Foto cabecera

sorolla "Niños corriendo por la playa". Joaquin Sorolla



ALEXANDER FARTO. O CUANDO EL ARTISTA, ADEMÁS DE CREAR, EXCAVA.


 

Me asomé a la balcona/ y contemplé la ciela

poblada por los estrellos./ Sentí fría en mi caro,

me froté los monos/ y me puse la abriga

y pensé: qué ideo,/ qué ideo tan negro.

Diosa mía, exclamé:/ qué oscuro es el nocho

y que sólo mi almo/ y perdido entre las vientas

y entre las fuegas,/ entre los rejos.

El vido nos traiciona/, mi cabezo se pierde,

qué triste el aventuro de vivir.

Y estuvo a punto de tirarme a la vacía.../

Qué poemo.

Y con lágrimas en las ojas, me metí en el camo.

POEMO. Jesús Lizano. Fragmento

 


                                       Si Lizano, el poeta anarquista, re-crea la poesía al trastocar sus obras cambiando el género, el artista portugués Alexander Farto (Vhils) reinventa el arte del cuadro al decidir cambiar su esencia; la adición de materiales, por la sustracción. Quitar materia del soporte en lugar de añadírsela.

    O cuando el pintor oficia de arqueólogo.      


Posando ante sus imágenes grabadas en el muro, los sanitarios del Hospital Sao Joao, de Porto, en Portugal. De iz. a der: Cristina Teixeira, Patricia Botelho, David Andrade y Idalina Ramos. (europapress.es)
 

El mural completo con los diez componentes originales. (pinterest.com)



Invitado por Banksy a colaborar en la instalación artística de un túnel, Farto 
compartió con él la portada del  Times. 2 de mayo de 2008.


Farto trabajando en su taller



FARTO: ARAÑANDO LA SUPERFICIE

SCOTT WADE. DEL "LÁVALO, QUE NO ENCOGE", A GAUGUIN Y BOTICELLI


 

                                       Un día, en la calle sin asfaltar donde vivía en la ciudad de San Marcos, Texas, el diseñador gráfico Scott Wade se detuvo a mirar su coche, que como todos los de sus vecinos siempre estaba sucio de polvo. 

   Pero no con un sombreado, no, sino con esa capa parecida al cemento a la que llegan por allí los coches a la semana de lavarlos. Pero ese día, al contrario de lo que había hecho muchas otras veces se le ocurrió pasar, de esbozar un par de trazos en el cristal trasero, a pintar con la yema del dedo una cara graciosa en la luna trasera. 

   Siempre le había gustado el dibujo. En el instituto era bueno en esa asignatura, incluso el director tenía colgados en su despacho varios trabajos de Scott...


          



Scott Wade Iniciando un homenaje a Paul Gauguin con un palillo... Y el resultado final




Su creación del El Nacimiento de Venus, de Sandro Boticelli



Scott Wade posando con alguno de sus útiles. Tras él, una de sus obras 


EL ARTE Y SU CUOTA DE FELICIDAD

LOS TRENES EN EL ARTE. SIMBOLISMO DE PROGRESO Y LIBERTAD


 
   

                                   Ana levantó la mano una vez más hacia sus padres sin dejar de sonreír, hasta que el movimiento de los dedos y la acción amable de sus labios fueron apagándose. Tan iguales y tan distintas, le hubiera gustado ser como su hermana Marie, dormida frente a ella, a quien el cansancio había rendido con sólo desanudarse los cordones internos del corpiño, sin darle más tiempo que el justo para desabrocharse un botón de la chaqueta y caer rendida, dejándose ir.

   Tras tímidos chirridos y crujidos, las bielas iniciaron el arrastre de las ruedas sobre los rieles logrando acompasar el ritmo, confirmando la marcha hasta deslizar suavemente el vagón recorriendo el contorno de la Riviera francesa.

  Escuchando la cadencia del sonido su respiración dejó de ser agitada, serenándose. Miró hacia el departamento acristalado de su izquierda, desde donde el pintor observaba la acción. Todo en orden, tomó el libro de Jane Austen, Orgullo y Prejuicio y sin quitarse los guantes empezó a sumergirse en los enfrentamientos entre míster Darcy y una Elizabeth que tenía mucho de ella misma.

   Miró la cestilla de frutas regalada a su hermana para el viaje, y el delicado ramo de rosas traídas para ella. Ambos obsequios le parecieron el símbolo de dos formas de entender la vida.

   Pero con tesón hasta el destino más férreo puede cambiarse.

   Pensándolo, una ráfaga de libertad barrió el reservado de primera clase.


Reservado de Gran Clase.  Compañeras de viaje.  Augustus Egg 1862.



Primera clase. Coche de asientos. Edward Hooper. 1965


                          
                                Segunda clase. Los álamos dorados. Manuel Gómez Arce.
                             

Tercera clase. El vagón de tercera. Honoré Daumier. 1862.


… El que canta como un pueblo entero

es el pinar,

la gloria silenciosa

del aire entre las ramas.

La alta gloria callada

del viento, se funde con la carcajada

de un tren que pasa al margen, fragoroso,

por la vía apartada.

¡Corre, que lo pierdes!

(No corras. Más bien báñate
dentro de este oleaje
sonoro. Ensordece en su seno.)

Luis Cañizal de la Fuente. Fragmento.


ENTRE EL CIELO Y LA VÍA, TÚ