Foto cabecera

PastorOvejas Atardecer en Tierra de Campos, Palencia, España. (A.Mª.F.)





EL PAPA EN LA SAGRADA FAMILIA. REFLEXIONES SOBRE UNA JORNADA HISTÓRICA


          
J.Mª Subirachs ante su estatua  de Santo Tomás. Del libro 
El  Tacto y la Caricia. Subirachs. (A.Mª.F)


REFLEXIONES SOBRE UNA JORNADA HISTÓRICA


Publicado en Gaudí y Más. Noviembre de 2010


                         (1) El primer Papa que visitó Barcelona fue el aragonés Pedro de Luna, Benedicto XIII.

                             Llegó en 1409 hasta el castillo de Bellesguard situado en el actual barrio de Sant Gervasi, para casar al rey Martín el Humano con Margarita de Prades y su estancia dejó un hilo conectado con Antonio Gaudí, porque 500 años más tarde el arquitecto construiría sobre las ruinas de ese castillo el palacete de Can Figueras, conocido de nuevo por Bellesguard. Pero como Benedicto XIII había sido nombrado Papa en 1394, en pleno Cisma de Occidente, negándose por principio a cualquier acuerdo de los que se le propusieron para unificar los tres papados que llegaron a coexistir, fue depuesto y acusado de hereje en 1411.

En el Museo Marés, retablo del Papa Luna Benedicto XIII  y diversos cargos que le
acompañaron en su retiro de Peñíscola 

                      (2) Adriano VI acababa de ser elegido Papa en 1522 cuando llegó a la ciudad. Aún así, la doble circunstancia de no haberse llevado a cabo aún la ceremonia de coronación y de que no se tratara de un viaje de Estado, ya que su barco sólo cumplió una breve escala en el puerto barcelonés obligado por un fuerte temporal, son motivos suficientes para que no esté contabilizada su presencia. Por todo ello, en rigor, los únicos Papas que constan como visitantes de Barcelona son dos: Juan Pablo II y Benedicto XVI      
                       
El Papa Adriano VI


                         (3) Al llegar a Barcelona en 1982, Juan Pablo II eligió para sus visitas tres lugares emblemáticos: la Catedral, Montserrat y el templo de la Sagrada Familia. Aún faltaban cuatro años para que se le encargase a  Josep Mª Subirachs la parte escultórica de la  fachada de la Pasión.  Aún así, durante su estancia en el monasterio el Papa ya vivió un encuentro emocional con el artista a través de varias obras de su autoría. Una de ellas, el altar creado por Subirachs para la capilla del Santísimo, provoca una emoción que trasciende la religión por su severidad conmovedora.

                       Sin ostentación, con sólo la desnudez de los sentimientos del hombre, es difícil que su contemplación deje indiferente. Cuando Juan Pablo II lo visitó pidió que salieran todos del pequeño recinto para rezar sin testigos, y allí permaneció un largo espacio de tiempo a solas con sus plegarias. (Sin ver el fémur que figura en la parte frontal, pues unas manos vigilantes lo taparon con un paño ornamental).




El Papa Juan Pablo II.
                                                     
                      (4) En este 2010 ha sido Benedicto XVI el Papa presente en Barcelona. Desde el momento en que desveló al mundo el interior del templo abriendo con sus manos las puertas de la Gloria -obra de Josep Mª Subirachs realizada por Bruno Gallart-, las cámaras dejaron ante la vista maravillada de millones de telespectadores las formas desconocidas de una arquitectura sorprendente.



Papa Benedicto XVI entrando en la Sagrada Familia por la  Puerta de los Evangelios
de la Fachada de La Pasión, obra de Josep Mª Subirachs.
 
                  La luz batallando sus colores sobre las columnas llegaba en ráfagas a través de los soberbios vitrales de Joan Vila Grau. La crucifixión del altar mayor no puede ser más inusual e inquietante, provoca una sacudida en el espectador y debe verse con detenimiento. Este Cristo, aunque inspirado en el realizado para la Casa Batlló por uno de los dos tarraconenses deslumbrantes de los que supo rodearse Gaudí, Carles Mani, es creación del artista y arquitecto gerundense Francesc Fajula según su propio proyecto. Trabajo en tierra cocida que se diría marfil gracias a un patinado natural a base de ceras.

                   El baldaquino que abriga al Cristo iluminándolo responde a un deseo expresado por Antonio Gaudí: Qué bonito sería que el altar estuviera bajo una parra. Siguiendo ese concepto se construyó en metal recubierto en pan de oro por el dorador Josep M. Ollé. Proyectado en forma heptagonal,cuelgan de él racimos de uvas de cristal y hojas de parra realizadas en cobre. Punteadas por clavos de ese mismo metal se ven espigas de madera barnizadas en blanco. Cerrando el acabado de la pieza, sus siete lados forrados de pergamino sostienen un dosel de tapiz. Una pieza casi exacta a la que se encuentra en la catedral de Mallorca, restaurada por Gaudí durante sus trabajos en la Seo. 


