Foto cabecera

sorolla "Niños corriendo por la playa". Joaquin Sorolla



SMOKE, CRÓNICA DE UN REENCUENTRO.



                     
                                    Durante un largo viaje que hicimos en coche a través de los Estados Unidos en 1997, deteniéndonos sin el más mínimo orden preestablecido en lugares que nunca señalarán los mapas, descubrí que no existen diferencias entre los humanos. Con nuestras peculiaridades todos somos de la misma pasta, queremos lo mismo, luchamos por conseguir exactos puntos de confort. Sobre todo nos gusta confraternizar, intercambiar experiencias y deseos. No ser esa masa que se desplaza de aquí para allá como haría una maleta, acumulando conocimientos dispersos sin nunca estrechar una mano. 

    Importante será que por encima de todo, vayas a donde vayas, después de conocer monumentos, museos, centros comerciales y megaconstrucciones, en el momento que desees encontrar a personas para sumergirte en la alquimia que producen esos contactos, busques los pequeños barrios antiguos, la escala mediterránea trasplantada a cualquier punto del planeta donde te esperan sus lugares de negocio, con el dueño trajinando tras el mostrador. Con él y otros parroquianos confiando su crónica de lo cotidiano, el retrato de la villa te quedará completo.



                     

Smoke. Harvey Keitel, William Hurt, Stockard Chaning, Harold Perrineau Jr.


UN AZAR COTIDIANO

Publicado en Gaudí y Más. 29 de agosto de 2020


                                      ... En eso pensaba ayer cuando rescatamos de Rankuten el film estrenado por entonces, escrito por Paul Auster y dirigido por Wayne Wang. Cinta que aparte del disfrute, nos permitió hacer un ejercicio comparativo con la deriva de los años 90 hacia los estrenos actuales.

  En esta película que se diría menor por el aire indie y la falta de pretensiones con que se acogió al principio, antes de que estallara su éxito, las situaciones donde cada personaje parece surgir por casualidad consiguen mantenerte absorto durante toda la proyección. Si de Harvey Keitel jurarías que se ha pasado media vida en el cuchitril que es su mundo, la aparición de William Hurt consigue atraparte desde sus primeras palabras. A partir de ahí, dibujando un imaginario círculo rojo sobre su cabeza, la cámara ya no necesitará centrarse en él, será el espectador quien busque su presencia.

  El lenguaje del azar, cruzando adelante y atrás, irá dando a través de pequeñas puntadas un cúmulo de datos partiendo de una imagen única, la del cálido y destartalado estanco de suburbio donde su dueño lucha por sobrevivir al antitabaquismo emergente a la vez que practica dos oficios amateurs: El de consejero y moderador de sus parroquianos, que combina con el de cronista de esquina ejerciendo de notario gráfico durante 4000 días, al tomar a lo largo de 12 años una única fotografía diaria de su negocio, a la misma hora, con el mismo enfoque y desde el mismo lugar.    

   Hilera de historias potentes sintetizadas a su mínima expresión, personajes que no ceden ante lo políticamente correcto, empezando por la intensa relación del film con el tabaco donde a cada historia que se cuenta, el personaje oyente detiene la inercia de encender el purito hasta no terminar de escucharla, en curiosa comunión con la aireada recompensa erótica del cigarrillo del después de.

  




Paul Auster, autor y guionista de la trama
Wayne Wang. Recibiendo el Príncipe de Asturias de las Letras
                  
                                            De principio a fin, volví a encontrarme catando uno de esos vinos que se guardan bajo siete llaves, al seguir con toda la atención del mundo la larguísima escena final, increíble, por no contar con ningún tipo de atrezzo, aparte de los labios de Keitel contraponiéndose a los ojos (y oídos) de Hurt. Y del espectador.

