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01_HP_UNI158415_Bluewash_WEB Recibiendo al futuro. (UNICEF)





ESCAPARATES: CUANDO EL ARTE SALE A NUESTRO ENCUENTRO




                                                  Salvador Dalí, Josep Mª Subirachs, Andy Warhol, Ara Malikian, saben del arte tras el cristal, género genial con el que llegaron al gran público. Llamar la atención es el primer mandamiento del creador escaparatista. El cómo conseguirlo tiene tantas posibilidades como mentes para imaginarlo. 


Ara Malikian anuncia moda y actuaciones, desde un escaparate de Cortefiel en la Gran Vía madrileña. 2015
Salvador Dalí. La mujer surrealista, en la boutique de N.Y, Bonwit Teller, c. 1940

      Andy Warhol revolucionaba el marketing contando una historia, Supermán,  con las elegantes de la 5ª Avenida. c. 1955

Josep Mª Subirachs, escaparate de lencería en el Corte Inglés de Barcelona, 1965


LUZ+COLOR+SENSACIONES= DESEO

Publicado en Gaudí y Más. 2 de febrero de 2019


                                          El porqué entramos a comprar en una tienda y no en la de al lado, esa es la cuestión. Saber qué nos provoca la elección. Y en el caso de los propietarios, adivinarlo. Ahí está el detalle que distingue a las firmas, en especial las dedicadas al mundo del lujo y la moda.

   Un escaparate, unas gafas tan negras como el vestido de noche completado con un moño caracola, perlas, un café y un dulce, componen la imagen inolvidable de Audrey Hepburn yéndose a desayunar a la Quinta Avenida neoyorquina. A los escaparates de la joyería Tiffany, para más señas, donde aunque no se muestren especialmente sus contenidos sí quedaron sus vitrinas como la quintaesencia del deseo femenino.













                                   Espacios que acogerán un solo elemento o multitud de ellos, escribiendo de mil maneras la pequeña historia que hilará el autor de la obra hasta deslumbrar los ojos ansiosos de la posible cliente. Componer un relato por medio de cuadros y recreaciones que dirijan nuestra mente hacia caminos de fantasía y  lujuria (Lust). 

   Jugando con Las Tres Gracias de Cranach el Viejo, lencería. Zapatos-joya cuyos tacones funambulistas atraerán nuestra mirada. Volanderos pañuelos de Hermés se adhieren y envuelven a su caballo fetiche. Rompiendo un lápiz gigante, saltarán a la vista del observador multitud de billeteros y carteras negras de Bottega Veneta. El perfumista Lanvin por medio de un escueto maniquí con uñas lacadas en rojo, jurará la promesa de que a su modelo tan sólo la cubre su aroma, Scandal.
   



                                            
                                      Escala, perspectiva, punto de fuga, contarán a la hora de montar el escenario. Por medio de líneas rectas, curvas, quebradas, según deseen expresar formalidad o dinamismo. Seducido por las hábiles manos del artista, llega el paseante y se detiene, mira, dudando entre hacer o no el pino, achicar o no los ojos, retorcer el cuello, todo para concluir que sí, que el trabajo ha valido la pena.

   Vuelcan los botes de pintura, destaca el rojo cereza, el azul de fondos marinos se repliega escondiendo sus zafiros. Adidas corre policromada, mientras el dorado esqueleto de un dinosaurio huye, portando un bolso de Louis Vuitton. La dama de otoño pasea a sus amigos entre hojas naranjas vistiendo un estampado animal. Otro símbolo de dos patas y plumas huye con seis bolsos colgados de su cuello, mientras el capitán Nemo olvida el mundo subacuático y sus lujos tras los cristales del Nautilus, 200 metros más abajodonde los pulpos esconden la cabeza.












                                                        Ahora, cinco detalles nimios, sencillos, cuatro piezas de bajo precio con las que montar la crónica de un catálogo. Por medio de chancletas veraniegas, una ola cubre de azul la entrada del pequeño comercio. La primavera llega al hogar soltando un Arco Iris completo, simetría de mesa y cocina. El explorador ojea su cuaderno de campo envuelto en el verde pistacho de la aventura. Y la más sencilla economía de interiores, explota, formando un corazón de puntos rojos y un triángulo de sol cinematográfico.















                                                               Por último, seductoras sugerencias aprovechando el próximo San Valentín. Arrebatadas sombras a lo Grey, pared por medio. Luego, diamantes de Cartier con tantos kilates que brotan flores de los escaparates. Flechas de oro forman un corazón apuntando a una gargantilla de brillantes.