El artista Bruno Gallart colaborador de Subirachs en esta obra, ante las
 Puertas de la Gloria. (AMªF) 

                    Ese mismo día, 7 de Noviembre de 2010, mientras recorría los alrededores del templo tomando fotos y notas del acto, encontré numerosos conocidos que me preguntaban por qué no aparecía en el evento Josep Mª Subirachs como una personalidad destacada. Del mismo modo que les respondí a ellos, reseñaré para esta crónica que por sus delicadas circunstancias no era posible su presencia. Otra cosa es preguntarse el porqué nadie, que se sepa. Pero lo que se dice, nadie, entre tantos parlamentos y declaraciones, tanto político, tantos medios, tanta personalidad, nadie haya pronunciado el nombre del escultor valorando con unas palabras de público reconocimiento la obra de un hombre que dejó su lugar de privilegio en el ambiente artístico, para entregar sus últimos veinte años de vida activa en el empeño de esculpir más de cien figuras en la corteza de esta iglesia Patrimonio de la Humanidad.


Con su esposa, el artista Ramón Millet, colaborador de Subirachs en las
Puertas de la Fachada de La Pasión (AMªF)
                      Ante tal interrogante recordé la última vez que el escultor se dirigió en persona a un público numeroso. Sucedió durante la inauguración de la imagen de Sant Jordi, precisamente en el mismo lugar en que Benedicto XVI se encontraba celebrando la consagración del templo como basílica. Ese día de Abril de 2007 me encontraba presente, y de mis notas tomadas en el templo extraigo un párrafo de la crónica que aparece íntegra en mi libro El tacto y la caricia. Subirachs (*)



Subirachs en la inauguración de la figura de Sant Jordi en la
 Sagrada Familia (AMªF)

                  "Inauguración de la imagen de Sant Jordi. 19,30. Sagrada Familia. Desplazándose con dificultad, avanza por el pasillo central Josep Mª Subirachs apoyado en su acompañante, en medio del respetuoso silencio  y los  rostros emocionados de los asistentes, pues se había corrido la voz de que la deteriorada salud del escultor no le permitiría asistir al acto. Pero él se ha sobrepuesto y ha dejado el lecho donde había permanecido tumbado la mayor parte de los últimos días para acudir a la cita. Viste un buen traje entre marrón y cobre, un punto caoba, un punto brillante, con jersey de cuello cisne más claro en la misma gama. Sube al estrado con dificultad y empieza su parlamento con voz tenue, haciendo una breve introducción de cómo proyectó la imagen y el método de su ejecución. Me conmueve su actitud porque lo había visto unos días antes y estaba muy, pero que muy bajo de forma por varias circunstancias, sufriendo, y poco a poco lo veo venirse arriba, adoptando el tono académico de un hombre que siendo autodidacta ha logrado conocer muy bien los campos del arte y sus símbolos. Sube su voz oyéndose cada vez más clara y el pulso de su charla se convierte en una atractiva conferencia, en la que vuelca sus sentimientos sobre el significado que tiene Sant Jordi como patrón de su tierra. Los hombros se enderezan y la espalda parece perder su curvatura. Se crece, rescatando al gran comunicador que siempre ha sido. Por momentos guarda una mano en el bolsillo mientras acciona la otra para subrayar sus argumentos, pasando otros espacios apoyado en el atril mientras desgrana algunos datos que refuerzan sus palabras. Auténtico, sin alardes, con verdad. 
 
                        Al acabar, la respuesta del público atruena el templo en una cerrada ovación mezcla de entusiasmo y cariño, algunos asistentes se han puesto en pie y no tardan en seguirles el resto de los presentes, esperando en silencio a que el maestro vuelva a desandar el camino hacia la salida. He asistido al plebiscito positivo otorgado a la obra de un artista al que ciertos círculos interesados en temas que poco tienen que ver con el arte han vapuleado sin piedad, incluso ahora, año de su ochenta cumpleaños. La historia de Gaudí se repite y el creador    ninguneado por los críticos y el Poder resulta comprendido por el pueblo.  Igual que hizo el arquitecto en situación semejante, la respuesta de Subirachs ha consistido en trabajar aún más duro sacando fuerzas de donde sólo Dios sabe, resistiendo los ataques ahí, en pie, como tantas otras veces en su vida. Observando la situación de la que soy testigo, se me ocurre que si su padre lo estuviera viendo ahora le diría lo mismo que le escribió al recibir su foto de bodas en Bélgica"Hijo, para una ocasión así, por lo menos podías haberte puesto una corbata"




Ana Mª Ferrin

(*)  Biografía de Josep Mª Subirachs. EL TACTO Y LA CARICIA. SUBIRACHS, por A.Mª Ferrin. Ed. Experiencia. Reseña y primer capítulo:


2 comentarios:

  1. Ana Mª, gracias por esta oportuna crónica de las visitas papales a la hermosa Barcelona.
    En cuanto a la desafortunada omisión de la figura de Subirachs, es probable que aún no haya llegado el tiempo para que su obra sea atisbada por las luces de esa farándula que hasta en las egregias visitas hace acto de presencia.
    Hoy, Subirachs, es todavía para muchos la letra pequeña de la Sagrada Familia...pero pronto llegará el día que su nombre se asocie definitivamente al de Gaudí...porque se lo merece y porque de algo habrá servido la entrega de los que habeis hecho de esta cuestión vuestra causa.

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  2. Hola. Miguelangel. No dudes de que eso sucederá.
    Una cosa son los personajes que mueven sus halagos a merced de las modas y otra la gente que sigue la obra, aportando a pequeñas dosis los medios para que siga construyéndose, ellos nunca se equivocan y saben valorar lo eterno. Tiempo al tiempo.

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