Foto cabecera

01_HP_UNI158415_Bluewash_WEB Recibiendo al futuro. (UNICEF)





ANDERS ZORN O LA INDOLENCIA EN EL ARTE. UNA LECTURA


   
                                                Recuerdo exactamente cuando vi por primera vez la obra y los rostros de los que se anunciaban como el grupo de pintores naturalistas-impresionistas, llamados los de Skagen. El pequeño pueblo danés siguiendo la senda de los que se reunieron en la Provenza, albergó en la década de 1880-1890 a una colonia de artistas nórdicos que fueron y vinieron por Europa y de los que varios de ellos acabaron siendo firmas muy valoradas. 

  Mi encuentro fue durante un viaje por Alemania, Austria y Suiza entre otros países de esa zona, por cuyas ciudades fui visitando un buen número de galerías y museos. En una de esas exposiciones me topé con la que describo al principio del párrafo, en especial con la producción del pintor sueco Anders Zorn, que se encontraba entre ellos a pesar de no haber estado en Skagen. Lo habían incluido por haber compartido en París la camaradería y muestra de sus obras junto a sus colegas, de estilos y conceptos muy similares y con los que conservó una buena amistad.  

  Fue una sorpresa leer en aquella presentación, que Joaquín Sorolla había sido un referente para estos artistas de paisajes tan alejados de los españoles. Si era cierto que los espacios nórdicos no podían comparar su colorido con los de nuestro prolífico autor, aquel colectivo logró encontrar en los suyos su propia identidad en ese plano lechoso con horizontes envueltos a la vez en un mismo humo, grisceleste e infinito, donde se unían la playa, el mar, el cielo. En esa paleta de matices tenues coincidieron con el maestro valenciano a través de la claridad. Una vía original y luminosa.

  Quietud que se traspasaba a la indolencia en los muchos cuerpos retratados por Zorn, en especial sus famosos desnudos, que llamaron mi atención. Primorosos pero ausentes, casi siempre en una desgana inmóvil. Modelos que raramente actuaban ni dejaban entrever sus pensamientos. 

   Esa peculiaridad suya me atrajo para más adelante indagar en una constante con la que no me había encontrado hasta entonces. La apatía. El ensimismamiento. Cierta abulia. Tipos que están presentes, pero que tras permanecer largo tiempo estáticos se diría que dejaban ahí sus figuras, ausentándose en espíritu.  

  O simplemente porque el pintor, aficionado al nuevo arte de la fotografía, colocaba a sus modelos en la misma posición ideada por los fotógrafos de caballete para tomar una instantánea, ordenándoles:

                                        - ¡Así, no te muevas!  

   En el cuadro de Peder Kroyer¡Hip, Hip, Hurra!, sucede al revés. Todos sus amigos están brindando en Skagen como tantas veces hicieron juntos en París, excepto Anders Zorn. Pero su presencia se intuye en el hueco que aparece entre las figuras de negro de Martha Moller Johansen y su marido el pintor Viggo Johansen (*). 



¡Hip, Hip, Hurra!, Óleo de Peder S. Krøyer. 1888

 Anders Zor. Utmeland, Mora, Suecia, (1860-1920)


En este Retrato de Clarence Baker el motivo de su abstracción se explica si nos fijamos en el detalle que sostiene
su mano, mostrado en la imagen superior.

En las dos imágenes, el far niente. 



LA APATÍA COMO ESTILO

EL BLANCO EN EL RETRATO




                Según el hinduismo el mundo nació puro, de un mar de leche.

   De ahí que limpio, inocente, sin mancha, esterilizado, albo, inmaculado, nacarado, níveo, etc, etc, encabecen un larguísimo listado de sinónimos para referirnos al color blanco. Y si deseamos buscar su simbolismo en el retrato, no será menor la paleta de que dispondremos. 

  Atrapando la luz, Rubens nos dejó clara su intención al dejar desnudo el blanco cuerpo de Eurídice, la ninfa de los valles de Tracia que enamoró a Orfeo, hijo de Apolo. Tras hacerla su esposa, varias desdichadas circunstancias la arrojaron al inframundo y otras varias llevaron a Orfeo a lograr rescatarla de allí. Pero la condición de los dioses para permitirles esa resurrección pasaba porque el esposo caminara delante de ella llevándola de la mano sin nunca mirarla. Hasta que, salida de los infiernos al exterior, la luz del sol hubiera bañado completamente todo su cuerpo.  

  Una vez los dos bajo los rayos matutinos, loco de alegría por haber recuperado a su amada, Orfeo se volvió hacia Eurídice para abrazarla sin darse cuenta de que uno de los pies de la ninfa aún no había salido de las tinieblas a la luz. Ante sus ojos, volatilizándose, Eurídice desapareció. Dejando para la posteridad uno de los más bellos pasajes de la mitología griega, que Ovidio recogió en sus Metamorfosis.   


