Foto cabecera

Itsi Amairani. "PERFECCIÓN" (I. A.)



GARCÍA-LORCA, GAUDÍ, DALÍ Y EL SÍNDROME DE STENDHAL


 

                         Era un día caluroso del verano de 1927, cuando los dos amigos catalanes de Federico García Lorca, Salvador Dalí y el filósofo Francesc Pujols, lo llevaron a conocer la Sagrada Familia. Hacía un año que el arquitecto había fallecido y con su gesto quisieron hacer un homenaje al maestro. 

  El alma lírica de Federico García Lorca apreció de inmediato el matiz dual de un Portal derritiéndose al sol, mientras la decoración representaba carámbanos de hielo y nieve, y coronándolo, una orquesta de ángeles tocaba sus instrumentos a todo volumen.

   Por eso, ante la pregunta que le hicieron más tarde, de cuál ha había sido su impresión, Federico  confiesa: “…He sentido un griterío, un clamor de gritos sonoros que se van haciendo estridentes a medida que la Fachada se eleva cielo arriba, hasta mezclarse con las trompetas de los ángeles en una zambra gloriosa que no hubiera podido soportar más que unos momentos”.(1)

  Y en efecto, no pudo soportarlo porque fascinado con las formas de aquella piedra nueva, recién tallada en forma de carámbanos, con la cabeza echada hacia atrás durante largo tiempo para contemplar los altos del Portal y sus campanarios, al poeta empezó a nublársele la vista entre mareos y arcadas y a punto estuvo de caer al suelo.


García-Lorca a la izquierda, Dalí tras él.


 El fastuoso Portal central de la Sagrada Familia con su orquesta.


ENCUENTRO EN LA PRIMERA FASE

JULIO CORTAZAR Y ANTONIO GAUDÍ. PISANDO A LA VEZ LA MISMA TIERRA


 

                                              Camino de la entrevista largamente preparada con una figura irrepetible del periodismo, poco imaginaba yo que el azar estaba a punto de proporcionarme aquel día de 1988 el precioso dato que uniría al escritor belga-argentino Julio Cortázar con Antonio Gaudí. la figura legendaria que ya por entonces se había convertido en el eje literario de mis trabajos.



Cortázar a los 2 años, en el parque barcelonés. 1916 (1)







Dragones, casas con pinchos, bancos que se retuercen, colores agresivos...



LA LITERATURA. EL JUEGO MÁS SERIO

TERRY VENABLES. ENTRE EL BALÓN Y LA PLUMA


                                          

                                         En el kiosco donde solemos comprar la prensa han instalado unas mesitas con cajas de libros usados a disposición de los clientes. Los pequeños carteles sobresaliendo de cada grupo nos informan de qué tratan y raro será el niño, adolescente o adulto que llegue para otras compras, pase por delante y no se pare a investigar la improvisada librería, consultando al señor Juan sobre los títulos.

Me detengo, ojeo. Me sorprende un ejemplar con la sonriente imagen de Terry Venables y lo tomo. Son sus memorias, Born to Manage. Recuerdos que me transportan al periódico Sant Andreu Expréss, uno de los primeros medios en que publiqué entrevistas. Entre ellas, al entonces entrenador del F. C. Barcelona (1984-1987) con motivo de sus inicios como escritor de novela negra.

Estando estos días en plena celebración del Campeonato Mundial de Fútbol de Qatar, la curiosidad me lleva a buscar en mi archivo, el diario y la página de aquella experiencia con quien fuera en su momento seleccionador nacional de Inglaterra y Australia. 

A saber cómo debí desenvolverme... 



Terry Venables durante la entrevista con Ana Mª Ferrin. 1987





Su autobiografía. 2015



El equipo con la primera Liga de Venables. 



POLIFACÉTICO ENTRENADOR Y CONSUMADO LITERATO


CON GAUDÍ TODO ES POSIBLE. UNA TESIS HACIA LA FAMA


                                  Viendo como mi amigo Deng, chino de Shangái recriado en Sabadell, se apasionaba por momentos explicándole la biografía de Antonio Gaudí a un pequeño grupo de taiwaneses, se me ocurrió preguntarle a su novia qué episodio les estaba contando, porque sus compatriotas ya tenían los ojos redondos a fuerza de abrirlos entre expresiones de terror y admiración. Ante la fachada del Nacimiento en la Sagrada Familia, los ¡Ah! OOh! ¡Ay!, de aquellos turistas se sucedían, llevándose las manos a los ojos y la boca, al pecho. Una señora apretaba los puños mordiéndose los labios. Algo empezó a inquietarme.

