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DSC_0036 En las Ramblas de Barcelona. La bella florista. (A. Mª. F.)





DE LA VIDA AL ARTE, EN AMARILLO




                                A principios de los 80, alguien utilizaba el  cierre metálico de un almacén frente a mi casa como su personal muro de lamentaciones. Casi a diario aparecían consignas de lo más creativo pintadas a brocha con pintura negra, luego repintadas con otras en blanco, en negro, otra vez blanco y así continuamente. Nunca supe de su autor, ni si eran originales o copiadas de algún texto.

   Dos de ellas me quedaron grabadas.

  Una, ¡¡DIVORCIO, YA!!, surtió su efecto porque pocos meses después de aparecer la pintada, la Ley de Divorcio se aprobó en el Parlamento.

   La segunda se fijó en mi mente como concepto inquietante de un color, cada vez que veía un retrato donde reinaba el amarillo como símbolo. La frase era la siguiente y acabo de verla reproducida en un poster:

          LA VIDA DEBERÍA SER SIMPLE, AMARILLA: 

      AMAR-Y-YA

La sargantana  (lagartija). Ramón Casas


DE CASAS A KANDINSKY, EL COLOR DE LA LUZ

Publicado en Gaudí y Más. 23 de junio de 2018



                        La seducción y el deseo, la espera, la tensión ante el encuentro.

    Tan flexible en su simbolismo que entre el centenar de tonos de amarillo y sus significados, podemos ir del bien al mal, de la felicidad al dolor, sin salir de este color.                                   
                                  
Sentada en un sofá, Modigliani


El beso, Klimt

Mujer con vestido amarillo, Max Kurzweil

Matisse
El asturiano Evaristo Valle, fue un asiduo del apunte amarillo en su mirada burlona. 


                                    Por ello la sugestión del amarillo no apunta siempre hacia el escalofrío, su curioso simbolismo contiene polivalencia suficiente para aparecer también en nuestros sueños de forma positiva, aliada al sol energético que nos aclara la mente y nos predispone al optimismo. En uno u otro sentido, su color acompaña recuerdos de todo tipo, en lo que algo tendrá que ver su inestabilidad cromática. Como en las personalidades influenciables,  bastará una simple gota de otro color, para transformar su paleta en algo completamente diferente.

  
Pelvis, Georgia O'Keefe
Retrato de la señora Carr, por Diego Rivera

Pensativa, por Emilio Pettoruti

El descubrimiento, de Eduardo Úrculo
El concierto, de Ksndinsky

Facsímil del papel pintado con vacas, de Andy Warhol

Amanecer, de Roy Lichtenstein
                           
                            Un pañuelo, unos zapatos, el detalle que da entidad a una obra, ese punto hacia el que van tus ojos, mejor en amarillo.


Autorretrato, Frida Khalo

Pañuelo amarillo, Ramón Casas
Mª Teresa Walter, por Picasso. Junto al cuadro, la nieta de la modelo
Habit, 1, por Marga Sikorskaia
          
                                La pérdida sentimental, el cambio de rumbo, los opiáceos, el crimen justiciero como bien superior ordenado por las alturas, son acciones simbolizadas por el color amarillo.

   Escalofrío, traición, maldad, violencia, lujuria, adicción.

   Celos, envidia, engaño, cobardía, perversión, enfermedad.

   El catálogo de los artistas que optaron por el matiz que nos ocupa como toque turbador o maléfico, es universal. Del Renacimiento, con Orazio Gentileschi y su hija Artemisa en primer término, a los simbolistas. Del modernismo al fauvismo, al cubismo, al surrealismo, al Pop.   


Antes y Después. Los efectos de la morfina en estas dos telas de Santiago Rusiñol

La pérdida sentimental, según Munch

La conversión de la Magdalena,  por Artemisa Gentileschi
Gael asesinando a Sisara, Por Artemisa Gentileschi

Judith y su ayudante con la cabeza de Holofernes, por Orazio Gentileschi

Ana Mª Ferrin

21 comentarios:

  1. El más cálido de todos los colores. Puede resultar algo chillón en determinadas manos. Mucha luminosidad. Otros prefieren usarlo con mesura, neutralizándolo al mezclarlo con otros colores y convertirlo en ocre, en ámbar, en tonos tipo maíz o amarillo pálido. Es de valientes atreverse con él.
    Un saludo.

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    1. La sensación que provoca el color amarillo es infalible, llama la atención. Como puede comprobarse en la historia de Randolph Hearst y su "prensa amarilla".
      Buen verano.

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  2. Muy interesante, Ana María. Me fijaré especialmente la próxima vez que coma un huevo, en su yema.

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    1. ¿Ves? Es lo primero que nos llama la atención de un huevo frito.