   Pero, alto. San Valentín es sobre todo cariño. Así que también tienen aquí su sitio los creadores que se esfuerzan por hacerlo constar con mucho ingenio y poco coste. Recortando corazones de papel y componiendo para la dama el vestido que merece. De princesa.







Ana Mª Ferrin



30 comentarios:

  1. El escaparate tiene su mérito saberlo aprovechar adecuadamente. De entrada tienes la atención asegurada de los espectadores que deambulan por la calle. Ahora el reto está en saber usar convenientemente la luz; combinar masas, espacios y colores... para atrapar las miradas.
    Algunos son auténticas obras de arte, piezas teatrales de primera.
    Un saludo.

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    1. Me llevé la sorpresa de ver a una profesora y crítica de Artes Plásticas montando un escaparate en una tienda de moda. Era una instalación artística digna de un museo. Hoy para todo se exige un nivel...

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  2. !!!La que hay que organizar para vender!!!
    La verdad es que lo que muestras, tiene más de arte que de comercio.
    Besos.

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    1. De niña, mis escaparates preferidos eran una panadería con un pan redondo, enorme y hermoso con una corteza tostada. Y otro sin cristalera donde tenían unas latas abiertas, enormes, de berberechos y mejillones en escabeche. Inolvidables.

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  3. Un golpe en la mirada. Una irresistible atracción hacia lo sugerido, arrebatador instante en el que comprendemos una perspectiva, una irrealidad soñada, el surrealismo de lo real llevado a lo imposible. Este impacto inesperado, durante un paseo sereno, altera aspectos tan sugerentes como las reliquias, casi olvidadas, de la sensibilidad personal, basada en la dominante sensación de la seducción, persistentemente predicada como pecaminosa. El arte de fascinar es un bebedizo hechizante que admira y se mece en lo intuido. Los creadores de este arte urbano retan la perspicacia de quienes deben comprender y comprar, lo más importante. Anamaría, tu potente y bello escaparate provoca la idolatría por la sorpresa. Un abrazo.

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    1. En ocasiones, andar por ciertas calles equivale a la visita a un museo de arte contemporáneo. Ya no digo si además algunas casas han sido tocadas por uno de esos artistas del graffiti fetén que acaban en las galerías,como Banksy. Luego pasa lo que pasa, que aparece algún paseante y escribe líneas como las que llegan a esta paginilla.

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  4. Cuanto ingenio hay que tener para decorar los escaparates y conseguir el objetivo: la venta de los productos que se exponen.Agunos de los escaparates que nos has enseñado me han dejado perpleja por lo magníficos que son, me han parecido auténticas obras de arte.Besicos

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    1. Lo último que he visto ha sido contar una historia al modo de las viñetas de un cómic, algo que ya inventó Andy Warhol. Besicos a ti.

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  5. Mi mamá dice que lo que no se muestra, no se vende. Y si lo muestras de esta manera, seguro que se vende más rápido. La idea es crear una necesidad, aunque no sea tal y que te lo lleves.

    Besos

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    1. Una necesidad o una ilusión. Hacerte pensar que eso que muestran puede transformarte y aspirar a la felicidad.

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  6. Siempre hay que habar un punto que te atrae de lo contrario resulta una tienda sin el menor interés, un buen escaparate juega mucho es toda su publicidad.
    Has encontrado una buena elección de ellos.
    Un abrazo.

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    1. Y cuánto nos gusta ver las aceras engalanadas en esas fechas especiales de Navidad, San Valentín, Primavera, Invierno, Pascua con sus dulces. Alegran la vista a todos. Un placer gratuito.

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  7. Bom dia, tudo que mostra é belo e vende facilmente, eu comprava.
    AG

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    1. Yo también. No soy especialmente compradora, pero hay ocasiones...

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  8. Una maravilla!
    El Arte en todas sus expresiones expande conciencias y acaricia corazones!
    Besos Teresa.

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    1. Querida Adriana, ¡Qué viva la creatividad!
      Sólo por hacernos sonreir, ya vale la pena. Es el mejor producto de belleza.

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  9. Arte efímero a pie de calle en el que los artistas, en este caso escaparatistas, tienen que recurrir a todo su ingenio para atraer la atención del viandante.
    Un beso

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    1. Para todo, desde hacer una croqueta o un corte de pelo, hay que tener arte y amar lo que se hace. Hace poco estando de viaje me cortaron las puntas, algo tan sencillo, y fue de Juzgado de Guardia. Besazos, Carmen.

