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AMFST.Q.S.SIOULE Días de cátaros, Gaudí y Ana Mª Ferrin en Francia. (JMSimagen)





ÉRASE UNA VEZ EN… HOLLYWOOD. ¡¡Y QUÉ VIVA EL CINE!!


                        
                                Contaba Paul Naschy en 1998 durante la conversación que mantuvimos sobre su faceta de arquitecto (*), el orgullo que sintió cuando Quentin Tarantino y Steven Spielberg contactaron con él por teléfono para felicitarlo, poco antes de que viajara a los Estados Unidos para recibir durante dos días un homenaje a toda su carrera como creador del genero de terror.

   Tras aquella conversación de Naschy con el director de Pulp Fiction quedó un nexo que diez años más tarde haría que el personaje que hoy nos ocupa, Tarantino, escribiera el epílogo del libro de memorias del cineasta español Cuando las luces se apagan, con párrafos para no olvidar, como el siguiente:

   "Paul Naschy se ha ganado su puesto en la historia del cine fantástico, al lado de Poe, King, Karloff, Lugosi, Lovecraft, Stoker o Doyle… Se salía de todos los cánones y tenía una extraña carga anárquica que rompía los esquemas… (su obra) poseía magia, erotismo, belleza formal y un licántropo cuyo salvajismo y tormentosa personalidad le hacían mítico nada más nacer…"


Cartel de la película de Quentin Tarantino. 2019
Paul Naschy ante la Sagrada Familia. (A.Mª.F.)

Y VAN NUEVE: 
LA EXCELENTE PELÍCULA DE TARANTINO
Publicado en GAUDÍ Y MÁS. 6 de Septiembre de 2019


                                Permítanme la licencia del antiguo recuerdo de párrafos anteriores, que hoy viene a cuento al oír en una reciente entrevista al director norteamericano donde se confesaba deudor de los subgéneros de terror que han dado nombres legendarios al cine, entre los que distinguía a nuestro director madrileño Naschy, a quien consideraba a great después de descubrirlo en sus años juveniles siendo él dependiente de un cineclub donde devoraba antiguos títulos de cine fantástico. Escuchándolo, comprendí que el aire retro tan bien conseguido en su reciente estreno, ÉRASE una VEZ en… HOLLYWOOD, no era casual.

   En esta su penúltima vez (**) como director y guionista, Tarantino nos ofrece una obra singular desnudándose ante el espectador como nunca antes lo hiciera, apartando el gore, con excepción de la milimétrica puesta en escena que no adelantaré al lector para que él mismo la valore, aplaudiendo con fervor o criticándola como miembro de la más  extremista ONG.

   Sin que falte la violenta marca de la casa, hecha con gracia y llena de guiños al espectador que intentaremos aclarar, fuera quedan la maldad extrema y gratuita, las malas intenciones y malas artes. Sólo puro talento al mostrarnos una historia de amistad de las que no necesitan muchas explicaciones, pero eso sí, con reacciones de esas que todos desearían tener en casos extremos como los que se cuentan.

   Extendamos el guión sobre la mesa. Tenemos a dos tipos crepusculares que se comprenden, un actor en decadencia presto al gimoteo (Di Caprio) y su amigo y doble y medio asistente (Pitt), ambos cargados de equipaje perdedor, cada uno con su derrota a cuestas, ayudándose mientras transitan entre situaciones memorables resueltas con ingenio.

   Como el pulso conseguido en la recreación del antiguo decorado del Rancho Spahn donde habitaba una increíble y verídica, familia/secta de casi 100 adeptos, siguiendo las órdenes de su gurú Charles Manson muerto en prisión en 2017 tras cumplir 46 años de cadena perpetua, a la que fue condenado como ideólogo del crimen de la actriz Sharon Tate esposa del director Román Polansky. Asesinato múltiple que incluyó también al bebé de la actriz al que faltaba una semana para nacer, más otros cuatro visitantes de la casa que aquella noche se encontraban en su compañía.

