Foto cabecera

AMFST.Q.S.SIOULE Días de cátaros, Gaudí y Ana Mª Ferrin en Francia. (JMSimagen)





COREA DEL SUR. RECORDANDO A JOSEP Mª SUBIRACHS



                                        Tras once años de una grave dolencia contra la que luchó como hizo siempre contra todo tipo de adversidades, de frente, nos dejó la noche del lunes 7 de abril de 2014 a los 87 años, el gran escultor Josep Mª Subirachs. Dedicadas a los que admiraban al artista y a quienes procuraron al hombre compañía y afecto en éste último tramo de su vida, tan difícil, van mis condolencias en este 5º Aniversario de su partida.


Josep Mª Subirachs en 2001, en la capilla del Rosario de la Sda.Familia durante
 la presentación de dos libros de Ana Mª Ferrin sobre Antonio Gaudí. (F.Bedmar/F.T.M.)


     ADIÓS A UN GRAN BARCELONÉS               

ESTO ES BODY ART: CON LA PIEL POR LIENZO



                           Si llama su atención el paso de un individuo determinado, el observador normal aquilatará su atractivo o cualquier otra impresión visual que le provoque. Pero si  resulta que el mirador es un artista del  Body Art, no habrá visto andar a una persona sino a un posible cuadro en movimiento, el soporte donde transformar la realidad de un cuerpo en cualquier género de pintura dejando que le pueda la luz. Inmóvil o en marcha será un paisaje, la mar, retrato, bodegón, un animal o una nube. Personaje de cómic con su dinamismo interno, una puerta, un robot, la psicodelia. O un jardín, o…o… 


En esta fotografía de Howard Schatz en 1999, Joanne Gair  pinta rosas.
                 
Leni Riefensthal fotografió por última vez en 2000 al pueblo Nuba de Sudán

Kiki de Montparnasse, actriz y modelo, amante de Man Ray,
convertida por éste en violoncello al pintarle dos signos
musicales, dos fortes, en la espalda.



UN ARTE EFÍMERO, FIJO EN LA RETINA 

MARTÍN CHIRINO. "YO NO SERÍA NADA SIN LA PLAYA DE LAS CANTERAS"




“Haz que me apoye en algo -dice la obra al autor-. Haz que
 viva fuera de mí, profundamente, haz que sea yo misma,
una cosa, un árbol, un edificio, una montaña, un universo.
Estas son en  realidad las obras geniales:
partes del mundo”

José Ortega y Gasset. 


                                        El Espectador. Ensayo




                                         Con este párrafo del filósofo Ortega y Gasset, así empezaba Martín Chirino su discurso de aceptación en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Con fondo de chispas, siempre irá en mi recuerdo su presencia con un martillo en la mano, como un personaje homérico. Todo ello sucedía en mi visita de 2008 a su casa-taller Valyunque de Morata de Tajuña, Madrid, para incluir su entrevista como amigo de mi biografiado Josep Mª Subirachs, en el libro El Tacto y la Caricia. Subirachs.

    Estaba por entonces Chirino ilusionado con su proyecto y posible creación en Las Palmas de una Fundación que contendría su propio Espacio Museístico, hoy ya una realidad desde 2015. A este honor le había precedido en 2014  la lectura de su discurso de aceptación como Académico de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando donde estudió, texto que tituló La Fábula del Herrero.

   Mientras cerraba el texto me informan de que en el acto de despedida tributado al escultor en el madrileño Tanatorio de La Paz, la homilía fue pronunciada por el sacerdote Basilio de Rumanía, un país con larga tradición de herreros y forjadores muy presente en la vida de Chirino en sus últimos años.

 Retomo aquel rápido encuentro de 2008 cuando me enseñó las obras que acababan de llegarle de una fundición de ese país, presentándome a los colaboradores rumanos que le acompañaban, Daniel Pop y Christian Bors, recordando que lo que iban a ser cuatro palabras acabó en una completa entrevista que guardé. Quizá para dedicársela hoy, en esta tarde de su partida a los 94 años, 11 de marzo de 2019, en forma de resumen de un texto que no pude dedicarle en su momento.


Martín Chirino (abc.es)


LA ESPIRAL DEL VIENTO

HAY-ON-WYE, PRIMERA CIUDAD MUNDIAL DEL LIBRO



                            Él no necesita más energía que la tuya.

  En la oscuridad más negra una cerilla sirve para ponerlo en marcha. Puedes pararlo, conectarlo, apartarlo, retomarlo, tantas veces como desees sin depender de nada ni nadie. La película más costosa, los efectos más especiales, el derroche de medios y actores más delirante, jamás podrán superar a una imaginación capaz de paralizarte de terror entre las sábanas.
                          
 Acariciarlo produce sensaciones afectivas, tiernas. Después de conocerlo puedes apretarlo contra tu pecho, hurtarlo a la vista de los demás, meterlo bajo la cama, esconderlo bajo tu almohada.

   Otras veces, cuando el mar más removido se encuentra encuadernado con tu propia piel, tenerlo ante tus ojos le hará desplegar toda su sabiduría, mostrarse como un guía iluminado y llegar hasta el centro de tu más íntimo arrecife.

                             Él, el libro, te pertenece.






Tres imágenes de Hay-on-Wey. Arriba, en la actualidad. Centro, en 1955.
Junto a estas líneas vista desde un ultraligero.


LA PALABRA EN EL MURO

URUEÑA. VILLA DEL LIBRO Y LOS CALÍGRAFOS




…¿Conocéis el lugar donde van a morir
las arias de Händel?... Está aquí,
 en el centro del centro de Castilla…
en una tierra con más cielo que tierra…
donde se tensa, como un arco,
                                                                                           la luz…

 Antonio Colinas (*) 


                  
                                Enclavada en un cerro de letras, vadeando pantanos de signos, la villa medieval de Urueña en Valladolid, nos aguarda recortando sus murallas entre un festín de nubes. Murallas que son lo único visible del pueblo desde la ermita de la Anunciada, ya citada en el siglo X. Una joya del románico con influencias catalanas y lombardas, única muestra de ese estilo en todo el reino castellano-leonés cuyo retablo del traductor al latín de la Biblia, San Jerónimo, Patrón de los libreros, traductores y eruditos, anuncia que nos dirigimos hacia un feudo del saber.  



Vistas de Urueña
Entrando por la Puerta del Azogue...
Un visitante palentino aprovecha para llevar un regalo (A.Mª.F.)




Ataviados con rigor, en Urueña se torna al medievo (Img. A.Mª.F.)


 NATURAL, SIN CONSERVANTES NI COLORANTES