La perrita de tres
años Kudryavka, en ruso rizadita, había sido
recogida en las calles de Moscú con
el propósito de que fuese el primer ser vivo que orbitara el espacio terrestre
a bordo de la nave Sputnik2. Su nombre original le fue cambiado por el de Laika, según se publicó, por pertenecer en parte a esa raza y por ser más sencillo de publicitar en los medios internacionales.
Los científicos encargados del proyecto pensaron que la vida de un perro callejero, siempre entre penalidades,
era el candidato perfecto para soportar la experiencia a que estaba destinado. De
los tres animales que adiestraron, serían sus 35 cms, de altura y menos de 6 kilos de peso, junto a las constantes vitales y previsión de
resistencia demostradas por aquella perrita canela y nata, lo que les hizo decidirse
por ella.
Según las primeras y dulces previsiones, Laika iba a regresar a la tierra en paracaídas. La versión oficial difundida tras el fin de la operación, informaba de que el animal había estado viajando alrededor de la Tierra en su cápsula durante seis días, hasta el 3 de noviembre de 1957, fecha en que los científicos del programa certificaron que tenían problemas con el regreso por lo que decidieron sacrificarla, suave y rápidamente, con la comida envenenada que habían
previsto para, en caso de una emergencia, evitar todos los sufrimientos que podría ocasionarle
una escasez de oxígeno.
Ese fin de un sueño digno y heroico difundido
por la intelligentsia soviética, fue
el que los niños y adultos de todo el mundo escucharon como parte del bonito cuento que
mereció libros, cómics, películas y canciones.
Si, pero…
Diversas imágenes del Monumento a los Conquistadores del Espacio, Moscú, 1964. A la izquierda, el friso con Laika |
TRAS EL 60º ANIVERSARIO DE SU VUELO...
Publicado en Gaudí y Más. 3 de marzo de 2018
Con la salvedad de que en 1947 un puñado de moscas de la fruta fueron
lanzadas por Alemania en el interior de un misil A-4, la historia de Laika está considerada la primera de un ser vivo que viajó por el espacio, guardando en la trastienda el doble muestrario de lo mejor y más deleznable del género humano. Si es cierto que la Unión Soviética llevaba años gestando la aventura de enviar un animal al espacio, no fue hasta finales de 1957 cuando decidieron hacer realidad el proyecto, con Nikita Kruschev recién nombrado Primer Secretario del Partido Comunista tras la muerte de Stalin y buscando elementos con que ilusionar a los habitantes de un país que había pasado por la terrorífica experiencia de este psicópata que borró de Rusia a millones de sus compatriotas,
Y el proyecto se ejecutó sobre la marcha para aprovechar en 1957 el final del 40º Aniversario de la Revolución de Octubre, cuando ya Rusia había puesto en órbita la primera nave espacial, el Sputnik. En la vorágine de la lucha rusa con los Estados Unidos por la supremacía en el cosmos, también querían ser ellos los autores del primer cohete tripulado. El ingeniero espacial Serguéi Koriolov, Diseñador Jefe del proyecto soviético, había pasado seis años de su juventud preso en el Gulag siberiano y en la época de Laika y el Sputnik2, recobrada la libertad volvía a estar felizmente reincorporado al equipo científico de élite. Queriendo hacer méritos, presionado por el honor nacional y halagado por ser el destinatario del encargo, el ambicioso Koroliov no tuvo inconveniente en saltarse las iniciales premisas de recuperar al animal, inventando con celeridad una cápsula espacial sin retorno, detalle este último que se blindó como Secreto de Estado.
Y así, provista de su arnés espacial con el que, supuestamente, la perrita no iba a sufrir las molestias de la ingravidez, la prensa mundial lanzó su imagen. La admiración por la Unión Soviética fue general gracias al encanto de Laika.
A la iz, D.Eisenhower, Presidente de EE.UU., con Nikita Kruschev. |
Vladimir Yazdovski, el médico militar que procuró a Laika una noche feliz. |
Dos imágenes del entrenador de Laika. Arriba con Laika y otro perro. Abajo probando el vestuario. |
La nave medía 4 mts. de alto montada sobre una base de 2 mts. donde se ubicaban varios compartimentos con el instrumental científico, más un transmisor de radio, el sistema generador de oxígeno y un ventilador para regular la temperatura. En el habitáculo mayor se encontraba Laika, sin poder casi moverse, sólo reposar de pie o tumbada. Estaba sujeta con correas y disponía de oxígeno y alimentos suficientes para la duración del viaje. Sus constantes vitales iban siendo transmitidas por los sensores que le fueron insertados en sus costillas y la carótida mediante sendas intervenciones quirúrgicas .