Huyendo de Hades y Perséfone, con el Can Cerbero a sus pies reposando las tres cabezas.
 Orfeo y la lira. Eurídice con el pie en la oscuridad. Rubens, 1638.

Marlene Dumas. La imagen como una carga.

ANCLADAS, MIL PINCELADAS DE NIEVE

EL CASTILLO


¡Oh!
Cuando yo era joven y sencillo
y gozaba de la piedad de sus recursos,
el tiempo me retenía cándido.

Aunque yo cantaba encadenado
como el mar...
                                                                                                  
                                                                                                                                    DYLAN THOMAS

RELATO

Original de
Ana Mª Ferrin

R.P.I.



                                    -¡BIEN!, bien, ya está aquí. Tete, corre, ponte las botas, ya está aquí la mamá.

   -¡Viva! ¡Iremos a coger musgo y corcho. Y rocas, y romero, y...!

  Al oír las voces excitadas de mis hijos, caigo en la cuenta de que había olvidado mi promesa hecha antes de salir de Alcoceber para Alcalá de Xibert. Mis propias palabras regresan a mí:

  -Hacer vuestras literas, lavar los platos de la comida, recoger las hojas de la parcela y terminar los deberes del fin de semana. Si lo hacéis todo, cuando vuelva subiremos al bosque del castillo a buscar todo lo que necesitamos para montar el belén.

   Me queda una débil esperanza de escaquearme mientras saco del coche las bolsas de la compra. A lo mejor tengo suerte y no han hecho lo que les dije. Así podré tumbarme un rato en la hamaca mientras me tomo un café y leo el periódico. Estoy muerta, no puedo más...


Castillo de Alcalá de Xivert. (*)


LOS TRES QUEDAMOS EN SILENCIO.....

JOSEP Mª SUBIRACHS, ESCULTOR DE LA SAGRADA FAMILIA: EL PRIMER TREN


                         En 1936, un año después de fallecer Rudyard Kipling autor de Kim de la India, salía a la luz el libro póstumo del escritor inglés, Algo de mí mismo, desvelando una infancia gravemente infeliz por culpa del maltrato escolar que padeció hasta los dieciséis años y esa obra dejó perplejo a su círculo familiar y social. Nadie tenía conocimiento de tal experiencia ni de que lo hubiera marcado al extremo de no permitir su publicación hasta después de su muerte. Había vivido casi setenta años desde que pasó la amarga experiencia, recibió toda clase de honores incluido el Premio Nobel de Literatura y aún conservaba fresco en su mente el impacto de una niñez que le llevó a escribir en la primera página de aquellas memorias: -Dadme los primeros años de la vida de un niño y tendréis el resto.

Josep Mª Subirchas a los 6 años. (*)

Josep Mª Subirachs en su Primera Comunión. Tenía 9 años. (*)

  
 VULNERABILIDAD E INDEFENSIÓN

EDWARD HOPPER, UNA MIRADA Y MIL HISTORIAS



                            
                                  Esa biblia del estilo que es la revista ¡Hola! nos informaba hace tiempo del porqué del nombre de los zapatos T-bar.

   -Su nombre es fiel a su forma: la unión de dos tiras, una al tobillo y otra vertical sobre el empeine, dibujando una 'T'. La clave: su comodidad al ir sujetos al tobillo. Estamos ante una pieza cuya historia se remonta a los años 20 cuando el vestidor de la mujer empezó a contener pinceladas de feminidad. Desde entonces, a pesar de sus idas y venidas, se ha convertido en un imprescindible de los guardarropas de estética retro.

   Y bueno, un par de zapatos de esas características fue lo primero que llamó mi atención al visionar el cuadro de Edward Hopper, Cine en Nueva York. 1939.


Cine en Nueva York. de Edward Hopper


HOPPER, LA VIDA A DESTELLOS

ESPECULACIONES ALREDEDOR DEL ACCIDENTE Y MUERTE DE ANTONIO GAUDÍ. ¿QUÉ HABRÍA SUCEDIDO HOY?



Reproducimos la siguiente página del diario La Vanguardia
donde Silvia Colomé consulta a diversos  especialistas sobre
 los protocolos actuales seguidos tras un accidente como el 
sufrido por Antonio Gaudí. 

Y la posibilidad, o no, de haber podido salvar su vida a pesar 
de las graves lesiones internas que padeció...
  

Antiguo Hospital de la Santa Creu donde falleció Antonio Gaudí. Hoy Biblioteca Nacional de Catalunya. (Pinterest)


¿QUÉ HABRÍA SUCEDIDO HOY?
Publicado en Gaudí y Mas. 14 de octubre de 2017
Publicado en Gaudí y Más. 12 de octubre de 2019