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01_HP_UNI158415_Bluewash_WEB Recibiendo al futuro. (UNICEF)





(PARTE 2/2) LOS SEFARDITAS DE RODAS. DONDE LA MIEL Y LA CANELA



Continúa...

          
                         Dos libros son imprescindibles para descubrir la desconocida historia sufrida por los judíos sefardíes de Rodas: Rhodes, un pan de notre mémoire, de Moïse Rhamani en francésy Gli Ebrei a Rodi, storia di un'antica comunità annientata dai nazisti, de Esther Fintz Menascé en italianoAmbos descubren para la posteridad el fin de la mayor parte de un pueblo que casi desapareció hace sesenta años rezando en una lengua, la sefardí, tesoro vivo de nuestra memoria. Eliminados en silencio, ya que en el gran remolino de la locura nazi aquellos 2.000 seres quedaron engullidos como un número, cosificados hasta deshumanizar su identidad. 

   Con ellos se fue una parte importante de la cultura transmitida por los judíos expulsados de España, la eterna Sefarad, asentados más tarde por todo el Mediterráneo. En la época actual los supervivientes de la martirizada Rodas multiplicados en descendientes repartidos por el mundo, se esfuerzan por reverdecer ese legado.        
                 
   Moïse Rahmani publicó hace años un artículo en el periódico digital Los Muestros que dirige desde Bélgica en el que colaboran los sefardíes, en especial los sucesores de la isla de Rodas. Ese texto lleva por título A mi también mi veni eskarinio, más o menos: -Yo también siento nostalgia de ti, contestación póstuma de un hijo a las exactas palabras: -Mi veni eskarinio, dichas por su padre ya muy enfermo, al que llevaba años sin ver, sabiendo los dos que muy posiblemente aquel sería su último encuentro.

   
Días felices de la niñez de Moïse Rahmani junto a su padre, Víctor
                     
Daniela y Moïse Rahmani. 2012 (*)
   

    UN RICO PEDAZO DE SU MEMORIA
                            

LOS SEFARDITAS DE RODAS, DONDE LA MIEL Y LA CANELA (1ª PARTE)


                

                              Rodas. De día un escándalo de sol, de noche un lugar creado por Dios para observar esas estrellas que invitan a preguntarse en una lengua propia los porqués trascendentales del hombre. O a discutir de filosofía, que viene a ser lo mismo, escuchando el suave batir de las olas y paladeando un vino de resina, la sangre de la tierra. Valle de las mariposas en el que basta el más leve sonido, el zarandeo de una rama, para que  surja de árboles y peñas una explosión de mariposas formando en el cielo un festival de diminutas cometas verdes, rojas y amarillas. En ese mar EgeoHipócrates creó las bases de la Medicina, desembarcó San Pablo y San Juan escribió el Apocalipsis. Y seguro que lo hizo frente a un plato de queso de cabra y otro de aceitunas, un lujo acompañado por una rebanada de pan rociada con aceite de oliva. Buenos tiempos los de Rodas…

  Expulsados los judíos de España por los Reyes Católicos en 1492, en la que fue la 10ª expulsión que sufrían en un país europeo desde la 1ª en Francia en 1182, una parte de ellos se asentó en la isla de Rodas entonces gobernada por los Caballeros de la Orden de Malta, empezando en esa tierra una nueva vida. Los Caballeros llevaban establecidos en la isla cerca de dos siglos en los que habían mantenido una importante actividad constructora bajo el mandato de los maestros Antón Fluvià y Pedro Ramón Sa Costa, que llevaron hasta allí muchos saberes arquitectónicos de España. De esa época datan los edificios medievales de la isla; el Hospital, el fuerte de San Nicolás, la calle de los Caballeros y el Palacio del Gran Maestre entre otros.

  En el primer tercio del siglo XX, los descendientes de los judíos sefardíes vivían al este de la ciudad vieja en su barrio, la Judería de Rodas, hablando en ladino, su lengua propia que ha pervivido cinco siglos. 

                            “Komo olvidar las ermozas tadradas en las kuales se metia meza kon todo lo bueno para komer i beber: boyos, burrekas, fritadas, i las famozas dulserias: mogados de almendra, mostachudos de muez, y el pinyonate alavado de la tia Sarina Berro, mujer del tio Narsiso. I en lo bueno de la nochada i la alegría, el tio Narsiso tomaba a djogar la mandolina enmientras ke Solís, el novio de la ija, empesaba a kantar con su ermosza vos los kantes espanyoles ke mos deshavan tresalidos a grandes i chikos...”


