Foto cabecera

AMFQuijoteSancho2 Entre Don Quijote y Sancho, Ana Mª Ferrin en Alcalá de Henares, Madrid.





GAUDÍ, EL MAMUT DEL PARQUE DE LA CIUDADELA Y SU HISTORIA


                         Las cabanyas de vinya, construcciones en piedra seca así conocidas en tierras de la Cataluña natal de Antonio Gaudí, y en otros lugares de España como chozos de pastor, tienen en común con los talayots prehistóricos de Menorca y Mallorca que el arquitecto debió conocer durante las excursiones que realizó por estas islas durante sus largas estancias allí, su técnica constructiva a base de piezas de roca, apiladas sin ningún tipo de argamasa (1) . Aunque Gaudí si utilizó aquí el mortero, unas y otros le sirvieron de modelo para levantar en el alto del Turó de las tres creus del Parque Güell de Barcelona una pequeña atalaya, para dejar constancia del yacimiento hallado en una cueva de su subsuelo durante las obras (2). 



     
Desde hace más de un siglo, el Mamut de la Ciudadela atrae una riada
 de niños para subirse en su trompa. (A.Mª.F.) 




La senda del parque con los grandes mamíferos prehistóricos no llegó
a ser realidad. Sólo pudo  terminarse la escultura del mamut en 1907.
El Diplodocus que iba a ser la segunda pieza ya no se realizó.  (AMF)
.
                    


TIEMPOS DE CIENCIA Y DESCUBRIMIENTO

EL COLOR PÚRPURA EN EL ARTE


 

... ¡Hoy! te diré yo

bajo el sol nacido, tocándote el alma

tus sienes doradas,

los ojos inmensos de tu cara maga

evitando azules

mis negras miradas.


… Y la aurora plena,

cantando entre granas,

prenderá sus fuegos

en las ramas blandas.

Tus pies en la tierna

yerba con escarcha,

tus cabellos verdes,

tu desnudez malva.


... Y tú me dirás,

huyendo: Mañana...

                               Juan Ramón Jiménez



Lyonel Feinenger



Kees van Dongen


                                                                 La joven. Gustav Klimt


Edward Munch



Sotheby's. Lyonel Feinenger


Anglada-Camarasa



Raquel Azqueta


EL COLOR DEL PODER 

(Y DE LA MUJER)

EMILIO ARAGÓN Y SU PROGRAMA "B. S. O."


                            

Desde las inolvidables entrevistas

televisivas que bajo el epígrafe de A Fondo,

nos regaló Joaquín Soler Serrano años ha, allí donde

regreso de vez en cuando, no había vuelto a

disfrutar de algo tan exquisito como los espacios

semanales que estamos viendo estos días en la

cadena #0 de Movistar (o canal 7 Movistar).

Mezcla de conversaciones emotivas de las que nunca brotan,

aderezadas con música en vivo, unidas a la confianza 

ganada en años de bonhomía, el personaje se entrega

al director-presentador del programa.

 Emilio Aragón sorprende, relaja. Una rareza en el actual

 panorama televisivo donde priman el chisme soez y la mala baba.

                  Una auténtica delicatessenPara no perdérsela.                      

 


     

 LA BANDA SONORA DE NUESTRA VIDA

CRESPINELL PICANT. (UÑA DE GATO, SEDUM ACRE)


                                           Los adolescentes que hoy veo absortos en la plaza de Sant Jaume de Riudoms, Tarragona, socializando con sus teléfonos, posiblemente sean los hijos de quienes yo conocí hace años jugando en ese mismo lugar. Los que me cogieron de la mano cuando les pregunté donde estaba la casa de Antonio Gaudí, El Mas de la Calderera, enseñándome el camino para llegar. Yo tenía entonces mi inolvidable Seat 600 rojo y había empleado esa mañana en viajar desde Barcelona hasta el pueblo natal del padre del arquitecto (1) para una visita tranquila a los lugares gaudinianos de su niñez.

   Aquel grupillo de unos cinco chicos se empeñó en acompañarme, abrieron las puertas del coche, y con la inocencia de la edad, en un parpadeo ya se habían instalado en los asientos traseros del vehículo, unos sobre otros, con la risa alegre de la aventura. Risas que compartí con ellos mientras los hacía bajar, no habría sido juicioso embarcarme en un trayecto de 3 kilómetros por un sendero con aquellos pequeños desconocidos. Respetuosos, salieron sin rechistar y se quedaron junto a mi ventanilla mientras yo me sentaba. Les prometí que a la vuelta pasaría por el mismo sitio y me gustaría que me contaran algo de aquel chico que dibujaba y moldeaba casas y animales con barro y recortes del metal con que su padre manipulaba las calderas que fabricaba en su taller.

   -Y también hacía las torres de la Sagrada Familia –me dijo uno, guapo y avispado-. Esas torres que son como el crespinell picant. ¿Sabe lo que le digo? ¿Las ha visto, las torres?

   - Sí las he visto. Pero, ¿cómo has dicho? ¿Qué es eso del crespinell picant?

   - “El crespinell picant es una hierba que no se come, pero un trocito muy pequeño sí. Y pica mucho. Y es verdad que sus ramas se parecen a las torres. Y está por el campo, por ahí…”-. concluyó, señalándome los cultivos y la campiña abierta.











El crespinell picant, en sus diversas fases de crecimiento y 
floración. Un modelo para la Sagrada Familia. ¿Lo fue?



