Foto cabecera

sorolla "Niños corriendo por la playa". Joaquin Sorolla



TORTOSA 1995. CATEDRAL DE SANTA MARÍA.


 

Atreverse a tocar el tambor, frente a la

puerta del genio del trueno.

                                                         

Expresión popular vietnamita

                                                                                                            



                                   Maldita , maldita y maldita sea!

                                El cloquear de unas chancletas hizo rechinar los dientes al viajero, quien se quedó con la mano en el aire goteando agua bendita. 

   -Igual que en Viena -pensó. Estaba en Tortosa y se veía sintiendo la misma indignación que había experimentado en la catedral de Viena el año anterior por motivos similares-. Hay que fastidiarse -se dijo-. No era esto lo que yo tenía en mente cuando deseaba que Europa nos conociera. 

  Entre la penumbra de la nave central, la catedral de Santa María mostraba generosamente sus tesoros a quienes se aventuraban a pasear en esa hora asesina de la siesta. Gorritas en la cabeza, pieles mostrando miembros enrojecidos y peludos asomando de camisetas y shorts. 

   El mochilero respetuoso aguzó el oído. No eran imaginaciones suyas. El ultrasonido de lengua árabe pasaba bordeando el soberbio coro del siglo XVI tallado en roble y daba un quiebro sobre la pila bautismal regalada por el Papa Luna desde Peñíscola. 

  El eco era árabe, ciertamente, por algo el templo tenía la misma orientación que la mezquita mayor. Más que rezos eran lamentos, por el poco respeto que aquellos ignorantes llegados desde islas lluviosas profanaban con sus alpargatas ruidosas y sus risas el recogimiento de los fieles.



Retablo de mármol de la Virgen de la Cinta, sobre el lugar donde
se custodia la cinta que la Madre entregó a un monje en 1178



Lápida fundacional de la catedral. De origen románico, reconquistada
a los árabes en 1148 por Ramón Berenguer IV, la Orden del Temple
y la República de Génova, y terminada en 1178. 



Pila bautismal del s. XV donada por el Papa Luna, Benedicto XIII.
Atención a los símbolos tallados, se cuenta que son esotéricos. 



Arqueta árabe del siglo XII






Vista cenital y del altar mayor de la catedral


ESTO, NO.

(Parte 2/2) NOMADLAND Y LOS ESCITAS, HOY.


 

                 
                        Acercándonos en el tiempo, dejando aparte las expediciones guerreras que desde siempre han buscado el refugio de las tiendas y carpas, así como las expediciones científicas o naturalistas y sin olvidar a los campamentos mineros, el camping ha ido asociándose cada vez más al ocio.

   A través de los tiempos vemos incluidas todas las categorías sociales. Ya en el siglo XIX, a los aristócratas ingleses y centroeuropeos románticos y adinerados, que compartían su amor a la Naturaleza con las comodidades más sofisticadas, sólo les era posible conseguirlas disponiendo de servidumbre en abundancia y carruajes para acarrear hasta el lugar elegido en el campo, desde cama con dosel para defenderse de los insectos, hasta mesa puesta con vajilla y candelabros, así como una cocina completa...




Caravana Volkswagen Westfalia, la clásica más querida. (*)



Volkern, una de las más lujosas. Con coche y garaje incluidos




Bufalino, la más pequeña


Y POR TECHO, LAS ESTRELLAS

NOMADLAND Y LOS ESCITAS, PIONEROS DEL CAMPING CARAVANING


 

                                                                                   

A MIS HIJOS

Y a Clint Eastwood,

Demi Moore,

Jim Carrey.


A todos los que, como ellos, 

pasaron parte de su infancia

rodando en una caravana.


Y especialmente hoy, felicitando

al equipo que ha hecho posible los 3 Premios Oscar 

para NOMADLAND, con una soberbia Frances McDormand 



                            
                                    Hace más de tres mil años, unas tribus iraníes cruzaban las estepas adentrándose por Oriente desde el sur de Rusia y el norte de Mongolia llegando hasta el este de Kazajistán y el norte de China, para después de perfilar por Occidente una media luna que comprendía Rumanía, Turquía y Egipto, desembocar en el Mediterráneo.

     Eran un pueblo itinerante, de situación y extensión variable como tantos otros en ese periodo de la historia, que en los cinco continentes hacían de la trashumancia una forma de vida. No obstante, al acercar una lupa a los yacimientos arqueológicos del Dniéper, las características diferenciadoras de su civilización impactan al observador, le ponen alerta de que aquellas gentes de las que hoy se conoce bastante de su rica cultura, sabían lo que era el esfuerzo y la lucha pero también apreciaban la buena vida, la comodidad.

   Estos antepasados eran los escitas (*), a los que podemos considerar como pioneros del nomadismo moderno y con calidad de vida que hoy llamamos camping o caravaning...


Con sus tiendas sobre las plataformas de madera de los carros y tiradas
 por buen número de bueyes... 
Estampa cumana heredera de los escitas.


En la ópera El Príncipe Igor, de Alexander Borodin, los escenógrafos Yanov, Andreyev y Bocharov recrearon un asentamiento de tiendas escitas/cumanas


Representación de diversos escitas reales. El nº 3 es una mujer.


EL NOMADISMO ACOMODADO, UNA HERENCIA