Desde
el momento en que Kruschov ordenó caprichosamente el adelanto del viaje, todo el equipo sabía que Laika
estaba condenada a emprender un viaje sin retorno por ser conocedores de que la precipitación al saltarse pasos de seguridad harían imposible su vuelta. Del mismo modo sabían que tampoco había manera de que la cápsula regresara a la Tierra y siendo conscientes de que la perrita tenía las horas contadas, el desánimo era general después de convivir largo tiempo con aquel ser cálido que se había convertido en la mascota del grupo científico. Pero las órdenes obligaban a guardar silencio por el prestigio de la Unión Soviética.
Como acabaría desvelando el equipo medio siglo más tarde, el animal dejó de existir unas
seis horas después del despegue. Pero dada la expectación mundial de aquel
acontecimiento tan positivo para el país, los partes sobre el viaje de Laika, la
gelatina que la alimentaba y el agua que le proporcionaban los dispensadores
diseñados para ella, el Partido y su aparato de propaganda decidieron alargar
la idea del noticiario haciéndolo durar una semana de ficción en la que fueron inventándose datos y anécdotas del simpático animal.
- Fue una fuente de sufrimiento para todos nosotros y cuanto más tiempo pasa,
más lamento lo sucedido. No debimos haberlo hecho... Fue un trabajo estéril del que nada se aprovechó. Ni siquiera aprendimos lo
suficiente de esa misión como para justificar la pérdida del animal.
Dmitri Malashenko, científico del
Instituto de Problemas Biológicos de Moscú, reveló el mismo año durante el Congreso Espacial de Houston, cuál había sido el auténtico resultado la misión: - Cuatro vueltas a la tierra tras el lanzamiento, unas seis horas de vuelo más tarde, al alcanzar el cohete la máxima aceleración, el ritmo cardiaco de Laika se disparó y sus pulsaciones pasaron de 103 a 240 latidos por minuto. La temperatura le subió por encima de 40º y murió de una parada cardíaca debido al calor y el pánico.
Ahora sabemos que de toda la sinrazón que supuso provocar tal sufrimiento a un ser vivo con el único propósito de alimentar el ego de un político, quedó para la Historia una chispa de esperanza en el ser humano. El cirujano militar Vladimir Yazdovsky, conocedor del futuro de Laika por ser el responsable de su cuidado y adecuación al vuelo, tomó una decisión ética que podía haberles costado muy caro a él y a su familia, sabiendo perfectamente a lo que todos se exponían desobedeciendo la prohibición de que el animal abandonara las instalaciones secretas. Así se contó en el Congreso de Houston:
-La
noche anterior al despegue, de acuerdo con su esposa y contraviniendo los estrictos protocolos del
programa espacial soviético, el científico se llevó a Laika a su casa para que
disfrutara y jugara con sus hijos pequeños. Confiando en la inocencia y el amor de sus niños por los animales, el hombre buscó una mínima compensación. Él sabía que al día siguiente, mientras el éxito ruso era celebrado en todo el mundo, Laika iniciaría un breve viaje sin retorno hacia una muerte tan cruel e indescriptible como inútil. Pero al menos en esa única noche de su vida, Laika disfrutaría de la felicidad que nunca
tuvo.
En Rusia, Creta y Holanda, monumentos a Laika |
Hay una ley natural que no escucha el marketing, se instala directamente en el corazón de las gentes y hoy, Laika es una heroína a la que se rinde homenaje en todos los medios. Incluso una región de Marte ha sido bautizada con
su nombre. Los integrantes del mundo infantil han hecho suya a la primera astronauta y rara es la escuela que no ha dedicado algún día a esa figura preferida de los niños cuando se han cumplido 60 años de su histórico viaje, o se han acercado a los numerosos monumentos que la recuerdan en todo el mundo.
