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AMFQuijoteSancho2 "Por Castilla. Esa mano..." (J. Martinez)



TERRY VENABLES. ENTRE EL BALÓN Y LA PLUMA


                                          

                                         En el kiosco donde solemos comprar la prensa han instalado unas mesitas con cajas de libros usados a disposición de los clientes. Los pequeños carteles sobresaliendo de cada grupo nos informan de qué tratan y raro será el niño, adolescente o adulto que llegue para otras compras, pase por delante y no se pare a investigar la improvisada librería, consultando al señor Juan sobre los títulos.

Me detengo, ojeo. Me sorprende un ejemplar con la sonriente imagen de Terry Venables y lo tomo. Son sus memorias, Born to Manage. Recuerdos que me transportan al periódico Sant Andreu Expréss, uno de los primeros medios en que publiqué entrevistas. Entre ellas, al entonces entrenador del F. C. Barcelona (1984-1987) con motivo de sus inicios como escritor de novela negra.

Estando estos días en plena celebración del Campeonato Mundial de Fútbol de Qatar, la curiosidad me lleva a buscar en mi archivo, el diario y la página de aquella experiencia con quien fuera en su momento seleccionador nacional de Inglaterra y Australia. 

A saber cómo debí desenvolverme... 



Terry Venables durante la entrevista con Ana Mª Ferrin. 1987





Su autobiografía. 2015



El equipo con la primera Liga de Venables. 



POLIFACÉTICO ENTRENADOR Y CONSUMADO LITERATO


CON GAUDÍ TODO ES POSIBLE. UNA TESIS HACIA LA FAMA


                                  Viendo como mi amigo Deng, chino de Shangái recriado en Sabadell, se apasionaba por momentos explicándole la biografía de Antonio Gaudí a un pequeño grupo de taiwaneses, se me ocurrió preguntarle a su novia qué episodio les estaba contando, porque sus compatriotas ya tenían los ojos redondos a fuerza de abrirlos entre expresiones de terror y admiración. Ante la fachada del Nacimiento en la Sagrada Familia, los ¡Ah! OOh! ¡Ay!, de aquellos turistas se sucedían, llevándose las manos a los ojos y la boca, al pecho. Una señora apretaba los puños mordiéndose los labios. Algo empezó a inquietarme.

    -Linda, por favor –le pedí a Linda, su novia-. Dime qué les está contando.

  Con flema oriental, Linda agarró el hilo del relato y empezó a traducirme:

   - …Y entonces Gaudí, furioso, agarró a la mujer que lo había rechazado y la empujó hasta el fondo del agua en la playa de Mataró. Estaba loco de celos. La ahogaría. Si no iba a ser para él, no iba a ser para nadie. Por suerte sus amigos arquitectos habían visto todo y se tiraron al agua para impedir el crimen. Gracias a Dios no la mató… Ese mismo día Gaudí se encerró a vivir en la Sagrada Familia y ya no salió de allí jamás, hasta su muerte… 

    
A esas alturas de la narración era yo la que tenía los ojos a punto de salírseme de las cuencas. Decidí hablar con mi amigo y frenarlo: 

    -  Pero Deng, ¿Qué le estás contando a éstas personas? –le dije en un aparte-. Tú has leído mis libros y sabes que nada de lo que dices es verdad, ¿de dónde has sacado esa historia?

   -  Es verdad, todo me lo estoy inventando. Mira a esta gente. ¿Sabes lo que significa este viaje para ellos? Todos tienen más de sesenta años, han trabajado desde niños como fieras y nunca habían salido de su aldea hasta ahora, seguramente será la única experiencia excitante de su vida y gracias a mí no la olvidarán nunca. Tú déjame, que yo sé lo que me hago.

      Guiñando un ojo, añadió:

    - No te vayas y prepárate. Porque ahora les contaré cuando Gaudí se subió en un globo que arrastraba por el aire una pancarta pidiendo limosnas para las obras y sobrevoló toda Barcelona, con la gente saliendo a las calles y tirando cohetes y tracas para saludarlo -medio tapándose la boca con una mano añadió divertido-. Eso de la pólvora los volverá locos.

    La situación era tan delirante que me dejó muda. Preferí no agotarme tratando de rebatir sus argumentos porque a un chino pasado por Sabadell no se le convence fácilmente. Y allí lo dejé, frente a la fachada del Nacimiento rodeado por sus paisanos, que seguían arrobados las evoluciones del dedo índice de Deng señalando al cielo, con la esperanza de ver aparecer a Gaudí entre las nubes, saludando como un nuevo hermano Montgolfier desde la cesta de un globo. 




2005. Restaurante Pitarra. Iz. J.Mª Subirachs, A.Mª.Ferrin, Bassegoda,
M.F.Ruiz de Villalobos, J.Luis Barcelona y el organista B. Bailbé (A.Mª.F.)





El derroche imaginativo de Gaudí al componer sus obras despierta la
creatividad de quienes las contemplan. Así, que, ¿por qué no, a su vez, reinventar?  

  

UN CONSEJO DE JOAN BASSEGODA NONELL