    -Linda, por favor –le pedí a Linda, su novia-. Dime qué les está contando.

  Con flema oriental, Linda agarró el hilo del relato y empezó a traducirme:

   - …Y entonces Gaudí, furioso, agarró a la mujer que lo había rechazado y la empujó hasta el fondo del agua en la playa de Mataró. Estaba loco de celos. La ahogaría. Si no iba a ser para él, no iba a ser para nadie. Por suerte sus amigos arquitectos habían visto todo y se tiraron al agua para impedir el crimen. Gracias a Dios no la mató… Ese mismo día Gaudí se encerró a vivir en la Sagrada Familia y ya no salió de allí jamás, hasta su muerte… 

    
A esas alturas de la narración era yo la que tenía los ojos a punto de salírseme de las cuencas. Decidí hablar con mi amigo y frenarlo: 

    -  Pero Deng, ¿Qué le estás contando a éstas personas? –le dije en un aparte-. Tú has leído mis libros y sabes que nada de lo que dices es verdad, ¿de dónde has sacado esa historia?

   -  Es verdad, todo me lo estoy inventando. Mira a esta gente. ¿Sabes lo que significa este viaje para ellos? Todos tienen más de sesenta años, han trabajado desde niños como fieras y nunca habían salido de su aldea hasta ahora, seguramente será la única experiencia excitante de su vida y gracias a mí no la olvidarán nunca. Tú déjame, que yo sé lo que me hago.

      Guiñando un ojo, añadió:

    - No te vayas y prepárate. Porque ahora les contaré cuando Gaudí se subió en un globo que arrastraba por el aire una pancarta pidiendo limosnas para las obras y sobrevoló toda Barcelona, con la gente saliendo a las calles y tirando cohetes y tracas para saludarlo -medio tapándose la boca con una mano añadió divertido-. Eso de la pólvora los volverá locos.

    La situación era tan delirante que me dejó muda. Preferí no agotarme tratando de rebatir sus argumentos porque a un chino pasado por Sabadell no se le convence fácilmente. Y allí lo dejé, frente a la fachada del Nacimiento rodeado por sus paisanos, que seguían arrobados las evoluciones del dedo índice de Deng señalando al cielo, con la esperanza de ver aparecer a Gaudí entre las nubes, saludando como un nuevo hermano Montgolfier desde la cesta de un globo. 




2005. Restaurante Pitarra. Iz. J.Mª Subirachs, A.Mª.Ferrin, Bassegoda,
M.F.Ruiz de Villalobos, J.Luis Barcelona y el organista B. Bailbé (A.Mª.F.)





El derroche imaginativo de Gaudí al componer sus obras despierta la
creatividad de quienes las contemplan. Así, que, ¿por qué no, a su vez, reinventar?  

  

UN CONSEJO DE JOAN BASSEGODA NONELL


LLUIS GRANER, EL FABULOSO PINTOR DEL PETRÓLEO


                                                   

                                          Flota por el lienzo un denso perfume, violentos aromas con millones de años a cuestas. Fósiles de ámbar y flores traídos al arte y el hogar entre los siglos XVIII y XIX.

   A través de sus manos, los artistas del petróleo nos dejaron el halo mágico de sus obras flamígeras, ondeando las estancias en un juego chinesco de sombras que fijaban en los rostros de sus personajes las más delicadas expresiones del sentimiento. 

  Entre ellos, mi preferido, Lluís Graner, el pintor realista que logró introducirnos en un mundo que apareció de sopetón en los hogares como la gran novedad de la época en iluminación. Tan rápida como breve fue la presencia de su luz, fugaz espacio entre velas y bombillas.    

  Aunque de vez en cuando, se dan ciertas ocasiones en que se presenta el apagón eléctrico tanto en las ciudades como en el más recóndito pueblo. Vuelve entonces el momento glorioso del quinqué, ese en el que ciertas manos familiares desempolvan la antigua lámpara de la abuela para transformar la reunión en un cuadro de Lluís Graner.  