Ni Yuri Gagarín o Valentina Tereshkova. Ni Amstrong. Ninguno de ellos se ha instalado en la memoria colectiva como lo ha hecho Laika. Infinidad de temas musicales la recuerdan. Su efigie reina en centenares de sellos. Libros de todo género que podemos encontrar en los establecimientos, nos cuentan a menudo la historia triunfadora que hubiéramos querido creer.
Incluso los visitantes del faraónico monumento ruso a la Conquista del Espacio hoy lo recorren hasta agolparse en la esquina donde se encuentra la pequeña viajera, fotografiándose a su lado lo más cerca que pueden. En cambio... ¿Quién pierde un segundo de su vida recordando hoy a los estafadores Kruschev y Koroliov?
Ana Mª Ferrin
(*) Laika. Mecano
Pienso en la que tuvo que sufrir durante esas 6 horas la pobre Laika y me da mucha pena. No sabía que había durado tan poco tiempo.Me ha gustado mucho esta historia.Besicos
ResponderEliminar"Achicharrada", así explicaron los científicos rusos 50 años después, a quienes se interesaron por saber cómo había muerto Laika. Sin palabras, Charo.
EliminarCreo que ellos mismos inventaron en otra ocasión aquello de "miente, miente, que algo queda".Desconocía lo de la noche feliz de Laika jugando con niños, antes de su sacrificio espacial.
ResponderEliminarTe envío, Ana María, un beso austral.
El asunto no estaba para bromas, así que se pone una a especular en cómo debió ser esa noche para aquel hombre y te entra un temblorcillo... Desde aquí, uno pascual.
EliminarTras ver "La muerte de Stalin", una divertida película, y asistir a las maquinaciones de sus posibles sucesores, entre ellos Kruschev, no es de extrañar esa falta de escrúpulos y esa sangre fría empleadas en lograr un objetivo, la de construir una realidad inventada, vendible al mundo entero, que no fue otra cosa que una monumental estafa.
ResponderEliminarUn saludo, Ana.
Tengo ganas de ver la película, porque el elemento era de la misma catadura que su coetáneo del bigote y ambos merecedores de parodia. Vaya individuos. Saludos a ti.
EliminarHabía leído sobre el poco tiempo que duró el viaje de Laika. Tuvimos un perro al que mi hermana, de unos 3 años entonces, le puso "Laiko", de tanto escuchar el nombre.
ResponderEliminarLo de la última noche fue...algo así como la última cena antes del sacrificio...
Besos. Felices Pascuas
Yo tenía un bar vecino, el Sputnik, y a la dueña también la llamaban Laika.
EliminarPara el científico que se la llevó a casa debió ser una noche "de miedo" y nunca mejor dicho.
Deseo que para ti también hayan sido felices, Manuel
Conocía mucha información sobre Laika Ana Mª pero tu nos has traído una mucho más completa aún, gracias.
ResponderEliminarUn abrazo de Espíritu sin Nombre.
Eres una persona sensible y sé que te habrá gustado la historia completa. Un beso.
EliminarNunca hemos dejado de utilizar a los animales para proyectos científicos, y aunque ahora hay una corriente animalista que trata de protegerlos, surgen a veces noticias, como las bien recientes de los monos obligados a aspirar gases de combustión de los automóviles, que demuestran que esto no se detiene. Al menos Laika ha permanecido en el recuerdo de todos, lo que no sé si será consuelo para algunos.
ResponderEliminarSaludos.
El tema de Laika tiene aspectos de una gran ineptitud, moral y administradora, como 50 años después declararon los científicos rusos supervivientes. Ya que la mala praxis no consistió sólo en sacrificar a un ser vivo para conseguir un bien superior, algo muy común, sino que Kruschov mandó anular los exhaustivos estudios seguidos para recuperar al animal y la cápsula, perdiendo incluso el aprovechar los datos de la experiencia, con tal de anticiparse por pocos días a los Estados Unidos en la carrera espacial. Vamos, que por el ego de este político, después de tanto trabajo e inversión no pudo aprovecharse nada
EliminarFelices Pascuas, DLT
Me produce una gran pena pues me encantan los animales.
ResponderEliminarPienso en su sufrimiento.
Queda su recuerdo.
Un beso
No tengo duda de que quien es capaz de hacer desaparecer a un animal sin el más mínimo sentimiento, hará lo mismo con un ser humano en cuanto tenga ocasión.
EliminarUn abrazo.