   Un estanco. Un padre-no-padre. Un padre-sí-padre. Una hija angelical peor que una pandemia y que, como al virus, más valdrá que te pille lejos. Una madre -si, no- abuela. La cámara fotográfica que acaba narrándonos la verdad de su cuento de Navidad en blanco y negro. USA sin glamour. Dolor. Gente que merece un mejor lugar bajo el sol. Gramos de felicidad pesados uno a uno. Esperanza. Y verdad, mucha verdad.

   Pero aquí me paro. No desvelaré la médula del guión. No deseo robarle la más mínima brizna de sorpresa al lector que hoy repase estas líneas y al que deseo se lance a visionar la película para disfrutar, como ayer hice de nuevo volviendo a descubrirla.

   El poder extraordinario del silencio, de las pausas, de los hallazgos que fluyen por sí solos dando forma a un guión esférico. De los que te hacen asentir al enterarte de que en este casi cuarto de siglo desde que se estrenó, la cinta se ha convertido en una pieza de culto sobre la que no han dejado de acumularse comentarios, artículos y críticas.

  Hoy, cuando bajar a la esquina a tomar un café comentando la deriva social o el tiempo pertenece al Jurásico de mi querida ciudad, Barcelona

  Cuando los filósofos indígeneas que regentaban nuestros bares, auténticos todólogos, han desaparecido y con ellos la charla rápida y amigable de un instante llevándonos a revisar qué se ha perdido en nuestra convivencia, es buen momento para revisar Smoke.

  Amigos, en un verano tan canalla démonos siquiera ese placer. 


Ana Mª Ferrin

32 comentarios:

  1. La recuerdo, pero me gustaría volverla a ver.
    Besos.

    ResponderEliminar
  2. No la he visto y por toda tu exposición creo me he perdido una gran cinta, aunque es muy probable que intente verla.
    Buen fin de semana.
    Un abrazo Ana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si tienes ocasión no la dejes escapar. Aparte del humo, tiene matices sobre el comportamiento humano que hoy costaría encontrar.
      Saludos

      Eliminar
  3. No la he visto, la buscaré por youtube.Besicos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida Charo, deseo que sigas fuerte.
      A veces has escrito sobre cine, en caso de que tengas ocasión no dejes de verla. Un abrazo.

      Eliminar
  4. Hola Ana! Recuerdo los comentarios, las críticas de esa película. Hizo mucho "ruido", del bueno, por estos pagos. Pero no la vi.
    Ahora, a partir de tus dichos, es posible que la vea.
    Ya busqué y en Youtube hay una versión subtitulada (Hay otras pero, o están dobladas o están en inglés.) Por si a alguna de las personas que por aquí pasan le interesa, este es el enlace
    https://archive.org/details/Cigarros-W.Wang

    Intentaré verla en el transcurso de estos días en que el invierno tardío parece haberse acordado de que en el sur del sur debería nevar. ¡Y está nevando como no lo hizo desde mayo hasta el momento!

    Respecto a los viajes, soy una viajera muy particular, en general viajo sola así que...¡imposible que no fraternise con los lugareños! Y con lo "dicharachera" que soy, ya puedes imaginar que regreso siempre con mi mochila cargada de relatos que van más allá de la historia de cada sitio, que bien pueden verse en documentales y/o libros.

    Va mi abrazo volador

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una persona escribe como es. Y si es curiosa, interesada por la vida de las gentes sin juzgarlas, así se expresará por escrito o verbalmente.
      Por eso no me extraña lo que cuentas y estoy segura de que si es así, disfrutarás con ese puñado de actores y autores en estado de gracia. Bsszzzss

      Eliminar
  5. En días pasado, mi esposa, me estuvo comentando sobre está película. Ella es fan de Forest Whitaker, por lo que la recordaba.

    Mira tu por donde...

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siendo una película tan buena, la mala pasada que le hicieron a Whitaker con la prótesis es de antología (yo diría que la hizo un artista fallero.
      Por sí sola merecería una crítica aparte, así que en caso de que la veas ya me dirás.