     



Luís Graner Arrufi en su juventud



                                      Françoise Pierre Aimé Argand

 


El farmacéutico francés, Antoine Quinquet


EL INGENIO DE MONSIEUR QUINQUET

ESCULTURA ZOOLÓGICA. ARTE MECÁNICO CON PIEZAS RECICLADAS.


 


                     El ingeniero de Robot, se dijo:

“Hagamos a Robot a nuestra imagen

y nuestra semejanza”.


Y compuso a Robot, cierta noche de hierro,

bajo el signo del hierro...

Más triste

que un parto mineral.


Sobre sus pies de alambre 

la Electrónica,

ciñendo los laureles robados a una musa,

lo amamantó en sus pechos

 agrios de logaritmos...

POEMA DE ROBOT. Fragmento. 

Leopoldo Marechal



CUANDO LOS RESIDUOS SE ANIMALIZAN

EL NEOZELANDÉS MARK BURRY, ANTONIO GAUDÍ Y LA INFORMÁTICA



La última vez que vi a Mark Burry fue de 
lejos y desde lo alto. Iba con varios visitantes de la 
Sagrada Familia que escuchaban atentos sus 
explicaciones, que se adivinaban doctas. Mis recuerdos 
volvieroen tropel y se me ocurrió que los años han sido
generosos con él, reforzando la pátina de autoridad que 
este arquitecto amable y agudo ya tenía siendo el joven 
entusiasta que tanto colaboró a que las obras del templo, 
en especial los ventanales, dieran el salto a la
 informatización.


                                       


                                 Hoy les presento al arquitecto Mark Burry, al que entrevisté por primera vez hace veinte años cuando él ya llevaba otros tantos de conocedor gaudiniano. Nos encontrábamos en la Sagrada Familia, cuando se agachó para rebuscar en su maletín y creí distinguir algo de tierra entre sus cabellos, por lo que pensé que serían salpicaduras de las obras. Pero deseché la idea. Me pareció  mucho más lírico, más afín a Gaudí, el imaginar que siendo de Nueva Zelanda, nuestras Antípodas naturales, Burry habría llegado hasta aquí por algún atajo secreto escalando el corazón de la Tierra.  

   Empezó contándome cómo el detonante para su llegada a Barcelona lo disparó la simple referencia oída durante una clase:
   
  - Verá. En la Universidad escuché a un profesor que decía, señalando la imagen de una diapositiva: ...Y aquí, ésto de un tío que se llamaba Gaudí y que hizo unas cosas rarísimas, pero que no creó escuela... Punto. Y como no había formado escuela, pasamos de largo a  la siguiente lección. Pero a mi me quedó grabado aquello del tío rarísimo que yo veía como algo different...

   Lo que sucedió a continuación, fue que a pesar de las diferencias culturales y las de tiempo y lugar, la unión interestelar que se produjo entre ambos iba a dar notables resultados en los vitrales de la Sagrada Familia. 



Así vio en 2010 el dibujante bonaerense Daniel Paz, cómo habría
diseñado Gaudí su ordenador. Que tiemble Appel... (*) 




Mark Burry en las obras de la Sagra Familia. 1999 (A.Mª.F.)


Burry en 2011. (LizaFitzpatrick)

Su trabajo en el templo se ha centrado en los cálculos precisos para integrar las obras en las nuevas tecnologías. 



NUEVA ZELANDA: CÁLCULOS Y VENTANALES

ANDABA YO TENDIDA EN LAS NUBES...


    En un mundo erizado de prisiones,

                             sólo las nubes arden siempre libres…

Nubes. José Emilio Pacheco



                         

                            Lo confieso, pasé mi adolescencia oyendo decir a menudo que yo vivía con la cabeza en las nubes. Y era tan verdad como que muchos domingos me pasaba la mañana tumbada al sol en la azotea sobre una toalla, fabulando y viéndolas esquivar los campanarios barceloneses de Santa Mª del Mar mientras sus contornos se deshilachaban. La culpa no era mía, era del párroco de esa iglesia que un día nos acompañó a los niños de las caramellas a una excursión a las viñas de Alella. Y mientras comíamos, sentados en un bancal junto a unas cepas reventonas, se le ocurrió dirigir nuestra atención hacia los ovillos blancos que flotaban sobre nuestras cabezas (*).

                         -  ¿ Véis esas nubes que son más anchas que altas? Son cúmulos...