   A ese lugar llega Brad Pitt, rol sereno a lo John Wayne en El hombre tranquilo, en una secuencia cuya duración merecería cronometrarse por ser un prodigio de cómo conseguir mantener, estirándolo como un chicle, el desasosiego del espectador. Zozobra que este padecerá tanto si conoce la historia real como si ignora lo que sucedió en 1963 ya que en ambos casos se aferrará al brazo de la butaca, paralizado por la tensión mientras los amperios ascienden escapando a su control. Y hasta aquí puedo contar…

   Otra llamada de atención aparece durante la escena de Pitt con el personaje de Bruce Lee. Las pocas palabras que Pitt pronuncia dando paso al contacto con el legendario deportista de artes marciales, su expresión, nos certifican que el chico que descubrimos en Telma y Louise ha conseguido por fin el equilibrio actoral de esos elegidos reposados, capaces de transitar de manera creíble y sólo con una mirada sin despeinarse ni perder la sonrisa, desde la gelidez imperturbable a la acción más desatada.

  Y ojo a la secuencia de Lee porque contiene un contundente halo de guasa hacia lo chino, revancha que retrotrae hasta 1996-98 cuando el director era pareja de la actriz Mira Sorvino. En contraposición a Tarantino, chico listo de una humilde familia y sin una sólida base de estudios, criado a los pechos del cine de kung-fu y western no ya de serie B, sino de XY y Z: -A los 15 años abandoné el instituto y no tuve estudios superiores. No estudié cine, aprendí en el cine- declaró en una ocasión-, Mira Sorvino contaba con una buena base intelectual y social. Hija de unos padres con prestigio en el ambiente teatral y cinematográfico, licenciada cum laude en Estudios Orientales por la Universidad de Harvard y hablando varios idiomas entre ellos el chino, los mundos de ambos protagonistas no podían ser más antagónicos. (***)  

   Sin olvidar que también figura en la película Margot Robbin. Y en menor medida nombres tan sonoros como Al Pacino, Timothy Oliphant, Bruce Dern, Luke Perry, Kurt Rusell, Brenda Vaccaro a los que añadiremos la voz de Tarantino. Y sí, también trabaja en el papel principal Leonardo di Caprio con la profesionalidad a que nos tiene acostumbrados, aquí retomando una carta de emociones que no le veíamos desde Titanic. Pero desde la primera aparición de Pitt, gorrión subiéndose al palito que le ofrecía el director para cantar su ópera después de años de forzado silencio, lo siento Leonardo, porque tú lo vales. Pero me olvidé de ti.

   El cine individualista de Tarantino, pura carne de Sundance en la era Trump, nos ofrece continuas claves latinas de complicidad con España e Iberoamérica, donde reposan muchos de sus iconos de una época, los años 60-70, con pantallas cercanas a su idea de lo que debían ser las películas de acción en esos años.
  
   Diversa cartelería de cine brota por los rincones de ÉRASE… con nombres y músicas reconocibles para nosotros. Por aquí, por allá, un actor llamado Johnny Madrid, canciones de Los Bravos, variadas referencias a Romero Marchent, mítico escritor y director de las películas de Santo, el Enmascarado de Plata, luchador mexicano vengador de los humildes. Más aventuras de El Coyote, Almería y sus westerns…



La original escena con el personaje de Bruce Lee. (Sony)
                                 ÉRASE UNA VEZ EN… HOLLYWOOD derrocha sabiduría fílmica. Entre los vaivenes de una historia cuyo hilo conductor se introduce con desparpajo en la vida cotidiana de los estudios donde los trabajadores se muestran cual son, no pasan desapercibidas las alusiones al pasado del personaje de Pitt, con cierto eco de referencias a donde campa el delito, el presidio. También risas y secretos. La corta escena de la lancha, la verborrea ofensiva de la dama, el elemento estratégico que el actor coloca sobre sus piernas, son ingredientes que anticipan o esconden otra historia paralela presta a estallar en cualquier momento.

