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sorolla "Niños corriendo por la playa". Joaquin Sorolla



CUANDO ACABE LA PANDEMIA...




                                                ... Cuando acabe la pandemia, cuando todos la recordemos como el cuento tenebroso que un abuelo nos contó, podremos echar mano de las líneas que las fotografías mentales nos dictaron. Nos daremos cuenta de la montaña rusa que vivimos estos días, meses, ¿años?, de nuestra fortaleza y vulnerabilidad, de las complejas sensaciones experimentadas por los diversos protagonistas. Golpes que transitaron, desde el dolor más profundo a los espacios de humor con que nuestros cuerpos, siempre sabios, intentaban restaurar los desgarros del alma. 

  En estos párrafos en los que amigos generosos vuelcan sus pensamientos, nos acompañan:
 
 La pérdida doblemente traumática, devastadora, de Charo, sobreponiéndose a consecuencias de las que no figuran en las encuestas. Como el testimonio analítico de Lucía, "LU", desde Usuhaia, Argentina, mostrando su situación. Las secuencias positivas del proceso, que Ana intenta rescatar. La nostalgia desilusionada de Amalia, que ella decidió combatir a base de estilo. El diagnóstico notarial destilado por DLT, al que no faltan connotaciones goyescas. Sueños que Laura nos transmite; familia, mar y viento envolviendo su moto. Conchita creando lo que imagina un cuento para sus nietos, abuela afortunada que vive rodeada de amor, una situación que no siempre se da. Manuel, médico que ha subido palacios y bajado a chabolas, con la vista tan clara como sus reflexiones. Pedro Luso desvelando, que no siempre estas situaciones límite sirven para agudizar la lírica. Otro conocido de estas páginas, Pedro  Jota, nos brinda sus lúcidas observaciones controlando el cielo. Mientras Tais Luso, combinando pensamientos, insomnios y lecturas, nos recuerda que, lo queramos o no, ya formamos parte indisoluble de una oscura página de la historia.

Cuadro de Peder Kroyer, ¡Hip, Hip, Hurra! (En espera del Fin de la Pandemia)



MAL SUEÑO TUVIMOS ALLÁ POR EL 2020...

CLAUDIO BRAVO. DE COLOR, ORO Y CRISTAL




                                      Hace tres años, nuestro querido y recordado amigo cronista y periodista chileno, Esteban Lob, escribía a propósito de una entrada mía sobre el pintor Claudio Bravo:

                                     - Si preguntas aquí en Chile quién es Claudio Bravo, te dirán que es portero del Manchester City y de la selección chilena de fútbol, que antes lo fue del Barcelona y de la Real Sociedad. Probablemente, sólo uno de cien encuestados te hablaría del pintor y artista múltiple. Y eso con mucha suerte. Esto demuestra que cuando un grande del mundo de las artes coincide en vida durante largo tiempo con un famoso del deporte, lleva las de perder, al menos en términos de reconocimiento. Muchas gracias, Ana María, por mostrarle al mundo "el otro" Claudio Bravo.

A lo que respondí:

                                      -  En una fiesta a finales del XIX, un amigo del torero Rafael “el Gallo” le presentó a José Ortega y Gasset, diciéndole que era filósofo. Cuando estuvieron a solas, el torero, que era un hombre sin estudios pero inteligente, le preguntó a su amigo qué era “eso” de “filósofo”. Al explicarle que consistía en preguntarse y analizar el porqué de las cosas y buscar respuestas, el torero quedó pensativo y le comentó: “-Hay que ver... Hay gente pá tó (para todo)”. Como en este caso. Cada uno en lo suyo, el nombre de los dos Bravos son grandes. Y un orgullo para tu tierra.



Dos óleos de Claudio Bravo Camús
Saliendo de una de sus varias casas de Marruecos, Claudio Bravo. (1936-2011)


ATRAPANDO LA LUZ