      Eliminar
  6. Hola Ana Mª Ferrin. No me suena de haberla visto. De todas formas tengo memoria de pez :-)
    Saludos

    ResponderEliminar
  7. No creo que la haya visto a ver si la encuentro ya que tiene buena pinta.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya me dirás, Mari-Pi. Como verás, a mí me gustó.
      Otro para ti.

      Eliminar
  8. Un primo de mi padre dice siempre que no se conoce un lugar si haber permanecido en él al menos una semana, haberte sentado en un bar y haber charlado pausadamente y sin prisas con camareros y dueño de los dimes y diretes de la cotidaneidad y del paso del tiempo, de política y de fútbol, o de lo que se tercie. Nada de prisas, nada de salir corriendo para ver y ver (que también), sino paladear la vida de los otros en esa parte del mundo. Tu entrada me ha recordado este buen consejo.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El consejo del primo de tu padre es bueno elijas el tipo de viaje que elijas, aunque mejor si tienes una estancia tranquila, sin prisas. Incluso si haces viaje de ruta en una caravana, la elección puntual del lugar para comer o beber será buena para hacerte una idea de cómo funciona la vida normal de ese lugar. Otro para ti.

      Eliminar
  9. No me suena haberla visto, la buscaré, los viajes cuantas cosas nos enseñan, cuantas experiencias, como bien dices vas viendo que los humanos no somos tan distintos independiente de donde vengas.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Para mí esa fue la primera sorpresa cuando tenía 19 años, no había salido de Barcelona y recorrimos Portugal en una moto. Mi mente se abrió muchísimo. Saludos, J.Aº.

      Eliminar
  10. Me gustó eso de "El Estados Unidos sin glamour"...¿Cómo hace uno para no buscarla después de una entrada como ésta? Menos mal que tu amiga Lu me dio un dato para conseguirla.

    En otro orden. Te cuento. Voy para casi doce años en el blog y nunca he colgado ahí, ninguno de mis trabajos como escritor. Pero ahora voy a comenzar a hacerlo. Comenzaré con este enlace, que no es precisamente a tigrero sino al blog de un amigo que está comenzando con su blog en este año y que me ha dado la oportunidad. Te agradecería que pasaras por allá y comentaras ¿cuento con eso? La narración es una crónica histórica que sé que te va a interesar. Gracias de antemano.
    https://robertomolinares.blogspot.com/2020/08/la-balalaika.html

    ResponderEliminar
  11. No la he visto y dices que merece la pena.
    Referente a los viajes, solemos visitar esos bares y tabernas con solera e ir varias veces así vamos entrando en las charlas con esas gentes que llevan allí tiempo y nos dan confianza. En Nazaré donde comimos varias veces el dueño un día me sacó la toquilla de su madre por que hacía un poco de fresco, buenos recuedos.
    Buen septiembre Ana Mª. Cuídate.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bella anécdota. Me has hecho pensar que una entrada contando las situaciones vividas en esos negocios no estaría nada mal.
      Otro para ti.

      Eliminar
  12. Querida Ana, ya está bien que nos pongamos las pilas tras esta pausa de extrañas vacaciones. Y tú nos empujas a ello suscitando nuestra curiosidad y moviéndonos a buscar esa peli que te ha encandilado. Y es curioso que no la hayamos visto casi ninguno de tus seguidores. Yo la verdad no la recuerdo.
    Buscaré en la dirección que nos proporciona amablemente Lu.
    Bueno, Ana, creo que pronto volveremos a estar en contacto ya que espero hayas leído mi correo.
    Un abrazo y gracias por el ánimo que nos dan tus generosos post.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti por tu tiempo, Conchi.
      Leído está.
      Un beso virtual de vuelta.