A algunos políticos les importa un ardite animales o seres humanos cuando se trata de alcanzar más poder, fama o dinero. Así se sacrifican para su mayor gloria a seres vivos mediante guerras, experimentos médicos, ajustes económicos o mentiras lanzadas a los siete puntos cardinales. La historia de Laika es triste, muy triste, sin duda.
ResponderEliminarUn beso
Cierto, es triste pero no extraña a nadie. Solo hay que leer "Archipiélago Gulag" para saber lo que le costaba a Stalin cargarse a 4 mill. de vecinos en tiempos de paz, así que lo de su sucesor Kruschev con la indefensa perrilla es una nadería. Eso por no hablar de otros gobernantes.
EliminarRecuerdos y un beso.
Se merece no un monumento sino cien en representacion de tantos seres hombres y mujeres . Ratones y cerdos y leones porque sabes que amo a los animales y ellos también sufren . Te envio un beso
ResponderEliminarSí que sufren, Carmen, basta ir a un refugio y mirar los ojos de los que han sido recogidos después de ser apaleados por los malnacidos.
EliminarMe alegra leerte,guapa.
Ana, un poco tarde te envío Felices Pascuas entre el mar y la montaña. La historia me ha gustado un montón, recordaba el nombre pero no sabía la realidad de Laika.
ResponderEliminarUn beso para toda la familia
De tu parte. Laika dejó un buen recuerdo y su historia, sin el triste final, es un bello cuento para contar a los pequeños.
EliminarRecibe otra ración para los tuyos.
Olá. Visitando, vendo, lendo, admirando, e gostando muito das suas publicações
ResponderEliminar.
* Cavalo e Amazona, a cor branca como símbolo da Paz ( Poetizando) *
Cumprimentos poéticos.
Cumprimentos poéticos y musicales para usted.
EliminarEs un placer escuchar los versos y la música portuguesa y ver los paisajes que tanto me recuerdan a mi madre. Un saludo.
Muy interesante y buenísima entrada; pero me danta tanta penita de Laika... Qué triste destino, no me parece bien lo que hicieron, el fin no justifica los medios...
ResponderEliminarMuchos besos.
Y más en este caso, en que por la vanidad de unos impresentables ni siquiera se consiguió el más mínimo fin.
EliminarPero ella si se instaló en el afecto colectivo.
Igual para ti, Sakkarah.
Un viaje que inició la famosa “carrera espacial” y en el que Laika tuvo una relevancia cfucial y mortal. Sí, es cierto que no era libre para decidir la experimentación con ella pero cada día miles de animales son mortificados y muchos de ellos con graves enfermedades y la muerte en beneficio de “la investigación”. Métodos desconocidos y terribles con ánimo de lucro. Sin embargo Laika, con su sacrificio, inició un camino “famoso y detestable” a pesar de los grandes avances que supuso. Un recuerdo de aquella luz que se veía desde la Tierra cuando, siendo niño, en la noches claras cruzaba por el cielo estrellado, allá cuando las luces parásitas del pueblo se limitaban a tres o cuatro bombillas en esquinas estratégicas. Excelente prosa viva, como es habitual en ti, Anamaría. Un abrazo.
ResponderEliminarAntonio, a ti que conoces los esfuerzos científicos por adelantar en el conocimiento del universo, seguro que te parecerá ofensivo el tirar por la borda todos los estudios de un proyecto sólo por aparecer en los titulares antes que el vecino.
EliminarOtro para ti.
Pobrecita Laika, gracias por traer éste recuerdo, nos hace falta volver un poco atrás para observar lo que jamás debería repetirse.
ResponderEliminarAbrazos.
Cuánta razón. Y qué beneficioso enterarse aunque sea medio siglo después, de una manipulación como esa.
EliminarAbrazos de viento.
Olá, Ana.
ResponderEliminarEste teu artigo levou-me para a distante época, 1961, quando comentávamos na escola surpresos pela primeira viagem feita no espaço, pelos russos, com Iuri Gagarin. Depois mais uma surpresa com a cadelinha Laika, o primeiro ser a fazer o fabuloso empreendimento que fez. Parabéns.
Um abraço.
Pedro
Ese pequeño ser tan indefenso se hizo un hueco en el recuerdo. Aquí es un personaje al que los alumnos de numerosos colegios han dedicado algún trabajo. Veo que en Brasil también ha pasado y me alegra que así sea. Otro para ti.
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