                            Buenos tiempos los de Rodas....


Una casa en Rodas
        
Palacio del Gran Maestre de los Caballeros. Rodas

Calle de los Caballeros. Rodas
     
Hospital de los Caballeros. Rodas


Fuerte de San Nicolás. Rodas



DONDE LA LUZ ES DORADA Y AZUL

EL VERDE EN LA PINTURA. UN CUADRO, CIEN INTENCIONES.



Brazos, cintura, cuello, senos,
la frente pura como el mar,
la nuca de bosque en otoño,
los dientes que muerden una brizna de yerba.

…Tu cuerpo se constela de signos verdes…  
como el cuerpo del árbol de renuevos.
           
                                         Octavio Paz


Millicent, duquesa de Sutherland. John Singer Sargent. 1904
Giovanni Arnolfini y su esposa Giovanna. Jan van Eyck. 1434


DE LA JUVENTUD AL VENENO

LOS CUENTOS DE JUAN TOCINO EN TÁMARA DE CAMPOS


                    

                     Válgame San Hipólito, ¡Cómo tengo el pescuezo!
                   
                     O dicho en fabla de hoy, ¡Cómo tengo las cervicales!
                
                    Antes de nada permítanme vuesas mercedes que me presente. Me llaman Juan Tocino, nacido en Támara de Campos, Palencia. Soy el mozo que aguanta el púlpito con su cabeza, el que antes trabajó en la venta del Rebollar, el hijo de Tocino el Viejo, aquel cantero que tanto picó para San Miguel como para San Martín de Frómista…

   
Iglesia de San Hipólito el Real en Támara de Campos, Palencia. El púlpito gótico-mudéjar
reposa sobre la nuca de un personaje al que popularmente se conoce por Juan Tocino (A.Mª.F.)

REFLEXIONES DE UN PORTOR

GAUDÍ, ESPAÑA Y JAPÓN: AMISTAD, WHISKY Y COÑAC


    En los años noventa, al echar un primer cierre a todo lo reunido sobre Antonio Gaudí y disponiéndome a iniciar la redacción de mi libro Gaudí. La Huella del Genio, revisando diversos apartados descubrí que me faltaba un eslabón, imprescindible para descifrar el cómo se había podido mantener la fascinación japonesa por Antonio Gaudí desde 1926, año en que la Sagrada Familia recibió al primer viajero conocido de esa nacionalidad, el arquitecto Kenji Imaii, dos meses después de la muerte del arquitecto.


 Pero ya habían pasado 70 años y el número de visitantes de esa nacionalidad no dejaba de crecer, era arrollador, imposible por tanto que sólo se alimentara de aquella visita aislada que si exceptuamos al colectivo de arquitectos, entre sus compatriotas tuvo escasa repercusión.

Tres eran los japoneses, dos arquitectos y un escultor, que se habían anticipado en una década al boom de sus paisanos en 1983, llegando en solitario y por libre a Barcelona en los años 70 y tomando la decisión de dedicar parte de su propia obra a la de Gaudí. Uno haciendo durante 20 años los planos de todas sus construcciones, el segundo preparando un extenso estudio que publicó en dos tomos con muchas claves de la inspiración de Gaudí, y el último quedándose a trabajar en la Sagrada Familia para realizar diversos elementos en la fachada del Nacimiento, lugar en el que sigue en la actualidad.

El primero de ellos, el arquitecto Hiroya Tanaka, señaló la respuesta a mi interrogante al desvelarme un episodio ignorado en Occidente que había fascinado al país nipón hasta tal punto que lo había unido al espíritu del arquitecto, enamorándolo de Gaudí para siempre.

 Gracias a Tanaka descubrí que todo partió de un hecho fortuito: la impactante campaña publicitaria que la firma de bebidas Suntory había desplegado en televisión para el lanzamiento de su producto estrella, el whisky Royal.













Secuencias del vídeo Suntory para su Whisky Royal. El protagonista y
la bailarina. Diversas imágenes del whisky hasta arrancarle el lacre y
saltar en fragmentos la Sagrada Familia que le sirve de fondo (*).

     UNA CAMPAÑA GENIAL