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  10. Realmente es admirable esa aplicación del arte puesto al servicio del escaparatismo. Pero sabes, Ana María, a veces creo que así como los árboles no te dejan ver el bosque, el oropel con que envuelven el producto a vender hace que éste quede diluido a la vista del que mira.
    A mí esos artísticos escaparates me atraen per se, pero la verdad no me incitan a comprar el producto.
    Creo que en estos casos lo que debe brillar son los zapatos, el bolso, la joya...como centro de atención y lo que conforma el resto del escaparate sea para arropar, para realzar, nunca para quitar protagonismo al producto a vender. Es mi humilde visión de compradora.
    Cuando yo era más joven, recuerdo que era una distracción "salir a ver escaparates". Entonces se miraba más y se compraba menos.
    Un abrazo.

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    1. Hay diferentes técnicas, Conchita. Unas componen un bodegón de flechas apuntando el objetivo y otras te espolean abriendo ante ti un abanico. De todos modos, espectáculo es.

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  11. Yo desde aquí quiero mostrar mi admiración por los "escaparatistas" de un gran bazar que hay debajo de casa (y de otros muchos) que va siguiendo puntual e incansablemente la sucesión de los distintos festejos del año, haciendo y deshaciendo escaparates sin solución de continuidad.
    Estrellas, guirnaldas, Papás Nöel, preceden a juguetes, muñecas, cocinitas...a las que siguen encendidos corazones, cupidos, cursilerías mil...para dar paso rapidamente a máscaras, plumas, perifollos carnavaleros. Y sin apuro ninguno, ahora los escaparates se visten con la austeridad de cruces, velones, mantillas y demás útiles pasionarios. Y los trajes regionales con sus numerosos complementos, dan un alegre empellón a un último rosario que había quedado rezagado...
    Y las sombrillas, bañadores, flotadores...
    Y los oropeles para vestir de falsas piedras preciosas el fasto de Moros y Cristianos...
    Y no sigo, ya habré cansado a los lectores, pero ustedes repasen lo que queda de año, y aún hay dos o tres cambios mas de escaparate. Y todo montado y desmontado pacientamente por los mismos que venden, limpian y arreglan cada día el Bazar. Sí, esos incansables chinos que están copando el comercio de nuestros Barrios.
    Un saludo

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    1. Lo copan, no hay quien lo niegue y que me da cien patadas.
      Otra cosa es valorar su esfuerzo, comprobar que raramente verás a esos naturales robando ni mendigando y el ver a esas familias enteras, con niños que al volver del colegio ya están ayudando a sus padres. Y otra, la indignación cuando te enteras de cómo los tratan según qué comunidades en cuestión de impuestos, normas y cargas, en detrimento de los naturales. Que esa es otra.
      Para hacer una tesis. Abrazos a ti.

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  12. Todos necesitamos de un escaparate apreciada Ana María.Es la vieja historia del bebé que no llora, entonces no mama.Por cierto que en la vocería "del producto" hay ciudadanos comunes y genios.Como en todo.

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    1. Cierto, Esteban. Pienso en esas tiendecitas donde tras los cristales o el mostrador tienen colocados sus productos sencillos con tanto arte y cariño. La excelencia aparece donde menos te lo esperas.

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  13. De la importancia que hoy tiene un escaparate da razón el hecho de que exista la profesión de escaparatista. Lo importante del espacaparate es atraer primero y vender lo exhibido después.
    Recuerdo que hace muchos años había una tienda de bolsos y complementos en Valencia (ahora sería imposible, por razones fáciles de comprender), que tenía una especie de atrio donde estaban los escaparates. En el centro del espacio libre había una especie de urna de cristal con un surtidor de agua y un cocodrilo. Sí, un cocodrilo vivo que debieron poner cuando era una cria, pues fue creciendo allí encerrado, hasta resultar la vitrina aquella escasa para la corpulencia alcanzada. El caso es que no había crío que conociera aquello que, cuando se pasaba cerca, no arrastrara a sus padres hasta aquella tienda, para ver el reptil, mientras los adultos miraban los escaparates.
    Saludos.

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    1. Me ha dejado pasmada con lo que cuenta. Pero como de Valencia me espero cualquier cosa genial, me he informado y visto el cocodrilo. No se puede tener más arte, DLT, enhorabuena.

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  14. Magníficas fotografías nos muestras de ese arte que realizan los escaparatistas con enorme profesionalidad. Decoran con mucho ingenio, mostrando e incitando a entrar, esa antesala de las tiendas.
    Me encanta ver escaparates.
    Besos.

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    1. Seguro que si te pones, tu cámara nos regalará buenas muestras de Pamplona. Besazos, MariPaz.

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  15. Fantástico arte!!!!.
    Sin duda , admirable .
    Un beso.

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