      LA MIRADA DEL PEQUEÑO OBSERVADOR

HIROYA TANAKA, SU MADRE, EL LAUREL Y ANTONIO GAUDÍ. (2/2)


  Continúa...


                                    Treinta y ocho años ha invertido Hiroya Tanaka en componer un trabajo que hoy se disputan las Exposiciones sobre Antonio Gaudí que enamoran al mundo. Fin conseguido a base de recorrer las diferentes obras del genio, aparte de completar en paralelo su Tesis –cinco tomos y la calificación de Cum Laude- acabada en 1992 y leída ante su director, Joan Bassegoda Nonell. 

  Aquel día inolvidable para él, entre los invitados que presenciaron la lectura se encontraban su padre, llegado expresamente para la gran ocasión; Patro, la esposa jienense de Tanaka, especialista en Derecho Internacional e incansable colaboradora; y con ellos, el alcalde de Wakkanai, Tatsuo Hamamori.

   Al término del acto, el catedrático Bassegoda buen conocedor de los avatares que había pasado Tanaka para llegar hasta aquel día, se dejó llevar por el sentimiento de la situación y salió al jardín de la Cátedra Gaudí. Se dirigió a un laurel y cortó una rama del árbol que durante milenios ha simbolizado la gloria, luego arrancó unos junquillos de ginesta y uniéndolo todo, tejió una corona para ceñir con ella la frente del nuevo Doctor Arquitecto. Fue uno de esos gestos que diferencian lo mecánico de lo humano, quizás porque pocas personas como el profesor podían comprender el triunfo de un esfuerzo tan desmesurado.

   De regreso a Wakkanai, cuando el flamante laureado llegó al domicilio paterno, sacó del equipaje la corona de laurel y se la colocó a quien había creído en el mismo sueño que él, animándolo en su empeño cuando en la distancia notaba que flaqueaba: Su madre.

   La instantánea de aquel gesto quedó como un símbolo de la cultura del esfuerzo que siempre practicó Gaudíí. Y desde ese momento hasta 2008 en que se produjo el traslado de la Cátedra Gaudí a las nuevas instalaciones de la Escuela de Arquitectura, la fotografía de la señora Tanaka con su corona de laurel estuvo contemplando la Sala desde el lugar de honor en que la colocó el profesor Bassegoda, a la izquierda de la entrada.



Con la corona de laurel de Tanaka, su madre en la foto de
la Cátedra Gaudí (H.T.)



Desplegando los 8 metros del dibujo frontal del Parque Güell. (A.Mª.F.)



Los pabellones de entrada al Parque Güell. (A.Mª.F.)



Campanarios de la Sagrada Familia.



Inicio de un dibujo del interior de la Cripta Güell. (A.Mª.F.)



UN EPISODIO INOLVIDABLE

HIROYA TANAKA, SU MADRE, Y EL LAUREL DE ANTONIO GAUDÍ


 



A FONDO

                            
                            
                                El primer día que me puse en contacto telefónico con el arquitecto Hiroya Tanaka para solicitarle una entrevista, le comenté que había visto la exposición de sus dibujos en la inauguración del Centro Comercial L’Illa, de Barcelona, en 1993. Habían pasado unos años y pareció sorprenderse de que yo conociera aquel dato, por tratarse de la primera vez que Tanaka protagonizaba un evento público de importancia fuera de su país.     

   -De veras conoce Ud. mi trabajo? -insistió, desconfiado-. Vio usted el Libro de Visitas?     

  -Desde luego- le respondí, extrañada de que volviera sobre lo mismo-. No sólo lo vi. También escribí una nota.       

   Le expliqué que deseaba dedicarle un apartado en mi libro Gaudí. La Huella del Genio (1), donde pensaba incluir a todos los protagonistas que hicieron posible la continuación de la obra del arquitecto tras su desaparición.

    Y acordamos el encuentro.


   Lo que yo no esperaba y reavivó mi sorpresa, fue que al acudir al lugar de la cita, llegó portando un pesado y voluminoso paquete del que extrajo un libro, que resultó ser el citado De Visitas. Lo depositó sobre la mesa del café, diciéndome:

   - ¿Recuerda lo que me escribió?

   - Perfectamente. Como si acabara de hacerlo-, le dije, ya un poco molesta por la reiteración-. Le puse algo así: Un genio por otro genio.

    - ¿Podría enseñármelo?

   Aquí reconozco que a pesar de mi carácter templado estuve a un paso de terminar el encuentroPero la curiosidad por la motivación de su comportamiento desconfiado pudo más, me contuve y busqué la página y el lugar de mi dedicatoria y se lo enseñé. Para redondear el acto, abrí el bolso, tomé la billetera y con toda la seriedad de que fui posible, le enseñé el carnet de identidad para que comprobase la firma del comentario.

   Él esbozó una sonrisa, yo otra, y por fin empezamos la conversación.

   A medida que avanzaba la charla mi sorpresa por su incredulidad feroz se iba evaporando. Comprendí que Hiroya Tanaka tenía motivos más que suficientes para no fiarse ni de su sombra.   



1985.Con su metro rígido y la cinta enrollable,
midiendo un viaducto del P.Güell



En la Sagrada Familia, Hiroya Tanaka.  (A.Mª.F.1990)



En la Escuela de Arquitectura de Barcelona. UPC. 1985



Con su  amiga la religiosa teresiana Carmen Rodés, en 1990.


SABER LO QUE UNO QUIERE. BUENA COSA