  
El caminante sobre el mar de nubes, de Casper Davis Friedrich. (museografo.com)



LAS NUBES, 
QUINTAESENCIA DEL ARTE EFÍMERO



( PARTE 2/2) JOSEP Mª JUJOL, JOHN MALKOVICH Y UN SANTUARIO ÉPICO


Continúa...

 

                                    ...  Mensajes luminosos lanzados al mundo para quien los sepa ver, como ha sido el caso del famoso actor John Malkovich, que hoy puede considerarse un embajador de la obra jujoliana por el mundo.

   A quien le extrañe este dato bastará explicarle que el futuro actor y director había crecido acostumbrado a tener los ojos bien abiertos ante los paisajes naturales y los edificios singulares, curiosidad quizá transmitida por la profesión de su padre, Conservador Ambiental del Estado de Illinois, EE. UU. y editor de una revista.  Desde sus tiempos de estudiante el joven fue desarrollando un interés por la diversa arquitectura que iba encontrando por el mundo a medida que su carrera progresaba, residiendo en distintos países.

    Por ello, el día en que se tropezó con la Casa Planells en el cruce de la avenida Diagonal de Barcelona con la calle Sicilia, su autor Josep Mª Jujol entró de lleno en el universo del artista, quien desde entonces ha visitado varias de las obras sitas en tantas pequeñas localidades de Tarragona donde el creador dejó su huella. Por supuesto, sin dejar pasar la ocasión de presentar una obra escénica en otra construcción del arquitecto, el Teatro Metropol de la ciudad de Tarragona, una experiencia de la que se declaró "-Inmensamente feliz y muy honrado".

 

                                Por lo que dando un vuelco a tanta imaginación, entraremos en el sorprendente catálogo de obras de Josep Mª Jujol, cada una de ellas única por sus características e historia, dando cuenta en primer término, de la homérica construcción por parte de los habitantes de Montferri de su propio Santuario dedicado a la Virgen de Montserrat en esas tierras. 




(Agencia EFE)



(govern.cat)



(https://infocamp.cat/)
Malkovich y el Teatre Metropol de Tarragona, obra de Jujol 




Casa Planells, de Josep Mª Jujol. (https://www.catalunyamagrada.cat/)

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Proyecto original de Josep Mª Jujol para el Santuario de Montferri 
(Cátedra Gaudí)



UN ESTALLIDO BRILLANTE 

ADIÓS A TERESA JUJOL GIBERT. HIJA DEL ARQUITECTO JOSEP Mª JUJOL


                                                   El pasado viernes día 8 partía hacía el infinito a los 93 años, Teresa Jujol Gibert, una de los tres hijos del arquitecto Josep Mª Jujol. Técnico y artista, conocido en un principio por los toques mágicos que redondearon buena parte de la obra civil de Antonio Gaudí. Y ya en la actualidad, valorado desde hace años por su propia obra constructiva, genial, como el revolucionario anticipador de estilos que fue en su tiempo.

   Mucho me hubiera gustado escribir un recuerdo de Teresa haciendo un perfil documentado de su personalidad y preparación. Contar anécdotas de su vida de profesora, "digamos más bien que sólo soy maestra"- me puntualizó un día. Casi nada de eso ha sido posible por el momento, tras fallecer en 2015 su hermana Tecla, Q.P.D. y no encontrándose el ser más cercano, su hermano Josep Mª, en situación de ser molestado tras las pérdidas. 

  Por todo ello empezaré este recordatorio desde el conocimiento particular a través de las varias ocasiones en que coincidimos, habiendo conversado con Teresa y sus hermanos en sus casas de Barcelona y Tarragona, así como en diversas exposiciones y presentaciones de libros.  



Teresa y Josep Mª Jujol hijo, acompañando a la figura de 
Antonio Gaudí, en Riudoms. (Xavier Fortuny Torres). 2019



Josep Mª Jujol a los 38 años. Retrato para su novia, Teresa Gibert



Josep Mª Jujol y su esposa Teresa Gibert .



La Casa Negre de Sant Joan Despí, Barcelona. Obra de Jujol. (4)



Torre Gibert. (O de la Creu, o Dels Ous). St. Joan Despí. Barcelona. Obra de Jujol



Casa Planells en Barcelona. Obra de Jujol



Santuario de Ntra. Sra. de Monserrat, en Montferri, Tarragona. Obra de Jujol



JOSEP Mª JUJOL. MODERNISMO SURREALISTA