      Eliminar
  13. No sé qué hora es. No llevo reloj y se ha detenido el tiempo.
    Con los ojos aún prendidos en esa escena final que tan bien nos has descrito.
    Acabo de ver Smoke. Qué magníficas historias. Hilvanadas unas a otras a través de esos personajes duros, tiernos, generosos. Historias de perdedores que encuentran en la amistad la verdadera fortuna.
    Me ha entusiasmado. Ahora voy a buscar el libro para leerlo.
    Gracias por descubrirme esta joya de palícula.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eres una poeta, ConchiM. Ya me has provocado ganas de leer el libro de Paul Auster donde tiene los dos temas, "Smoke y Blue in the face". Un abrazo.

      Eliminar
  14. ¡Hola, Ana!
    No sabes cuánto comparto tu opinión sobre lo que es el hecho de viajar. Y es que viajar es indagar, investigar, hablar con los lugareños, conocer la gastronomía, la etnografía y las fuerzas de la naturaleza cuando el lugar se corresponde a un destino en sintonía con esta. Yo de hecho y desde que tengo 18 años que me saque el carnet de conducir he recorrido casi toda la Península Ibérica conociendo principalmente las zonas rurales y de interior qué es donde están los verdaderos valores de lo que fuimos, de lo que somos y de lo que seremos.

    Respecto a la película me ha encantado tu forma esférica de definirla. Se nota que la has disfrutado y sabido sacar de ella toda su esencia. Tuve la fortuna de verla de estreno en cine cuando era jovencito. Y ya me encantó. De hecho, este es el cine de Estados Unidos que más me gusta. Se hacen buenas películas allí en el entorno del cine independiente y cuando más se alejan de los grandes estudios. Hoy en día la película reseñada ya se puede considerar un clásico del cine e incluso una película de culto. Conozco a gente que ha viajado hasta que el rincón de Estados Unidos simplemente para hacerse una idea de cómo es en realidad aquella zona urbana que también retrata la película.
    Un fuerte abrazo y muchas gracias por tan excelente forma de escribir sobre cine.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En la única ocasión que viajamos a los Estados Unidos estuvimos en Nueva York y no pensé en acercarme a Brooklyn, donde más tarde se situaría el estanco de Auggie en el cruce de la 16th Street con Prospect Park West. Aún no había visto la película, que se estrenó por entonces, 1997, aunque el estanco es hoy una especie de panadería-pastelería con un bar irlandés al otro lado de la calle, el Farrell’s. Sí estuve en el bar Cheers de Boston, con un ambiente de lo más agradable. Camino de Florida, entre otros lugares icónicos del cine conocimos las dos Virginias, las dos Carolinas, y sobre todo la mágica Savanah, donde más tarde se rodaría la hipnótica "Medianoche en el jardin...". Eso en Georgia, donde también fuimos a ver Tara, la inolvidable mansión de "Lo que el viento se llevó".
      De todos modos, la palma de los recuerdos cinéfilos se la llevó Times Square, en la esquina de Broadway con la 7ª Av.
      Allí estaba el territorio de mi niñez, soñando musicales.
      Ningún amante del cine cuando llegue allí, habrá dejado de pensar, "Mi casa..."
      Mil gracias por tus palabras, Miguel. Saludos.

      Eliminar
  15. Aunque lo voy a comprobar, creo que la he visto hace ya mucho tiempo.
    Ana María, felicidades y gracias por este gran trabajo, como de costumbre.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Manuel, seguro que si tienes ocasión volverás a verla. Ya me dirás. Saludos.

      Eliminar
  16. Olá, Ana, em tempos normais já seria muito bom ver um filme como esse ao qual tu fazes referência, imagine agora em tempos de pandemia em que estamos presos em casa. Vou procurar na internet. Um filme tão premiado como esse e tendo o teu aval, sei que valerá a pena.
    Um abraço Ana. Bom fim de semana.
    Pedro

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amigo Pedro, seguro que la encuentra.
      Y será muy grato saber si le ha interesado, porque el cine como cualquier otro arte no deja de ser algo etéreo, subjetivo.
      Saludos y mucho cuidado. No tenemos más arma para defendernos del enemigo que una humilde mascarilla.

      Eliminar