Foto cabecera

01_HP_UNI158415_Bluewash_WEB Recibiendo al futuro. (UNICEF)





AQUELLA QUERIDA BIBLIOTECA



                          
                              Convento compuesto por infinidad de puertas y puertecillas, claustro, iglesia con su nave y coro, ambulatorio, pasadizos, celdas, aulas, salas y un minúsculo ascensor, despachos y una reducida pero formidable biblioteca en la que años atrás se agolpaban los estudiosos. Reinaba el mundo humanístico. 

   Coronando el conjunto, reinaba una escalera ascendiendo hacia la azotea con las vistas más espectaculares de todo el barrio antiguo.

   Al enterarme de que posiblemente tenga los días contados, hoy vuelvo a sus salas tras años de no pisarlas. El responsable, veterano religioso que bien podría encajar en el Vaticano por la agudeza de su visión de la realidad, vive con los pies bien asentados en lo terrenal. Como descubrí hará unos treinta años cuando me entrevisté con él por primera vez, es un heterodoxo discreto que va por libre. Si bien, cuando lo cree oportuno, sus opiniones en materia eclesiástica, social o política, son de las que levantan ronchas.

 - A usted le interesaba sobre todo nuestra biblioteca -fue lo primero que dijo a modo de saludo con su característica sonrisa. Añadiendo-: Pero hoy... no sé si debería volver a verla.   

  Cuánta razón tenía. Hay amores muy queridos con los que más valdría no reencontrarse. Quizá, mejor conservar su recuerdo con la poesía de los días gloriosos.


Imagen, Ana Mª Ferrin


PARA QUÉ LEER, NI CONTRASTAR,
SI YA HAY QUIEN PIENSA POR NOSOTROS...

Publicado en Gaudí y Más. 25 de enero de 2020.


                                                       Su visión era la imagen de una muerte anunciada, por eso me aparté de los anaqueles cuyos huecos eran señales tristes, sin remedio, tratando de captar con el objetivo hileras de libros lo más completas posibles. Aquí y allá algunos volúmenes caídos evidenciaban que por sus maderas habían pasado largas manos requisando los tomos más valiosos por nombre y encuadernación.

    Aún así, apreciando su dignidad, recogí algunos cuyos títulos saltaban al buen tuntún, sin orden ni concierto:

   Filósofos griegos, pero nada de Platón o Sócrates, a mis oídos todos resultaban más densos. Por su sonoridad apunté algunos nombres que me rondaban de un cuadro de Rafael: Empédocles, Anaxágoras, Plotino, Protógenes. 

   Menéndez Pelayo y sus heterodoxos. Santo Tomás y San Agustín. Maimónides y Averroes. Guía para no pecar. Un tratado de panadería con ricos modos de amase. La confesión y su secreto.

  La lógica simbólica. Poetas castos. Descartes. Orígenes de la novela. La conexión entre la física cuántica y la espiritualidad. El deporte como disciplina. Axonometría ortogonal.

   Colecciones de periódicos, de revistas culturales, se apilaban ordenadas en los estantes.
    







 (A.Mª.F.)

                                                                 
                                                             Su visión me recordó la serie de imágenes reunidas por el fotógrafo alemán Christian Ritcher, tras investigar y fotografiar largos años por el mundo las fantásticas bibliotecas que habían sido abandonadas, mientras, poco a poco, el vandalismo y la rapiña se encargaban de acabar con ellas.


  





                                       Lo visto hizo que pensara en una noticia de Ankara, en Turquía, donde Serhat Baytemur, un joven trabajador de la recogida de basuras, había embarcado a sus 700 compañeros en la loca tarea de ir reuniendo todos los libros que -cada vez más-, aparecían abandonados junto a los desperdicios. Recogerlos, asearlos, catalogarlos y por fin colocarlos en una vieja fábrica de ladrillos que llevaba veinte años cerrada y que también ellos se ocuparon de limpiar y acondicionar, hasta dejarla convertida en la pulcra biblioteca que hoy es una realidad, fue la tarea titánica que su colectivo logró poner en pie.

   Eso me pasaba por la cabeza dias atrás, cuando volví a visitar la anciana biblioteca del convento. 

   Empecé a imaginar que, quién sabe, si lleguará un momento en que la rigurosidad en la información ya sólo sea un recuerdo, cuando vivamos uniformados por datos sin certeza de fuente, ni firma solvente y comprobable, requisitos tan necesarios para la credibilidad. Tiempos en que tan sólo las redes internautas dirigidas por el Big Brother de turno, nos basten para dejarnos culturizar por cualquier manipulador sin el más mínimo mecanismo de control. 

   Quizá será entonces cuando aparezcan brigadas insumisas que nos enseñen el camino hacia las clásicas bibliotecas rebeldes, como la de Ankara, catacumbas honestas donde retomar el gusto por la solidez y el rigor.   

Empleados de recogida de basuras de Ankara, en la biblioteca creada por ellos que
 comparten con la ciudad. (GettyImages)


Ana Mª Ferrin

21 comentarios:

  1. La destrucción vandálica de esas bibliotecas, amiga Ana María, habla una vez más muy mal de nosotros los "humanos".Encomiable es la iniciativa de los empleados de recogida de basura.

    Abrazo austral.

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    1. Es de esas hazañas minúsculas que tinen tintes heróicos. Porque una cosa es pensar en hacerla y otra, llevarla a cabo. Él soñaba con una biblioteca desde niño y debió decidir que a sus hijos no iba a pasarles lo mismo. Saludos, Esteban.