   Pero ahí está Tarantino para en un determinado plano, cuando ya transcurridas unas dos horas y media del metraje que pasan en un soplo piensas que sabes el desenlace, en momentos que sumergido en un vaho sesentero de colores, hippies, kung fu y spaghetti western, crees adivinar por fin lo que va a suceder, el creador hace un quiebro y te deja clavado en el respaldo con los ojos desencajados, mostrándote un final de excepcional montaje donde Brandy, la increíble actriz premiada en Cannes, protagonista chata y pelirroja de ojos color uva, traza la vertiginosa escena donde no falla un paso.

   Sí, reconozcámoslo de antemano para que sus fans más canallas no se sientan decepcionados. Hay un hilo de ternura filtrándose por algunas grietas de la película, algo que no le perdonarán sus fieles más extremos, aunque si lo pensamos bien sea una transición muy lógica. A sus 56 años, Quentin Tarantino, casado por primera vez en noviembre de 2018 con la modelo y cantante israelí Daniela Pick y esperando su primer hijo, como reconocía en una reciente entrevista, hacendo públicos sus pensamientos: 

  -Ya no es fácil ser un provocador, tienes que pagar por ello, –añadiendo-: Y yo ya no soy, ni joven, ni estoy enfadado con el mundo.

   Bien dicho, Quentin. Que seas muy feliz y vuelve pronto. 

  Esperamos la décima.

Un trío que puede dar mucho juego en la próxima serie que, según parece, será secuela del film. (imagen)

Ana Mª Ferrin    


(*) Entrevista que realicé para mi libro de 2005, Regreso a Gaudí’s Place, donde en un extenso capíítulo Paul Naschy contaba su historia como arquitecto, deportista de élite, hombre de cine y admirador de la obra de Antonio Gaudí

(**) A menudo ha declarado que sólo piensa dirigir diez películas, siendo Érase una vez en… Hollywood, la novena.

(***) Puede que a ello no fuese ajeno el episodio de abusos sufrido por Mira Sorvino por parte de Harvey Weinstein, el productor de la película que ella rodaba entonces, Poderosa Afrodita. Quizá en la ruptura tuviese que ver el que Tarantino, que supo por ella del acoso, no se atreviera entonces a defender a su pareja. -También era mi productor-, declaró apesadumbrado en fecha reciente, lamentando su falta de decisión en aquellos momentos-, y no hice nada por defenderla.

20 comentarios:

  1. Reconozco su talento y su original forma de hacer películas, me refiero a Tarantino, pero no es un cine que soporte fácilmente más de una hora seguida. Si ponen por la tele alguna del tipo de Malditos bastardos, pues la veo, me entretengo y me río, sobre todo porque me gusta que a los nazis les den para el pelo, aunque sea en plan ficción; pero no corro al cine para ver este tipo de películas. No está entre mis preferencias. Y luego están el Di Caprio y el Brad Pitt, a veces hasta los confundo y me hago un lío con los nombres y con los guaperas. Es lo que tiene el que muchas veces los vendan en el mismo "pack". En fin, en la variedad está el gusto.
    Un saludo.

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    1. Hola, Cayetano.
      Por estrambóticos que parezcan, qué sería del cine sin la disparidad de motivos que empujan a comentar y juzgar una película. Aunque no se haya visto.

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  2. Paul Naschy, no fué solo un campeón en España de levantamiento de peso, fué también el mejor hombre lobo y un plausible director y actor de películas de terror con toques eróticos.
    Seguro que de actuar y dirigir en Hollywood, hubiese podido ser otro Tarantino.
    Besos.

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    1. Sin olvidar su labor como documentalista de nuestro Patrimonio artístico y monumental en Japón, donde vivió seis años con su familia y es un director premiado y querido. Con relaciones como el actor Toshiro Mifune, en cuyos estudios rodó parte de algunos trabajos y el profesor de artes marciales residente en Españ y ya fallecido,Masurao Takeda.
      A ti.

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  3. Me haces recordar, Ana María, los tiempos de mi lejana juventud en que al menos acá en Chile los innumerables cines de barrio de entonces, daban funciones rotativas con tres películas de todo tipo y las empezabas a ver a la hora que fuera, junto con tu la llegada, con la opción de quedarte hasta que se repitiera la escena que se estaba dando cuando ingresaste, varias horas antes. En ese entonces la competencia principal entre los cines eran los que ofrecían una batería de películas mexicanas contra otros que eran puro Hollywood.