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  3. No es mi color preferido, pero reconozco que tiene un efecto que resulta en algunas composiciones.
    No conocía el primer cuadro de la mujer levantada de Santiago Rusiñol.
    Feliz día de San Juan

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    1. El buscó un determinado tono de amarillo y acertó. Le da a la escena una sensación de derrota.

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  4. Pues a mí el amarillo es de los colores que menos me agradan.Besicos

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  5. No es un color que me gusta, aunque quizás por eso me llama la atención cuando lo veo en los coches o en los cuadro que nos traes hoy.

    Besote

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    1. El arte siempre acaba conquistándonos. En un coche o en cuadro, la creatividad vence.

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  6. Un color atrevido y que atrae la mirada del ojo. Como el color rojo colocarlo en el sitio adecuado puede transformar un lienzo anodino en otro completamente distinto.
    Me quedo con el amarillo Vermeer.
    Un beso

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    1. Buena elección.
      A mí me gustan esos zapatos de la modelo llenita, o el pañuelo de Casas. Transforman la obra por completo.

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  7. Olá, o amarelo é uma cor especial, nem todas as pessoas gostam da mesma, no entanto, o amarelo em conjunto com alguma cores, torna-se lindo, assim como as imagens são belíssimas.
    Feliz semana,
    AG

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    1. Debo darle la razón, amigo AG.
      Como verá, al revés de otros tonos más aceptados son muchos los observadores a los que incomoda el color amarillo.
      A mí me gusta. Con un simple detalle, atrapa tu mirada y se hace el rey.
      Saludos.

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  8. Querida amiga, por una vez no coincido con alguno de tus blog-lectores. A mí el color amarillo me parece absolutamente redondo y luminoso como ese sol que siempre dibujábamos de pequeños en la parte superior de nuestras ilustraciones.
    Color generoso, que marida con rojo y azul para alumbrar bellas tonalidades. Y ese toque que le da al marrón para deleitarnos con un delicado vainilla.
    Pero es verdad que no se utiliza demasiado en pintura. Yo echo un vistazo a mi alrededor, a mi modesta pinacoteca, y veo apenas esa tonalidad.
    Bellas las pinturas que nos regalas. Un abrazo de vainilla.

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    1. Querida Conchita, no creas que yo he llegado como pintora mucho más allá del sol de tu niñez.

      Tu análisis me interesa, es cierta la escasez de amarillo en las obras. Pero donde se coloca, por mínima que sea su presencia, nunca pasa desapercibido.
      Otro de canela.

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  9. Pues así como dije cuando trató sobre el azul, que me parecía un color frío, en contra de la opinión general, este amarillo, me parece cálido, si es usado con mesura, en sus tono menos chillones.
    La sargantana de Casas es un cuadro precioso.
    Saludos.

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    1. Estoy de acuerdo. El cuadro de Casas lo tiene todo, desde intención hasta maestría y un dominio del dibujo que acentúa la belleza de la modelo, que por cierto era su esposa.
      Saludos y palmeras.

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  10. Un color brillante.
    Dicen que es un color no usado en el teatro por creer que da mala suerte ,
    Las pinturas son realmente hermosas.
    Un beso.

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  11. Ótimo esse seu 'estudo' sobre o amarelo, não tinha visto. Pois é, enquanto uns gostam de marrom, preto, branco... minha cor preferida é o amarelo, a luminosidade dessa cor me encanta. Amarelo não veio para ser discreto, veio para iluminar. Elevar o astral!
    Beijo, Ana Maria, uma semana feliz, com um toque de amarelo!
    Maravilhosas obras!

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  12. Cuando invade, cuando se esparce en demasía, el amarillo siempre me ha parecido turbador. Solamente me ha gustado pálido, tierno, luminoso. Cuando el blanco le corteja y lo transforma, mezclándose. Solamente me ha gustado entonces. Cuando amorosamente se diluye en otros colores. Cuando salpica a pizquitas o cuando simplemente complementa. Y ahora, me lo imponen a través de bolsas de basura cortadas a tiras invadiendo árboles, barandas, ventanas y balcones, desgarrándose con la ira del viento, la lluvia o el pedrisco, y apareciendo embozando alguna alcantarilla. Otros lazos diminutos adornando las solapas o los pechos, caminan por todas partes me susurran al alma: "a mi también me han comido el coco" o lindezas parecidas. Pero además, después de quitar las cruces de los ayuntamientos, las escuelas, y otros muchos lugares oficiales, aparecen como invasivas maldiciones pintadas de amarillo, en playas, en plazas, en espacios que son de todos, imponiendo su amarilla rabia. Nunca me gustó el amarillo cuando abusa. Ahora menos.

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