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  2. Qué lástima esas bibliotecas arruinadas, presas del tiempo, de la desidia y del olvido; esos libros tirados que más que libros parece cadáveres o escombros. Metáfora triste de un tiempo que no valora la cultura.
    Un saludo, Ana.

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    1. Así es la vida, Cayetano. Mientras unos individuos emplean su ocio en arrasar la cultura, otros dedican el tiempo libre entre camión y camión de basura, a protegerla. Esperanzador

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  3. Que triste da ver una biblioteca en ese estado después de haber conocido la gloria.Es digno de elogio lo que hicieron esos barrenderos de Ankara, esa biblioteca que fundaron debería de llevar un nombre relacionado con ellos o con el responsable de que esto sucediera.Besicos

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    1. La cuarta biblioteca abandonada está en Detroit y precisamente lleva el nombre de Mark Twain, que tanto nos encantó de niños con las aventuras de Tom Sawyer. Vaya destino más triste, Charo.

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  4. Las imágenes son descorazonadoras, y no sé si más frecuentes ahora que antes. Probablemente muchos libros de estos acaben amontonados en rastros o en las estaterías de algunos bares o pubs que los aceptan. Quizás el mal menor a falta de iniciativas con es turca de las que nos habla.
    Saludos.

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    1. La de los bares es una buena solución para salvar los libros que podemos ver en las basuras. Pero lo de esas bibliotecas tiene usted razón. Qué visión, DLT.

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  5. Hola Ana:
    Aun con la tecnología, al menos una vez a la semana, me voy a la biblioteca del pueblo a ver qué hay. Algo se decubre. Fui ratón de biblioteca muchos años. Crecí en ellas y descubrí mi vocación en ellas. Lástima las fotos de libros regados.

    Afortunadamente hay iniciativas como esta de los trabajadores turcos

    Y nos decimos la especie dominante...

    Besos

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    1. En México, la publicación Universia hizo saber que, para las tesis de los alumnos de educación superior como los de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP): "No se admitirá la consulta de determinadas páginas web. En caso de detectar información de fuentes electrónicas no confiables como el Rincón del Vago, Monografías, Blogs y Wikis, la tesis no será aprobada”. Una muy buena decisión.

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  6. Siempre existe un motivo de esperanza y al parecer esas personas trabajadoras hacen de lo imposible lo posible. Este planeta y en muchos otros aspectos necesita gente comprometida como esas extraordinarias personas merecedoras de un premio. ¡Me descubro ante ellos!
    Un abrazo amiga Ana

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    1. Internet es una herramienta muy válida para agilizar los primeros conocimintos de cualquier materia. De ahí a dar como buena cualquier afirmación anónima, va un largo trecho,

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  7. Habrá un día en que el libro de papel no exista y todos sean digitales; en que escuchemos palabras y no nos molestemos en leer siquiera; en que la palabra biblioteca sea solo un recuerdo en el diccionario, un término desusado y en trances de desaparecer. Y será entonces cuando habrá personas (locos, frikis, vintage o a saber qué término se empleará entonces para definirlos) que volverán a poner de moda los libros en papel y regresarán las bibliotecas con mayor fuerza y no habrá un solo libro en la basura.
    Un beso

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    1. Van casi 70 años que Ray Bradbury escribió Fahrenheit 451 donde contaba la quema de libros, vaticinando el gran peligro que podían correr tanto los lectores de libros como quienes los rescataran.
      Hoy los salvadores ya son unos héroes para mucha gente. Besos

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  8. A mí me encantan las bibliotecas y creo que nunca deberían de desaparecer. Para los que amamos los libros, son algo entrañable.
    El libro en papel... todo un tesoro para conservar siempre.
    Un beso.

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    1. Puedes palparlo, acariciarlo, olerlo y, si su contenido te ha emocionado, puedes apretarlo contra tu pecho.
      No necesita más energía que la tuya, Amalia. Un beso.

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  9. Cuanta tristeza me ha producido ver esos libros tirados y el abandono total de la biblioteca. La iniciativa de los barrenderos de Ankara es admirable.

    Besos.

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    1. Pensar en tantos seres que dedicaron sus vidas a escribirlos, con el sacrificio que cuesta casi siempre, encoge el corazón, Conchi.
      Doble agradecimiento a los voluntarios de Ankara. Petonets.

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  10. Espero no llegar a ver la destrucción total del libro de papel, Ana Mª, me moríría de pena. No puedo vivir sin ellos, y no me interesa leer en digital, salvo esporadicamente textos cortos, o porque no está publicado en papel.

    Demoledoras tus fotos y mucho mas las de Christian Ritcher.

    Pero conmovedora la actitud y el empuje de este trabajador de Ankara que ha conseguido un sueño y embarcar a su compañeros en él.

    Esa biblioteca recuperada de la basura me devuleve la esperanza.

    Un beso

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  11. Haremos bien no olvidando la hazaña de los empleados turcos, porque en Barcelona también se ven cada vez más bolsas y libros apilados junto a los contenedores de basura.
    Aunque la esperanza es, que en cuanto los abandonan, la gente de todo tipo que pasa por allí se detiene a examinarlos y se los va llevando. Y si vuelves por ese lugar unas horas después, casi siempre han desaparecido.

    Un abrazo, Tesa.

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  12. dISFRUTO ENORMEMENTE CADA VEZ QUE VENGO A LEERTE
    gRACIAS POR COMPARTIR LO QUE TE INSPIRA A VOS

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