    Saludos.

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    1. Cuántas aventuras para los niños libres de entonces entre libros, cuentos, cine y jugar en la calle.
      Mis recuerdos de niñez en Barcelona son de un programa doble, o sea, dos seguidas, repetidas en dos sesiones con un descanso tras cada película. Además había alguna sala que añadía un par de actuaciones de cantantes, bailarines o magos.
      Pero en Castilla, cuando mi marido era un niño hacían seguidas tres diferentes, un descanso, otra vez las tres, otro descanso y terminaban repitiendo por tercera vez la principal. Como no íbamos a salir cinéfilos...

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  4. Como siempre, un excelente artículo el tuyo Ana María. Grandes cineastas, productores, actores… Toda una época vivida de esplendor que marcó un antes y un después de los tiempos dorados de Hollywood.
    Un abrazo

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    1. Y cuánto nos han hecho disfrutar y conocer.
      Somos afortunados por haber nacido en una época con tantas opciones de saber, Juan.

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  5. No dejas de sorprenderme con tus artículos de todo tipo, abarcas todo chiquilla y te admiro por ello.Besicos

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    1. La curiosidad, Charo, como tú que también eres una cinéfila sabes bien. Besazos.

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  6. Aprender del cine, que buena frase es. Como el estupendo artículo que nos dejas y que nos haces recordar tanto bueno de directores y actores.
    Buen domingo.
    Un abrazo.

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    1. La frase es para enmarcarla. En siete palabras queda retratado el oficio de cineasta, tan poliédrico, con los sentidos siempre alerta. Otro para ti.

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  7. Hola Ana:
    Fui a ver la película. No soy fan de Tarantino, pero he de reconocer que está estuvo muy bien. Quizás sea un nostálgico de aquella época que no viví en directo, solo en la TV donde se repitieron hasta el cansancio.

    Besos

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    1. Empezaré por decirte que las películas de terror, o de sangre e higadillos, "sang i fetge" en catalán, nunca han sido lo mío. Igual que las de ciencia-ficción, son géneros por los que siempre he pasado de largo.
      Pero los hijos a veces te enseñan que el arte no ha de llevar apellidos. O te gusta y lo encuentras bueno, o todo lo contrario y punto. Uno de los míos me insistía en que fuera a ver Desafío Total de Schwarzenegger y cuando al final le hice caso me dejó pasmada, me olvidé de los géneros porque aquello era a la vez sentimiento, ciencia y western, una lección de cine de lo más atractivo.
      Buena entrada de otoño, Manuel

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  8. Hola Ana Mª! Al fin estoy de nuevo entre ustedes después de un año ausente, ahora me tengo que poner al día de vuestras publicaciones y por lo que leo la tuya tan interesante como nos tienes acostumbrados.

    Abrazos.

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    1. Me has dado un alegrón, Conchi, espero que te haya gustado. Gracias por la visita y ya sabes que te deseo todo lo bueno. Un besazo.

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  9. Si te digo la verdad no he visto ninguna película de Tarantino (y que me perdonen los cinéfilos), pero el error puede ser fácilmente enmendable teniendo tiempo y disposición, ¿no crees?
    Un beso

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    1. Suelen ser películas con mucha acción, bien dirigidas y con un buen guión. Antes de la que hablamos sólo había visto otras dos que me parecieron buenas pero de una violencia extrema, un género que no me va y no me apetecía nada ver más. Pero esta me la recomendaron y tenía curiosidad por ver si era cierto que el director había tomado otro camino. La verdad es que me sorprendió y de ahí que escribiera la entrada. Un besazo.

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  10. Me gusta mucho el cine y espero ver esta película.
    He leído varias críticas sobre ella. Algunas negativas.
    Próximamente la veré.
    Un placer leerte.
    Un beso.

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    1. Como la fui a ver al poco de estrenarse ha sido después cuando he ido enterándome de que está siendo un éxito.
      Ya me dirás que te ha parecido si la ves. Otro besazo para ti.

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