos a punto de recibir la cuchilla fueron el aburrido contrapunto a la noticia espumante que salía de la radio. Contaba el corresponsal en Inglaterra la idea que se le ocurrió a James Roberts, último Premio Internacional de Ingeniería James Dysson 2014, mientras veía en la BBC un documental sobre la tragedia de los campos de refugiados. Y cómo aquel estudiante de veinte años decidió en ese mismo instante, que a esos lugares donde cada año miles de recién nacidos prematuros morían por no disponer de una incubadora, dedicaría el esfuerzo de su Proyecto Fin de Carrera. El lema del Premio, Una solución para un problema, sería el suyo. Solucionaría el problema y salvaría esas vidas.                                
  
  Impactada por la historia de aquel joven de veinte años, seguía yo mi camino entre las plantas marchitas, cuando vi algo que me hizo barrer con los ojos los tres retrovisores hasta comprobar que no había peligro, y frenar. Lo hice para retroceder unos diez metros y comprobar el milagro de que a veces, en la naturaleza aparecen elementos que no se conforman con seguir la inercia de la resignación, ni el dictado que nos marcan las épocas. Allí, en el infinito paisaje de plantas resecas, un solitario girasol estiraba su cuello resistiéndose a doblarlo enfrentado al sol, amarillo contra amarillo. Como había hecho el novel ingeniero James Roberts, negándose a aceptar tantas muertes inocentes que un informativo presentaba como inevitables en los países sin recursos.


James Roberts y su incubadora inflable, MOM (*)

...Y allí, enfrentado al sol, amarillo contra amarillo, un girasol... (AMªF)

A CINCO PROBLEMAS, CINCO SOLUCIONES